Lunes, 25 de abril de 2011
"Quien ha aprendido a amar la Vida Nueva sabe cantar el c?ntico nuevo. De manera que el c?ntico nuevo nos hace pensar en la Vida Nueva. Hombre nuevo c?ntico nuevo, testamento nuevo... todo pertenece al mismo y ?nico Reino".
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Vivir en el esp?ritu para cantar en el esp?ritu
Vivir en el esp?ritu para cantar en el esp?ritu


"Quien ha aprendido a amar la Vida Nueva sabe cantar el c?ntico nuevo. De manera que el c?ntico nuevo nos hace pensar en la Vida Nueva. Hombre nuevo c?ntico nuevo, testamento nuevo... todo pertenece al mismo y ?nico Reino" (San Agust?n).


El cristiano que busca sinceramente conocer el lugar que la m?sica debe ocupar en su propia vida, tiene en la Palabra de Dios una norma general que se puede aplicar a cualquier ?mbito de su existencia: "Hacedlo todo para la Gloria de Dios" (1 Cor 10, 31).

Quien haya aceptado a Jes?s como su Se?or y Salvador, ya no es aut?nomo o aut?noma para fijarse su propia ley, ya que ahora est? "bajo la ley de Cristo Jes?s" (1 Cor 9, 2 l). Y Jes?s buscaba siempre lo que era agradable a Dios y serv?a para darle mayor gloria (Jn 7,18; 8, 29, 8 49; 17, 4).

"Porque ninguno de nosotros vive para si mismo y ninguno muere para si mismo" (Rm 14, 7). "Cristo muri? para que los que viven ya no vivan para s?, sino para Aquel que muri? y resucit? por ellos" (2 Cor 5, 15). "Para que en todo sea glorificado Dios por medio de Jesucristo"(1 Pe 4, 1 l).

Si hemos nacido de nuevo del agua y del Esp?ritu, desearemos hacer todas las cosas, tambi?n la m?sica, para gloria de Dios. Todas mis cosas est?n bajo la mirada, de mi Padre; soy su hijo y vivo en funci?n a ?l. La m?sica que aceptamos escuchar, la que componemos, la que cantamos o tocamos solos o con otras personas debe contribuir a glorificar a Dios.

Hacer algo para la Gloria de Dios significa que deseamos que ?l reciba todo el Honor y la Alabanza de nuestra acci?n y que sea mejor conocido, amado y servido. Por tanto, renunciamos a nuestra propia gloria personal.

El mundo de la m?sica, como toda actividad art?stica, ha sido desviada hacia la glorificaci?n del hombre. Una de las metas reconocida o no de los artistas es la de hacerse un nombre. Y Jes?s dice con respecto a esto: "m?s entre vosotros, no ser? as?" (Mat 20.26).

En una oraci?n com?n o en cualquier celebraci?n lit?rgica es inconcebible que m?sicos o cantores sean protagonistas. La m?sica es ofrecida a Dios igual que las oraciones. No nos reunimos en el nombre del Se?or para disfrutar de la m?sica o para apreciar su calidad.

"Todas las cosas me est?n permitidas, pero no me dejar? dominar por ninguna". Incluso las mejores cosas pueden convertirse en un peligro para mi libertad si se convierten en imprescindibles para mi bienestar, si no puedo vivir sin ellas. Hoy en d?a la m?sica se ha convertido para muchos en una droga de la que les ser?a muy dif?cil prescindir. La m?sica es un medio maravilloso por el cual Dios puede damos Paz, Alegr?a, Fuerzas.... pero siempre seguir? siendo un medio, como los alimentos o las medicinas, en las manos de Dios.

No es de la m?sica por si misma de quien espero estos beneficios, sino de mi Padre que me ama. Debo evitar, por tanto, dedicarles m?s tiempo, fuerzas o receptividad de lo que el Se?or me muestra como conveniente para no depender de ella. Para muchos "mel?manos" la m?sica se ha convertido en un suced?neo de la religi?n. Tienen necesidad de ella para tranquilizarse o animarse. Esperan de ella lo que nosotros esperamos de Dios: Consuelo, transformaci?n interior, comuni?n con los otros...

La m?sica es una sierva de Dios; si no ocupa su lugar, se hace un ?dolo, un falso Dios. Hacer m?sica para la Gloria de Dios es contribuir a que Dios sea conocido, tal como verdaderamente es, por el mayor n?mero de personas. Glorificar "El Nombre de Dios" (Jn 17,18) es manifestar y hacer reconocer sus cualidades: Su Majestad, Su Gracia, Su Ternura Su Belleza. La m?sica glorifica a Dios cuando refleja estas cualidades y las evoca en el interior de los oyentes. "Una m?sica para la Gloria de dios -dice K?en- es una m?sica de Paz, en el sentido de Shal?m: Plenitud, Realizaci?n, Felicidad".

Pablo, justo despu?s de haber hablado del canto, dice: "y todo lo que hag?is, sea de palabra o de obra, hacedlo en el Nombre del Se?or Jes?s" (Col, 3, 17).

Hacer una cosa en el nombre de alguien, es hacerlo tal como ?l lo habr?a hecho, representando su personalidad, su naturaleza, hacerlo con su amor y su autoridad. Una m?sica hecha en el Nombre del Se?or Jes?s debe reflejar su persona, su Fuerza, y su Dulzura, su Verdad y su Pureza, su Amor y su Poder, y tambi?n su Celo, su Pasi?n por el Padre, su indignaci?n ante el mal. Una m?sica de esta clase podr? tener, seg?n los momentos, fuertes sonoridades, acentos peculiares, diferentes estilos, pero no se complacer? en excitar ni en condicionar. No ser? de car?cter ca?tico o exagerado, sino que transmitir? la serenidad y el equilibrio que nacen del triunfo de Dios sobre toda divisi?n o destrucci?n.

En el Antiguo Testamento, los m?sicos del templo eran levitas sometidos a las mismas obligaciones que sus hermanos. No ten?an ning?n privilegio ni patrimonio; Dios mismo era su heredad (Num 18,29; Dt 10,9). Algo semejante ha de suceder con quienes son llamados a servir al Se?or a trav?s de la m?sica y el canto. Un ministerio de m?sica es como un ministerio de intercesi?n o de predicaci?n: un servicio al Se?or en la Comunidad. Significa, de alg?n modo, una consagraci?n a Dios.

La Comunidad -a trav?s de sus responsables- tiene que mantener una exigencia. espiritual y de coherencia de vida para todos los que forman parte de un ministerio de m?sica. "Solamente los m?sicos que viven de una manera ejemplar deber?an ser utilizados en la Iglesia"; dijo una vez alguien con experiencia en el asunto.

Quienes sirven al Se?or en este ministerio han de amar m?s a Dios y a su Palabra que a la m?sica. Deben tener una visi?n de la m?sica y el canto desde la Palabra de Dios y la Tradici?n de la Iglesia. Han de tener paciencia, equilibrio emocional, capacidad de sometimiento y de trabajo en equipo; entusiasmo y celo, compensados con sensatez y buen humor. En la base de todo esto: humildad. S?lo con una vida de oraci?n diaria y de entrega real se puede servir al Se?or.


Publicado por mario.web @ 8:15
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