Lunes, 25 de abril de 2011

Hab?a un hombre serrando ?rboles en un bosque. Trabajaba con mucho entusiasmo y esfuerzo, sin embargo, se angustiaba por el bajo rendimiento que obten?a de su prolongado esfuerzo. Cada d?a le llevaba m?s tiempo acabar su tarea, de modo que con frecuencia le sorprend?a la noche cuando a?n le quedan bastantes troncos por serrar.

En su af?n por trabajar cada d?a m?s, no se daba cuenta de que esa lentitud se deb?a a que filo de la sierra que usaba estaba muy desgastado. Un buen d?a se le acerc? un compa?ero y le pregunt?:

- Oye, ?cu?nto tiempo llevas intentando cortar ese ?rbol?
- M?s de dos horas.
- Es raro que lleves tanto tiempo si trabajas a ese ritmo..., ?por qu? no descansas un momento y afilas la sierra?
- No puedo parar, llevo mucho retraso.
- Pero luego ir?s m?s deprisa y pronto recuperar?s los pocos minutos que supone afilar la sierra.
- Lo siento, pero tengo mucho trabajo pendiente y no puedo perder ni un minuto.- Y as? concluy? aquella conversaci?n.

Esta historia me hizo recordar a una persona que conoc? hace algunos a?os. Era un empresario que ten?a mucho ?xito, un buen coche, una casa muy hermosa, una esposa excelente y tres hijos estupendos. Pero desafortunadamente, con frecuencia le ve?a angustiado por su trabajo y no pod?a dedicar mucho tiempo a su familia. Era una persona muy responsable y dedicada; pasaba jornadas enteras trabajando. Creo que la principal motivaci?n de su trabajo era dar lo mejor a su esposa y a sus hijos. Poco a poco, fueron surgiendo problemas con su esposa, no hab?a mucha comunicaci?n entre los dos. Con frecuencia, llegaba muy cansado a su casa y ya no ten?a ganas ni para hablar con sus esposa. A sus hijos los ve?a a penas en algunos momentos durante el d?a, dado que muchas veces ya dorm?an cuando llegaba a casa por lo intenso del trabajo.

Cuando cumpli? 50 a?os, por fin pod?a disponer de tiempo libre. Su empresa gozaba de una buen equipo de trabajo y no era necesario dedicarle tanto tiempo como antes. Sus hijos ya se hab?an casado y por razones de trabajo y estudio se fueron a vivir al extranjero. Apenas los pod?a ver una o dos veces al a?o.

Hac?a algunos a?os que su mujer lo hab?a abandonado por falta de comunicaci?n y entendimiento. Al final de su vida cay? en una profunda crisis y depresi?n, se sent?a angustiado. Ciertamente era un hombre rico, hab?a triunfado en su empresa gracias a su extraordinaria capacidad de trabajo; pero perdi? su principal riqueza que era su familia.
Creo que a este buen hombre le pas? lo mismo que al serrador: olvid? lo fundamental, a su familia. Se le olvid? afilar bien la sierra; tener siempre presente la verdadera motivaci?n de su trabajo.

Muchas veces nos puede pasar lo mismo por tener la buena voluntad de ser responsables, cumplidores. Podemos caer en el riesgo de perdernos en las cosas que hacemos y olvidamos del por qu? las hacemos. Que f?cil es decir que no tenemos tiempo. Tenemos tantas cosas que hacer.


Publicado por mario.web @ 8:38
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