Lunes, 25 de abril de 2011
?C?mo ha enfrentado la Iglesia el desarrollo tecnol?gico?, ?de qu? manera est? cambiando el uso de internet?, Juan Pedro Ortu?o Morente, habla de las bondades de las nuevas tecnolog?as cuando est?n plenas de sentido.
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Internet y sistemas globales de intercomunicaci?n
Internet y sistemas globales de intercomunicaci?n
* Juan Pedro Ortu?o (Dialogos de Almud? 2003)
Director del Departamento de Internet de la Archidi?cesis de Madrid. Consejero delegado de "TMT" (Canal de TV del Arzobispado de Madrid). Mesa redonda en "DI?LOGOS DE TEOLOG?A- V". Biblioteca Sacerdotal "Almud?", 11 de marzo de 2003.


Introducci?n
Nos encontramos inmersos en la denominada "era digital", en la que las nuevas tecnolog?as hacen gala de su incursi?n exponencial en la vida econ?mica, pol?tica y privada de las gentes de este siglo XXI. Este desarrollo tecnol?gico va articulando una nueva forma de vida, que con sus diversos productos e innovaciones, aut?nomos en su origen, parecen ahora aglutinarse en una finalidad com?n. De esta manera, la telefon?a, los ordenadores, los sat?lites, los sistemas audiovisuales, as? como todo lo que se denomina mundo "multimedia" (conjunci?n de software y digitalizaci?n de sonido e imagen), se encuentran interactuados de tal modo que, ante los ojos del ciudadano corriente, puede dar la impresi?n de una invasi?n "globalizada" a su intimidad.

Por otro lado, los denominados medios de comunicaci?n tradicionales (prensa, radio y televisi?n), ahora se encuentran de tal modo relacionados entre s?, gracias a sus "puestas a punto" en versi?n digital, que la distinci?n entre unos y otros ya resulta compleja, como complejo es el discernimiento de sus contenidos. En definitiva, podr?amos preguntarnos: ?existe proporcionalidad entre los esfuerzos tecnol?gicos, y lo que significan para el usuario final, que demanda resultados en t?rminos de informaci?n, cultura, formaci?n u ocio?


Lo que podr?a ser una mera paradoja de conflictos de intereses resulta ser, sin embargo, una opci?n esencial por lo que se presume verdaderamente humanizador para la persona, a la vez que un ejercicio responsable de la libertad. No se trata de enfrentar modernidad con autonom?a de la persona, sino de analizar aquellos aspectos que resultan de verdad plenos de sentido y que incrementen el desarrollo integral de todo individuo.


As?, por ejemplo, y ci??ndonos al tema que nos proponemos, el mundo de Internet ha cambiado el horizonte medi?tico de la sociedad. Todos dicen que se han transformado los usos y costumbres de millones de personas. En los medios de comunicaci?n tradicionales, el factor usado para llamar la atenci?n era la novedad, rozando tantas veces el abismo de la trasgresi?n como anzuelo para el consumidor. El nuevo medio tecnol?gico que es Internet, en cambio, enfatiza m?s la interacci?n y la conectividad. Se trata de un empe?o en vencer la lucha por la "escasez de atenci?n" en la gran oferta comunicativa. Como fruto de todo ello, hay una propensi?n a buscar p?blicos cada vez m?s segmentados para lograr una mayor proximidad e inmediatez. Veamos un ejemplo.


Dentro del uso de Internet, como sistema global de comunicaci?n, aparecieron a finales de los 90 en Estados Unidos las weblogs. Estas p?ginas web personales de administraci?n simplificada se han convertido en un fen?meno de masas. As?, por ejemplo, muchos periodistas se han apropiado de esta nueva herramienta, que les permite expresar m?s libremente sus ideas y hacer ?participar? a los lectores de sus procesos de trabajo.


Si bien es imposible dar una definici?n ?nica de weblog ("ideas" en la web) que sea del todo acertada, s? se puede, al menos, enumerar los principales elementos que se encuentran en un servicio de este tipo. En primer lugar, se trata de una p?gina web personal, que puede abordar cualquier tema: pol?tica, econom?a, cultura, religi?n, etc., con un mantenimiento y puesta al d?a sencillo, una presentaci?n cronol?gica inversa (es decir, los textos del d?a aparecen en la parte superior de la pantalla, mientras que los textos anteriores se van almacenando en los archivos) y, sobre todo, con un gran n?mero de v?nculos hipertexto hacia otras fuentes de informaci?n sacadas de la propia red o de otros weblogs. Resumiendo, se trata de una idea que, sin ser del todo nueva, aporta interesantes funciones, refinadas y sencillas, que permiten incluso al m?s profano expresarse como quiera. En segundo lugar, hablemos de sus principales caracter?sticas:



- Gran facilidad de creaci?n y mantenimiento.
El software empleado en la edici?n de los weblogs es muy simple, permitiendo a cualquier usuario ne?fito acceder a ellos. Adem?s, existen numerosas plataformas digitales (que permiten a los particulares crear con facilidad sus weblogs (con plantillas predeterminadas, espacio gratuito en el servidor, etc.).

- Rapidez de gesti?n. La forma de edici?n no puede ser m?s simple: se introduce el contenido que queramos en la ventana de texto, y se marca el icono ?editar??; el texto quedar? ya editado en la red. El usuario puede entonces concentrarse en la b?squeda de informaci?n o en la escritura. La rapidez con la que las weblog puede disponer la informaci?n hace de ellas una herramienta insustituible para situaciones urgentes.


- La subjetividad. La edici?n del contenido, as? como la selecci?n de los v?nculos, depende de la personalidad del usuario, o de la funci?n que se quiera dar a la weblog. Por otra parte, tambi?n existen weblogs comunitarios -aunque parezca una contradicci?n-, donde todos los miembros pueden aportar su contribuci?n.


- La regularidad de la puesta al d?a es esencial. La duraci?n de una weblog est? relacionada con la perseverancia de su creador.


- El poder de los v?nculos hipertexto. Es una de las grandes fuerzas de las weblogs, al permitir la recuperaci?n de informaciones que ya no son del todo actuales pero siguen siendo relevantes. Estas informaciones son a veces de primera mano (creadas y editadas por el webloger, como los numerosos contundentes testimonios aparecidos en los weblogs neoyorquinos en las horas siguientes a los atentados del 11 de septiembre). Pero en la mayor?a de los casos, se trata de informaci?n reciclada, sacada de las profundidades de la red, que proviene de otras p?ginas web o de otros weblogs.


- El esp?ritu comunitario y la interacci?n. Los desarrolladores de estas p?ginas se denominan weblogers, y constituyen comunidades vivas y muy unidas. Introducen en sus p?ginas web v?nculos hacia otras p?ginas semejantes, as? como hacia otros weblogers con los que comparten descubrimientos y afinidades. Esta interconexi?n crea un poderoso efecto multiplicador.

Este ejemplo nos ha servido para observar la utilidad y el empleo de Internet como verdadero sistema global de comunicaci?n.


La Iglesia y los sistemas de comunicaci?n


Podemos decir que han sido tres las revoluciones por las que el hombre ha pasado (tres culturas), inexorablemente unidas al factor de los medios de comunicaci?n:


- Revoluci?n de la palabra. La transmisi?n de la cultura a trav?s del lenguaje hablado, y que a?n hoy supone la mitad de la humanidad.

- Revoluci?n del libro. Con sus antecedentes del papiro o el manuscrito, supuso la instauraci?n de las primeras redes de comunicaci?n, teniendo sus centros de transmisi?n en el monacato y, posteriormente, en la Universidad. Todav?a hoy supone una cultura de minor?as.


- Revoluci?n de lo digital. Creemos que este es el t?rmino adecuado a lo que ha servido como plataforma te?rica al uso de los medios electr?nicos, inform?ticos o computerizados. Existe una idea generalizada, producto del marketing, que las ?ltimas tecnolog?as devuelven al hombre un estado de horizontalidad de la comunicaci?n, es decir, se tratar?a de un "producto" democr?tico.



Los esfuerzos de los hombres para comunicarse es una realidad que ha alcanzado hoy cotas sorprendentes, y la misma Iglesia no se esconde de este horizonte. Ya el Vaticano II dice: "Siempre se ha esforzado el hombre con su trabajo y con su ingenio en perfeccionar su vida; pero en nuestros d?as, gracias a la ciencia y la t?cnica, ha logrado dilatar y sigue dilatando el campo de su dominio sobre casi toda la naturaleza, adem?s del aumento experimentado por los diversos medios de intercambio entre las naciones, la familia humana se va sintiendo y haciendo una ?nica comunidad en el mundo" [Gaudium et spes, n. 33]. La "aldea global" que configura la "red de redes" interplanetaria de Internet, por ejemplo, parece confirmar ese anhelo de reunir a todas las gentes en un medio m?s cercano en la comunicaci?n.

Sin embargo, esos medios -que nunca son un fin en s? mismos- capaces de promover la dignidad y la libertad, v?lidos para alimentar las esperanzas y respetar el destino del hombre y portadores de vida moral y religiosa, pueden ser tambi?n, por el contrario, una sutil plataforma de ideolog?as disgregadoras de la persona, de visiones deformadas de la familia, la religi?n, de la moralidad.


Es obvio que la Iglesia debe cuidar la preparaci?n de los fieles que van a prestar el insustituible servicio de la comunicaci?n. Y si siempre lo ha sido, hoy debe mirar con especial simpat?a y confianza a las nuevas creaciones medi?ticas, en un mundo que se abre camino a trav?s del nuevo milenio estrenado.


La Iglesia, en los ?ltimos a?os, especialmente desde el Concilio Vaticano II, como ya hemos visto m?s arriba, subray? la importancia de los medios de comunicaci?n en la Iglesia para el bien de todos los hombres. Las palabras de aliento e iluminaci?n de la constituci?n pastoral Gaudium et Spes (sobre la Iglesia en el mundo actual), y m?s en concreto el Decreto Inter mirifica (sobre los medios de comunicaci?n social), reclaman nuestra atenci?n para realizar algunas reflexiones:



- Concepto de Creaci?n: La Iglesia est? y debe estar presente en el coraz?n de todos los medios de comunicaci?n. Cree en ellos porque cree que la creaci?n no ?ha sido?, sino que ?est? siendo?. La creaci?n es un permanente in fieri. Porque creemos en un Dios Creador y Providente, creemos que Dios no s?lo ha creado sino que est? creando. Los nuevos medios son creaci?n de Dios para nosotros, y en ellos tenemos que contemplar la grandeza del Creador, la gloria de Dios, que se posa sobre las cosas creadas. Los nuevos medios de comunicaci?n son magnalia Dei.

- El instrumento de la Filosof?a: Los nuevos medios de comunicaci?n nos sugieren la necesidad de hacer una reflexi?n filos?fico-teol?gica sobre los medios a los que aludimos, especialmente a las posibilidades que se nos abren con la inform?tica. Desconocemos que se haya hecho una reflexi?n prolongada y serena, desde ?mbitos filos?ficos o teol?gicos, sobre los medios de comunicaci?n. A modo de ejemplo: la investigaci?n human?stica y teol?gica est? con la mano tendida y mendicante de una reflexi?n sobre la incidencia de los nuevos medios, de manera especial la inform?tica e Internet, en la b?squeda y transmisi?n del saber para el enriquecimiento del hombre.


- Peligro de hipostatizaci?n: Se trata de la sacralizaci?n de los medios que pueden abocarnos en una peligrosa idolatr?a. Toda idolatr?a es una falsa aceptaci?n de la realidad creada y, por ello mismo, no ayuda al hombre, ni le favorece a que alcance sus aspiraciones m?s profundas. Una falsa utilizaci?n de los medios conduce, por tanto, a una utilizaci?n de la persona humana y, por ende, a no respetar a la persona como valor absoluto, por ser imagen de Dios. Los medios est?n al servicio de la dignidad de todo hombre, y no viceversa: la persona al servicio de los medios.


- Correcto uso de las tecnolog?as medi?ticas: Los medios, si son tenidos como creaci?n al servicio y bajo el dominio del hombre, respetar?n la objetividad. Por el contrario, pueden ser terreno fertil?simo en el que se planten y crezcan las semillas de peligrosos subjetivismos. El recto uso de los medios favorecer? y apoyar? el pluralismo y la pluralidad presente en la vida social y personal. De lo contrario, estos mismos medios pueden ser el espacio en el que se fomenten peligrosos uniformismos y manipulaciones.


- Noci?n de verdad: Lo que era para pocos, ya es dominio de muchos m?s, por no decir para todos. Los nuevos medios pueden ser un grandioso espacio, una llamada para optar por el valor de la sencillez, para que la Verdad ("trascendental" metaf?sico), que siempre es sencilla por ser para todos, a todos llegue. O por el contrario, la no recta utilizaci?n de los medios puede que sea un paso m?s en la peligrosa vor?gine de la complejidad. "El lenguaje de la verdad es sencillo", nos escribe S?neca en la Ep?stola 49.


- Noci?n de encarnaci?n: El mensaje, y sus contenidos, necesitan cuerpo, carne, para que se hagan historia. La "carne" de la Buena noticia es el medio que necesita para llegar al hombre y su circunstancia. Los medios son precisos para la necesaria encarnaci?n del mensaje que se quiere comunicar.



En definitiva, nos interesa subrayar esta idea: con los ojos y la mente puestos en la historia para seguir horadando caminos hacia el futuro, el hombre no debe soslayar su dignidad humana por dejarse superar y esclavizar por aquello que debe estar a su servicio. Que los medios est?n siempre para servir a la verdad (objetividad), a la libertad, y al crecimiento de la persona; y para que jam?s sean espacios que encadenen y esclavicen a las criaturas.

En esta l?nea encontraremos la aut?ntica aportaci?n de la Iglesia a los nuevos medios, contando adem?s con el c?mulo de sabidur?a y prospectiva de siglos de experiencia, que nos ense?an c?mo Dios "habl? seg?n los tipos de cultura propios de cada ?poca. De igual manera, la Iglesia, al vivir durante el transcurso de la historia en variedad de circunstancias, ha empleado los hallazgos de las diversas culturas para difundir y explicar el mensaje de Cristo en su predicaci?n" [Gaudium et spes, 58]. Con la llegada de los nuevos sistemas de comunicaci?n, en especial en esta ?poca de lo digital, se abre la posibilidad para que la denominada "aldea global" sea invitada a abrazar el Evangelio por amor, y ello sin olvidar que "la verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y a la vez fuertemente en las almas" [Dignitates humanae, 1].


La Iglesia ha de dirigirse, en primer lugar, a todo creyente, ya que ?ste se interroga por las razones de su fe [1 Pe 3,15], y debe procurar una mayor inteligibilidad de sus contenidos, que le haga progresar en esa misma fe. Por otra parte, la Iglesia presenta al mundo la estima de Dios por lo creado, llegando al umbral de la dimensi?n sagrada de la realidad humana; es el car?cter dial?gico que encontramos en toda relaci?n fe-cultura. As? pues, la Iglesia se encuentra con las diversas realidades que constituyen la vida del hombre (creyente o no), y en ellas busca alcanzar la verdad ?ltima en las cuales cree, comunicando los frutos del camino ya realizado. Si la finalidad del empleo de los nuevos medios de comunicaci?n, por ejemplo, es el amor a la verdad y el respeto a la dignidad humana, entonces no es necesario comenzar el di?logo, sino que ?ste lleva inici?ndose hace tiempo.


En el empleo de los medios de comunicaci?n social, es posible verificar una peculiar actividad mediante la cual la persona expresa la propia capacidad creativa y donde el lenguaje comunicativo prevalece sobre el de la t?cnica. A las nuevas tecnolog?as, se les pide responsabilidad y cooperaci?n ante la b?squeda de la verdad, que aparece en todo horizonte comunicativo; pero la verdad, en muchas ocasiones, se encuentra velada por el misterio. Este elemento trascendente, que pertenece a lo m?s nuclear del ser humano, no puede ser destruido de la existencia personal; de lo contrario, nos encontrar?amos en el compartimiento estanco de la pura t?cnica. La Iglesia, pues, puede ayudar a los nuevos medios de comunicaci?n, como definitiva aportaci?n, a captar los rasgos del misterio entre los repliegues de la existencia, y, al mismo tiempo, a mostrar la grandeza del misterio cuando ?ste se enfrenta a Dios.


La Enc?clica "Fides et Ratio", por ejemplo, es una atrevida propuesta del Papa al pensamiento contempor?neo. Se dirige tanto a los que creen que la capacidad de la raz?n est? limitada y por eso abandonan la b?squeda de la verdad, como a aquellos que se conforman con una fe simplemente "no absurda". Pero, m?s all? de esa fe y de una raz?n "instrumental" (empleo de la mera t?cnica) est? la verdad. La fe y la raz?n son los dos caminos por los que el pensamiento puede acceder a ella. En su planteamiento, Juan Pablo II ve al hombre, que se pregunta por el mundo, se siente afectado por lo que conoce y, al mismo tiempo, tiene la urgencia, cada vez mayor, de interrogarse sobre el sentido de ese mundo y de su propia existencia. Ese deseo de verdad forma parte de la misma naturaleza del hombre. Su punto de partida es la admiraci?n (asombro) y se dirige a conocer el por qu? de las cosas y su finalidad.


Entre los grandes desaf?os de la comunicaci?n en la Iglesia, y que aprovechan las nuevas tecnolog?as, nos encontramos con la Red Inform?tica de la Iglesia en Am?rica Latina (RIIAL), proyecto que, desde los inicios de la d?cada de los 90 llevan en conjunto el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). Es un ejemplo palpable de lo anteriormente dicho. La Iglesia hace uso de un instrumento, la inform?tica, que supone su inserci?n en la era del mundo digital. Pero el empleo de estas tecnolog?as supone la necesaria formaci?n y cultura, que den sentido a la finalidad que se busca: la evangelizaci?n. S?lo as? es posible ofrecer unos servicios y obtener los mejores frutos adecuados al fin propio de la Iglesia.


El eje cultural en el que se encuentra enmarcada dicha Red propicia adem?s un acercamiento a la propia realidad latinoamericana que se extiende a pa?ses como Espa?a, Brasil, Portugal, o incluso parte de los Estados Unidos. Sin ignorar la diversidad de condicionamientos y caracteres, es mayor el aspecto de unidad que nos ampara: un lenguaje y costumbres comunes. Hemos sido testigos de c?mo estas nuevas tecnolog?as aprovechan un medio de comunicaci?n ?gil y econ?mico, llegando a los lugares m?s necesitados y alejados para la evangelizaci?n.


Existen otros m?ltiples ejemplos de c?mo la Iglesia va insertando su acopio de experiencia y preparaci?n en el complejo mundo de los mass-media, utilizando los soportes tecnol?gicos de ?ltima generaci?n: millones de p?ginas web de distintas instituciones eclesiales u organismos privados de inspiraci?n confesional, van tejiendo la red cibern?tica. Tambi?n la creaci?n de grandes bases de datos permite el acceso a libros, revistas, publicaciones, documentos o cualquier tipo informaci?n, a la vez que se brinda un correcto discernimiento de las mismas. Recientemente se ha inaugurado un plan estable de videoconferencias para la formaci?n permanente del clero que, teniendo su centro en el Vaticano, participan diez di?cesis de los cinco continentes, entre las que se encuentra la Archidi?cesis de Madrid, y que permite la participaci?n de te?logos y sacerdotes en tiempo real. Por otra parte, se van creando agencias de noticias, gabinetes de an?lisis de informaci?n? sin mencionar el empleo de otros medios ya tradicionales, como pueden ser la prensa, la radio o la televisi?n.



"Archimadrid"es un desaf?o pastoral a trav?s de Internet



Son ya siete a?os los transcurridos desde que inici? su andadura la web de la Archidi?cesis de Madrid. El objetivo era que la Iglesia pudiera encontrar un espacio dentro de este gran desaf?o de la comunicaci?n que supone Internet. Aprovechando estas nuevas tecnolog?as, "archimadrid.es" ha estado muy de la mano de la Red Inform?tica de la Iglesia en Am?rica Latina (RIIAL), a la que antes hemos aludido.

Un primer intento, por tanto, fue el dar a conocer nuestra propia realidad (lo que la Iglesia dice, su magisterio, etc). Adem?s, a trav?s de Internet, facilitar al usuario el acceso a otros servicios que fueran de inter?s (calendarios, resumen de prensa, etc.). Por encargo del Pontificio Consejo para las Comunicaciones sociales, uno de los primeros trabajos fue la realizaci?n de dos prontuarios (para obispos y para t?cnicos), as? como un "dec?logo" eclesial para el uso de Internet.


Se comenz? por se?alar un "mandamiento cero", o punto de partida para cualquier planteamiento en la creaci?n de una p?gina en Internet: Una "p?gina" ha de estar, prioritariamente, al servicio de los usuarios m?s directamente interesados en ella -los del ?mbito de competencia- respondiendo a sus necesidades de informaci?n y servicios, y de acuerdo con la mayor o menor potencia de los equipos con que ellos cuentan. El primer objetivo de una p?gina web en una Iglesia local, en definitiva, no es la universalidad de la misma, sino ofrecer a sus usuarios aquello propio que ninguna otra le dar? en materia de documentaci?n, datos, material pastoral, etc. Por otra parte, si la mayor?a de sus destinatarios cuenta con equipo y programas sencillos, pocos podr?an acceder a una p?gina que requiriera equipo de ?ltima generaci?n. As? pues, s?lo en un segundo momento habr?a que pensar en el "an?nimo navegante" o el investigador que pueda caer por nuestra web y cuya atenci?n desear?amos captar. De aqu? que convenga no ocupar espacio y tiempo multiplicando documentos ofrecidos por otras p?ginas eclesiales que cubren un ?rea mayor. En cambio las p?ginas de ?reas peque?as pueden enriquecerse mucho con enlaces o "links" a aquellos otros sitos que contienen esa informaci?n valiosa para todos.



a) Criterios empleados para la elaboraci?n de una base de datos Documental:


1.- Una base de datos no tiene por que ser un archivo ?nico donde se gestiona toda la informaci?n que se desea tener organizada. Pueden existir tantos m?dulos como necesidades haya que solventar, es decir podr?a tener varias decenas de peque?os m?dulos que, todos unidos, llamar?amos base de datos documental.


2.- Pasos m?s importantes para trabajar de una manera optima con bases de datos.

Establecer los m?dulos necesarios para la introducci?n de informaci?n. La informaci?n puede llegar por varios cauces, ya sean desde ficheros de texto (im?genes, audio o v?deo) los cuales ya est?n para copiar y pegar, o que se deban teclear ya que el soporte es papel. A causa de esas diferentes informaciones que se han de implementar, convendr? crear tantos m?dulos como necesidades diferentes existan.


Unificar todas las informaciones desde un nexo de uni?n que servir? para que las personas cualificadas puedan cribar la informaci?n valida o m?s relevante, y asignarle la categor?a o catalogaci?n pertinente. Los privilegios de acceso tendr?n un baremo previamente preparado, adaptado a las necesidades, y una localizaci?n de las personas con los privilegios de acceso.


Generar los ?contenedores? pertinentes para los datos (diferentes bases de datos de almacenamiento). Porque siempre es m?s r?pido solventar problemas parciales que un bloque global que contuviera toda la informaci?n; adem?s de que facilita una velocidad de acceso mucho mayor. En el caso de documentos de extensiones poco manejables (ficheros sonoros, videos, etc.), habr? una catalogaci?n en carpetas bien organizadas para su f?cil acceso desde una solicitud de b?squeda.


Organizar mediante un sistema de b?squedas, independiente de las bases de datos, toda la informaci?n que, con los permisos adecuados, permita acceder a las zonas de la informaci?n que se solicita. De este modo se salvaguarda la integridad de los datos almacenados y trabajados, evitando las p?rdidas de informaci?n por bloqueos o mal funcionamiento en alguna de las bases de datos.



b) Contenidos:



Archimadrid.es tiene actualmente el siguiente contenido, que puede servir de modelo para otras p?ginas web similares:

Instituciones:


? Curia Diocesana
? Santa Iglesia Catedral
? Facultad de Teolog?a
? Seminario Conciliar
? Parroquias de Madrid
? Acci?n Cat?lica
? Betel S.L. Proyectos y Obras
? Mutualidad del Clero
? Colegio Arzobispal de la Inmaculada y San D?maso
? I. D. de Filolog?a Cl?sica y Oriental San Justino
? Academia de Arte y de Historia de San D?maso
? Canal de TV del Arzobispado de Madrid
? Siervas de Mar?a, Ministras de los enfermos

Delegaciones y Departamentos
? Listado de Delegaciones
? Delegaci?n de Infancia y Juventud
? Pastoral Obrera y del Trabajo
? Pastoral Universitaria
? Peregrinaci?n a Santiago
? Delegaci?n de Ense?anza
? Delegaci?n de Liturgia
? Delegaci?n de C?ritas
? Delegaci?n de Apostolado Seglar
? Delegaci?n de Pastoral Vocacional
? Consejo Diocesano de Laicos
? Servicio de Inform?tica
? Escuela de Agentes de Pastoral
? Departamento de TV
? Medios de Comunicaci?n Social
? Delegaci?n de Familia y Vida
? Delegaci?n de Turismo
? Causas de los SantosArchivo documental:
? Documentos FTP
? Magisterio de la Iglesia:
- Documentos Vaticano II
- Magisterio de Juan Pablo II
? Oficina de Informaci?n
? Congregaci?n para el Clero
? Otros del Magisterio de la Iglesia
? Bases documentales
? Documentaci?n Iglesia Espa?ola
? Otra Documentaci?n
? Reportajes

Servicios:
? Gu?a Diocesana
? La Voz del Cardenal
? Oficina de Informaci?n
? Horarios de misas
? Oraci?n y Liturgia
? Santoral
? Asesor Espiritual
? Comentario al Evangelio
? Iglesia en Internet
? Estad?sticas
? Vida Consagrada
? R.I.I.A.L.
? Humor
? al Hilo de la Actualidad
? Actualidad Bibliogr?fica

Publicaciones:

? Bolet?n Oficial Diocesano
? Alfa y Omega
? Calib?n
? Infomadrid
? Gu?a Internet de la Iglesia Cat?lica
? Revista de Espiritualidad
? Foro T?cnico (C.E.E.)
? Financiaci?n de la Iglesia (C.E.E.)
? Lo m?s Web
? Al hilo de la Actualidad
? El comentario

Conclusiones
Hemos visto unos ejemplos de uso de Internet. Para sacar conclusiones de ellos hemos de se?alar antes dos hechos.

El primero tiene que ver con la relaci?n que la Iglesia ha mantenido hist?ricamente con los medios. Si nos fijamos bien, desde la aparici?n de la imprenta el balance es negativo. Eso no significa que los medios sean malos, sino que la Iglesia no es la ?nica que los utiliza. Si pudi?ramos sopesar los resultados de los distintas formas de publicaci?n (libros, revistas, radio, televisi?n?), ver?amos que se ha hecho mucho bien en la difusi?n del evangelio, pero tambi?n hemos de reconocer que esos mismos medios, utilizados por otros, han sido antievangelizadores. Por otra parte, hemos de reconocer que la mayor eficacia de la Iglesia en su labor evangelizadora es el trato personal. As?, por ejemplo, es muy bueno que Juan Pablo II haya sabido rentabilizar su presencia medi?tica, pero ser?a insuficiente si los millones de personas que le han visto por televisi?n o a trav?s de Internet, no encontraran cerca de ellos lo que podr?amos denominar un "agente pastoral", con el que profundizar ese impacto medi?tico recibido. A?n m?s, todos los que estamos aqu?, sabemos que incluso la palabra humana (predicaci?n, catequesis?), es in?til si finalmente no conduce a los fieles a un encuentro personal con Cristo.


El segundo hecho a subrayar es que los medios globales a los que nos referimos obligan a una simplificaci?n. El motivo es sencillo: cuanto mayor es la audiencia potencial, menos especializado ha de ser el mensaje. Con esto saben a que me refiero: el peligro de simplificar la fe cristiana. Internet realiza una buena funci?n pastoral en cuanto, por ejemplo, el acceso a bases documentales (magisterio, instituciones, pastoral?), y puede servir para difundir r?pidamente una noticia. Sin embargo, a?n no se ha conseguido c?mo mantener una presencia continua y eficaz que est? constantemente al hilo de la actualidad (no trato de poner en entredicho a las agencias de noticias conocidas -Zenit, ACI-Prensa, AVAN, Infomadrid, Conferencia Episcopal Espa?ola?-, sino de buscar una presencia m?s intensa).


En este sentido tambi?n se constatan lagunas en los asesoramientos espirituales, y otros servicios pastorales inform?ticos existentes. Sabemos que la comunicaci?n moderna basa su eficacia en el impacto (de ah? la publicidad insistente, los recursos subliminales de captaci?n, los estudios sociol?gicos, las campa?as de lanzamiento, consolidaci?n y mantenimiento?). Esto nos obliga como evangelizadores a no menospreciar ning?n medio, y a buscar elementos integradores que faciliten las sinergias y empat?as. Pensemos, por ejemplo, si los que programan los espacios religiosos de la televisi?n consideraran el trabajo mucho m?s humilde, pero tambi?n m?s eficaz, de los p?rrocos. El ejemplo puede no ser pefectamente v?lido, pero piensen qu? pasar?a si una marca de autom?viles no pensara sus anuncios teniendo en cuenta el trabajo de los comerciales en los concesionarios.


?C?mo solventar esta problem?tica? Si hay algo propio de la Iglesia es su car?cter kerygm?tico, y esto se resuelve, en la cuesti?n que tratamos, mediante la necesidad de formar humana y doctrinalmente a los profesionales cat?licos de la comunicaci?n. La calidad profesional de quienes ya trabajan en los medios eclesiales necesitan, independientemente de que deban actualizar sus conocimientos y habilidades t?cnicas, ser formados en la capacidad de discernimiento para expresar la fe en los nuevos lenguajes de hoy, es decir, conservando intacta la calidad del mensaje de Cristo. Formar a las personas es esencial; aunque la sociedad suele poner su esperanza m?s en las cosas y en el dinero. Sin embargo, este empe?o en lo personal es la verdadera fuerza de la Iglesia, que no cesa de proclamar la dignidad de cada ser humano. Pero hay que evitar una tentaci?n: dar consignas en lugar de dar formaci?n. En la l?nea del Vaticano II hay que garantizar la leg?tima autonom?a de las personas y de los medios.


Por tanto, a la luz de lo anteriormente expuesto, creemos necesario ir configurando, dentro de esta sociedad de globalizaci?n tecnol?gica y medi?tica, un aut?ntico pensamiento eclesial de la comunicaci?n; que sirva de orientaci?n, tanto para obispos y responsables de pastoral, como para t?cnicos y profesionales de contenidos y, por supuesto, de usuarios finales. En definitiva, hablamos de una Filosof?a (ancilla teologiae). Con esto damos entrada a otro tipo de expertos, que cuiden de amparar y explicitar las l?neas de fondo del Evangelio, que es la fuente primera de los contenidos, y mensaje para toda la humanidad: verdad, bondad, belleza y unidad. La verdad unitaria e integradora nos apartar? de la tentaci?n tecnol?gica como fin en s? misma.


Los medios modernos tienen una gran capacidad para engullir toda la realidad. Si un p?rroco no tiene ordenador, o no est? conectado a Internet f?cilmente pensamos que su pastoral no puede ser eficaz. Es evidente que ese juicio es falso, pero cada vez estar? m?s en la cabeza de todos. Lo mismo pasa con las instituciones eclesi?sticas, organismos religiosos?


McLuhan, respecto a la televisi?n, dijo que el medio era el mensaje y los contenidos el masaje. Algo parecido pasa con Internet. Hasta ahora, lo que se ha vendido (acceso a tarifa plana, ADSL, megaherzios?) es el medio. Lo que se admira es el instrumento, sin que nadie haya afrontado seriamente su validez educativa como cohesionadora de una sociedad, ni sus mismas implicaciones ?ticas (lo cual facilita, por otra parte, la abundancia de hipocres?a: pornograf?a, racismo, ataques a la religi?n?). Este megaprotagonismo del medio ha hecho que, en los debates sobre el tema, se haya dado m?s importancia a los t?cnicos que a los fil?sofos o soci?logos. La admiraci?n, que es lo propio de la Filosof?a, ha sido desplazada por el deslumbramiento que es propio de la t?cnica. En la admiraci?n, es el sujeto quien contempla la realidad; mientras que en el deslumbramiento, es el objeto el que nos ciega sin poder discernir. Lo mismo pasa en el campo de la bio?tica, del arte? Estamos en contra de las ?ticas demasiado especializadas, que olvidan el bien del conjunto por causa del deslumbramiento, sin poner el necesario distanciamiento para emitir un juicio v?lido.


As? pues, se trata de avanzar en la l?nea en la que Juan Pablo II, al final de su enc?clica Fides et ratio, se?ala como de vital importancia: "El movimiento filos?fico contempor?neo exige el esfuerzo atento y competente de fil?sofos creyentes capaces de asumir las esperanzas, nuevas perspectivas y problem?ticas de este momento hist?rico" [Fides et ratio, 103-104]. El Papa, sin embargo, apela a una filosof?a universal que es propia de todo hombre. Esta afirmaci?n no debe confundirse con la pretendida ciencia ?nica intentada por Ramon Lull en su Ars l?gica, ni con la buscada por Descartes en sus Regulae ad directionem ingenii. Lo que el Papa dice es que hay una filosof?a primigenia en cada hombre, que no se le puede escamotear. Y as?, denuncia que "la filosof?a moderna, dejando de orientar su investigaci?n sobre el ser, ha concentrado la propia b?squeda sobre el conocimiento humano. En lugar de apoyarse sobre la capacidad que tiene el hombre para conocer la verdad, ha preferido destacar sus l?mites y condicionamientos" [Fides et ratio, n.5]. Se tratar?a, en esta l?nea, de dirigir una llamada de atenci?n para pasar del fen?meno al fundamento. Lo cual nos lleva a considerar que, en todo lo que es esencialmente humano, se produce el encuentro entre el hombre, que busca, y Dios, que sale al encuentro del hombre? Se suspende as? la "instrumentalizaci?n" del entendimiento (la pura globalizaci?n tecnol?gica y mercantil, por ejemplo), porque el fin propio de la raz?n es la consecuci?n de la Verdad.

Publicado por mario.web @ 8:27
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