Lunes, 25 de abril de 2011
Discurso de Mons. Eugenio Romero Pose en el que responde a la pregunta: ?Qu? ofrece la Iglesia al mundo de las comunicaciones?
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La Iglesia y las Nuevas Tecnolog?as en los medios de comunicaci?n social
La Iglesia y las Nuevas Tecnolog?as en los medios de comunicaci?n social
LA IGLESIA Y LAS NUEVAS TECNOLOG?AS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACI?N SOCIAL


Ponencia de Mons. Eugenio Romero Pose,
V Encuentgro Intercontinental dela R.I.I.A.L
Madrid, 1 de junio de 1999


1.????? Historia de la Iglesia y medios de comunicaci?n social



Es un hecho manifiesto que la Iglesia ha sido a lo largo de la historia pionera en los medios de comunicaci?n. Los cristianos, desde sus or?genes, acogieron sin reservas los medios presentes en el mundo y culturas griega y jud?a. En Jerusal?n, Antioqu?a, Roma, Alejandr?a, Cartago o en cualquier otro lugar. El papiro o el rollo eran el soporte necesario para dejar fijado el contenido de la Buena Noticia del Nazareno. Los medios eran comunes, iguales, para todos, lo importante eran los contenidos nuevos. La verdad nueva del cristianismo supo abrazar sin ambages los distintos g?neros de comunicaci?n, siendo ?stos parte esencial de la expansi?n o misi?n cristiana.


En pleno siglo II, tiempo en que empieza a fijarse el canon de la Escritura y el S?mbolo, ha sido la palabra escrita, el medio con el que se ofrec?a la garant?a de la objetividad. Era el medio de comunicaci?n, la escritura, la que era capaz de fijar los limites de la arbitrariedad y del subjetivismo frente a los peligros de car?cter gn?stico. La escritura, como medio, fue salvaguarda de autenticidad y objetividad. M?s a?n el medio escrito comenz? a formar parte de la Tradici?n, que quiere decir iba unido al medio lo que uno entregaba a otro. Tradici?n, en el sentido m?s amplio del concepto (entrega de lo recibido), autenticidad y objetividad van ce?idos a los medios con los que la verdad transmitida se entrega.


Muy lejos nos llevar?a explicitar el significado del Libro de los libros ?la Escritura Santa? como medio de comunicaci?n fundamental en la historia de la humanidad y en la comunidad cristiana. Los primeros cristianos cuidaron el medio porque era portador de un contenido que orientaba la existencia y salvaba.


Pero es en los primeros momentos de la Iglesia, cuando ?sta da un paso favoreciendo la aparici?n de un nuevo medio de transmisi?n o comunicaci?n: el salto del papiro y del rollo al volumen, al codex, al manuscrito. El estar pendientes y confiados en el valor de lo que se comunicaba, hizo que el cristianismo se distanciara del juda?smo aceptando el codex, un nuevo medio para nuevos tiempos.


Fue tan intensa la uni?n entre medio y contenido que, en las persecuciones, entregar los medios, el libro sagrado, constitu?a una apostas?a. Era tan admirado y valorado el libro, los libros sagrados, ?no es de olvidar la com?n ra?z de liber?libri (libro) y liber?liberi (libre) que daban la vida personal antes que la destrucci?n o profanaci?n de los mismos.


No es dif?cil seguir el itinerario del cristianismo a lo largo de la antig?edad tard?a y alta edad media al filo de los medios de comunicaci?n utilizados. La Iglesia fue pionera no s?lo en la utilizaci?n de los medios ya conocidos, sino creadora de nuevos medios y m?todos de comunicaci?n, adapt?ndose a las diversas coordenadas geogr?ficas y culturales. Valga una sola imagen por otras muchas: la iconograf?a que representa escenas patr?sticas gust? dejar plasmadas im?genes de los principales representantes de las Iglesias, los Santos Padres, con un libro en sus manos o, sentado en una c?tedra, amparado por una theca (biblioteca), relicario donde se conservaban los libros.


La imagen de los ap?stoles, y los Padres, entre otros, S. Agust?n, S. Basilio, S. Ambrosio, S. Gregorio Magno o S. Isidoro, no nos los imaginamos sin referencia a los medios de los que se sirvieron para entregar su palabra, su experiencia, su vida, su saber y su ser.


El itinerario de la Iglesia durante toda la Alta y Baja Edad Media, en Occidente, y no menos en Oriente, va unido a la aportaci?n religiosa, humana y cultural del monacato. No deja de ser llamativo que los m?s importantes comunicadores durante este tiempo son, desde la paz y el silencio, los monjes. Han sido los monasterios con sus escriptorios los que se esforzaron por comunicar el saber con todos los medios de que dispon?an, especialmente aunque no s?lo, mediante el manuscrito.


Fue posible la Europa cristiana por la red de comunicaciones sociales y eclesiales tejida por las instituciones eclesiales, sobre todo por los monasterios, que como centrales de comunicaci?n cat?lica est?n en el origen y nacimiento de la Universitas, de los lugares desde donde se comunicaba a todos el saber recibido. La Universitas (la Cat?lica), sede de Catolicidad, debe ser el espacio en el que se fragua lo que se ha de comunicar.


No podemos imaginarnos el legado de riqueza transmitido por los siglos sin los medios de comunicaci?n: manuscrito; imagen que atrae, es decir, arte; arquitectura que acoge y ense?a; ritmo que alegra el camino y la vida; poes?a que arroba... En los caminos de Europa, el pensamiento, el rom?nico y el g?tico, la cantiga y la liturgia, el gregoriano y la catedral eran medios de comunicaci?n que dejaban huellas, es decir, formaban y plasmaban al hombre, y abr?an el futuro de nuevas creaciones. Los mismos caminos se convierten en sede de peque?os comunicantes (iglesias, monasterios) para la comunicaci?n global en los que el hombre pudo hallar razones para creer, vivir y esperar. Un ejemplo llamativo es el Camino de Santiago, como Camino de Europa, y v?a de comunicaciones entre todos los pa?ses y culturas, y uno de los mayores medios de comunicaci?n de la Edad media.


La Iglesia que mim? y conserv? el manuscrito, a la llegada de tiempos nuevos, no temi? seguir comunicando, transmitiendo y as?, en tiempo de reformas, en la hora de Guttenberg, sigui? su camino y favoreci? la aparici?n del libro.


La Iglesia no se content? con ser guardiana del pasado sino que ote? el futuro, adelant?ndose con la necesaria aceptaci?n del libro. El paso de la ?poca del manuscrito al libro conllevaba sus riesgos: la p?rdida de pluralidad en las tradiciones y lecturas, la falta de necesidad de edici?n critica en el sentido de la filolog?a moderna, la importancia de elegir entre multitud y multiformes lecturas, arriesgar a que los datos, los textos, por ser por muchos le?dos fuese por muchos m?s subjetivamente interpretados. Mas, pese a todo, la modernidad y las reformas de la sociedad y de la Iglesia corrieron paralelas a la fortuna de Guttenberg, a la historia del libro.


Nombres como Erasmo y Sirleto, Lorenzo Valla y Lutero, est?n unidos por haberse servido en sus transmisiones de un medio com?n: la imprenta y el libro. Ser?a tentador hacer una breve digresi?n y contemplar el destino e influjo de la Biblia en sus incontables ediciones modernas, especialmente en el s. XVI, y la expansi?n del pensamiento moderno, de los herederos de las propuestas de Lutero, en los medios de comunicaci?n que los siglos de la Reforma puso en mano de la sociedad de su tiempo. Todav?a hoy es el d?a en que no hemos repensado la modernidad, en sus aspectos positivos y negativos, a la luz de la imprenta, que es lo mismo que decir, a la luz de los medios. ?Podemos, acaso, pensar la herencia de los cuatro ?ltimos siglos, sin el esfuerzo comenzado por los Maurinos, que recogen y ponen en la mano del lector, infinidad de manuscritos convertidos en libros, o el siglo XVIII que es capaz de traspasar a nuevos medios de comunicaci?n el saber human?stico y cient?fico? Un ejemplo es la magn?fica biblioteca del Colegio S. Carlos ?una de las mejores bibliotecas europeas del s. XVIII?, donde comprobaremos con nuestros propios ojos y tocaremos con nuestras manos c?mo era necesario adecuar a los medios nuevos las herencias recibidas.


Cada momento hist?rico en el que se producen profundas ?mutaciones aparecen nuevos medios de comunicaci?n: el salto del papiro o rollo al codex, del codex al libro, del escriptorium a la imprenta, del monasterio a la universitas o a la ciudad...; nada tiene de extra?o que asistiendo y siendo protagonistas, porque la Providencia as? lo ha querido para nosotros, a un momento hist?rico de cambios abismales estemos ante el maravilloso reto de nov?simos medios de comunicaci?n para transmitir lo que recibimos y somos; medios para poner ante los dem?s la Creaci?n, con may?scula, y las creaciones.


El tiempo de la inform?tica supone un avance que anuncia no s?lo un mundo nuevo, sino que exige un modo nuevo de estar en el mundo. De ah? que los medios de comunicaci?n est?n pidiendo con una urgencia inusitada la reflexi?n por parte de todos, y no menos por parte de los creyentes.


La comunicaci?n interplanetaria en la "aldea global" est? ante nuestra mirada y en nuestro camino como una de las m?s grandiosas e inquietantes creaciones del presente. El hombre y mujer, la sociedad, del ma?ana depender? en su mayor parte de la utilizaci?n de los mismos: medios escritos y visuales, audiovisuales, etc. ?Puestos al servicio del Evangelio, ellos (los medios de comunicaci?n) ofrecen la posibilidad de extender casi sin l?mites el campo de audici?n de la Palabra de Dios, haciendo llegar la Buena Nueva a millones de personas. La Iglesia se sentir?a culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios, que la inteligencia humana perfecciona cada vez m?s. Con ellos la Iglesia ?pregona sobre los terrados? el mensaje de la que es depositaria (...) Sin embargo, el empleo de los medios de comunicaci?n social en la evangelizaci?n supone casi un desaf?o: el mensaje evang?lico deber?, s?, llegar, a trav?s de ellos, a las muchedumbres, pero con capacidad para penetrar en las conciencias, para posarse en el coraz?n de cada hombre en particular, con todo lo que ?ste tiene de singular y personal, y con capacidad para suscitar en favor suyo una adhesi?n y un compromiso verdaderamente personales? (Evangelii nuntiandi, n. 45).


Ante los que han criticado la lentitud de la Iglesia para incorporarse al mundo del progreso tecnol?gico hay que decir que las "precauciones" mostradas por la Iglesia en ciertos momentos hist?ricos (a las que no hay que negar errores o "pecados" de algunos miembros de la Iglesia) suponen a la larga una defensa de la misma ciencia. Cuando el Papa recuerda en la enc?clica Fides et ratio que no hay una doble verdad (no se puede dar una esquizofrenia entre los distintos ?rdenes de conocimiento), recuerda que toda investigaci?n (a la que se ve movida la inteligencia humana por su horizonte de infinitud) ha de ser coherente con la "verdad" unitaria del hombre. La fe ilumina esa unidad y renunciar a ella es dejarse seducir por la apariencia.


2.????? ?Qu? ofrece la Iglesia al mundo de las comunicaciones?


Los esfuerzos de los hombres para comunicarse es una realidad que ha alcanzado cotas sorprendentes. Ya el Vaticano II dice: ?Siempre se ha esforzado el hombre con su trabajo y con su ingenio en perfeccionar su vida; pero en nuestros d?as, gracias a la ciencia y la t?cnica, ha logrado dilatar y sigue dilatando el campo de su dominio sobre casi toda la naturaleza, y, con ayuda sobre todo el aumento experimentado por los diversos medios de intercambio entre las naciones, la familia humana se va sintiendo y haciendo una ?nica comunidad en el mundo? (Gaudium et spes, n. 33). La ?aldea global?? que configura la ?red de redes? interplanetaria parece confirmar ese anhelo de reunir a todas las gentes en un medio m?s cercano en la comunicaci?n.


Sin embargo, esos medios ?nunca un fin en s? mismos? capaces de promover la dignidad y la libertad, v?lidos para alimentar las esperanzas y respetar el destino del hombre, portadores de vida moral y religiosa, pueden ser, por el contrario, sutil plataforma de ideolog?as disgregadoras de la persona, de visiones deformadas de la familia, la religi?n, de la moralidad.


Es obvio que la Iglesia debe estar y preparar a los que van a prestar el insustituible servicio de la comunicaci?n. Y si siempre lo ha estado, hoy debe mirar con especial simpat?a y confianza a las nuevas creaciones medi?ticas en el nuevo mundo que se abre camino en un nuevo milenio.


La Iglesia, en los ?ltimos a?os, especialmente desde el Concilio Vaticano II, como ya hemos visto m?s arriba, subray? la importancia de los medios de comunicaci?n en la Iglesia para el bien de todos los hombres. Las palabras de aliento e iluminaci?n de la Constituci?n pastoral Gaudium et Spes (sobre la Iglesia en el mundo actual) y sobre todo el Decreto Inter mirifica (sobre los medios de comunicaci?n social), tambi?n reclaman nuestra atenci?n para realizar algunas reflexiones:


La creaci?n en proceso


La Iglesia est? y debe estar presente en el coraz?n de todos los medios de comunicaci?n. Cree en ellos porque cree que la creaci?n no ha sido sino que est? siendo. La creaci?n es un permanente in fieri. Porque creemos en un Dios Creador y Providente, creemos, acordes con la rica tradici?n representada por S. Ireneo de Li?n, que Dios no ha creado sino que est? creando. Los nuevos medios son creaci?n de Dios para nosotros, y en ellos tenemos que contemplar la grandeza del Creador, la gloria de Dios, que se posa sobre las cosas creadas. Los nuevos medios de comunicaci?n son magnalia Dei.


Reflexi?n


Los nuevos medios de comunicaci?n, como toda realidad creada, "dan qu? pensar"; esta conocida expresi?n de Paul Ricoeur, nos sugiere la necesidad de hacer una reflexi?n filos?fico?teol?gica sobre los medios a los que aludimos, especialmente a las posibilidades que se nos abren con la inform?tica. Desconozco que se haya hecho una reflexi?n prolongada y serena desde ?mbitos filos?ficos o teol?gicos sobre los medios de comunicaci?n. A modo de ejemplo: la investigaci?n human?stica y teol?gica est? con la mano tendida y mendicante de una reflexi?n sobre la incidencia de los nuevos medios, de manera especial, la inform?tica en la b?squeda y transmisi?n del saber para el enriquecimiento del hombre.


Ahondando en el ejemplo: los que procedemos de la investigaci?n sobre la Gran Tradici?n de la Iglesia y sobre los or?genes del cristianismo nos preguntamos: ?c?mo nos aproximaremos a la historia, c?mo la interpretaremos y como se comunicar? o transmitir? con las nuevas posibilidades que ofrecen al estudioso reci?n iniciado mundo de la inform?tica?


Riesgos a evitar



Unicamente aludimos a alg?n aspecto digno de consideraci?n: 1. el peligro de la divinizaci?n, hipostatizaci?n o sacralizaci?n de los medios que pueden abocarnos en una peligrosa idolatr?a. No es de olvidar que toda idolatr?a es una falsa aceptaci?n de la realidad creada y, por ello mismo, no ayuda al hombre, no favorece que el hombre alcance las aspiraciones m?s profundas. Una falsa utilizaci?n de los medios conduce a una utilizaci?n de la persona humana y, por ende, a no respetar a la persona como valor absoluto, por ser imagen de Dios. Los medios est?n al servicio de la dignidad de todo hombre y mujer, y no viceversa: la persona al servicio de los medios. 2. Los medios, si son tenidos como creaci?n al servicio y bajo el dominio del hombre, respetar?n la objetividad. Por el contrario, pueden ser terreno fertil?simo en el que se planten y crezcan las semillas de peligrosos subjetivismos. 3. El recto uso de los medios favorecer? y apoyar? el pluralismo y la pluralidad presente en la vida social y personal. De lo contrario, estos mismos medios pueden ser el espacio en el que se fomenten peligrosos uniformismos. 4. Lo que era para pocos ya es dominio de muchos m?s, por no decir para todos. Los nuevos medios pueden ser un grandioso espacio una llamada para optar por el valor de la sencillez, para que la Verdad, que siempre es sencilla por ser para todos, a todos llegue. O por el contrario, la no recta utilizaci?n de los medios puede que sea un paso m?s en la peligrosa vor?gine de la complejidad. Veritatis simplex oratio est (El lenguaje de la verdad es sencillo), nos escribe S?neca en la Ep?stola 49. 5. El mensaje, y sus contenidos, necesitan cuerpo, carne, para que se hagan historia. La carne de la Buena noticia es el medio que necesite para llegar al hombre y su circunstancia. Los medios son precisos para la necesaria encarnaci?n del mensaje que se quiere comunicar.


En definitiva, interesa subrayar esta idea: con los ojos y la mente en la historia para seguir caminos hacia el futuro, los nov?simos medios de comunicaci?n para un mundo nuevo han de ser tambi?n motivo para la reflexi?n y que ?sta ayude al hombre y a la mujer a ser m?s humanos. O de otro modo, que el hombre no deje de ser hombre por dejarse superar y esclavizar por aquello que debe estar a su servicio. Que los medios est?n siempre para servir a la verdad (objetividad), a la libertad, y al crecimiento de la persona y para que jam?s sean espacios que encadenen y esclavicen a las criaturas. En esta l?nea encontramos la aut?ntica aportaci?n de la Iglesia a estos nuevos medios, contando adem?s con el c?mulo de sabidur?a y prospectiva de siglos de experiencia que nos ense?an c?mo Dios ?habl? seg?n los tipos de cultura propios de cada ?poca. De igual manera, la Iglesia, al vivir durante el transcurso de la historia en variedad de circunstancias, ha empleado los hallazgos de las diversas culturas para difundir y explicar el mensaje de Cristo en su predicaci?n? (Gaudium et spes, 58). Con la llegada de las telecomunicaciones inform?ticas, concretamente, se abre la posibilidad para la ?aldea global? de invitarla a abrazar el Evangelio por amor, y ello sin olvidar que ?la verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y a la vez fuertemente en las almas? (Dignitatis humanae, 1)


3.????? Las nuevas tecnolog?as, la Iglesia y el futuro del hombre


?Por qu? la Iglesia habr?a de ocuparse de la inform?tica o de Internet; por qu? las nuevas tecnolog?as deber?an prestar atenci?n a lo que dice la Iglesia?


La Iglesia ha de dirigirse, en primer lugar, a todo creyente, ya que ?ste se interroga por las razones de su fe (1 Pe 3,15), y debe procurar una mayor inteligibilidad de sus contenidos que le haga progresar en esa misma fe. Por otra parte, la Iglesia presenta al mundo la estima de Dios por lo creado, llegando al umbral de la dimensi?n sagrada de la realidad humana; es el car?cter dial?gico que encontramos en toda relaci?n fe-cultura. As? pues, la Iglesia se encuentra con las diversas realidades que constituyen la vida del hombre (creyente o no), y con ellas busca alcanzar la verdad ?ltima en las cuales cree, comunicando los frutos del camino ya realizado. Si la finalidad en el empleo de los nuevos medios de comunicaci?n, por ejemplo, es el amor a la verdad y el respeto a la dignidad humana, entonces no es necesario comenzar el di?logo, sino que ?ste lleva inici?ndose hace tiempo.


Una cita de la Instrucci?n Pastoral ?Sobre los medios de comunicaci?n social? puede ayudarnos a comprender lo expuesto anteriormente: ?El concepto cristiano de la vida incluye unos principios inmutables, basados en la manifestaci?n del amor, que es la ?buena nueva? del Evangelio, y en la dignidad de la persona (?) Es evidente que la pr?ctica, la aplicaci?n concreta de los principios y las f?rmulas pastorales han de acomodarse a las circunstancias y condiciones de cada lugar y momento, seg?n la situaci?n de la t?cnica, de la sociedad y de la civilizaci?n(?), teniendo en cuenta los futuros cambios que ir?n produci?ndose en el campo de la comunicaci?n social? (Communio et progressio, n. 183). Y Juan Pablo II, siguiendo a esa misma Instrucci?n, dec?a: ?El acceso inmediato a la informaci?n le da a la Iglesia la posibilidad de ahondar en su di?logo con el mundo contempor?neo. En el marco de la nueva ?cultura inform?tica?, la iglesia tiene m?s facilidades para informar al mundo acerca de sus creencias y explicar los motivos de sus posturas sobre cualquier problema o acontecimiento concretos? (Mensaje de S.S. Juan Pablo II para la XXIV Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales. 27/V/90). Y m?s recientemente: ?La cultura del memorial de la Iglesia puede salvar a la cultura de la fugacidad de la ?noticia? que nos trae la comunicaci?n moderna, del olvido que corre la esperanza; los medios, en cambio, pueden ayudar a la Iglesia a proclamar el Evangelio en toda su perdurable actualidad, en la realidad de cada d?a de la vida de las personas? (Mensaje de S.S. Juan Pablo II para la XXXIII Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales. 18/IV/99).


En el empleo de las nuevas tecnolog?as, dentro del ?mbito de la comunicaci?n social, es posible verificar una peculiar actividad mediante la cual la persona expresa la propia capacidad creativa y donde el lenguaje comunicativo prevalece sobre el de la t?cnica. A las nuevas tecnolog?as, se les pide responsabilidad y cooperaci?n ante la b?squeda de la verdad, que aparece en todo horizonte comunicativo; pero la verdad, en muchas ocasiones, se encuentra velada por el misterio. Este elemento trascendente, que pertenece a lo m?s nuclear del ser humano, no puede ser destruido de la existencia personal, de lo contrario nos encontrar?amos en el compartimento estanco de la pura t?cnica. Es tarea del progreso comunicativo, en cambio, la de garantizar el mantenimiento del misterio que trasciende a todo esp?ritu humano y su inviolabilidad. La Iglesia, pues, puede ayudar a los nuevos medios de comunicaci?n a captar los rasgos del misterio entre los repliegues de la existencia, y, al mismo tiempo, a mostrar la grandeza del misterio cuando ?ste se enfrenta a Dios. La Enc?clica "Fides et Ratio", por ejemplo, es una atrevida propuesta del Papa al pensamiento contempor?neo. Se dirige tanto a los que creen que la capacidad de la raz?n est? limitada y por eso abandonan la b?squeda de la verdad, como a aquellos que se conforman con una fe simplemente "no absurda". Pero, m?s all? de esa fe y de una raz?n "instrumental" (empleo de la mera t?cnica) est? la verdad. La fe y la raz?n son los dos caminos por los que el pensamiento puede acceder a ella. En su planteamiento, Juan Pablo II ve al hombre, que al preguntarse por el mundo, se siente afectado por lo que conoce y, al mismo tiempo, tiene la urgencia, cada vez mayor, de interrogarse sobre el sentido del mundo y de su propia existencia. Ese deseo de verdad forma parte de la misma naturaleza del hombre. Parte de la admiraci?n (asombro) y se dirige a conocer el por qu? de las cosas y su finalidad.


Pero estas actitudes tambi?n son generadoras de obligaciones por parte de la Iglesia. De nuevo el Concilio Vaticano II pone el acento: ?Procuren, de com?n acuerdo, todos los hijos de la Iglesia que los instrumentos de comunicaci?n social se utilicen, sin la menor dilaci?n y con el m?ximo empe?o, en las m?s variadas formas de apostolado, tal como lo exigen las realidades y las circunstancias de nuestro tiempo (...)? (Inter mirifica, n. 13).? Las instituciones eclesiales, y fieles en general, han de aprovechar este nuevo caudal tecnol?gico como lugar de encuentro y testimonio de fe. Ese empe?o al que alud?a el documento conciliar significa ir acompa?ado de un salto cualitativo en cuanto promotor de valores humanos (justicia, solidaridad, etc.), teniendo siempre como criterio de discernimiento la verdad. Juan Pablo II nos dice: ?Lo m?s urgente hoy es llevar a los hombres a descubrir su capacidad de conocer la verdad y su anhelo de un sentido ?ltimo y definitivo de su existencia? (Fides et ratio, n. 102). ?Qui?n, sino el mismo Jesucristo, camino, verdad y vida (?en donde se resuelve el misterio del hombre? ?Gaudium et spes, n. 22), Alfa y Omega y Se?or de la historia, nos puede ayudar a insertarnos en el verdadero progreso?.


La aceptaci?n de las tecnolog?as en el cristianismo se basa en esta concepci?n: no s?lo el mundo ha sido creado bueno y en orden (la justicia original), sino adem?s a trav?s del Verbo (que es la Palabra en la que Dios no s?lo ha dicho todas las cosas, sino tambi?n la verdad definitiva sobre s? mismo). Por eso en todo di?logo ?medi?tico? el creyente anuncia a Cristo. Ello no implica el menosprecio de las dem?s disciplinas sino, al contrario, la propuesta de un fundamento que ser? alcanzado por la fe, pero que no contradice la leg?tima autonom?a" de ninguna ciencia. En este sentido se impone recuperar la noci?n de "creaci?n continuada". Las cosas no s?lo son porque en un momento determinado Dios les dio el empuje del ser, sino que contin?a manteni?ndolas en la existencia. Ese influjo continuo de Dios en todo el orden creado sostiene el principio de "no-contradicci?n" y da certeza al quehacer tecnol?gico.


4.????? Una? Red desde la Iglesia para la evangelizaci?n


Un ejemplo palpable en la evoluci?n de los nuevos medios de comunicaci?n es Internet. Esta se nos presenta, ya que no posee un propietario exclusivo de la Red, como un verdadero instrumento destinado a todo tipo de usuarios (p?blicos y privados), que van favoreciendo una transformaci?n del sistema global de las comunicaciones. Vamos siendo testigos de una convergencia de globalizaci?n humana que, lejos de una evoluci?n meramente econ?mica (paradigma del hombre teledirigido y manipulado), m?s bien parece inspirarse en ese otro sentido de la evoluci?n creativa, en donde la interactividad del hombre se pone de manifiesto como continuaci?n de lo social-din?mico.


Seg?n el ?Informe Mundial sobre la Comunicaci?n? (Unesco, 1999), tres mil millones de mensajes se intercambian mensualmente en el mundo. 75 millones de personas tienen correo electr?nico. Casi 30 millones de p?ginas de informaci?n est?n disponibles actualmente? y para el a?o 2000 est?n previstos cerca de mil millones de internautas. En el sector de los medios de comunicaci?n, Internet se impone como soporte de informaci?n, capaz de trasmitir en tiempo real la actualidad junto con la radio, la prensa y la televisi?n. Tambi?n en el campo de la formaci?n y la educaci?n, Internet aparece con sus infinitas posibilidades: miles de publicaciones cient?ficas, documentaci?n accesible, universidades y escuelas que abren sus bibliotecas en la red? Internet parece estar llamada a transformar las condiciones de trabajo rompiendo el aislamiento cient?fico y cultural. ?Estamos siendo testigos de una mutaci?n de las formas de producci?n, intercambio y aprendizaje?; el informe de la Unesco augura que s?, asegurando que Internet se inscribir? en un ciberespacio ?tico si se consigue el fortalecimiento, por una parte, de las redes reservadas a la educaci?n, a la formaci?n y a la cultura, y por otra, de las libertades fundamentales y de las normas deontol?gicas .


Entre los grandes desaf?os de la comunicaci?n, aprovechando las nuevas tecnolog?as, nos encontramos con la Red Inform?tica de la Iglesia en Am?rica Latina (RIIAL), proyecto que, desde los inicios de la d?cada de los 90 llevan en conjunto el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y el Consejo Episcopal Latinoamericano ? CELAM. Es un ejemplo palpable de todo lo anteriormente dicho, aunque los medios empleados no pasen necesariamente a trav?s de Internet. La Iglesia hace uso de un instrumento, la inform?tica, que supone su inserci?n en la era del mundo digital. Pero el empleo de estas tecnolog?as supone la necesaria formaci?n y cultura que den sentido a la finalidad que se busca: la evangelizaci?n. S?lo as? es posible ofrecer unos servicios y obtener los mejores frutos adecuados con el propio fin de la Iglesia.


El eje cultural en el que se encuentra enmarcada dicha Red propicia adem?s un acercamiento a la propia realidad latinoamericana que se extiende a pa?ses como Espa?a, Brasil, Portugal, o incluso parte de los Estados Unidos. Sin ignorar la diversidad de condicionamientos y caracteres, es mayor el aspecto de unidad que nos ampara: un lenguaje y costumbres comunes. Hemos sido testigos de c?mo estas nuevas tecnolog?as aprovechan un medio de comunicaci?n ?gil y econ?mico, llegando a los lugares m?s necesitados y alejados para la evangelizaci?n.


Han sido varias las etapas por las que ha pasado la RIIAL; desde la propia g?nesis t?cnica en qu? apoyar toda su instrumentaci?n, hasta la elaboraci?n o selecci?n de contenidos y su propio an?lisis. En la actualidad, y gracias, por ejemplo, al uso del correo electr?nico, millones de usuarios pueden beneficiarse de publicaciones, boletines, noticias o intercambio de documentaci?n. Sin embargo, es s?lo el comienzo. La elaboraci?n de los recientes prontuarios en las distintas ?reas que conforman la RIIAL ha de ser un acicate para que las iglesias particulares sean conscientes del enorme esfuerzo que a?n queda por realizar, as? se ve cada vez m?s necesario el crear aut?nticos ?portales? de comunicaci?n en donde acceder a bases documentales de primera mano, sin olvidar toda la tradici?n de siglos atr?s que suponen un tesoro insustituible para la evangelizaci?n. Quiz?s nos pueda cegar en alg?n momento ir a lo ?ltimo en informaci?n, pero ?sta se puede quedar en mero ?ruido? (cantidades ingentes de datos sin sentido o sobrecarga de informaci?n), olvidando que todo hombre y mujer necesitan la ponderaci?n y el discurso reflexivo de lo que entra en su coraz?n. A este prop?sito dice Juan Pablo II: ?La cultura de sabidur?a de la Iglesia puede salvar a la cultura de informaci?n de los mass-media de convertirse en una acumulaci?n de hechos sin sentido? (Mensaje 18/IV/99). La eficacia, en s? misma considerada, es nada sin el esp?ritu que la debe animar: transmisora de valores trascendentes para la humanidad que garanticen el aut?ntico progreso... lo contrario ?lleva al empobrecimiento de la reflexi?n humana, que se ve privada de los problemas de fondo que el animal rationale se ha planteado constantemente, desde el inicio de su existencia terrena? (Fides et ratio, 88).


Para concluir, creo necesaria, y a la luz de lo anteriormente expuesto, la necesidad de ir configurando una aut?ntica filosof?a de la comunicaci?n, dentro del gran cap?tulo de la inform?tica y la RIIAL, que sirva de orientaci?n para t?cnicos, responsables de contenidos y usuarios, dando as? entrada a otro tipo de expertos que cuiden de amparar y explicitar las l?neas de fondo del Evangelio, que es fuente primera de contenidos, y mensaje para toda la humanidad: verdad, bondad, belleza y unidad (as? la verdad unitaria e integradora nos aparta de la seducci?n tecnol?gica como fin en s? misma). Por otra parte, buscar las consecuencias ?ltimas de los medios empleados es entrar tambi?n en di?logo con los no creyentes, ya que la necesidad de saber y hallar la verdad es vocaci?n universal. Se trata de ir en la l?nea en la que Juan Pablo II al final de su ?ltima enc?clica, se?ala de vital importancia: ?La filosof?a, adem?s, es como el espejo en el que se refleja la cultura de los pueblos. (...) El pensamiento filos?fico es a menudo el ?nico ?mbito de entendimiento y de di?logo con quienes no comparten nuestra fe. El movimiento filos?fico contempor?neo exige el esfuerzo atento y competente de fil?sofos creyentes capaces de asumir las esperanzas, nuevas perspectivas y problem?ticas de este momento hist?rico? (Fides et ratio, 103-104). El Papa, sin embargo, apela a una filosof?a universal que es propia de todo hombre. Esta afirmaci?n no debe confundirse con la pretendida ciencia ?nica intentada por Ramon Lull en su Ars l?gica, ni con la buscada por Descartes en sus Regulae ad directionem ingenii. Lo que el Papa dice es que hay una filosof?a primigenia en cada hombre y que no se le puede escamotear. Y as?, denuncia que "la filosof?a moderna, dejando de orientar su investigaci?n sobre el ser, ha concentrado la propia b?squeda sobre el conocimiento humano. En lugar de apoyarse sobre la capacidad que tiene el hombre para conocer la verdad, ha preferido destacar sus l?mites y condicionamientos" (Fides et ratio, n.5). Se tratar?a, en esta l?nea, de dirigir una llamada? de atenci?n para pasar del fen?meno al fundamento. Por otra parte, en toda fundamentaci?n se produce el encuentro entre el hombre que busca y Dios que sale al encuentro del hombre? se suspende la "instrumentalizaci?n" de la raz?n, porque su fin es la consecuci?n de la verdad.


?No es una Red Inform?tica una forma de vivir la cultura actual, es decir, un amor al saber con los medios de hoy? La RIIAL es una demostraci?n palpable de que la Iglesia no ha de sentir complejo alguno ante las nuevas tecnolog?as que el mundo de hoy nos ofrece. Nos encontrar?amos, en definitiva, ante unas t?cnicas que en verdad prestan un servicio al hombre, y que desde la Iglesia y para? la Iglesia y el mundo, miran al futuro no con miedo, sino con el paso firme de una esperanza que se muestra sin vanas presunciones ni demag?gicas imposiciones... porque el hombre es libre, por ello puede llegar a alcanzar la verdad.

Publicado por mario.web @ 8:13
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