Lunes, 25 de abril de 2011
Acompa?amiento espiritual, gu?a, maternidad espiritual, orientaci?n, son nombres que de alguna manera dejan entrever la relaci?n que se establece entre quien recibe el llamado y quien ayuda a la joven que ha recibido el llamado.
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El acompa?amiento espiritual en la respuesta vocac
El acompa?amiento espiritual en la respuesta vocac

El per?odo que va desde que la chica toma conciencia de la llamada vocacional, hasta el momento en que decide dar un s? generoso y responder a la llamada, lo denominaremos respuesta vocacional. Esta respuesta vocacional comporta complejos y variados estados en la persona, contradictorios algunos de ellos, y dif?ciles de resolver.

La llamada de Dios forma parte de una nueva creaci?n. No en vano el Caravaggio en su obra maestra "La vocaci?n de Mateo", ha dibujado la mano de Cristo que llama a Mateo, como la mano de Dios de Miguel ?ngel en la Capilla Sixtina, en el momento que va a infundir la vida a Ad?n. La vocaci?n es una llamada a una nueva vida. Es Dios que toca a una joven y la quiere toda para s?, para darle gloria, recordando la definici?n antes mencionada. La llamada tiene acogida en el interior del hombre. "Los autores bizantinos llamaban a este lugar <> (ho topos tou Theou)"1. Ah? es donde la chica recibe esta llamada. Ser capaz de recibirla, de escucharla, de desarrollarla y de llevarla a la plenitud es una labor meramente personal. Es cierto el hecho de que la persona que recibe la llamada es, en ?ltima instancia, quien debe realizar esta labor de decantaci?n, de escucha, de purificaci?n y de puesta en marcha de los distintos mecanismos, que aseguran una respuesta adecuada a la llamada.

En la mayor?a de los casos son muchos los factores que influyen para que pueda darse adecuadamente la respuesta vocacional. Por lo que conocemos de la psicolog?a de la joven de nuestros d?as, la interioridad, la reflexi?n, la oraci?n, el darse a la escucha de la palabra de Dios no son actividades que ordinariamente sean cultivadas por las j?venes actuales. Ni tampoco es frecuente entre ellas que tengan como deseo ferviente en su vida el poner a Dios en primer lugar, "buscando s?lo su gloria", insistiendo en nuestra definici?n sobre la vocaci?n, antes que la propia gloria personal. Existen en la joven deseos, gustos que muchas veces pueden opacar o confundir esa voluntad de Dios. Ser? por lo tanto necesario una labor de acompa?amiento espiritual si queremos llevar esa chica al don de la respuesta generosa por cumplir la voluntad de Dios en su vida.

No en vano el Papa Juan Pablo II en la Exhortaci?n Post-sinodal Vita Consecrata ha establecido como un medio privilegiado de la postura vocacional el acompa?amiento de esos j?venes que muestran inquietudes por seguir m?s de cerca al Cristo pobre, casto y obediente, modelo de toda vida consagrada.

Acompa?amiento espiritual, gu?a, maternidad espiritual, orientaci?n, son nombres que de alguna manera dejan entrever la relaci?n que se establece entre quien recibe el llamado y quien ayuda a esta joven que ha recibido el llamado. Los nombres pueden ser variados y depender de la tradici?n, las costumbres y los usos de cada congregaci?n. Sin embargo, una cosa nos debe quedar clara: es un camino que recorren juntos directora-dirigida (l?ase tambi?n madre-hija espiritual, maestra-disc?pula, etc.) para llegar a la plenitud de la respuesta vocacional. No es la directora quien debe dar la respuesta a la llamada vocacional, debe acompa?ar, dar indicaciones, corregir e indicar a la dirigida la forma m?s adecuada en que debe responder a la llamada vocacional, dej?ndola siempre en plena libertad, ilustr?ndola sobre los pros y los contras, iluminando el camino que va recorriendo y aquel que deber? recorrer.

Es conveniente aclarar desde este momento que la direcci?n espiritual de la que estamos hablando no es una confesi?n ni una consulta psicol?gica. Veamos el por qu?.

No es una confesi?n porque los pecados no son el objeto de la direcci?n espiritual. La confesi?n, como sacramento, nos da y aumenta la gracia, de acuerdo a las condiciones establecidas en el mismo sacramento. La direcci?n espiritual nos da los medios para aprovechar mejor las gracias recibidas de Dios para llegar a la plenitud vocacional. Por tanto la direcci?n espiritual se encuadra en los medios pedag?gicos con los que cuenta la Iglesia para que cada uno de sus miembros pueda alcanzar la plenitud vocacional a la que le ha llamado Dios.

La direcci?n espiritual no es tampoco consulta psicol?gica, pues su objeto no es conocer los mecanismos de la mente, la voluntad o el entendimiento que explican el comportamiento humano. No cabe duda de que la directora espiritual podr? valerse de algunos medios que la psicolog?a pone a su alcance para conocer mejor a la chica que est? decidiendo su vocaci?n. Y tambi?n la psicolog?a podr? servir de ayuda a la chica para que ella se conozca mejor y as? estar m?s preparada para responder con plenitud a la llamada vocacional. Conociendo mejor a la chica y la chica conoci?ndose mejor, la directora espiritual estar? en grado de discernir sobre la idoneidad de la candidata a la vida consagrada. Habr? casos en que, gracias al conocimiento aportado por las ciencias psicol?gicas, unido siempre a un discernimiento espiritual, convendr? posponer, detener o aconsejar la no-admisi?n a la vida consagrada de ciertas candidatas. Sin embargo hay que dejar claro que la sola psicolog?a no podr? suplantar la labor de la gracia y la libertad personal que permite trabajar en la adquisici?n de virtudes y h?bitos propios de la vida religiosa. Y lo deber?n tener muy en cuenta, directora espiritual y candidata para no confiar ciegamente en una psicolog?a que niega la acci?n de la gracia o la libertad personal.

NOTAS
1 Andr? Louf, Generati dallo Spirito, Edizioni Qiqajon Comunit? di Bose,Magnano, 1994, p. 46


Publicado por mario.web @ 8:54
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