Lunes, 25 de abril de 2011


Fuente: interrogantes.net
Autor: Alfonso Aguil?

Paternidad responsable

??Por qu? la Iglesia cat?lica parece empe?ada en que todo el mundo tenga ?los hijos que Dios le mande??

Esa afirmaci?n es un tanto equ?voca. La Iglesia cat?lica habla sobre todo de paternidad responsable, que en absoluto significa una procreaci?n ilimitada, ni una falta de consideraci?n ante las dificultades que conlleva criar a los hijos. Se trata de que los padres usen de su inviolable libertad con sabidur?a y responsabilidad, teniendo en cuenta su propia situaci?n y sus leg?timos deseos, a la luz de la ley moral.

La Iglesia cat?lica no sostiene la idea de una fecundidad a toda costa.

La Iglesia alaba y promueve la generosidad que supone formar una familia numerosa. Como es l?gico, cuando hay serios motivos para no procrear, o para espaciar los nacimientos, esa opci?n es l?cita. Pero permanece el deber de hacerlo con criterios y m?todos que respeten la verdad total del encuentro conyugal en su dimensi?n unitiva y procreativa, como es sabiamente regulada por la naturaleza misma en sus ritmos biol?gicos.


?Y por qu? no los medios artificiales?

?Pero si lo que se persigue es lo mismo..., ?qu? m?s da utilizar m?todos naturales o artificiales?

Si se emplearan los m?todos naturales con una finalidad exclusivamente antinatalista y sin suficiente motivo, en tales casos ser?a ciertamente dif?cil distinguirlos de los medios artificiales (en cuanto a su valor moral, se entiende).

Pero el recto recurso a la continencia peri?dica se diferencia sustancialmente de las pr?cticas anticonceptivas. Los medios artificiales se dirigen siempre a quitar su virtualidad procreadora a los actos conyugales, falsific?ndolos de ra?z. En cambio, los m?todos naturales, si se realizan por motivos justos, respetan la naturaleza propia de la sexualidad y de sus ritmos biol?gicos. No se trata, pues, de una simple diversidad de m?todos, sino de una diferencia ?tica de comportamiento.

Adem?s, los m?todos naturales facilitan el respeto a la otra persona y a su cuerpo. La abstinencia temporal, decidida de mutuo acuerdo por el hombre y la mujer, no s?lo no debilita el amor, sino que lo hace m?s fuerte, m?s libre y m?s profundamente personal. En cambio, con los medios artificiales se abre el camino a que cada uno ?y sobre todo el var?n?, habitu?ndose al uso de las pr?cticas anticonceptivas, se despreocupe del equilibrio f?sico y psicol?gico de la otra persona, y llegue a considerarla como un objeto de placer sexual que debe estar siempre disponible para su propia satisfacci?n. Por eso muchos desear?an poder emplear esos m?todos naturales (son eficaces, gratuitos y sin efecto secundario alguno), pero sus maridos o mujeres no est?n preparados para un cambio tan radical. Los anticonceptivos llevan a estar sexualmente disponible sin exigir compromiso. Los m?todos naturales, en cambio, son comparables a una dieta: exigen sacrificios mutuos, pero fortalecen la relaci?n de los esposos con Dios y favorecen la misma relaci?n conyugal.


?Pero los m?todos naturales fallan...

Hace tiempo que eso ya no es as?. La anticoncepci?n qu?mica o instrumental falla tanto o m?s, aunque se diga mucho menos, quiz? porque mueve m?s intereses comerciales (no hay que olvidar que los m?todos naturales ponen en peligro los fabulosos ingresos que produce la industria de la anticoncepci?n). Una prueba de que los m?todos artificiales tambi?n fallan es la insistencia en el aborto o la p?ldora del d?a despu?s para los casos en que el preservativo o la p?ldora anticonceptiva no han producido el efecto deseado.

Los m?todos naturales, adem?s de ser compatibles con todas las culturas y todas las religiones, son f?ciles de ense?ar y comprender. Son gratuitos y sin efecto secundario alguno. La libertad y los derechos de la mujer o del marido se respetan mejor, pues desarrollan una relaci?n interpersonal m?s profunda entre los esposos, basada en la comunicaci?n, las decisiones compartidas y el respeto rec?proco: fortalecen el matrimonio y, por tanto, la vida familiar.

Adem?s, y puesto que los m?todos naturales ayudan a conocer los periodos de fertilidad o infertilidad, pueden ayudar a los c?nyuges a conseguir el embarazo. De hecho, han hecho posible la fecundidad de muchos esposos que se consideraban no f?rtiles.


Dos brotes de una misma mentalidad

?Hay quien acusa a la Iglesia cat?lica de favorecer de hecho el aborto al continuar obstinadamente ense?ando la ilicitud moral de la anticoncepci?n.

Me parece extra?o que alguien evite los anticonceptivos, y que los evite precisamente por seguir las ense?anzas de la Iglesia, y que a su vez est? pensando en abortar despu?s, cuando la misma Iglesia afirma que el aborto es un crimen.

Pienso que sucede al rev?s. La mentalidad anticonceptiva hace m?s fuerte la tentaci?n del aborto ante la eventual llegada de una vida no deseada, y es patente que la cultura abortista est? mucho m?s desarrollada en los ambientes que rechazan la ense?anza de la Iglesia sobre la anticoncepci?n.

La anticoncepci?n y el aborto, a pesar de ser errores naturaleza y peso moral muy distintos, a menudo est?n muy relacionados, pues son fruto de una misma mentalidad: cuando la vida que podr?a brotar del encuentro sexual se convierte en enemigo a evitar absolutamente, el aborto suele ser la ?nica respuesta posible frente a una anticoncepci?n frustrada.


??Y qu? dices de la transmisi?n del sida?

No faltan tambi?n quienes reclaman a la Iglesia mayor comprensi?n. La secuencia argumentativa suele ser as? de simple: el sida se transmite por contagio sexual, la Iglesia se opone al uso del preservativo, luego la Iglesia est? colaborando en la difusi?n de la epidemia.

As? razonaba, por ejemplo, un conocido pol?tico italiano, que no hace mucho pidi? a la Iglesia que cambiara su criterio para salvar as? millones de v?ctimas del sida en ?frica. Por fortuna, no hizo falta respuestas muy elaboradas para documentar lo que resultaba patente para quienes conocen de cerca aquel drama: la epidemia del sida es mucho m?s fuerte en las zonas donde menos presente est? el cristianismo, y donde por tanto poco puede influir la Iglesia en las mentalidades y los consiguientes comportamientos.

Como explicaba Mia Doornaert, si los varones africanos fueran tan respetuosos con la palabra del Papa que rechazaran por eso cualquier medio anticonceptivo, se supone que ser?an igualmente estrictos para seguir el resto de las ense?anzas de la Iglesia, que predican la monogamia, la pureza extramatrimonial y la fidelidad conyugal, y que son lo que realmente podr?a frenar la difusi?n del virus. Y no parece que sea as?. No es serio echar la culpa al Papa y al Vaticano de la propagaci?n del sida, por la misma raz?n que no es serio pensar que el var?n africano, que usa de su sexualidad seg?n tradiciones muy lejanas a lo que la Iglesia cat?lica recomienda, est? esperando la palabra de Roma para usar o no un preservativo.

Y aparte de que el preservativo es mucho menos seguro de lo que muchos piensan, quienes conviven a diario con el problema del sida saben bien que para luchar contra esa tragedia en esos pa?ses hay que ir por la v?a de una educaci?n que eleve el nivel econ?mico y cultural, la conciencia de la dignidad de cada hombre, y sobre todo la valoraci?n de la mujer. Y a todo eso ayudan en gran manera los millares de misioneros que gastan all? su vida creando y manteniendo hospitales y escuelas.


Es muy dif?cil...

?La doctrina de la Iglesia sobre la sexualidad sigue pareciendo a muchos muy dif?cil de seguir...

Es sin duda un reto. Ofrece un modelo de vida exigente, pero revestido de aut?ntica humanidad. Si se vuelve la mirada a la historia, y se analiza, por ejemplo, la figura de San Benito y su enorme influencia en las ra?ces culturales de Europa, vemos que fue un hombre que march? bastante en contra de su tiempo. Pero su singularidad se convirti? m?s tarde en la clave de todo un cambio cultural y espiritual sobre el que se ha cimentado el mundo occidental de hoy.

Tambi?n ahora, en nuestro tiempo, hay muchos cristianos que no aceptan esos modelos de permisividad sexual, aunque est?n tan extendidos que casi se nos imponen. Buscan en la fe nuevos modelos de vida. Quiz? a?n no llamen la atenci?n de la opini?n p?blica, pero con el tiempo, el futuro reconocer? la importancia de lo que est?n haciendo.


Publicado por mario.web @ 9:09
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