Lunes, 25 de abril de 2011
Art?culo de Ignacio S?nchez C?mara en el que resalta los errores m?s comunes que e comenten a la hora de mentir en la actividad period?stica.
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Errores y mentiras
Errores y mentiras
Un ataque sutil pero decidido a la religi?n que no es intelectualmente aceptable

El ?progresismo talib?n? ?existe otro progresismo tambi?n descarriado pero simp?tico e inocuo? no pierde ocasi?n de emprender su particular cruzada contra la religi?n. La barbarie del islamismo radical es imputada en el debe de la cuenta general de la religi?n.

Olvidando que el terrorismo disfraza su infamia bajo el ropaje de la defensa de alg?n valor, como la naci?n, la liberaci?n, la justicia o la religi?n, hace s?lo a esta ?ltima responsable del terror. Seg?n tan sutiles razonadores, toda religi?n encierra en s? misma el germen del fanatismo.

Si acaso, limitan su condena a las religiones monote?stas. Y rememoran todas las guerras de religi?n que en el mundo han sido, omitiendo el peque?o detalle de que ninguna hubiera existido sin la acci?n de los poderes civiles de los Estados. Repudiar la religiosidad porque existe el fanatismo religioso es tan sutil y convincente como repudiar el matrimonio porque existen los malos tratos y los parricidios.

As?, la patolog?a se convierte en la consecuencia natural del fen?meno sano. Para que la falacia resulte completa, conviene adem?s cubrir con un poderoso manto de silencio todo lo que las religiones, y, muy especialmente, el cristianismo, han hecho para construir y defender el edificio de la dignidad del hombre.

Recordemos antiguos prejuicios

La Modernidad, entre un pu?ado de conquistas indiscutibles, ha conducido a muchos hombres a abrazar el absurdo prejuicio de que la religi?n es hija de la ignorancia y madre de la barbarie. Recordemos algunos hitos en esta senda extraviada. ?La ciencia destruye la religi?n?, confundiendo a la religiosidad con su enemiga, la superstici?n, e ignorando los l?mites de la ciencia. ?La religi?n es el opio del pueblo?, identificando un efecto, la producci?n de esperanza o consuelo, con toda la causa. Es como si reduj?ramos la esencia de la amistad al logro de ayuda en la adversidad. ?La religi?n es una ilusi?n?, tomando una explicaci?n psicol?gica v?lida en algunos casos, no en todos, por una explicaci?n general del fen?meno. ?La religi?n reduce al hombre a la minor?a de edad?, escamoteando el hecho de que muchos de los m?s grandes hombres han sido profundamente religiosos.

A todos estos elementales errores, se a?ade, en ocasiones, un mecanismo mental que conduce a algunos hombres a aborrecer la religi?n: el resentimiento contra todo lo noble y excelente por parte de quienes son incapaces de elevarse sobre el nivel del suelo.

Se da una evidente manipulaci?n de la verdad


Todo esto, y algunas cosas m?s, explica la radical incapacidad de muchos intelectuales de nuestro tiempo para comprender la religi?n, y la an?mala situaci?n que ?sta padece en las sociedades occidentales. A esto se a?ade la conspiraci?n de silencio sobre todo lo valioso que entra?a y realiza.

Muchos medios de comunicaci?n incurren, en este sentido, en grave irresponsabilidad, al contribuir a la deformaci?n de la opini?n p?blica. Si un Obispado aparece en el caso Gescartera, poco importa que en calidad de fraudulento aprovechado o de v?ctima inocente, el hecho tiene asegurada la portada y el an?lisis exhaustivo.

Pero a casi nadie le interesa la acci?n social de la Iglesia, o la celebraci?n de un Congreso sobre la familia, o la condena de la creciente degradaci?n moral realizada por el presidente de la Conferencia Episcopal espa?ola. Eso no es noticia. Resaltar los errores, propios, por otra parte, de la condici?n humana, y minimizar los aciertos, tambi?n, sin duda, propios de la condici?n humana, es una manera de tergiversar la verdad e incumplir el imperativo de veracidad que debe presidir la actividad period?stica. El error puede ser disculpable; la mentira, no.

Publicado por mario.web @ 8:09
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