Lunes, 25 de abril de 2011

Fuente:
Autor: Sociedad E.V.C.

En una tarde cualquiera, un muchacho entra en la oficina de un sacerdote y cerrando la puerta le pregunta: "Padre, ?c?mo s? si tengo vocaci?n?". El sacerdote, conociendo al joven, comprende que ?ste tiene inquietudes deseando saber si Dios lo llama al sacerdocio.

La pregunta puede presentarse en otras formas, por ejemplo: ?Qu? es la vida religiosa? o bien el chico dice: "?C?mo es la vida en el seminario? ?Qu? estudian?".

El caso es que de pronto un muchacho presiente que el Se?or lo est? llamando al Orden Sacerdotal. Todo su proyecto vital anterior se tambalea, pues despu?s de a?os de estudio con la idea de ser ingeniero o doctor y estando el t?tulo ya cercano, ha perdido el inter?s por su carrera y piensa cada vez m?s en las cosas de Dios. Lo que es m?s, duda mucho si de veras quiere a su novia o es nada m?s por costumbre que la visita.

Dependiendo de la persona y sus inquietudes, hay que analizar caso por caso. Puede ser que se trate de una aut?ntica vocaci?n al sacerdocio o simplemente de una ilusi?n o inquietud pasajera.


?Qu? es la vocaci?n?

Como suele suceder, las cosas m?s importantes de la vida, son dif?ciles de definir. El concepto de vocaci?n se presta a diversas interpretaciones y por tanto puede provocar confusi?n. Podemos usar la palabra vocaci?n de diferentes maneras, en diversos niveles. Existen, por ejemplo, escuelas "vocacionales"; se dice que alguien tiene "mucha vocaci?n" para alg?n oficio o profesi?n; si un muchacho se sale del seminario "es que no ten?a vocaci?n". Y tambi?n hablamos de "vocaci?n matrimonial o religiosa". ?De qu? estamos hablando?

En realidad, la palabra vocaci?n proviene del lat?n: vocare, que significa llamado. Sentir una vocaci?n equivale a decir que alguien me est? llamando. De otra manera no tiene sentido.


Alguien llama

Debemos poner en claro antes que nada, que es Dios quien llama. Iluminados por la fe y experiencia enorme de la Iglesia, sabemos ciertamente que toda vocaci?n viene de Dios. El uso de dicha palabra en otro contexto, es abusivo o equivocado. Aclaremos los puntos.


El primer llamado

Dios Creador nos llama del no ser a la existencia. Nosotros no nos damos la vida solos: la recibimos gratuitamente. Dios, por medio de los padres, va llamando a la vida a los seres humanos. No somos el resultado casual e intrascendente de un proceso biol?gico ciego, sino que Dios asocia en su obra creadora a causas segundas, en este caso los padres. En la formaci?n de una familia, los padres son co-acreedores con Dios.

Tener un hijo es la respuesta al deseo de Dios expresado bell?simamente en el libro del G?nesis con las palabra divinas: "Creced y multiplicaos, henchid la tierra" (Gen. 1,28).

No importa la mucha o poca conciencia que los esposos tengan del hecho, ellos est?n de cualquier manera, colaborando con la obra de Dios como causas segundas. Y sabemos por la fe, que el Se?or, atento a los actos conyugales, crea personalmente el alma de cada ni?o concebido. ?He ah? la grandeza de los actos sexuales! ?He ah? el respeto absoluto que debemos tener por el ni?o en cualquier momento de su gestaci?n!


Un segundo y sublime llamado

Pero Dios no nos llama a la existencia nada m?s para que vivamos, crezcamos, nos reproduzcamos y nos muramos. No somos animales. ?l tiene un proyecto grandioso e inefable para cada persona llamada a la existencia. Si ha constituido a los esposos como colaboradores suyos en la procreaci?n, es para un fin mucho muy superior al mero deseo de llenar la tierra de seres humanos.

Cada uno de nosotros, todos los hombres y mujeres que poblamos la tierra, estamos llamados "desde antes de la creaci?n del mundo", como nos dice San Pablo en su maravillosa carta a los Efesios, a participar de su propia vida divina, hasta la eternidad, lo que llamamos la "gracia santificante".

Este llamado, esta vocaci?n a la gracia, es el hecho m?s importante en nuestras existencias. Si el don de la vida humana es ya de por s? algo formidable, el que Dios nos llame a gozar de su propia Vida Divina, es algo inaudito, inefable, insospechable si no fuera por la revelaci?n que Cristo nos hace en la Sagrada Biblia. Solamente por la fe, podemos entender el sublime llamado que Dios nos hace en su querido Hijo y de la aceptaci?n de esta verdad toda nuestra vida adquirir? un sentido total. Fuera de esta perspectiva, la vida parecer?a un absurdo o una broma cruel. ?T?ntas idas y venidas, t?ntos trabajos y sufrimientos, para al fin morir y desaparecer!

Quede tan s?lo claro, que Dios no nos llama ?nicamente a gozar de la vida humana, sino que aparte de esta existencia a nivel humano, ?l nos llama a participar ya de su divinidad: es la vocaci?n a la gracia. Y siendo la gracia de por s? santificante, en resumidas cuentas, Dios nos llama a la santidad. Todo hombre nacido en este planeta, est? llamado a ser santo. La vocaci?n a la santidad es universal.

De una manera brillant?sima el Concilio Vaticano II en la constituci?n dogm?tica "Lumen gentium" nos aclara el llamado universal a la santidad por la participaci?n de la Vida Divina: "El Padre Eterno cre? el mundo universo por un lib?rrimo y misterioso designio de su sabidur?a y de su bondad; decret? elevar a los hombres a la participaci?n de la Vida Divina" (LG2).

M?s adelante en el n?mero 39 el mismo documento nos dice: "por eso en la Iglesia todos, ya pertenezcan a la Jerarqu?a, ya sean apacentados por ella, son llamados a la santidad, seg?n aquello del Ap?stol: Porque ?sta es la voluntad de Dios, vuestra santificaci?n" (I Tes.4,3).

Del mismo modo con que el ap?stol San Pablo invita a todos a la santidad, el Papa Juan Pablo II, en su visita a Brasil, repite la misma idea: "La verdad es que estamos llamados todos -?no temamos a la palabra!- a la santidad (?y el mundo hoy necesita tanto de los santos!) una santidad cultivada por todos, en los varios modos de vida y en las diferentes profesiones y vivida seg?n los dones y las tareas que cada uno ha recibido, avanzando sin vacilaciones por el camino de la fe viva, que enciende la esperanza y act?a por medio de la caridad".

En Alemania, el Papa clama: "?Sed Santos! S?, santificad vuestras propias vidas y mantened siempre en vuestro coraz?n la presencia de Aquel que es El solo Santo".

Tal vez jam?s hab?as pensado en ser santo y sin embargo est?s llamado a serlo, participando de la Vida Divina que se nos comunica por los Sacramentos a partir del Bautismo. "?Yo no nac? para ser santo!" hemos o?do muchas veces y sin embargo la realidad es precisamente lo contrario: hemos sido llamados a la existencia para ser santos. Aquel grito no es sino una confesi?n de ignorancia o de cobard?a ante la necesidad de responder al llamado de Dios.


El hombre responde

Si en toda vocaci?n es Dios quien llama, toca al hombre responder a dicho llamado. Y como el hombre es libre por designio Divino, puede responder afirmativamente... o no. Podemos negarnos al don de la existencia suicid?ndonos. Podemos negarnos al llamado a la santidad, pecando. Es nuestra decisi?n y Dios la respeta porque no quiere aut?matas. El pone ante nosotros la vida o la muerte, la gracia o la condenaci?n. ?Terrible cosa ser tan libres!


Publicado por mario.web @ 9:08
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