Lunes, 25 de abril de 2011
A pesar de su virulencia, todos estos juegos de artificio de la denigraci?n suelen tener escaso eco entre la juventud
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J?venes amaestrados
J?venes amaestrados

Existen murmuraciones que recurren con frecuencia a lugares comunes y uno de ellos es que la Iglesia o sus instituciones "captan ni?os". Estas acusaciones se oyeron ya en los albores del Cristianismo contra los primeros cristianos, a los que se acusaba de pertenecer a una secta que atentaba contra los intereses del Estado. Las Actas de los M?rtires recogen testimonios emocionantes de la fidelidad de esos j?venes y de esos ni?os. Entre los m?rtires de Lyon sobresalen una joven, Blandina, que soport? horribles tormentos y un chico de quince a?os, P?ntice. Y como estos hay muchos otros. En la persecuci?n de Septimio Severo murieron tres j?venes, Saturo, Saturnino y Revocato.

?"No te obstines, joven, sacrifica", increpaba el Magistrado a Saturo. ?No lo har?. ?Y t?, muchacho ?dec?a dirigi?ndose a Saturnino?, sacrifica si quieres vivir. ?No me est? permitido: soy cristiano. ?T? ?dijo entonces a Revocato?, veo que me vas a decir lo mismo. ?Lo mismo ?respondi? por el amor de Dios".

El gobernador que interrogaba a Andr?nico, un joven "de las mejores familias de Efeso", que muri? m?rtir durante la persecuci?n de Diocleciano, intent? convencerle de mil maneras, pero todo fue vano. Al fin estall?:

?Tu juventud cree que podr? desafiarme; pero te prevengo que te esperan grandes tormentos.

?Te parezco joven en a?os ?contest? Andr?nico? pero mi alma est? madura y dispuesta a todo."

Acusaciones similares se han seguido escuchando a lo largo de la historia: "En los siglos pasados ?declaraba el Cardenal Hoeffner? se atac? duramente a los jesuitas, pr?cticamente con las mismas armas que se emplean ahora contra el Opus Dei. Como ejemplo, puedo citar algunas acusaciones publicadas por H. Meurer en 1881 que dicen "que los ni?os y j?venes son ?amaestrados? en las instituciones educativas de los jesuitas; que los Estatutos ?mantenidos secretos inicialmente? de la Compa??a de Jes?s exigen una obediencia ciega... Y se pregunta: ??C?mo es posible que la Compa??a de Jes?s encuentre el n?mero suficiente de novicios, que est?n dispuestos a someterse a denigraciones de ese tipo...??"

Sin embargo, a pesar de su virulencia, todos estos juegos de artificio de la denigraci?n suelen tener escaso eco entre la juventud. Los j?venes entienden que si no experimentan alg?n ataque, si no vencen alguna dificultad en su entrega, si no sufren la calumnia, aquello no puede ser de Dios, que hab?a dicho: "Como a m? me han perseguido, as? tambi?n os perseguir?n a vosotros" (Jn 15, 20). Y la respuesta, cuando se les propone un ideal alto, aunque sea duro y exigente, es generosa. Teresa de Calcuta habla as? de la vocaci?n a sus j?venes monjas, a las que pide un r?gimen de vida muy sacrificado y generoso: "Jes?s dijo: te he elegido, te he llamado por tu nombre. Eres m?a. Es preciso decir s? cada d?a. Entregarse totalmente. Estar donde El quiera que est?s. Si te arrojan a la calle, si te quitan todo y de repente te encuentras en la calle, has de aceptar tu situaci?n en ese momento. No debes ir voluntariamente a la calle, sino aceptar que te pongan all?: es muy distinto. Si Dios quiere que est?s en un palacio, bien: has de aceptar el hecho de estar en un palacio, mientras no elijas estar en el palacio: ?sa es la diferencia. Esa es la gran diferencia: la sumisi?n total: aceptar lo que El quiera dar y lo que El quiera llevarse con una gran sonrisa. Esa es la entrega a Dios: aceptar que te corten en trocitos y que cada trocito le siga perteneciendo ?nicamente a El. Esa es la entrega: aceptar a la gente que venga a ti y el trabajo que te surja hacer. Puede que hoy comas bien y ma?ana no tengas qu? comer. No hay agua en la bomba y lo aceptamos. Hay que dar todo lo que El nos pida. Si se lleva tu buen nombre, tu salud, lo que quiera, s?: ?sa es la entrega. Y entonces ser?s libre".

Jos? Miguel Cejas, "La vocaci?n de los hijos", Folletos MC


Publicado por mario.web @ 9:16
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