Lunes, 25 de abril de 2011
"...la direcci?n espiritual es un di?logo entre tres: el formando, el formador y el Esp?ritu Santo,"
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Definici?n de la direcci?n espiritual.
Definici?n de la direcci?n espiritual.

La direcci?n espiritual, adem?s de ser una forma de comunicaci?n humana, es ante todo un di?logo en la fe, dentro de la Iglesia, de dos personas que buscan juntamente conocer la voluntad de Dios en lo concreto de la vida
El di?logo espiritual es una b?squeda en la fe de la voluntad de Dios, entre el Esp?ritu Santo, el que orienta y el que recibe ayuda o consejo. Se trata de ayudar al orientado en su realizaci?n personal y en su respuesta fiel a las exigencias que le plantea la voluntad de Dios en su vida. Es importante recalcar que se trata de una ayuda espiritual bajo la luz de la fe y la verdad del Evangelio. Esta ayuda debe servir al orientado para saber obrar en todo momento libremente, desde el amor y la disponibilidad; para desarrollar e integrar sus capacidades humanas, encauzar positivamente sus sentimientos y emociones; para orientarse hacia los dem?s en una actitud de servicio; para renovar constantemente su encuentro personal con Dios, apreciar las cosas de Dios y ser hombre de oraci?n.
De este modo se puede decir que la direcci?n espiritual es un di?logo entre tres: el formando, el formador y el Esp?ritu Santo, en el cual los dos primeros tratan de escuchar la voz del Tercero para comprender cu?l es la voluntad de Dios sobre el formando. El Esp?ritu Santo es el gran Art?fice de la santificaci?n. Jesucristo, antes de su muerte en la cruz, prometi? que nos enviar?a su Esp?ritu para guiarnos hacia la verdad completa.
Profundicemos en la definici?n y saquemos algunas conclusiones:


Di?logo en la fe:

Quiere decir que el di?logo se desenvuelve en un ambiente permeado de fe. El dirigido tiene fe en que su orientador espiritual ha sido puesto por Dios para esta misi?n. El orientador cree que est? ah? por misi?n divina, porque Dios se lo ha encomendado, y por tanto realiza la labor apoyado en la certeza de fe de recibir el auxilio de la gracia divina. El di?logo no se establece necesariamente porque exista una afinidad natural o una amistad particular previa, sino porque ambos son conscientes de estar inmersos en un plan divino.

Es di?logo en la fe porque se trata de descubrir la voluntad de Dios, y ?sta no se manifiesta por caminos meramente humanos; se requiere del ambiente sobrenatural propiciado por la fe. Si queremos llevar a las almas a asemejarse m?s a Jesucristo siguiendo su ejemplo y su doctrina, tal como se nos manifiesta en el Evangelio y en el Magisterio de su Iglesia; si buscamos que se comprometan con ?l en la fe y el amor para realizar la propia vocaci?n a la santidad y al apostolado en la Instituci?n a la que cada una ha sido llamada, seg?n el carisma inspirado por Dios a la fundadora. Es una ayudar a la persona orientada a encarnar en s? misma el plan de Dios en su vocaci?n concreta.


Dentro de la Iglesia:

Significa la conciencia que ambos tienen de formar parte del Cuerpo M?stico de Cristo: la Iglesia. Es decir, que los lineamientos que un orientador espiritual seguir? para dirigir a nivel espiritual, doctrinal y moral, son los de la Iglesia cat?lica. Ello exigir? nuestra preparaci?n y la coherencia con nuestra fe, recurriendo a la fuente de la verdad que se encuentra en la Sagrada Escritura, en la Tradici?n, y en el Magisterio, m?s que a nuestras opiniones subjetivas.



Para que la direcci?n espiritual vaya modelando la mujer consagrada seg?n el carisma de su congregaci?n, para que vaya respondiendo al llamado de Dios que pide una respuesta de generosidad, ha menester la orientadora, de ir descubri?ndole la ruta que conduce a plasmar en su persona en su vida la voluntad de Dios.

Obtenido lo anterior, se debe proceder, de un modo muy positivo, a hacer avanzar al alma por el camino del bien. Es necesario mantener la exigencia asc?tica para abstenerse de todos los elementos que impidan al dirigido escuchar y aceptar la voluntad de Dios y, sobre todo, es necesario ofrecerles clarificaciones y motivaciones dentro de un proyecto de vida centrado en el amor a Cristo, el amor a las almas, la integraci?n con la espiritualidad y m?stica de la congregaci?n y la pasi?n apost?lica efectiva por hacer que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. De forma que, por la acci?n del Esp?ritu Santo, llegue a ser una mujer de oraci?n, de sacramentos y de vida espiritual, elementos que son ox?geno y el alimento de toda mujer consagrada, de todo ap?stol.

En todo el proceso de direcci?n espiritual, la pertenencia a la congregaci?n se considera como la vocaci?n a la que Dios le ha llamado y a la que ha de responder con creciente y generoso amor a Jesucristo.

Ya mencionamos c?mo la din?mica de esta relaci?n interpersonal no es tanto el influjo de la orientadora sobre la dirigida, cu?nto la luz del Esp?ritu Santo sobre ambas para buscar la Voluntad de Dios. As? se salvaguarda la libertad y dignidad de la dirigida. ?sta y su orientadora reconocen por la fe que el Esp?ritu Santo orienta la comunicaci?n espiritual que se instaura entre ellas. Ambas est?n de acuerdo en el proyecto fundamental de buscar y aceptar la Voluntad de Dios, y tratan de buscarla para vivirla en lo concreto de la propia vida. Una vez comprendida cu?l sea su voluntad, hay que llevarla al coraz?n; es decir, hay que amarla, hacerla objeto del amor y actuarla como consecuencia de ese amor a Dios que se hace concreto

Entendemos pues, que se trata de una verdadera direcci?n del alma que Dios conf?a a la orientadora, quien no es una simple consejera. A esta luz, se ve tambi?n la necesidad de una docilidad activa, libre y responsable por parte de la dirigida.

Encontramos hoy en d?a, junto a la presencia del orientador espiritual, la figura del psic?logo, psiquiatra o psicoanalista. Estas personas se enfocan hacia una ayuda externa a la persona, para que ?sta recobre su equilibrio interior cuando se encuentra en una situaci?n de crisis o inestabilidad emocional.

No podemos decir que esta ayuda sea en s? algo negativo, pues las ciencias psicol?gicas han tenido un desarrollo muy importante y ?til. Comprendemos que la persona humana, como unidad substancial de cuerpo y alma, vive situaciones psicosom?ticas que reclaman la ayuda m?dica o psicol?gica de un especialista. Incluso pueden darse situaciones complejas y cr?ticas que requieran la colaboraci?n conjunta entre el especialista y la orientadora espiritual. Sin embargo, no debemos confundir ni suplantar la direcci?n espiritual con la entrevista psicol?gica o psiqui?trica.

La orientadora no es una psicoanalista; debe ser fiel a su misi?n, divinamente recibida, y evitar dos errores: primero aficionarse a la psicoterapia, esto es, no debe tratar directamente con los mecanismos del inconsciente ni con problemas emocionales, aunque s? conviene que los conozca lo suficiente para poder detectar su presencia... En segundo lugar debe darse cuenta de que los problemas psicol?gicos son completamente reales y que, cuando existen, pertenecen a un campo distinto del suyo. No deber? ser una de aquellas que por principio se mofan de la psiquiatr?a, y que suponen que se podr?an solucionar todos los problemas emocionales con medios asc?ticos.


Publicado por mario.web @ 8:52
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