Lunes, 25 de abril de 2011

Fuente: Catholic.net
Autor: Mensajes Sonrisa

La psicolog?a distingue claramente tres niveles diversos, pero profundamente relacionados, en la configuraci?n ps?quica del ser humano: el nivel psicofisiol?gico, el psicosocial y el espiritual.

Cada uno de ellos tiene sus propias caracter?sticas y leyes de funcionamiento, pero se encuentran unidos en el hombre, formando un todo.

1- Nivel psicofisiol?gico: Comprende los fen?menos f?sicos de la persona en su relaci?n y repercusi?n sobre la psique. Es ah? donde se sit?a el mundo de los instintos y las pasiones. Se trata, efectivamente, de fen?menos ligados inmediatamente al organismo f?sico , y, por ello, de algo que es necesariamente ?ciego?, determinado. No dependen, en s? mismos, de la voluntad, ni por lo tanto, de la libertad personal.

Consiguientemente, aunque son fen?menos que acompa?an al amor entre personas de distinto sexo, no constituyen la esencia del amor, que es donaci?n personal y libre al otro. Esto se entiende f?cilmente cuando se recuerda que no son raros lo casos en que se dan fuertes reacciones y satisfacciones instintivas sin que haya amor. ?C?mo ser?an posibles, de otro modo, los tan frecuentes casos de violencia carnal? ?Puede haber sexo sin amor?, m?s a?n, con odio hacia la otra persona. Por no entender todo esto, se habla de ?hacer el amor? en muchas ocasiones en las que, en realidad, se ?des-hace? el amor, porque eso que es llamado ?amor? no es sino puro ego?smo, la negaci?n del amor.

2- Nivel psicosocial: En ?l encontramos fen?menos ricos y variados, como los sentimientos, la imaginaci?n, la tendencia a relacionarlos con los dem?s, etc. Los sentimientos son reacciones de la psique al verse afectada por personas, cosas, acontecimientos, etc. Si son muy intensos y breves, los llamamos emociones.

Sin duda, se trata de un ingrediente notable del fen?meno del amor. Cuando se ama, hay una enorme gama de sentimientos que se despiertan o refuerzan en el interior de la persona: fascinaci?n, admiraci?n, compasi?n, respeto, tristeza por la ausencia del amado, ternura... Tienen en s? algo de elevado y bello: levantan a la persona por encima de la dimensi?n puramente f?sica en su relaci?n con los dem?s.

Pero es un error confundirlos con la esencia del amor. Precisamente por ser reacciones de la psique ante factores externos, los sentimientos no viven, por as? decir, de s? mismos, sino que son el resultado de influencias previas, ajenas a la libertad de la persona. Por tanto, no son independientes ni libres; son fen?menos ciegos, hasta el punto de que muchas veces no conocemos su verdadera causa: ?no han experimentado ustedes nunca la extra?a sensaci?n de sentirse tristes y deca?dos, sin comprender exactamente por qu?? La causa puede ser un fracaso, una frase molesta dicha por alguien querido, una pel?cula, la baja presi?n atmosf?rica, o hasta una mala digesti?n. Y as? como vino la tristeza, puede aparecer luego, sin que sepamos tampoco por qu?, la alegr?a, el entusiasmo, o la ternura, etc. los sentimientos van y vienen como una hoja seca en un d?a de vendaval: tan pronto est? en la cima de una colina verde como entre la basura de un estercolero. Si vivimos a nivel de sentimientos, seremos nosotros mismos quienes vayamos dando tumbos por la vida sin saber por qu?. Los sentimientos acompa?an, pues, al amor, no son el amor. El amor es donaci?n personal y libre; ellos son impersonales y ciegos, determinados.

3- Nivel espiritual. En ?l est? nuestro n?cleo personal, nuestro aut?ntico "yo". Es ?l lo que nos constituye como "imagen y semejanza" de Dios. Debemos guiarnos ante todo por nuestras facultades espirituales, inteligencia y voluntad. La inteligencia, como capacidad de captar la realidad de las cosas, nos hace posible conocer de verdad a la persona amada. Sin ese conocimiento no puede existir el verdadero amor: se ama a un t? que se conoce, de otro modo s?lo podr? haber atracci?n f?sica, sentimientos ciegos, o amor a una imagen irreal de la otra persona. Pero no basta tampoco conocer. El amor es, esencialmente, una adhesi?n de la voluntad. Voluntad libre de una persona que conoce a otra, la valora en su integridad, la acepta como es, y establece con ella una relaci?n especial de mutua donaci?n.

Naturalmente, tampoco debemos caer en el error de reducir la persona a puro esp?ritu. Les dec?a que los tres niveles de la psicolog?a humana son distintos pero est?n ?ntimamente ligados, formando la integridad de la psique humana. No se debe, por tanto, espiritualizar tanto la relaci?n entre dos j?venes de modo que se evapore el verdadero amor. El amor que conduce al matrimonio debe integrar tambi?n la dimensi?n f?sica y la riqueza variad?sima de los sentimientos. Pero es importante integrarlos como factores que enriquecen, no que suplantan, lo que es esencial en el amor: la donaci?n personal al otro. Esa donaci?n suscitar? emociones, atracci?n f?sica, etc.; y, a la vez, se ver? reforzada por estos elementos. Pero en ocasiones la profundidad de la donaci?n amorosa al otro exigir? tambi?n el sacrificio de las pasiones y de los sentimientos; y esa renuncia ahondar? notablemente la capacidad de entregarse al otro.

Si no se entiende todo esto se corre el riesgo de fundar el amor sobre la arena de los sentimientos o en el pantano turbio de las pasiones. Cuando falten unos o disminuyan las otras se vendr? abajo un edificio construido sobre falsos cimientos. Si en cambio se logra entender bien, se comprender? que podr? haber momentos en que los sentimientos que surgieron con potencia irresistible en un primer momento disminuyan o cambien de color, sin que ello signifique que ha desaparecido el amor, la esencia del amor; se gozar? la dicha profunda de amar y saberse amado, a?n cuando las emociones sentimentales disminuyan y el atractivo f?sico vaya desapareciendo. En suma, se podr? confiar en un amor estable, duradero... eterno. Pero lo que est? aqu? en juego no es s?lo la garant?a del amor futuro, sino, ante todo, la autenticidad del amor presente, y, con ella, la dicha que proporciona el verdadero amor, y s?lo ?l.

La armon?a entre los tres niveles de que les vengo hablando supone madurez humana, y a la vez es signo de ella; no es f?cil de alcanzar; hay que buscar, educarse a ella.


Publicado por mario.web @ 9:10
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