Lunes, 25 de abril de 2011
Mensaje del Pbro. Lucio A. Ruiz y Mons. Enrique Planas en el que hacen una reflexi?n sobre las particularidades de la era digital y sus riesgos.
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Horizontes Eclesiales en Inform?tica
Horizontes Eclesiales en Inform?tica


HORIZONTES ECLESIALES EN INFORMATICA

P. Lucio A. Ruiz,
Mons. Enrique Planas,
Lic. Leticia Sober?n

LA ERA DIGITAL: Una oportunidad para la comuni?n

Pbro. Lucio A. Ruiz

?Por qu? es un cambio de era?


- Puede entenderse la palabra "era" como aquel momento hist?rico en que el ser humano introduce un cambio profundo, permanente y extensivo a su modo de estar en el mundo y dominarlo. Los grandes cambios se a?aden al curso de la historia al irrumpir una modificaci?n de su curso en forma irreversible, y empujan a lo que Popper llamaba un "cambio de paradigma". Pensemos lo que en su momento signific? la utilizaci?n del fuego, la piedra, los metales: elementos todos que marcaron hitos irreversibles y que exigieron al hombre una nueva forma de asumir su vida.

- Algunos autores llaman a nuestros d?as la "era digital", por el surgimiento, desarrollo y expansi?n de las tecnolog?as que utilizan el lenguaje binario -de dos d?gitos- para la transferencia, procesamiento, soporte y almacenamiento de los contenidos de la comunicaci?n.

- Como la revoluci?n del fuego, de la piedra o del metal, estas nuevas tecnolog?as se hacen presentes en la vida humana no como un elemento m?s que se suma a muchos otros que la historia y el desarrollo van incorporando, sino de una manera que exige una nueva s?ntesis y forma de interpretar y vivir la vida humana.

- Hay otra nota que caracteriza a estos elementos que portan cambios de era. Y es que permanecen en el tiempo con su aporte. La historia y el progreso los desarrolla, los perfecciona, les pone arte, pero su esencia no s?lo permanece original, sino que no pasa con el tiempo, quedando obsoletos y fuera de uso: el fuego sigue calentando el agua y cociendo los alimentos, pero hoy permite tambi?n enviar sat?lites al espacio.

No es trivial, en este contexto, citar la importancia del libro como realidad que ha marcado profundamente la historia, ha cambiado su curso, se ha ido perfeccionando cada d?a m?s, permanece vigente y, en su esencia, no puede ser reemplazado - aunque s? completado - en la era sucesiva: la digital. El libro no admite ser cambiado por un monitor.

- Podr?a ser simplista reducir el impacto de estas tecnolog?as a la pregunta: "?son buenas o malas?". Nos movemos en un contexto cada vez m?s complejo, y el profundo car?cter de estas realidades las convierte en un desaf?o porque quedan bajo el gobierno del hombre y de los innumerables matices con que usa su propia libertad. Es evidente que todo depender? del uso que se haga de ellas.

Y es este contexto el que presenta otro desaf?o: la dependencia que el hombre va teniendo de estos instrumentos. Por una parte es normal que un cambio de esta naturaleza, que realiza una nueva s?ntesis de la historia y la vida del hombre, ligue a ?ste en forma notable. Pero por otra parte, la grandeza del ser humano puede trascender cualquier dependencia instrumental. ?Por eso no debe sorprender que las sociedades de hoy tengan un cierto grado de dependencia de la energ?a el?ctrica, el tel?fono, el agua corriente, la computadora, porque son elementos con los que desarrolla sus tareas cotidianas. Lo que no puede admitirse es que los aspectos esenciales de ser persona humana - el amor, el pensamiento, las relaciones humanas, la relaci?n con lo trascendente- queden aprisionadas por estas nuevas tecnolog?as. En este sentido ?stas no dan ni quitan felicidad al hombre, ya que no pertenecen al n?cleo central de su vida, sino que colaboran en su desarrollo, partiendo de la plataforma personal.

La particularidad de la era digital.


- Son bien conocidas sus extraordinarias capacidades para la comunicaci?n; como tambi?n la capacidad de combinar los elementos f?lmicos, fotogr?ficos, auditivos, textuales; con esta tecnolog?a la representaci?n de la realidad puede ser procesada en formas que pueden ir de lo art?stico a lo enga?oso.

- Tambi?n en los instrumentos digitales el ser humano ha desarrollado de una manera extraordinaria su pensamiento, por tanto encuentra en ellos un atrayente reflejo de s? mismo, en la faceta de su propia inteligencia. Est?n hechos a su imagen y semejanza en el sentido de que son capaces de procesar datos, s?lo que lo hacen en grandes cantidades, relacionando toda la informaci?n que les fue suministrada y a velocidades antes impensables.

Entre muchas otras cosas esto nos permite comprender en parte la fascinaci?n por los juegos electr?nicos. Podr?a parecer que en ellos la imaginaci?n ha perdido terreno, pero ser?a seg?n el estilo de los juegos tradicionales y "caseros"; en este nuevo campo la inteligencia especulativa, l?gica, matem?tica y sobre todo investigativa, adquieren un protagonismo que se abre a un nuevo tipo de imaginaci?n diverso al anterior, pero no menor.

- Pero quiz? la m?s importante consecuencia de la "era digital" es que articula de una forma nueva diversos inventos que estaban inconexos entre s?: tel?fono, sat?lites, computadoras, videoc?maras, robots, encuentran un lenguaje com?n e interact?an de tal modo con el ciudadano de a pie, que forman un "todo" m?s complejo, el soporte de la "aldea global".

?Hacia d?nde vamos?


- Aqu? est? el meollo de lo que la mayor?a de nosotros se pregunta. Primero, porque los efectos enriquecedores y empobrecedores de estos procesos es exponencial. Como se ha dicho hasta el cansancio, quien est? fuera de esta din?mica, quedar? excluido del gran patrimonio de la cultura - y seguramente de la econom?a- en el tercer milenio. Segundo, porque el mero avance tecnol?gico no sabe a d?nde va. Miles de personas investigan para "mejorar" los programas y las m?quinas, pero... ?qu? se entiende por mejorar? ?Cu?l es su horizonte? Sin una correcta antropolog?a, y sin la luz del Evangelio, el desarrollo tecnol?gico desemboca en el absurdo.

- Por otra parte se habla ya de una hipertrofia informativa. El ciudadano medio recibe cantidades inmensas de informaci?n que en s? misma no acrecienta el conocimiento. El bombardeo es tal, que la superposici?n de datos se vuelve cada vez menos significativa. Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, la llama la asfixia comunicacional . La define como "una sobreabundancia de informaci?n que degenera en la supresi?n de la libertad."

De aqu? que algunos estudiosos, como Cayetano L?pez, catedr?tico de la Universidad Aut?noma de Madrid, aseguren que en un previsible futuro de expansi?n generalizada de Internet, lo verdaderamente valioso ser?n los an?lisis, las interpretaciones o las puestas en contexto de esa informaci?n. (Bolet?n del Servicio de Observaci?n sobre Internet N? 33).

Doble movimiento


- Vivir este momento hist?rico, del nacimiento de una nueva cultura, significa para la Iglesia aceptar el reto de la inculturaci?n, que realiza en un doble movimiento: asimilar los aspectos positivos de esa cultura purificando los negativos; y aportar a ella la originalidad de su propia riqueza humana y espiritual. Dar y recibir en un intercambio que puede ser muy fecundo, pero sobre todo irrenunciable para quien ha recibido el mandato: "id y predicad".

- Por ello no s?lo "no est? ausente" , no s?lo "est? presente" - realizando lo que todos hacen-, sino que " juega un papel animador" de vanguardia en contextos como el de Am?rica Latina.

"Inculturarse", "vivir realmente en una cultura" implica este doble movimiento. Significa tomar los elementos buenos que se reciben, aportar los propios, realizar una s?ntesis original, propia, que ayude a crecer y a desarrollar la misma cultura. ?

Por tanto, no basta con disponer y usar unos instrumentos, es necesario conocer sus claves, sintetizarlas con las propias y retroalimentar la cultura; en esta forma uno es hijo y es padre de la misma.

- Es en esta clave que debe entenderse la Red Inform?tica de la Iglesia en Am?rica Latina (RIIAL). Con este proyecto la Iglesia, ha procurado tomar los elementos valiosos de esa naciente "era digital", conjug?ndolos con la antropolog?a Evang?lica y el mandato "Id y ense?ad". As? obtiene la s?ntesis que desea plasmar en el proyecto RIIAL: utilizar los avances tecnol?gicos al servicio de la comuni?n y la comunicaci?n, generando una cultura solidaria y colaborando al mismo desarrollo tecnol?gico. As? se ha podido poner en marcha el intercambio de datos y la comunicaci?n inform?tica a distancia, a?n antes de la irrupci?n masiva de Internet. En otras palabras, la Iglesia comprendi? las coordenadas de esta cultura de tal modo, que contribuy? a su nacimiento con una impronta particular en Am?rica Latina. Esa cultura naciente imprimi? a su vez su sello en el propio quehacer pastoral de la Iglesia. Por eso en muchos lugares ella misma es art?fice y resultado de la "era digital".

Uno de los ejes del desarrollo de la RIIAL se ha basado en analizar sin temor los recursos tecnol?gicos de que se dispone en cada ambiente concreto, poni?ndolos en relaci?n con la realidad humana, social, econ?mica y cultural en que se sit?a, para elegir los m?s adecuados. Es como hacer un "traje a la medida". Se realiza as? un discernimiento y una s?ntesis orientadora capaz de usar de modo creativo el gran potencial de estas herramientas t?cnicas al servicio de la comunicaci?n y la comuni?n, y en beneficio de los grupos m?s desprovistos.

- Por otra parte la Iglesia est? entrando en el complejo mundo de Internet de forma decidida y creciente en diversas lenguas. Se perfila como un "Agente de sentido" que ofrece marcos de referencia para la comprensi?n del mundo. Asimismo realiza una labor de archivo y codificaci?n de la herencia cultural de otras ?pocas, en estos nuevos formatos. Miles de religiosos -en particular los contemplativos- se entregan una tarea similar a la de los monasterios medievales, reescribiendo documentos centenarios en lenguaje digital. Y ante uno de los mayores desf?os que enfrenta en este momento, empieza a abrirse a los nuevos lenguajes que exige la cultura actual, aprendiendo a transmitir sus contenidos en forma de clips, de im?genes y de m?sica. En este campo queda un largo camino por recorrer, pero se est?n dando pasos adelante.

Pistas para la nueva cultura:

Estamos inmersos en el desarrollo de esta era y nos es dif?cil calibrarla con perspectiva, pero desear?amos para ella todas las virtudes. Tomemos s?lo algunas de las que parecen m?s urgentes, y que muchos grupos -entre ellos la Iglesia- trabajan para promover: ?

*?????? Que se haga a medida de la persona, de toda la persona y de todas las personas.

*?????? Que salvaguarde y potencie la libertad de los individuos.

*?????? Que, m?s all? de la mera b?squeda del lucro, se ponga al servicio de la comuni?n y el progreso de los pueblos.

*????? Que favorezca din?micas de inclusi?n y no de exclusi?n, contribuyendo a recomponer el tejido social.

*????? Que los nuevos v?nculos interpersonales favorecidos por esta tecnolog?a integren toda la densidad que implica toda relaci?n humana en s? misma.

*?????? Que las innovaciones t?cnicas se introduzcan respetando el ritmo de asimilaci?n humana sin angustias.

Todo ello podr? hacerlo quien viva la era digital no como quien usara un instrumento sin entenderlo y por eso nunca llegara a servirse de ?l adecuadamente, sino como quien hace nacer un instrumento - con la realidad que le est? en torno- y por ello puede desarrollar con ?l aquello que le es propio.

En este sentido, la "era digital", que es por naturaleza "s?ntesis y comunicaci?n", se convierte en instrumento adecuado para crear lazos antes insospechados entre personas, grupos y entidades; la cultura tiene por primera vez m?ltiples creadores, basta s?lo con que deseen respetarse mutuamente. Por ello, esta era digital es una enorme, sorprendente oportunidad para la comuni?n.

UNA RED INFORMATICA PARA LA COMUNION ECLESIAL

Mons. Enrique Planas


La electr?nica influye enormemente en la vida del hombre y el incremento futuro de los efectos enriquecedores y empobrecedores es exponencial. La repercusi?n social y psicol?gica, es inmensa. Pensar que la humanidad deje de utilizar estos recursos es puro sue?o.

La inform?tica tiene una cara y una cruz. La RIIAL no es solamente una tecnolog?a, es en gran parte una cultura de utilizaci?n que conduzca a la valorizaci?n de la ?cara? y, en lo posible, a la minimizaci?n de las ?cruces? que la inform?tica, como cualquiera de las nuevas tecnolog?as, conlleva. Es importante la voluntad de conocer estas facetas positiva y negativa, a fin de poder desarrollar lo que convenga o reconducir lo negativo. Problema planteado es problema resuelto.

Inform?tica: para la comuni?n y el progreso


La inform?tica y la telem?tica son ?soportes de comunicaci?n?, es m?s, de comunicaci?n social, y como tales hay que considerarlos. No cabe olvidar que la comuni?n y el progreso son los fines de la comunicaci?n social. Por tanto ser?a un contrasentido el que en la RIIAL se barajaran finalidades distintas.

Ha comenzado un proceso en el que no cabe hacer marcha atr?s. Por tanto olvidemos las lamentaciones ante lo negativo y llenemos este soporte comunicativo de contenidos positivos.

En esta valorizaci?n de lo positivo, en clave human?stica, la falta discreta de recursos es una ventaja.

Son muchas las ventajas o servicios de la electr?nica; por citar algunos: informaci?n, memoria, incluso comunicaci?n interpersonal, accesibilidad de realidades antes lejanas -f?sica o intelectualmente-, rapidez-instantaneidad, ahorro de esfuerzo, nuevas posibilidades, etc.. Todo ello es comuni?n cuando se da en una participaci?n arm?nica. En la RIIAL se ha dicho desde el principio que se trataba de construir una plataforma de di?logo, la mesa de un banquete en el que cada comensal pueda sentarse seg?n su propia realidad o forma de ser.

Ya que estas tecnolog?as llevan a un grado m?s alto de humanizaci?n -ampl?an el horizonte de la vida humana- es necesario que se d? una participaci?n equilibrada de clases, pa?ses, sectores, razas, etc.. En este sentido, la RIIAL, desde el principio, se ha esforzado en dotar a la Iglesia con esta tecnolog?a de forma homog?nea. Ya desde la fase piloto.

Una real, intensa, aut?ntica coparticipaci?n es el mejor ant?doto a los riesgos de un uso desviado del instrumento inform?tico.

Hace diez a?os dec?amos que ?colocar a la Iglesia en el coraz?n del progreso humano significa comprender que en todo tiempo la actividad pastoral no puede prescindir de todo aquello que este progreso pone a disposici?n en t?rminos de acceso inmediato a grandes cantidades de informaci?n, de facilidades de comunicaci?n entre personas distantes, de eficacia de comunicaciones e los mensajes y contenidos de la Iglesia? (Del Pr?logo al I Estudio de Factibilidad de la RIIAL).

El Presidente del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, Mons. John P. Foley y el entonces Presidente del CELAM y hoy Card. Dar?o Castrill?n, dec?an en aquellos a?os -en el mismo Documento- tambi?n que ?esta red inform?tica, pues, quiere ser un nuevo servicio a la comuni?n y el progreso de la Iglesia y de la sociedad... Asimismo, tan s?lo un acentuado sentido de la comuni?n eclesial, evidenciada en un esfuerzo com?n y colaboraci?n de todos los estamentos de Iglesia, la va a ir haciendo posible, de manera que la realidad inform?tica y telem?tica que se vaya construyendo, se acerque cada vez m?s a la situaci?n de plenitud del instrumento que se contempla...?.

Evitar riesgos


Pero volvamos a los riesgos, esta vez con ayuda de un pensador y humanista por todos conocido, el prof. Juli?n Mar?as (Juli?n Mar?as; ?Cara y Cruz de la Electr?nica?; Ed. Espasa Calpe; 1985).

Nos dice sabiamente que los datos aislados o simplemente acumulados no son ?saber?. En la Red de Am?rica Latina sabemos desde hace tiempo que gran parte de nuestro esfuerzo se dirige a obtener una conexi?n articulada, sabiamente interdisciplinar, en extensi?n y profundidad, y esto s? conduce a un humanismo y a una sabidur?a.

A?ade Mar?as que de un simple manejo de los datos, por extensi?n, se llega a la ?cuantificaci?n?. Pero nosotros sabemos hasta qu? punto hay que tratar con mimo la cultura local, valorar los comportamientos religiosos, de ra?z hist?rica, econ?micos, pol?ticos, etc. que aportan a la cuesti?n un n?mero impresionante de variables. S?lo la permanente presencia humanizante puede dar las pistas de soluci?n de ecuaci?n tan complicada. Sabemos que un mero avance tecnol?gico sin la correcci?n constante de la reflexi?n humana, iluminada por el Evangelio, nos llevar?a por derroteros llenos de peligro. De ah? que los encuentros entre las personas que hacen la red en nombre de la Iglesia sean no s?lo oportunos sino esenciales, y el planteamiento de los mismos est? muy claro que busca estos fines.

En inform?tica se da la propensi?n a simplificar las cosas (al igual que en ciencia: al respecto he le?do hace poco un interesante art?culo en Raz?n y Fe) o, en otras palabras, a reducir las respuestas a un ?si? o un ?no?. Nosotros sabemos hasta qu? punto cada hombre es un universo lleno de matices que hay que respetar con denuedo. Hay que hacer todo lo posible para evitar esta tendencia que busca la simplificaci?n. A veces la afirmaci?n o negaci?n categ?ricas, sobre todo al tratar con seres y realidades cambiantes, son formas de obligar la realidad a mentir.

Gracias a Dios son muchos los pensadores que saben subrayar con eficacia la irreductible peculiaridad de lo humano (desde Bergson a Ortega, desde Heidegger a Marcel,... y el propio Mar?as). No perder ello de vista es tal vez la ?nica vacuna para prevenir que ciertos h?bitos mentales conduzcan a reducir a modelos m?s o menos estereotipados la infinitamente compleja realidad humana.

El horizonte de la reflexi?n humana es infinito. El alcance de un computador, por enormes que sean sus posibilidades, es siempre limitado. Antes hemos hablado de la mutilaci?n de los problemas; ahora recordaremos que el sustantivo es el hombre y no el instrumento ?Atenci?n con hacer del hombre un esclavo de la m?quina! El caso l?mite podr?a ser el abandono de la raz?n misma.

Los intereses econ?micos que giran entorno al mundo de la inform?tica y de las comunicaciones son colosales, por lo que no ha de sorprendernos que muchas grandes sociedades m?s o menos multinacionales utilicen todos los trucos posibles, m?s o menos honrados y humanizantes, para vender su mercanc?a, para crear adicci?n, para fijar est?ndares que acent?en la desigualdad, para hacer que la gente se gaste su dinero seg?n la escala de valores que m?s convenga al beneficio econ?mico; y tantos etc?teras, corolarios y corolarios de los corolarios. Me ser?a muy f?cil se?alar con el dedo, pero no lo voy a hacer.

Tan s?lo se?alar el peligro de dedicar los propios recursos a seguir a ciegas el proceso de sofisticaci?n cada vez mayor de estas tecnolog?as. En la RIIAL se ha dicho con la frecuencia necesaria que la red camina al paso del ?ltimo, en cuanto a medios t?cnicos. Formas muy elementales de tecnolog?a on line yoff line dan mucho de s? y no es necesario estar cambiando cada d?a de maquinarias y programas. El desequilibrio tecnol?gico entre los miembros de la RIIAL ser?a sin duda un modo de rotura de la comuni?n en la misma.


Estructura de la RIIAL


En cuanto estructura, la RIIAL no tiene nada que inventar: la de la Iglesia es el mejor modelo para la RIIAL y la RIIAL ha de saber ser met?fora de la Iglesia. Por eso todo lo que la pueda desviar de su condici?n de ?instrumento al servicio de la comuni?n eclesial est?, por lo menos, fuera de lugar.

Lo peor que podr?a ocurrir es tener sentimientos de infantilismo ante el fen?meno inform?tico. La madurez ante este proceso se impone para saber servirse de lo positivo en clave de comuni?n.

No hay comuni?n sin libertad. Sin duda la inform?tica puede ayudar a formas de control tremendas. Por fortuna ni la Iglesia se parece a la sociedad ?orwelliana? ni los ordenadores al servicio de la pastoral al ?gran hermano?; por esta raz?n la Iglesia puede y debe ser ejemplo ante la sociedad de respeto a la vida privada y a la libertad. Este camino, que es resultado de la naturaleza y misi?n mismas de la Iglesia, ciertamente no pertenece al orden de la t?cnica, pero es el ?nico eficaz..

Mientras el control de las nuevas tecnolog?as est? en manos de unos pocos se dar?n estos y otros muchos riesgos, que no voy a enumerar. Una condici?n de la RIIAL que se ha revelado como una muy positiva arma de defensa es su propia vocaci?n de universalidad -que no de multinacionalidad-. En la RIIAL se ha procurado siempre facilitar la madurez humana y tecnol?gica -en este nuestro contexto- a todos, muy por encima de las propuestas pr?cticas.

No olvidemos que entre las primeras operaciones de la RIIAL en cuanto tal, cuenta el que ahora est? siendo llamado ?curso de Florencia?, un curso de alta tecnolog?a inform?tica -que ahora est? siendo considerado como un hito importante- que dot? a las realidades pastorales de los varios pa?ses de Am?rica Latina que lo solicitaron,de una robusta -y para entonces suficiente- madurez tecnol?gica. Este serio, aunque incipiente, saber actuar en esta tecnolog?a ha constituido no s?lo un mecanismo de prevenci?n ante muchas ?seducciones?, sino tambi?n ocasi?n de que se constituyera un grupo humano que ha sido la base de una acci?n global y org?nica al servicio de la evangelizaci?n en un campo todav?a por explorar y de posibilidades inmensas.

LOS SERVICIOS DE LA RIIAL

Lic. Leticia Sober?n

La punta de un iceberg


Algunos suponen que la "era de la informaci?n" tiene como centro Internet y las p?ginas web. En el caso de la RIIAL la web es s?lo la punta del iceberg: lo importante son las realidades que est?n vivas y se desarrollan en Am?rica Latina. El trabajo de la RIIAL se orienta a prestar servicios de evangelizaci?n a los usuarios finales, all? donde est?n, y especialmente a los m?s desprovistos de otros medios como libros, bibliotecas, peri?dicos, etc.

Iglesia y cultura inform?tica


Las palabras "Iglesia e Inform?tica" o "Internet" evocan casi de inmediato unos instrumentos t?cnicos m?s o menos familiares, m?s o menos temidos. Pero estas m?quinas s?lo adquieren su dimensi?n precisa cuando se ponen al servicio de un esp?ritu de comuni?n y una metodolog?a del trabajo en red. Esta metodolog?a se cimenta sobre el consenso de los Obispos, junto al sacrificado trabajo de numerosos j?venes que, como t?cnicos de la RIIAL, ofrecen su tiempo y esfuerzos con gran generosidad.

La RIIAL ha logrado suscitar una cultura inform?tica que ya naci? en clave solidaria, de compartir hallazgos y herramientas. Esta "cultura cristiana" incluye la capacidad de seleccionar la tecnolog?a m?s adecuada a las circunstancias, sustray?ndose a la fascinaci?n por lo m?s novedoso.

La RIIAL surgi? antes de que Internet fuera un fen?meno social, y encontr? soluciones t?cnicas para lugares con escasa infraestructura y con medios t?cnicos elementales.

La Red tiene tres objetivos principales: -La comunicaci?n interna de la Iglesia; - La creaci?n de archivos documentales para su difusi?n a todo tipo de p?blico (evangelizaci?n "en l?nea"), y -Hacer accesibles los contenidos evangelizadores a los usuarios eclesiales m?s alejados o carentes (tecnolog?a "fuera de l?nea").

Para lograr todo ello existe un amplio flujo solidario entre todos -en materia de programas, "know how", apoyo t?cnico y econom?a- ?pero siempre es necesaria la b?squeda de recursos provenientes de organismos que valoren el proyecto.

Servicios de la RIIAL


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-??Un lugar de encuentro, intercambio y ayuda mutua

-??Formaci?n para t?cnicos de la Iglesia

-??Creaci?n de software adecuado para las necesidades eclesiales

-??Cauce para el intercambio de contenidos

-??Medio para el di?logo Iglesia-Mundo

-??Un ambiente para la reflexi?n sobre este nuevo medio de comunicaci?n social

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Los contenidos que -cada vez con mayor volumen- fluyen por la RIIAL:


Escala de Iglesia local y regional:

-?Documentos episcopales o eclesiales que poco a poco configuran los Archivos Documentales de la iglesia particular.

-?Cartas, noticias, informaciones entre las diversas realidades eclesiales.

-?Subsidios pastorales propios para cada ?rea de pastoral

-?Difusi?n de contenidos continentales que se transmiten con la metodolog?a de "cascada".

-?Etc.

Escala continental:


-?Archivos Documentales del Magisterio Universal de la Iglesia.

-?Observaciones sobre Internet (SOI).

-?Reflexiones pastorales sobre la inform?tica.

-?Boletines escritos de Radio Vaticano en lenguas portuguesa y espa?ola

-?Anexos de audio con programa "La Voz del Papa", tambi?n de Radio Vaticano.

-?Informaciones diarias y noticias de Agencias cat?licas

-?Boletines semanales de las Conferencias Episcopales de Per?, Brasil, Chile y Espa?a;

-?Semanarios cat?licos en versi?n "fuera de l?nea" (Alfa y Omega)

-?Guiones evangelizadores para Emisoras cat?licas.


Publicado por mario.web @ 7:35
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