Lunes, 25 de abril de 2011

Fuente: Catholic.net
Autor: P. Fernando Pascual

Esta vez los j?venes no estaban de acuerdo. El catequista les hab?a pedido que preparasen un programa especial: hacer de este a?o un a?o de trabajo en la santidad. Y claro, m?s de uno dijo que eso era imposible: la santidad no se puede programar como se programan unas vacaciones o un torneo de f?tbol...

??Se puede programar la santidad?? La pregunta est? entre comillas porque se encuentra, ni m?s ni menos, que en un texto del Papa. Juan Pablo II, en la Carta Apost?lica Novo millennio ineunte, nos explica en dos n?meros (nn. 30-31) c?mo entender que la santidad es el camino de la Iglesia, es la meta que debemos perseguir en este tercer milenio cristiano, es algo que incluso se podr?a ?programar?.

En estos n?meros el Papa recuerda lo que ha sido el jubileo del a?o 2000: una llamada a la conversi?n, a la purificaci?n. ?No es eso parte del camino de la santidad? ?No nos hab?amos esforzado por vivir el jubileo para entrar mejor preparados al nuevo milenio? Luego el Papa recuerda lo que ense?a el Concilio Vaticano II: todos los bautizados estamos llamados a la santidad, sin distinciones, porque todos estamos unidos por el bautismo al Dios que es Santo (cf. Lumen gentium, cap?tulo V).

En este momento, Juan Pablo II nos pide a todos que incluyamos, en la programaci?n pastoral, el tema de la santidad. Y nace, espont?nea, la pregunta: ??Acaso se puede ?programar? la santidad??.

El Papa explica en qu? puede consistir esta ?programaci?n?. Primero recuerda que con el bautismo se ha producido en cada uno de nosotros un cambio radical: nos hemos unido a Cristo, nos hemos convertido en templos del Esp?ritu Santo. Pero este cambio real no toca autom?ticamente nuestro modo de pensar y de vivir. Nuestra psicolog?a, nuestra personalidad, nuestros actos, dependen de nuestras opciones concretas, de nuestros pensamientos, de nuestra vida. Por eso cada uno debe poner a trabajar los talentos recibidos. En este sentido, s? hay mucho que ?programar?.

La pregunta ??quieres recibir el bautismo?? se convierte, seg?n el Papa, en esta otra: ??quieres ser santo??. Cada bautizado asume como programa personal el mismo programa que Cristo nos ha dejado en el Serm?n de la monta?a, en el cual la invitaci?n resulta clara: ?Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial? (Mt 5,48). Eso, y no otra cosa, es la santidad. As? de claro y as? de valiente.

De nuevo, nuestros j?venes pueden preguntarnos: ?no es esto demasiado dif?cil? Ser perfectos como Dios... Casi parece que es m?s f?cil hacer bajar la luna a la tierra...

Leamos de nuevo el documento del Papa. La santidad no consiste en algo extraordinario, la conquista de un estilo de vida ?practicable s?lo por algunos ?genios? de la santidad. Los caminos de la santidad son m?ltiples y adecuados a la vocaci?n de cada uno? (Novo millennio ineunte, n. 31).

En otras palabras, el santo no es un se?or o una se?ora, un chico o una chica, un cura o una religiosa, que est?n ah?, en lo alto de una estatua m?s o menos simp?tica en un rinc?n de un templo (si todav?a quedan im?genes de santos en los templos). El santo es un ser humano normal, como sus sue?os y sus fracasos, con sus ideales y sus realizaciones, con su pecado y con mucha, mucha misericordia de Dios, una misericordia acogida, celebrada, vivida con alegr?a y gratitud.

Alguno ha dicho que Juan Pablo II ha hecho demasiadas canonizaciones y beatificaciones. Tendr?amos que decir, m?s bien, que ha hecho pocas, si vemos esa multitud inmensa de hombres y mujeres de todos los lugares y tiempos, de todas las clases sociales, de todos los niveles acad?micos y profesionales, que han tomado en serio el Evangelio y un d?a se decidieron, de verdad, a buscar la perfecci?n, la santidad, la vida de total amor.

Hemos de convencernos y convencer a nuestros j?venes (y tambi?n a aquellos adultos que han dejado la santidad como el ?ltimo asunto de la propia programaci?n personal) que hay muchos caminos para la santidad. O, mejor, y volvemos al texto del Papa, que el camino de la santidad para cada uno es sumamente personal. Por ello hemos de aprender esa ?pedagog?a de la santidad? que permite adaptar la marcha hacia la meta seg?n los ritmos personales de cada uno, seg?n lo que Dios le va pidiendo a gritos o con un susurro suave y respetuoso: tambi?n cuando grita, Dios respeta la libertad de cada uno. S?lo podremos escucharle si tenemos un coraz?n atento y generoso.

El catequista y sus j?venes se han retirado. Cada uno tiene un ?programa? muy apretado: el trabajo o los estudios, el novio o la novia, la familia, el deporte o el voluntariado. Todos, cada quien en su lugar, cada quien seg?n un ritmo, estamos invitados a ser santos. ?Sed perfectos...? S?, es posible, porque la perfecci?n empieza cuando el Amor toca una vida y cuando, con amor, respondemos a quien antes nos ha tendido una mano, nos ha perdonado y elevado a una nueva vida: somos hijos en el Hijo, somos cristianos en una Iglesia santa en la que vive y trabaja el Esp?ritu santificador...


Publicado por mario.web @ 9:08
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