Lunes, 25 de abril de 2011
Entrevista con Alfonso L?pez Quint?s en la que profundiza en la naturaleza del lenguaje, la libertad y la comunicaci?n manipuladora.
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Vencer sin convencer: la estrategia de la manipulaci?n al descubierto
Vencer sin convencer: la estrategia de la manipulaci?n al descubierto
Para dominar a las personas en alg?n aspecto de la vida y dirigir su conducta, el manipulador no duda en emplear estrategias cuyo principal veh?culo es la imagen y el lenguaje, tambi?n en la manipulaci?n ideol?gica, de gran peligrosidad.

Pero ?es posible defender la propia libertad frente a la manipulaci?n? En esta entrevista concedida a Zenit, Alfonso L?pez Quint?s --catedr?tico em?rito de Filosof?a de la Universidad Complutense de Madrid, miembro de la Real Academia Espa?ola de Ciencias Morales y Pol?ticas y sacerdote de la Orden de la Merced? revela el alcance actual de este fen?meno y los medios para combatirlo.

--?Vivimos hoy con libertad?

--Alfonso L?pez Quint?s: No basta vivir en una democracia para disfrutar de libertad interior. Podemos tener toda suerte de libertades para maniobrar a nuestro arbitrio, y estar, en cambio, dominados por nuestras apetencias y ser incapaces de elegir en virtud del ideal que debemos realizar en nuestra vida. Los medios de comunicaci?n nos ofrecen un elenco de posibilidades indefinidas para informarnos, distraernos, compartir otras vidas, asistir a toda suerte de acontecimientos relevantes. Disponer de tales posibilidades supone una impresionante libertad de maniobra, que nos da una impresi?n de poder?o y riqueza. Basta pulsar un bot?n para abrirnos a un horizonte siempre nuevo de paisajes, conciertos, noticias, acontecimientos de todo orden. Este incremento diario de nuestra ?libertad de maniobra? nos embriaga y seduce. La seducci?n y la embriaguez nos empastan o fusionan con la realidad seductora y nos impiden tomar la distancia necesaria para descubrir el riesgo que corremos de que esa inmensa libertad de maniobra merme o incluso destruya nuestra libertad creativa.

Si queremos conservar esta ?ltima forma de libertad ?indispensable para llevar una vida aut?nticamente personal--, debemos analizar con sumo cuidado qu? es manipular, qui?n manipula, para qu? lo hace, qu? medios moviliza para ello. Para aclarar bien estos temas, distingo diversos niveles de realidad y de conducta seg?n el rango que ostentan. Los objetos y la actitud de dominio, posesi?n y disfrute de los mismos constituyen el nivel 1. Las realidades de rango superior ?obras de arte, personas, instituciones...-- y la actitud a ellas debida de respeto, estima y colaboraci?n creativa forman el nivel 2.

--?Exactamente qu? significa manipular?

--Alfonso L?pez Quint?s: Manipular --en sentido ?ticamente negativo-- es tratar a una persona o grupo de personas (nivel 2) como si fueran objetos (nivel 1), a fin de dominarlas f?cilmente y ponerlas al propio servicio. Esa forma de trato implica un rebajamiento de nivel, un envilecimiento. Cuando, en tiempos sombr?os, se amontonaba a cientos de prisioneros (nivel 2) en un vag?n de tren, como si fueran paquetes (nivel 1), y se les hac?a viajar as? durante d?as y noches, no se intentaba tanto hacerles sufrir cuanto envilecerles de tal forma que se vieran unos a otros como seres abyectos y repelentes. Tal consideraci?n les imped?a unirse entre s? y formar estructuras s?lidas que pudieran generar una capacidad de resistencia. Tal reducci?n ileg?tima de las personas a objetos es la meta del sadismo, actitud que no indica tanto crueldad cuanto reduccionismo.

--La gravedad de estas conductas hace urgente determinar qui?n manipula...

--Alfonso L?pez Quint?s: Ciertamente. Hay padres de familia que se glor?an de no hablar a sus hijos de valores porque ello ?afirman-- ?significar?a manipularles?. Al decir esto, confunden ?manipular? a un ni?o con ?guiarle?, ?orientarle?, ?acercarle al ?rea de irradiaci?n de los grandes valores?. Este error tiene consecuencias nefastas.

Manipula el que quiere vencernos sin convencernos, es decir, el que intenta seducirnos para que aceptemos lo que nos ofrece sin darnos razones. El manipulador no habla a nuestra inteligencia, no respeta nuestra libertad (nivel 2); act?a astutamente sobre nuestros centros de decisi?n a fin de arrastrarnos a tomar las decisiones que favorecen sus prop?sitos (nivel 1).

En un anuncio en televisi?n se present? un coche de lujo. En la parte opuesta de la pantalla apareci? s?bitamente la figura de una joven bell?sima que no dijo ni una palabra ni hizo el menor gesto; mostr? sencillamente su imagen encantadora. De pronto, el coche comenz? a rodar por paisajes ex?ticos y una voz nos sugiri? al o?do: "?Entr?gate a todo tipo de sensaciones!" . En este anuncio no se aduce raz?n alguna para elegir ese coche en vez de otro. Se mezcla su figura con la de im?genes atractivas autom?ticamente para millones de personas y se envuelven todas en el halo de una frase llena de adherencias sentimentales. De esta forma, el coche queda aureolado de prestigio. Cuando vayas al concesionario de coches, te sentir?s llevado a elegir ?ste por una especie de automatismo (nivel 1). Y te lo facilitar?n, pero no te dar?n sin embargo la joven. En realidad, nadie te hab?a prometido que si comprabas el coche te dar?an la posibilidad de establecer una relaci?n con ella. Eso habr?a supuesto hablar directamente a tu inteligencia y a tu libertad para proponerte una especie de trueque. Tal propuesta habr?a sido moralmente cuestionable, pero no habr?a constituido una manipulaci?n. Los responsables del anuncio se limitaron a influir sobre tu voluntad de forma oblicua, astuta. No te han enga?ado; te han manipulado, que es una forma sutil de enga?o. Han halagado tu apetito de sensaciones gratificantes a fin de orientar tu voluntad hacia la compra irreflexiva de ese producto, no para ayudarte a desarrollar tu personalidad y ser feliz. Te han reducido a mero cliente. Esa forma de reduccionismo es la quintaesencia de la manipulaci?n, arte de seducir que opera a trav?s de automatismos, no de razones.

--Adem?s de la manipulaci?n comercial, las habr? m?s peligrosas...

--Alfonso L?pez Quint?s: Lamentablemente. La manipulaci?n comercial suele ir aliada con la manipulaci?n ideol?gica, que impone ideas y actitudes de forma solapada, debido a la fuerza de arrastre que tienen ciertos recursos estrat?gicos. La propaganda comercial promueve a menudo entre la gente una actitud consumista y la hace valer diciendo que el uso de determinado producto es signo de elevada posici?n social y de progreso. Cuando se quieren imponer actitudes e ideas referentes a cuestiones b?sicas de pol?tica, econom?a, ?tica, religi?n..., la manipulaci?n ideol?gica adquiere suma peligrosidad. Por "ideolog?a" suele entenderse un sistema de ideas esclerosado, r?gido, que no suscita adhesiones por carecer de vigencia y, por lo tanto, de fuerza persuasiva. Si un grupo social lo asume como programa de acci?n y quiere imponerlo resueltamente, s?lo tiene dos recursos: 1) la violencia, y aboca a la tiran?a, 2) la astucia, y practica la manipulaci?n. Las formas de manipulaci?n movilizadas por razones "ideol?gicas" suelen mostrar un notable refinamiento, ya que son programadas por profesionales de la estrategia.

--Por lo que dice, se adivina cu?l es la meta del manipulador. ?Puede profundizar en ello?

--Alfonso L?pez Quint?s: El manipulador no intenta hacer m?s felices a las personas, sino dominarlas en alg?n aspecto de la vida y dirigir su conducta. La manipulaci?n comercial quiere convertirnos en clientes con el simple objetivo de que adquiramos un determinado producto. El manipulador ide?logo intenta modelar el esp?ritu de personas y pueblos a fin de adquirir dominio sobre ellos de forma r?pida, contundente, masiva y f?cil.

Para dominar al pueblo de esta forma basta reducirlo de comunidad a masa, concepto m?s bien cualitativo que cuantitativo. Las personas, cuando tienen ideales valiosos, convicciones ?ticas s?lidas, voluntad de desarrollar todas las posibilidades de su ser, tienden a unirse entre s? solidariamente y estructurarse en comunidades. Debido a su cohesi?n interna, una estructura comunitaria resulta inexpugnable. Puede ser destruida desde fuera con medios violentos (nivel 1), pero no dominada interiormente por v?a de asedio espiritual (nivel 2). Si las personas que integran una comunidad pierden la capacidad creativa y no se unen entre s? con v?nculos firmes y fecundos, dejan de integrarse en una aut?ntica comunidad (nivel 2) y se masifican, se reducen a un mont?n amorfo de meros individuos (nivel 1).

Al carecer de cohesi?n interna, la masa es f?cilmente dominable y manipulable por los deseosos de poder. Ello explica que la primera preocupaci?n de todo tirano --tanto en las dictaduras como en las democracias, pues en ambos sistemas pol?ticos existen personas deseosas de vencer sin esforzarse en convencer-- sea privar a la gente de capacidad creadora en la mayor medida posible. Este despojo se lleva a cabo mediante las t?cticas de persuasi?n dolosa que moviliza la manipulaci?n. El tirano que ejerce la manipulaci?n para incrementar el poder adquiere la condici?n de demagogo.

--Este dominio del pueblo no es f?cil en una democracia, porque en ?sta se pide transparencia y sinceridad...

--Alfonso L?pez Quint?s: El tirano lo tiene dif?cil en una democracia. Quiere dominar al pueblo, y ha de hacerlo de forma dolosa para que el pueblo no lo advierta, pues lo que prometen los gobernantes en una democracia es, ante todo, libertad --?libertad de maniobra?, no ?libertad creativa?--, a?n a costa de la eficacia. En las dictaduras se promete eficacia, aunque sea con merma ?si es necesario-- de las libertades ?libertades, asimismo, de maniobra--.

Los medios que tiene en su mano el tirano para someter al pueblo mientras le convence de que es m?s libre que nunca son el lenguaje y la imagen, que es sumamente ?elocuente? y ha de ser considerada como una forma singular de lenguaje. El lenguaje es el mayor don que posee el hombre, pero el m?s arriesgado, por ser ambivalente: tierno o cruel, amable o displicente, difusor de la verdad o propagador de la mentira. El lenguaje ofrece posibilidades para descubrir en com?n la verdad, y facilita recursos para tergiversar las cosas y sembrar la confusi?n. Con s?lo conocer tales recursos y manejarlos h?bilmente, una persona poco preparada pero astuta puede dominar f?cilmente a personas y pueblos enteros si ?stos no est?n sobre aviso. Para comprender el poder seductor del lenguaje manipulador deber?amos estudiar cuatro puntos: los t?rminos, los esquemas , los planteamientos y los procedimientos. Digamos solamente algo sobre el abuso manipulador de los t?rminos.

El lenguaje crea palabras, y, en cada ?poca de la historia, algunas de ellas se cargan de un prestigio tal que apenas hay quien se atreva a ponerlas en tela de juicio. Son palabras "talism?n" que parecen condensar en s? todas las excelencias de la vida humana. La palabra talism?n por excelencia de nuestra ?poca es ?libertad?. Una palabra talism?n tiene el poder de prestigiar a las palabras que se le avecinan y desprestigiar a las que se le oponen o parecen opon?rsele. Hoy se da por supuesto --el manipulador nunca demuestra nada, da por supuesto lo que le conviene-- que la ?censura? ?todo tipo de censura-- se opone siempre a ?libertad?, entendida, superficialmente, como ?libertad de maniobra?. En consecuencia, la palabra censura est? actualmente desprestigiada. Por el contrario, las palabras ?independencia?, ?autonom?a?, ?democracia?, ?cambio?, ?cogesti?n?... van unidas con la palabra ?libertad? y quedan convertidas, por ello, en una especie de ?t?rminos talism?n por adherencia?.

El manipulador saca amplio partido de este poder de los t?rminos talism?n. Sabe que al introducirlos en un discurso, el pueblo queda intimidado, no ejerce su poder cr?tico, acepta ingenuamente lo que se le propone. Cuando en cierto pa?s se llev? a cabo una campa?a a favor de la introducci?n de una ley pro-abortista, el ministro responsable de tal ley intent? justificarla con este razonamiento: "La mujer tiene un cuerpo y hay que darle libertad para disponer de ese cuerpo y de cuanto en ?l acontezca". La afirmaci?n de que "la mujer tiene un cuerpo" est? pulverizada por la mejor Antropolog?a Filos?fica desde hace casi un siglo. Ni la mujer ni el var?n tenemos cuerpo; somos corp?reos. Hay un abismo entre ambas expresiones. El verbo tener es adecuado cuando se refiere a realidades pose?bles, es decir, a objetos (nivel 1). Pero el cuerpo humano --el de la mujer y el del var?n-- no es algo pose?ble y disponible; es una vertiente de nuestro ser personal, como lo es el esp?ritu (nivel 2).

Te doy la mano para saludarte y sientes en ella la vibraci?n de mi afecto personal. Es toda mi persona la que te sale al encuentro. El hecho de que en la palma de mi mano vibre mi ser personal entero pone de manifiesto que el cuerpo no es un objeto. No hay objeto alguno, por excelente que sea, que tenga ese poder. El ministro intuy? sin duda que la frase "la mujer tiene un cuerpo" no se sostiene en el estado actual de la investigaci?n filos?fica, y para reforzar su argumento introdujo inmediatamente el t?rmino talism?n libertad: "Hay que dar libertad a la mujer para disponer de su cuerpo...". Sab?a que con la simple utilizaci?n de ese t?rmino supervalorado en el momento actual, millones de personas iban a replegarse t?midamente y a decirse: "No te opongas a esa proposici?n porque est? la libertad en juego y ser?s tachado de antidem?crata, de fascista, de ultra...". Y efectivamente as? sucedi?.

--Realmente hoy se percibe un temor ?reverencial? ante este tipo de t?rminos manipuladores...

--Alfonso L?pez Quint?s: Si queremos ser de verdad libres interiormente, debemos perder el miedo a ese tipo de lenguaje, y la mejor forma de conseguirlo es matizar el sentido de las palabras. El ministro no indic? a qu? tipo de libertad se refer?a, pues la primera ley del demagogo es no matizar el lenguaje, utilizarlo de forma borrosa para cambiar el sentido de las palabras seg?n le dicten sus intereses. De hecho alud?a a la "libertad de maniobra", la libertad --en este caso-- de maniobrar cada uno a su antojo respecto a la vida naciente: respetarla o eliminarla. Pero esta forma de libertad no es la ?nica ni la suprema. Uno comienza a ser libre plenamente ?libre no s?lo de trabas para actuar, sino libre para ser creativo-- cuando, pudiendo elegir entre diversas posibilidades, opta por las que le permiten desarrollar su personalidad de modo pleno.

Ahora respondamos a esta pregunta: quien utilice la libertad de maniobra contra una persona en gestaci?n, ?se orienta hacia la plenitud de su ser personal? Vivir personalmente es vivir fundando relaciones comunitarias, creando v?nculos. El que rompe los v?nculos fecund?simos con la vida que nace destruye de ra?z su poder creador y, por lo tanto, bloquea su desarrollo como persona.

--?Pero ver esto no est? al alcance de cualquiera?

--Alfonso L?pez Quint?s: Esto lo vemos todos claramente cuando reflexionamos. Pero el demagogo, el tirano que desea conquistar el poder por la v?a r?pida de la manipulaci?n opera con extrema celeridad para no dar tiempo a pensar y someter a reflexi?n detenida cada uno de los temas. Por eso no se detiene a matizar los conceptos y justificar lo que afirma; da por hecho lo que le interesa y lo expone con t?rminos ambiguos, faltos de precisi?n. Cuando subraya un aspecto, lo hace como si fuera el ?nico, como si todo el alcance de un concepto se limitara a esa vertiente. As? evita que la gente a la que se dirige tengan elementos de juicio suficientes para clarificar las cuestiones y hacerse una idea serena y bien depurada de las mismas. Al no poder profundizar en una cuesti?n, la persona desorientada tiende a dejarse arrastrar. Es un ?rbol sin ra?ces que lo lleva cualquier viento, sobre todo si ?ste sopla a favor de las propias tendencias elementales. Para facilitar su labor de arrastre y seducci?n, el manipulador halaga las tendencias innatas (nivel 1) de la gente y se esfuerza en cegar su sentido cr?tico (nivel 2).

--Ello explica por qu? se manejan astutamente ciertas palabras y expresiones que tienen que ver con el t?rmino ?libertad?...

--Alfonso L?pez Quint?s: Se edulcora una pr?ctica tan violenta e injusta como es el aborto denomin?ndola ?interrupci?n voluntaria del embarazo?. Interrumpir algo que est? sucediendo suele ser una acci?n pasajera que podemos reanudar despu?s voluntaria y libremente. Ya aparece aqu?, veladamente, la palabra talism?n libertad. Por si no se advierte esta presencia, se a?ade el adjetivo ?voluntaria?, que implica claramente el ejercicio de la libertad de maniobra. Se rodea as? al aborto con un cierto aire de bondad y normalidad. Para neutralizar la fuerza de esta actitud manipuladora, basta matizar dicho t?rmino y preguntar al manipulador a qu? tipo de libertad se refiere cuando habla en este contexto de libertad. ?Ejercita un modo de ?libertad creativa? quien se arroga el derecho de anular una vida en gestaci?n? El que responda positivamente ignora lo que implica la creatividad y la libertad. Algo semejante se puede decir del uso manipulador que se hace a menudo de t?rminos y expresiones como ?muerte digna?, ?aborto ?tico?, ?clonaci?n terap?utica?, ?pre-embri?n?.

--En estas formas de manipulaci?n los medios de comunicaci?n pueden jugar un papel decisivo.


--Alfonso L?pez Quint?s: Sin la menor duda. El gran te?rico de la comunicaci?n M. MacLuhan acu?? la expresi?n de que "el medio es el mensaje": no se dice algo porque sea verdad; se toma como verdad porque se dice. La televisi?n, la radio, la letra impresa, los espect?culos de diverso orden tienen un inmenso prestigio para quien los ve como una realidad prestigiosa que se impone desde un lugar para uno inaccesible. El que est? al tanto de lo que pasa entre bastidores tiene alg?n poder de discernimiento. Pero el gran p?blico permanece fuera de los centros que irradian los mensajes. Es insospechable el poder que implica la posibilidad de hacerse presente en los rincones m?s apartados y penetrar en los hogares y hablar a multitud de personas al o?do, de modo sugerente, sin levantar la voz.

--Entonces la manipulaci?n, cuando es masiva, puede menoscabar en extremo la libertad para pensar, sentir y querer de forma adecuada a las exigencias de la realidad. ?Hay de alg?n ?ant?doto? contra este peligro?

--Alfonso L?pez Quint?s: La pr?ctica de la manipulaci?n altera la salud espiritual de personas y grupos. ?Poseen ?stos defensas naturales contra ese virus invasor? Actualmente, es muy dif?cil reducir el alcance de los medios de comunicaci?n o someterlos a un control eficaz de calidad. Es necesaria una preparaci?n adecuada por parte de cada ciudadano. Tal preparaci?n abarca tres puntos b?sicos: 1) Estar alerta, conocer los trucos de la manipulaci?n. 2) Pensar con rigor, saber utilizar el lenguaje con precisi?n, plantear bien las cuestiones, desarrollarlas con l?gica, no dar saltos en el vac?o. Pensar con rigor es un arte que debemos cultivar. El que piensa con rigor es dif?cilmente manipulable. Un pueblo que no cultive el arte de pensar con la debida precisi?n est? en manos de los manipuladores. 3) Vivir creativamente. Lo m?s valioso de la vida s?lo lo aprendemos de verdad cuando lo vivimos. Si prometes crear un hogar con otra persona y eres fiel a esa promesa, aprendes d?a a d?a que ser fiel no se reduce a tener aguante. Aguantar es tarea de muros y columnas. Los seres humanos estamos llamados a algo m?s alto: a ser creativos, es decir, a crear en cada momento lo que prometimos crear. La fidelidad tiene un car?cter creativo. Cuando el manipulador de turno te diga al o?do: "No aguantes, b?scate satisfacciones fuera del matrimonio, que eso es lo imaginativo y creador", sabr?s contestar adecuadamente: ?Yo no intento aguantar, sino ser fiel, que es bien distinto". Lo dir?s porque sabr?s por dentro lo que es e implica la virtud de la fidelidad.

--De esta preparaci?n contra la manipulaci?n, ?es de lo que se encarga el proyecto formativo que usted promueve en Espa?a y en diversos pa?ses iberoamericanos con el t?tulo ?Escuela de Pensamiento y Creatividad??

--Alfonso L?pez Quint?s: Es uno de sus principales cometidos. Hoy todos necesitamos, pero de modo especial los ni?os y los j?venes, aprender a pensar con rigor y vivir de modo creativo. A mi entender, la caracter?stica m?s preocupante de la sociedad actual es que no se piensa y no se habla de forma ajustada a las exigencias de las realidades a las que se alude. Si alguien dice, por ejemplo --como expliqu? antes--, que ?la mujer tiene un cuerpo y debe gozar de libertad para disponer de ?l?, piensa y se expresa de forma totalmente inadecuada, falsa, contraria a la realidad del ser humano, el femenino y el masculino. En segundo lugar, se sigue pensando que la creatividad es exclusiva de los genios. No se sabe con precisi?n que todos podemos y debemos ser eminentemente creativos en nuestra vida diaria.

--?Con qu? m?todo intenta lograr este objetivo?

--Alfonso L?pez Quint?s: Estoy convencido, despu?s de una larga experiencia, que en el momento actual lo que procede no es tanto ?ense?ar? a ni?os y j?venes lo que deben llegar a ser, sino ayudarles a que ?descubran? ellos por s? mismos las leyes de su crecimiento personal, la funci?n que desempe?an en su vida los valores, cu?l es el aut?ntico ideal de su vida. Este descubrimiento se realiza en doce fases. Los ni?os y los j?venes que lo lleven a cabo lograr?n un gran poder de discernimiento para distinguir lo que construye su personalidad y lo que la destruye. La destruyen los procesos de fascinaci?n o v?rtigo; la construyen los procesos de creatividad o ?xtasis. Estoy cada d?a m?s convencido de que ning?n ni?o y ning?n joven deber?an salir de las aulas sin un conocimiento pormenorizado de lo que es la manipulaci?n y de los riesgos a que se exponen si no conocen sus trucos. Tambi?n deber?an conocer a fondo este tema las instituciones, que son objeto frecuente de insidias y ataques, para estar prevenidas y adoptar las medidas pertinentes. Ya dec?an los legionarios romanos que ?hieren menos las flechas que se ven venir?.
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[Entrevista realizada por Marta Lago - ZENIT]
[La ?Escuela de Pensamiento y Creatividad? delata el tema de la manipulaci?n, presta atenci?n a los procesos de ?v?rtigo? y ??xtasis? y destaca el poder formativo del arte, la literatura y el cine. Estos temas se explican de forma amplia en algunos vol?menes de Alfonso L?pez Quint?s: las t?cticas de la manipulaci?n se analizan en ?La tolerancia y la manipulaci?n? (Rialp, Madrid); la articulaci?n de los procesos de v?rtigo y de ?xtasis, su origen y sus consecuencias se expone, sobre todo, en ?Inteligencia creativa? (BAC, Madrid); en cuanto al poder del arte y la literatura para formar la personalidad se puede consultar, respectivamente, ?La experiencia est?tica y su poder formativo? (Universidad de Deusto, Bilbao) y ?C?mo formarse en ?tica a trav?s de la literatura? (Rialp, Madrid).

Para obtener m?s datos para formarse como monitor de este proyecto, de los materiales que ofrece, cursos que imparte y centros de trabajo en Espa?a e Iberoam?rica, se puede escribir a [email protected] o a la direcci?n postal: A. L?pez Quint?s, calle Madre de Dios 39, 28016 Madrid, Espa?a.

En este marco formativo, el curso completo sobre ?La manipulaci?n del hombre a trav?s del lenguaje? se puede consultar en la p?gina de la ?Red Inform?tica de la Iglesia en Am?rica Latina? (Cf. www.riial.org) Ndr.] .

Publicado por mario.web @ 8:00
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