Lunes, 25 de abril de 2011

Fuente: www.diocesispalencia.org
Autor: Jos? Ignacio Munilla Aguirre

El t?tulo de esta carta no es invento m?o, no pretendo ser original. Lo escuch? por primera vez en el estribillo de una canci?n cristiana. Me llam? la atenci?n porque es una expresi?n un tanto provocativa, que bien puede darnos pie para abordar el problema moral de la relaci?n de los j?venes con las drogas. Poco importa que sea botell?n, porros, rayas, pastillas, etc. Ya te imaginas de lo que quiero hablarte.

Con frecuencia, dentro de la Iglesia, hablamos de vosotros los j?venes y de vuestros problemas. Sois objeto de esperanza y de preocupaci?n para muchos de nosotros. Pero quiz?s nos falta hablar directamente con vosotros. El caso es que esta carta ha ca?do en tus manos de una forma u otra? El caso es que t? tienes fe, o la has tenido, o no sabes muy bien si la tienes o no? El caso es que has consumido drogas alguna vez, o al menos te lo han propuesto, o ?qui?n sabe! si eres consumidor espor?dico o habitual? De lo que s? estoy seguro es de que has visto las drogas de cerca y de que tienes conocidos que las consumen.


?No hay problema?

No es cuesti?n de mirar para otro lado o de meter la cabeza debajo del ala. Aqu? hay un problema muy gordo. En el mes de septiembre se dio a conocer el dato, de que Espa?a es el pa?s europeo que lidera el ranking de consumo de drogas. En los ?ltimos diez a?os el consumo de coca?na se ha multiplicado por cuatro y el de cannabis se ha duplicado. Por si fuera poco, la edad de inicio en la droga es cada vez m?s temprana.

Los problemas originados son fuertes y de muchos tipos: psiqui?tricos (esquizofrenias, psicosis, depresiones?), psicol?gicos (desinhibici?n, falta de reflejos?), f?sicos (apetito desmedido, propensi?n a ataques de coraz?n, problemas respiratorios?), familiares, afectivos, laborales, escolares, de amistades, etc.

Pero, desde mi punto de vista, el prisma principal desde el que debe ser abordado el consumo de las drogas es el moral. A m? no me gustar?a que un joven decidiese dejar las drogas, presionado solamente por motivos m?dicos, laborales, policiales, familiares, etc. Todas esas cosas, aun siendo important?simas, son externas, y no servir?an de mucho si no descubrimos el ?bien moral?, como la raz?n principal de nuestras decisiones. Imagino que te preguntar?s qu? es el bien moral? Ten un poco de paciencia e intentaremos explicarlo.


No estamos ante la droga de la curiosidad

Los comienzos de la droga pudieron ser achacables a la curiosidad por lo desconocido, al morbo de lo prohibido, etc. Hoy en d?a, sin embargo, no creo que nadie entre en el mundo de la drogas por "desinformaci?n" o por mera "curiosidad". A los ni?os, desde peque?os, se les habla del tema y, seg?n van creciendo, ven a su alrededor, con sus propios ojos, las desastrosas consecuencias que acarrea. Sin embargo, la mera informaci?n, por s? misma, no ha sido capaz de detener esta "epidemia".


Tampoco estamos hoy ante la droga de la rebeld?a

Hubo un tiempo en el que la droga pudo verse acompa?ada de connotaciones contestatarias. Era la droga de la rebeld?a y la insumisi?n, con especial incidencia en el mundo hippie y en otros movimientos radicales. Han pasado esos tiempos. Hoy en d?a fumarse un porro, lejos de ser un signo de rebeld?a, es signo de integraci?n y sumisi?n a la cultura dominante.

El problema que hoy se plantea es muy distinto al de la lucha rebelde por la libertad que en un tiempo movi? masas. Ya tenemos la libertad, y ahora, ?qu? hacemos con ella?


Droga de la ?falta de sentido?

La droga de nuestros d?as se impone por defecto, quiero decir, por falta de ideales firmes y trascendentes. Es como si el organismo estuviese bajo de defensas, y entonces coge f?cilmente cualquier virus que ande por ah? suelto. Nos falta afirmarnos en el sentido de nuestra existencia, caer en la cuenta de que nuestra vida responde a una vocaci?n.

Esta es la cuesti?n clave: La cuesti?n del sentido. ?Para qu? tantos sacrificios, metas, obst?culos, agobios? Dif?cilmente se le puede pedir a alguien que se sacrifique en el d?a a d?a, si no le ha sido mostrado el sentido de su existencia. Solamente cuando descubrimos que venimos del amor y que volvemos a ?l, venciendo el sufrimiento y la muerte, es cuando podemos dar lo mejor de nosotros mismos.

Los cristianos hemos descubierto en Jesucristo la ?clave del sentido? de la existencia, y es la que te proponemos. Este es el bien moral del hombre: descubrir su vocaci?n al amor y entregarse a ella. Como comprender?s, las drogas no tienen sitio en esta perspectiva.


Existe la tentaci?n. La carne es d?bil

Pero, con lo anterior, no quiero decirte que aqu? lo importante sea tener las ideas claras, y que con eso ya est? todo solucionado. Por desgracia, las cosas no son tan sencillas. Nuestros ideales conviven con nuestras debilidades. Jesucristo mismo dijo: ?El esp?ritu es fuerte, pero la carne es d?bil? (Mt. 26, 41). De lo cual se deduce que hemos de disponernos a la batalla espiritual. El que no lucha, sucumbe espiritualmente. Eso es seguro.

Se nos dice enga?osamente que ?hay que ser espont?neos, dejarse llevar por los propios impulsos??, olvidando que existe dentro de cada uno de nosotros una tendencia espont?nea al ego?smo, reforzada por los vicios que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida. El principal enemigo lo tenemos en nosotros mismos. Quien abre los ojos a esa realidad, est? en una situaci?n privilegiada para orientar la batalla de su vida. No podemos identificar ?deseo? y ?voluntad?. Ser?a un error grav?simo de nefastas consecuencias. Es imprescindible ejercitarse en negarnos a nosotros mismos determinados ?deseos?, si no queremos padecer la tiran?a de nuestro propio capricho.

Yo, personalmente, no conozco a nadie que se haya iniciado en las drogas tras una decisi?n madura y libre. M?s bien, he escuchado expresiones como las siguientes: ?empiezas a lo tonto?, ?para cuando quieres darte cuenta??, etc. En el mundo de las drogas, no te conduces, sino que eres arrastrado.

Los cristianos comprendemos todav?a mejor lo dicho hasta aqu?, porque la Biblia nos descubre la existencia y el influjo en nosotros de un pecado original que nos arrastra al mal. A esto se a?ade la tentaci?n de Satan?s y sus ?ngeles ca?dos. Jes?s experiment? las tentaciones y nos ense?? a enfrentarnos a ellas con decisi?n (Mt. 4).


?En medio del fuego y sin quemarse?

Una tentaci?n, y no peque?a, es la tendencia a complacer al mundo que nos rodea. Suele ocurrir, curiosamente, que el mismo joven que tiende a ser un inconformista en el seno familiar, sin embargo, luego pase a ser complaciente, a ser un ?enrollado? en la calle. Te propongo para tu meditaci?n este pensamiento que recientemente le?a en un libro: ?Quien no est? dispuesto a dar la espalda al mundo, se llevar? la sorpresa de que en poco tiempo el mundo le dar? la espalda a ?l?.

Aunque nos suela humillar el reconocerlo, el entorno nos influye bastante m?s de lo que suponemos. El ambiente ?nos hace?, de la misma forma que nosotros hacemos el ambiente. No es prudente suponer que vayamos a estar habitualmente en medio del fuego, sin quemarnos.

Como cristianos debemos acercarnos al necesitado. ?Y qui?n m?s necesitado que el que padece la esclavitud de las drogas! Pero, no nos enga?emos, ese acercamiento conviene que lo busquemos en la intimidad del encuentro personal. ?No te ha ocurrido alg?n fin de semana, que te hayas sentido fuera de lugar por verte en medio de un ambiente en el que todos est?n ?morados?? Dif?cilmente podr? ser ese el momento para forjar amistades sinceras o para ayudar a alguien.

La caridad cristiana nos impulsa a hacernos presentes o a ausentarnos, discerniendo cu?ndo nuestra presencia ayuda de forma eficaz, o, cu?ndo, por el contrario, va a resultar un comod?n para ?normalizar? comportamientos anormales. Cuando se nos pide que seamos ?tolerantes? con los compa?eros que se drogan, tengamos cuidado de no confundir las cosas: lo que no podemos es ser convidados de piedra, permaneciendo en silencio, indiferentes ante la autodestrucci?n de nuestros propios amigos.


Ocio y drogas

Una de las caracter?sticas principales de la droga en nuestros d?as es su estrecha relaci?n con la cultura del ocio. El consumo de determinadas drogas est? cuasi indisolublemente unido a algunas fiestas, conciertos, etc.

Hay un dato que es bastante claro: quienes ?soportan? o ?aguantan? los d?as laborables del calendario, suspirando ansiosamente por la llegada del fin de semana para disfrutar a tope, son los candidatos principales al consumo de drogas.

Dig?moslo claramente: La felicidad no es fruto ?nicamente de la diversi?n. En realidad, si no eres feliz el mi?rcoles, tampoco lo vas a ser el s?bado por la noche. El motivo es muy sencillo: no es lo mismo ?ser alegres? que ?ponerse alegres?. La felicidad no est? al alcance de una moneda ni de una sustancia qu?mica.

Hay quienes reconocen que la droga no les hace felices, pero que es lo ?nico que les consuela de no serlo? Lo malo es que quien recurre al suced?neo de la felicidad, f?cilmente deja de buscar la aut?ntica. Volvemos aqu? al principio de esta carta: La verdadera felicidad depende de que el hombre alcance su ?bien moral?. Depende, entre otras cosas, de que sepamos integrar las cruces de nuestra vida en la vocaci?n al amor, para la que hemos sido creados.


S? humilde y Dios te bendecir?

?Tienes ya problemas con las drogas? No lo dudes, PIDE AYUDA. S? humilde y Dios te bendecir?. M?s vale ponerse una vez rojo, que veinte veces amarillo. Ya suponemos que tu realidad dista mucho de coincidir con el ?gigante de tus sue?os?, pero tampoco tiene nada que ver con el ?enano de tus miedos?. Ni lo uno, ni lo otro: ni gigante ni enano. La verdad es que Dios te quiere como eres, pero te sue?a distinto. Y, ?sabes qu?? Los sue?os de Dios, a diferencia de los nuestros, ?se hacen realidad!

Hay muchas razones para luchar por la verdadera libertad, por una vida sin drogas. Tantas, como razones para el amor, la fe y la esperanza. Dios no s?lo te pide que dejes la droga, sino que te da su ?gracia? para poder hacerlo. Y? ?qu? es la gracia, sino la compa??a de Dios que camina junto a ti? ?No te sentir?s nunca solo en ese camino de liberaci?n!

+ Jos? Ignacio Munilla Aguirre
Obispo de Palencia


Publicado por mario.web @ 9:06
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