Lunes, 25 de abril de 2011
A veces se me cruza este pensamiento: si com?nmente decimos y aceptamos que detr?s de todo gran hombre hay una gran mujer, entonces ?qu? clase de hombre fue San Jos? que tuvo detr?s suyo a la Sma. Virgen Mar?a?. Razonamiento que tambi?n debemos expresar d
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Reflexiones sobre San Jos? y la Econom?a
Reflexiones sobre San Jos? y la Econom?a


1.- INTRODUCCI?N

A veces se me cruza este pensamiento: si com?nmente decimos y aceptamos que detr?s de todo gran hombre hay una gran mujer, entonces ?qu? clase de hombre fue San Jos? que tuvo detr?s suyo a la Sma. Virgen Mar?a?. Razonamiento que tambi?n debemos expresar de modo inverso.

Mas a?n, prosigo, ?qu? clase de hombre fue ?l, que fue capaz de enamorar a la Sma. Virgen?

Y a?n, colmando toda apreciaci?n posible: ?qu? clase de hombre al que Dios mismo le conf?a el cuidado de su Hijo, inmediatamente despu?s de la concepci?n y hasta poco antes de que ingrese a su vida p?blica?

Preguntas a las que no es f?cil encontrarles respuesta, dada las caracter?sticas extremadamente silenciosas de nuestro Jos?. Su historia, como toda su vida est? cubierta por el misterio, la discreci?n, y el silencio.

Atraviesa el Evangelio sin pronunciar palabra, ni a?n en los momentos mas dram?ticos y cr?ticos.

En realidad es el hombre que no dijo, pero que ?hizo?, en orden a la misi?n impuesta.

Por eso, tratar de conocerlo es intentar descorrer un velo de silencios y misterios, al que ?l a?n hoy no se presta con facilidad y sin el permiso de Dios.

Apenas podemos entonces, acercarnos prudentemente deduciendo algo e induciendo algo mas, con respeto filial y d?ndole la oportunidad de confirmarnos en nuestros pasos, remitiendo nuestros juicios a la maternal apreciaci?n de nuestra Santa Madre la Iglesia.

S?, podemos partir convencidos de su santidad, y si cabe, la mas grande jam?s alcanzada.

El propio evangelio lo presenta como el esposo de Mar?a que era ?justo?, lo que en el lenguaje b?blico tiene todo un significado, que podr?amos asimilar a la santidad.

Y en segundo lugar, el hecho extraordinario y privilegiado de haber compartido alrededor de 30 a?os en compa??a del Hijo de Dios y su Sma. Madre, dan raz?n a la cuasi imposibilidad de no perfeccionarse grandemente en la uni?n con Dios.

Por si fuese poco, los escasos hechos que se refieren a su vida, no hacen mas que confirmar los presupuestos: es el que cumple la voluntad de Dios, que ?hizo como el ?ngel le hab?a ordenado...?

De modo que su personalidad me atrae particularmente, y mas a?n en el a?o dedicado al Padre, del cual la Iglesia nos dice que San Jos? es su sombra.


2.- QUIEN ES ? algo de su vida

Algunos de los momentos relevantes en su vida los conocemos por los propios evangelios.

Estando ya comprometido con Mar?a, ?sta queda embarazada por obra del Esp?ritu Santo, sin que Jos? lo sepa. Al enterarse del suceso pero ignorar su causa, resuelve abandonarla en secreto, cuando un ?ngel le da la explicaci?n y le invita a recibirla como esposa, y a ponerle el nombre de Jes?s al ni?o por nacer, cosa que el hizo como se le indic?.

Tambi?n nos ayuda a comprenderlo, la mas grande aventura que conocemos de ?l, que es la huida a Egipto.

Luego que parten los Magos que hab?an venido a adorar al ni?o desde Oriente, el rey Herodes crece en celos y odio contra el reci?n nacido y manda matarle, disponiendo que sus enviados vayan a Bel?n y asesinen a todos los menores de dos a?os, hecho que estos cumplen.

Apreciamos aqu? la ferocidad de los mensajeros de la muerte, que dejan en llanto a toda la ciudad, pero no logran cumplir su misi?n, porque Jos? se les ha escapado entre las manos.

Aqu? caben estas reflexiones.

En primer t?rmino, Jos? es avisado sobre la hora y casi sin tiempo. No se le dice: ret?rate, vete, conviene que te vayas, etc. sino ??huye!?. Esto me sugiere que Dios respet? la libertad de Herodes hasta el ?ltimo minuto, y solo cuando este consum? su decisi?n y llam? a sus lacayos, envi? al ?ngel con el aviso.

En segundo lugar que estos servidores son lo suficientemente salvajes como para cumplir una orden tan siniestra e indiscriminada, y que ejecutan r?pidamente.

Me parece verlos llegando de noche a las puertas de la ciudad en el preciso momento que parten Jos? y Mar?a, y esta ocultando al Ni?o bajo su manto, de modo que ?pasando en medio de ellos prosiguen su camino?.

Magn?ficamente Bossuet describe lo dram?tico de la escena. Un ?ngel asustado que dice ??toma al ni?o y a su madre y huye...!? como si el espanto corriese antes por el cielo que por la tierra.

Me figuro que en ese momento el futuro de la humanidad y su salvaci?n eterna, depend?a del ?xito de la misi?n. Y esta misi?n era encomendada a un joven con la responsabilidad de ?salvar a nuestro Salvador?. Paradoja del destino: el Emmanuel, el Dios con nosotros, el Jes?s que salva a su pueblo, para poder cumplir su misi?n necesita que previamente sea rescatado por un joven carpintero. Si ya antes hab?a necesitado el consentimiento de una joven casi ni?a, para poder encarnarse y ser llamado hijo de los hombres, ahora necesita ser socorrido en su desdicha.

Ciertamente la humanidad entera est? en deuda con Jos?. No se amilana, ni protesta, ni duda, no ?arruga? dir?amos hoy. Y cumple con toda eficacia. La Virgen y principalmente el Ni?o han salvado sus vidas. ?Dios est? en deuda contigo Jos?!.... El hombre est? mereciendo ser salvado por Dios, porque Dios se ha puesto en sus manos.

Todo est? en el secreto, de modo que no sabemos c?mo lo hizo, pero la huida a Egipto no parece una planificada retirada estrat?gica, sino que mas bien es una fuga hasta el final. Viajar escondido, cruzar los desiertos, con una mujer y un ni?o in?tiles para la ayuda y dependiendo totalmente de ?l.

No es adem?s un simple escape de la ciudad. Posiblemente fueron perseguidos, porque mas probablemente a?n, los verdugos deben haber sospechado que no hab?an logrado cumplir su cometido final.

Eso explica por qu? cuando Jos? regresa de Egipto, sabiendo que reinaba en la tierra de Israel el hijo de Herodes, teme ingresar all? y se desv?a a Nazaret. El evangelista acota que se cumplir?n las escrituras referidas al Mes?as, que ser? llamado nazareno.

Pues bien, cada vez que Jes?s recuerde su vida nazarena, recordar? a su padre Jos?. Fue su prudencia, confirmada luego por el celestial aviso en sue?os, la que le lleva a radicarse all?, posibilitarle el apodo, que le acompa?ar? hasta en la leyenda de su muerte en la cruz.

Volvamos. ?Como hizo para fugarse entonces, siendo perseguido? Solo sabemos que lo hizo. Pero podemos inferir su valent?a, su discreci?n y su sagacidad para obrar en silencio, y pasar sin ser visto.

Adem?s, en su huida ?l representa anticipadamente a Jesucristo, el justo perseguido. N?tese que cuando van a matar al Ni?o, para poder hallarle, en realidad hay que hallar a Jos?. La Virgen y Jes?s dependen totalmente de ?l. Por lo tanto el perseguidor, para cumplir su macabra tarea, debe hallar al padre. Y en esto fracasa.

Pero otra vez: fracasa todo un grupo, de considerable numero y brutal ferocidad, como para ingresar a una ciudad y matar indiscriminadamente sin preocuparse por las reacciones adversas que su acci?n genera: son muchos y salvajes. Sospechando que no han podido cumplir su mandato se lanzan en persecuci?n, pero son derrotados en silencio, sin que queden rastros. ?c?mo lo hiciste, Jos??

Esto me lleva a suponer que este joven de sangre real y de profesi?n carpintero, es muy inteligente, y extremadamente prudente, pero adem?s silencioso. Es como una sombra que pasa.

Quiz? esto ayude a entender por qu?, a?n hoy, tan poco sabemos de ?l. En lo personal me lo figuro, tan grande, valiente, inteligente, sabio, que su misi?n hasta nos hubiese parecido sencilla. El pobre viejo que lo representan algunas piadosas im?genes no se corresponde con los riesgos de la misi?n encomendada, adem?s de poner en duda la propia dignidad de nuestra Se?ora.

El rasgo caracter?stico de la personalidad y la vida de san Jos?, que ayuda a explicar su grandiosidad creo est? en que es el hombre atento a la voluntad de Dios, que escucha su palabra y la pone en practica, haciendo uso de todas sus facultades al servicio del Se?or.

Acepta sin reparos recibir en su casa a Mar?a, y la misi?n de cuidar del Ni?o. Mas a?n, le pone el nombre al Se?or. Imitando a Ad?n, que va bautizando cada cosa que Dios le presenta y humanizando la creaci?n, san Jos? le pone nombre al hijo de Dios, cumpliendo en la tierra con el pedido del cielo.

Luego es el padre de la sagrada familia, a la que sirve, nutre y alimenta, siendo esta su excelsa misi?n, que ampliaremos a continuaci?n.

Pero esta misi?n conlleva por voluntad de Dios, el rasgo distintivo del silencio, hasta que llegue ?la hora del hijo del Hombre?. De all? que San Jos? se distinguir? por cubrir con un velo la vida del ni?o, hasta que El se lance a la vida p?blica. Con acertada descripci?n Bossuet diferencia entre la misi?n de los ap?stoles que tras conocer al Mes?as, difunden la buena nueva, mientras San Jos? precisamente hace lo contrario al ocultarlo.

Ese silencio posibilita ?la vida oculta? del Se?or desde sus primeros d?as hasta que comienza su actividad p?blica a los 30 a?os. S?lo se conoce el episodio de la p?rdida y hallazgo del ni?o, para cerrar el comentario diciendo que ?regres? con sus padres a Nazaret y viv?a sujeto a ellos...creciendo en sabidur?a, en estatura y en gracia delante de Dios y de los Hombres? (Luc. 2,51-52). Situaci?n que se debe haber prolongado hasta la muerte de Jos?, presumiblemente poco antes de la actuaci?n p?blica de Jes?s, cuando es reconocido por ser ?el hijo del carpintero?.

Estos antecedentes comentados, resultan imprescindibles para destacar en la vida del santo dos aspectos primordiales: su paternidad, y su actividad laboral.


3.- LA SAGRADA FAMILIA

La gran misi?n de Jos? es cuidar del ni?o y de su madre, que conforman su familia.

Al igual que todas las dem?s familias, ella es una comunidad de amor, bien que en esta se alcanza su expresi?n mas acabada.

En el seno de ella, nace y crece ante Dios y los hombres, el salvador del mundo. Y si cada familia es querida por Dios, que suavemente mueve los corazones de los novios hacia el matrimonio, mas a?n en este caso es el mismo Dios qui?n, sobre la base del amor mutuo de Mar?a y Jos?, se hace presente en ellos.

C?mo ser?a el amor que entre ellos hab?a, que Dios mismo quiso estar entre ellos. Cuales ser?an sus oraciones, que Jes?s mas adelante dir? que all? estar? en medio de ellos.

El amor de Mar?a y Jos? es tal, porque han ofrecido todas sus vidas y su futuro a Dios. Bossuet dir? que cada uno es custodia de la virginidad del otro.

Seguramente han hecho alg?n voto o compromiso, por cuanto en la Anunciaci?n, es la Virgen qui?n le dice al ?ngel, que ella no conoce var?n, lo cual anticipa su propuesta de virginidad, y supone la aceptaci?n y el concurso activo de su futuro esposo.

Son v?rgenes, y sin embargo su uni?n est? abierta a la vida, milagrosamente generada por obra del Esp?ritu Santo.

Y si la Sma. Virgen con su fiat se entrega por completo para que Dios se haga hombre por su intermedio, San Jos? hizo todo lo necesario para que el Ni?o salvara su vida ante la persecuci?n de Herodes. En el lenguaje de la Iglesia de hoy, ambos c?nyuges est?n cumpliendo el fin del matrimonio en cuanto abierto a la vida, y por consiguiente son contrarios a la cultura de la muerte, protegiendo al reci?n nacido.

Luego, los santos esposos son los encargados de educar al Ni?o Dios, que les estaba sujeto, y que crec?a en estatura y en gracia.

Vivir con Dios, educar a Dios, crecer con Dios en la comuni?n intima de las tres personas les hace ser la familia sagrada.

El rol de Jos? es ser padre, como una sombra del Padre Eterno ahora y aqu? en la tierra.

Tan fiel es su cumplimiento, tan compenetrado est? de su misi?n, tanto es lo que transmite hacia el exterior su paternidad, que nadie la pone en duda, y hasta el evangelista dir? que ?sus padres escuchaban con asombro cuanto se dec?a del Ni?o?.

Y luego, tras el extrav?o y hallazgo de Jes?s en el templo, ser? la Virgen la encargada de decirle ?tu padre y yo te busc?bamos afligidos?. y ella, que mejor que nadie sabe el secreto, no obstante le dice a Jes?s: ?tu padre y yo...?

Aunque la vida del Hijo de Dios se oculta en el seno de la Sagrada Familia, sin embargo sus ense?anzas son muchas y profundas. Entre ellas ocupa un lugar destacado el simple hecho de considerar que Dios baja a la tierra, y se hace hombre y decide nacer y vivir y crecer en el seno de una familia. Y es que ella es tambi?n imagen y semejanza de Dios.

No me detendr? ahora en este punto, cuya consideraci?n dejo para otra oportunidad, no sin antes insistir en que all? se encierran uno de los mas entra?ables tesoros de la sabidur?a.


4.- LA HUMANIZACI?N DEL TRABAJO.

Llegamos as? a un aspecto fundamental en la vida del santo, que interesa destacar aqu?, y es su vida de trabajo.

Al igual que todos los hombres, Jos? est? llamado al trabajo. Juan Pablo II dir? que ?ste es un aspecto esencial en la vida del hombre sobre la tierra, ya que solo el hombre es capaz de trabajar. Mas a?n concluye, el hombre se hace mas hombre a medida que trabaja.

De modo que seguir la enc?clica dedicada a la labor humana y verla en relaci?n a nuestro santo, que la Iglesia nos propone como modelo de trabajador, es una de las claves para mejor conocerlo e imitarlo, como as? tambi?n para contar con su intercesi?n ante Jes?s y Mar?a ?que no saben negarle cosa alguna?.

4.1. En primer t?rmino cabe considerar que es a partir del cristianismo en que el trabajo pasa a considerarse como una actividad buena, loable y querida por Dios para el hombre. Si bien ya desde el antiguo testamento, Dios hab?a dado a conocer a su pueblo las bondades del trabajo, para el mundo pagano, esta era una actividad reservada a los esclavos. Mas a?n, para los propios jud?os, el trabajo era una carga.

Es reci?n tras la aparici?n del Hijo de Dios, que es conocido como el hijo del carpintero, que queda ennoblecido y santificado el trabajo, pues Dios mismo hecho hombre pasa la mayor parte de su vida oculta trabajando en el taller de Nazaret.

4.2 A esa primera lecci?n, debe agregarse otra no menos importante, y es que ya no se considerar? la calidad e importancia del trabajo en funci?n de lo que se realice, o sea seg?n la dignidad objetiva de las profesiones, sino que ser? valorado en si mismo, en cuanto que el que trabaja es un hombre. El humilde oficio de carpintero, tiene la misma acepci?n a los ojos de Dios que la mas elevada de las tareas realizadas,
De all? Juan Pablo II estimar? la importancia de la subjetividad del trabajo, esto es, que toda labor tiene un valor, por cuanto el que lo realiza es una persona humana hecha a imagen y semejanza de Dios.

4.3. El trabajo adem?s es presentado en la visi?n cristiana, como una continuaci?n de la tarea creadora de Dios. El hombre recrea la naturaleza, y la domina, teniendo como fin proveerse de los recursos necesarios para su subsistencia, en orden a poder cumplir sus fines superiores. Y eso se hace mediante el trabajo, y en ?l el hombre manifiesta su se?or?o.
Todas estas bondades son descubiertas y valorizadas a partir del humilde oficio de un carpintero de Nazaret.
Tambi?n San Jos?, al tiempo que va cumpliendo su cometido, va recreando la naturaleza, domin?ndola en su oficio, y trabajando con Dios a su lado, que se inicia como un aprendiz.

Y mientras el Hijo de Dios quiere mostrarnos su crecimiento ante Dios y los hombres a quienes est? sujeto, mediante su trabajo en un taller, es Jos? el encargado de educar a su Dios.

La propia vida familiar se estructura as? sobre el trabajo, y al tiempo que se constituye en el proveedor de los ingresos necesarios para el sustento, es tambi?n una escuela formativa.

4.4. Pero aqu? aparece otra lecci?n fundamental: el trabajo debe estar hecho en funci?n del hombre y no el hombre para el trabajo. San Jos? es de aquellos que tienen muy clara su vocaci?n y misi?n. (obviamente ha profundizado en los caminos para llegar a la verdad y a la Verdad). El sabe que debe cuidar del Ni?o y su madre, hasta que sea la hora. Entonces, su vida en general y su trabajo en particular, estar?n en funci?n de ese cometido.

Si ya era artesano de profesi?n y quiz? de familia, adapta su tarea a esa misi?n. Su oficio le ser? conveniente, en tanto no solo le permita el sostenimiento y realizaci?n de la vida familiar y un servicio a la comunidad en que se halla, y adem?s no le obstaculice su relaci?n con Dios. Tambi?n deber? serle ?til para poder cumplir el encargo particular de su vida, que el gran Bossuet definir? como ?ser depositario del secreto del Padre?.

En efecto, la vida oculta de la sagrada familia, es posible por el manto protector que tiende Jos? sobre ella. Si hasta sus paisanos, cuando vean a Jes?s ense?ando se preguntan, ?de donde le salen estas cosas, no es acaso el hijo de Jos? es porque muy poco y nada han sabido de la verdad fundamental que ha tenido oculto el hijo de Dios, hasta que llega su hora.

Si su ambici?n en la vida hubiese sido enriquecerse, progresar, tener fama y honores, muy posiblemente las habilidades de este carpintero hubiesen trascendido a?n en esa humilde profesi?n, y posiblemente hubiese sido convocado a mayores responsabilidades comunitarias, pol?ticas o religiosas. Dones no le faltaban, como vimos mas arriba.

En cambio, parece que se ha dedicado a los oficios mas sencillos a?n en el mismo oficio; posiblemente no se ha especializado siquiera en las tareas art?sticas de la talla o la escultura, sino que ha elegido lo mas modesto, y se ha dirigido a un mercado demandante de bienes y servicios sencillos. Es decir, no ha buscado sobresalir, sino que ha privilegiado la atenci?n a la familia, y a la misi?n encomendada, que supone la custodia del secreto de Dios.

Es el trabajo en funci?n del hombre, porque el hombre, finalmente est? en funci?n de Dios.

4.5. Pero en este caso, hay otra ense?anza adicional, porque si Dios est? en la propia familia, entonces el trabajo es realizado para la propia familia.

Si el taller de Nazaret nos dice que el trabajo est? en funci?n del hombre, entonces el padre tambi?n participa y colabora en la educaci?n de los hijos, y no pasa a convertirse en el gran ausente de la casa debido a sus ocupaciones.

Mas a?n, las perspectivas a un progreso, no suponen el sacrificio de la familia, sino que pueden adaptarse arm?nicamente, privilegiando el cometido esencial de la responsabilidad familiar. Y si es la familia la c?lula b?sica sobre la que se estructura la sociedad, esta debe ser defendida y preservada, no solo en su propio beneficio, sino en beneficio de la misma sociedad.

El trabajo, respetando y aun con participaci?n de la vida familiar, pasa a constituirse en una fuente de beneficios adicionales.

4.6. El oficio, tan propio y caracter?stico de la ?poca, le asegura a la persona un medio de subsistencia. La Iglesia recomendar? a trav?s de su doctrina social, la b?squeda de oficios, capacitaciones, etc. de modo que se asegure la propiedad privada a la mayor?a de las personas, y sea como una fuente apropiada de medios de subsistencia. De alg?n modo el que tiene un oficio, no est? desempleado, puesto que su empleo es su propio oficio. En todo caso, carecer? de demanda sobre el oficio, pero goza de un grado de libertad mayor que el que trabaja empleado a un tercero.

Tambi?n el oficio le permite abrir mas la puerta a la participaci?n de la vida familiar, donde la tradici?n y el arte cristiano nos pintan a la familia de Nazaret en actividades laboriosas, con la graciosa ayuda del Dios ni?o. Asimismo la educaci?n es conjunta a la actividad laboral. Y as? la familia es la primera y principal educadora y formadora de virtudes, en el contexto del trabajo.

Vemos de este modo como la familia es participe activa en la construcci?n del bien com?n, al abocarse al trabajo en funci?n de las necesidades comunitarias, y al formar a sus hijos para el servicio a los dem?s.

Jos? ha elegido un oficio en funci?n de su misi?n, y como reza el lema hace ?que su vocaci?n sea su profesi?n?. Si destacamos su rol de trabajador, tambi?n merece atenci?n su actividad de docente y capacitador del propio Hijo de Dios. Hoy dir?amos que invierte en la formaci?n del capital humano, como el elemento esencial del desarrollo en la actividad productiva. Y reparemos tambi?n que ?se capital humano es ?creado? e iniciado en el seno de una familia, que es en todo sentido la c?lula b?sica de la que se nutre la sociedad.

4.7. En el trasfondo de la actividad laboral, est? presente tambi?n el tema de las riquezas que el mismo trabajo produce. Ya Pablo VI en su Populorum Progressio ense?a la diferencia entre el tener y el ser, que son aplicables al concepto de las riquezas. Estas son validas y buenas en relaci?n a si nos permiten ?ser mas?, en cambio se vuelven nocivas cuando la carencia o el exceso en ?tener? perjudican al ?ser?, esto es a la propia persona humana.

Hay aqu? entonces una clasificaci?n que importa una mirada subjetiva. La mayor o menor abundancia de riquezas variar?n en funci?n de las propias caracter?sticas de la persona humana, o si mejor se quiere, de su n?cleo familiar. ?Dios siendo rico, se hizo pobre? opt? por la vida modesta, desde el humilde oficio del carpintero. Jos? consider? bueno adem?s, y conveniente a su misi?n de guardar el secreto mas grande jamas confiado, un oficio com?n y corriente.

Dios que eligi? a los d?biles para confundir a los fuertes, y a los pobres para confundir a los ricos, en San Jos? muestra tambi?n la conveniencia de la elecci?n laboral en orden al plan de Dios.

En su vida obtendr? pocos recursos econ?micos, pero los suficientes como para sustentar a su familia, y quiz? como aseguran algunos, a modo de previsi?n para tiempos futuros hasta algo de ahorro para cubrir las necesidades de su esposa en caso de que ?l ya no est?.

Ser? una vida discreta y sobria, donde ?comer? del fruto de su trabajo?. Y en su mesa no faltar? el vino.

4.7. La Laborem Excersens contiene un cap?tulo dedicado a la espiritualizaci?n del trabajo. El hombre es co-creador con Dios y tambi?n participa con sus sufrimientos, de los m?ritos en orden a la redenci?n.

El taller de Nazaret nos muestra al hombre que trabaja con Dios, al que primero le ense?a y va formando al oficio. Es Dios quien quiere colaborar con el hombre, y disimula su grandeza en la peque?ez del ni?o, (como hoy se nos esconde en la Eucarist?a).

Pero en cuanto hombre, NSJC es educado por San Jos?, de modo que en sus par?bolas recoger? elementos de la vida laboral, que posiblemente haya visto, aprendido, o conversado con su padre nutricio, y que luego elevar? en su anuncio de salvaci?n.

Cuantas veces se refiera al trabajador y al padre de familia, habr? una referencia mas o menos cercana a lo que vivi? en su propia casa.

4.8. Una ?ltima reflexi?n a modo de conjetura entre las vinculaciones de familia y trabajo. Si bien San Jos? no aparece estrictamente como un empresario en el sentido moderno del t?rmino, en realidad el tiene un ?peque?o emprendimiento? en el que al menos trabaja con un ayudante, que es Jes?s.

Como sociedad productiva, la empresa es una comunidad de personas, que genera beneficios para ser repartidos entre sus integrantes. El hecho de que ?sa comunidad de trabajo coincida con la familia, arroja una nueva luz. En la familia, la atenci?n y retribuci?n a cada uno de los integrantes no se hace teniendo en cuenta lo que cada uno provee, sino atendiendo a la dignidad de la persona. Y ?se es uno de los criterios fundamentales de la doctrina social cristiana respecto de los salarios.

Ahora reparemos en la par?bola (Mt. 20, 1-15) donde se presenta a un padre de familia que sale a reclutar obreros a su vi?a, y que luego les remunera por igual, sin tener en cuenta las horas de trabajo aportadas ese d?a. La retribuci?n es en relaci?n a la dignidad de la persona y no al mero trabajo objetivo, como la que sostiene el pensamiento econ?mico contempor?neo.

Ciertamente aquella actitud reduce la utilidad y hasta el patrimonio del due?o, en un primer momento. Sin embargo es toda una lecci?n de solidaridad, que en la medida que se extienda, lleva a una sociedad mas humana, y mas alejada de las crisis socioecon?micas.

En la par?bola, el empresario siente el deber de contratar a los obreros desocupados para su vi?a y remunerarlos no solo con lo justo, sino con lo necesario para cubrir sus necesidades del d?a. Quiz? cuando Jes?s la relat?, rememor? escenas parecidas a las vividas en el taller de Nazaret.

San Jos? ha planeado su actividad naturalmente pensando tambi?n que ese debe ser el oficio del joven Jes?s, el cual conociendo la calamidad del desempleo, podr?a decirle: ?gracias por darme un trabajo, Abb? Jos?.

5.- LA HUMANIZACION DE LA ECONOMIA
Siendo el trabajo el elemento clave de la actividad econ?mica, la consideraci?n del mismo en la persona de nuestro Jos?, nos ayuda a extendernos y comprender la importancia del mismo respecto de una econom?a al servicio del hombre, ?porque el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida econ?mico social?. (Gadium et Spes)

Veamos r?pidamente como en su trabajo tambi?n se aplica el mandamiento clave que resume toda la ley y los profetas: ?amar?s a Dios sobre todas las cosas y a tu pr?jimo como a ti mismo?.

San Jos? ejerce un oficio que se constituye en una actividad ?til para los dem?s. El tipo de tarea que realiza, la carpinter?a, supone tambi?n un servicio, porque atiende a necesidades reales y concretas de los hombres.

Asimismo, de alg?n modo es un trabajo personalizado, o sea hecho a la medida del demandante, ya que de ?l se dice que era un carpintero y un artesano, y no un fabricante o negociante de muebles. Entonces, estuvo mas bien, al servicio de necesidades concretas de aquellos que requirieron un trabajo de carpinter?a.

Tiene una actividad en la que no ha acumulado excesiva riqueza, sino que le ha provisto lo suficiente para vivir, y para obtener su pan de cada d?a.
Como en todo emprendimiento productivo, su actividad depende de ?l mismo, pero tambi?n de las condiciones imperantes de la demanda y finalmente de la providencia de Dios. Eso, al igual que a todo buen empresario, le lleva a ejercitar la virtud de la prudencia.

Debe aquilatar la experiencia pasada, para extraer las mejores conclusiones en orden al trabajo a realizar. Debe conocer lo mas acabadamente posible la tarea que tiene entre manos para ejercer con satisfacci?n su oficio. Y debe tambi?n prever el futuro, porque cada trabajo va concluyendo, y a uno debe continuar otro, puesto que tambi?n ?l y su familia deben comer todos los d?as. No es imaginable pensarlo como un holgaz?n esperando que alguien demande de sus servicios, o trabajando de tarde en tarde.

Esa laboriosa tarea le permite cumplir con sus obligaciones familiares, pero tambi?n abonar lo que corresponda al Cesar en concepto de impuestos, justamente a qui?n por cumplir con la orden de empadronarse, viaj? a Bel?n con su mujer embarazada. Y asimismo puede cumplir con las obligaciones del culto, d?ndole a Dios su parte.

Es razonable pensar que incluso con los beneficios del fruto de su trabajo, ha hecho beneficencia, atendiendo a las necesidades de terceros.

Esto a su vez lleva a pensar que si bien no es un hombre pendiente del dinero, porque sabe donde poner su coraz?n, es diestro en planificar sus actividades, y por consiguiente competente en presupuestar en su actividad.

Y principalmente, cuida especialmente la inversi?n de su ?empresa?. Si bien en su ?poca los utensilios de trabajo son rudimentarios, el verdadero secreto de la actividad en un oficio es ejercerlo correctamente. Y si lo imaginamos aplicado a su tarea, y cuidadoso con los rudimentarios equipamientos de su actividad, mayor a?n es su desvelo por formar el ?capital humano? en su joven ayudante Jes?s.

Entre ambos atender?n las demandas de quienes requieran sus servicios, que proveer?n a satisfacci?n del cliente, a un precio justo, confiando en sus destrezas, pero finalmente sabiendo que ser? Dios qui?n proveer? el pan de cada d?a.

De modo que seguir la actividad laboral de Jos?, es ver tambi?n su desempe?o silencioso, ?donde no esta separado lo econ?mico de lo humano?, y donde su desarrollo es integral, porque no queda en lo meramente econ?mico, sino que ?promueve a todo el hombre y a todos los hombres?. Porque como ense?a Pablo VI en la Populorum Progressio: ?En los designios de Dios, cada hombre est? llamado a promover su propio progreso, porque la vida de todo hombre es una vocaci?n dada por Dios para una misi?n concreta.? Y el as? lo hizo.

Termino diciendo que si Jos? siendo justo actu? como correspond?a en orden a la voluntad de Dios, tambi?n lo hizo por el gran amor que tuvo por Mar?a. De modo que siempre debiera considerarse que en toda su actividad laboral fue su amada esposa, el impulso, est?mulo e inspiraci?n, y por qu? no, su valioso aporte de consulta y correcci?n en sus trabajos. De modo semejante, tambi?n lo es Mar?a Silena, la esposa m?a. (junio de1999)


BIBLIOGRAFIA CONSULTADA


Sermones sobre San Jos?, Jacobo Bossuet.
Suma de los dones de San Jos?, Isidoro de Isolano
El Mensaje Social de Jes?s, Higinio Giordani
Populorum Progressio, Pablo VI
Laborem Excersens, Juan Pablo II
Evangelio s/ San Mateo
Evangelio s/ San Lucas
Gadium et Spes, Concilio Vaticano II



Eduardo Rafael Carrasco:
Licenciado en Econom?a de la Universidad del Salvador, 1974
Profesor Titular de Econom?a Pol?tica, Universidad Cat?lica Argentina.
Profesor Adjunto de Doctrina Social de la Iglesia, Universidad Cat?lica Argentina.
Profesor Titular de Econom?a Ambiental, Universidad del Salvador.
Director del Instituto de Estudios para la Humanizaci?n de la Econom?a.


San Juan 2165 ? (1661) Bella Vista ? Pcia. de Buenos Aires ? Argentina ?
E-mail: [email protected]


Publicado por mario.web @ 8:40
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