Lunes, 25 de abril de 2011
Sus consejos ?cuando nacen del amor a Dios? ayudan firmemente a la perseverancia de sus hijos
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Una solicitud que no se acaba nunca
Una solicitud que no se acaba nunca

La solicitud de los padres cristianos por sus hijos no se acaba nunca: porque no se conforman con preparar el camino de sus hijos hacia la santidad; intentan ayudarlos decisivamente a recorrer su camino. Esto es lo que hace que no se pueda escribir, por ejemplo, la historia de San Agust?n sin referirnos a Santa M?nica. Evoca ?ste en sus Confesiones: "Es que tu mano, Dios m?o, en el secreto de tu providencia, no abandonaba mi alma. Es que, d?a y noche, mi madre te ofrec?a en sacrificio por m? la sangre de su coraz?n y las l?grimas de sus ojos" (Conf., V, 10?13). Las ?ltimas palabras de M?nica antes de morir sintetizan admirablemente la tarea esencial de todo padre cristiano: "no veo que tenga que hacer m?s ?dijo?, ni por qu? he de vivir aqu?; se desvaneci? ya la esperanza de este mundo. S?lo una cosa me hac?a desear la vida todav?a alg?n tiempo aqu? abajo. Deseaba antes de morir verte cristiano cat?lico. Dios me la concedi? con creces. Veo que menosprecias las alegr?as terrenales para ser su siervo. ?Qu? hago yo aqu?? (Conf, IX, 26).

Sus consejos ?cuando nacen del amor a Dios? ayudan firmemente a la perseverancia de sus hijos. Cuando el joven Boschetto ?el futuro San Juan Bosco? le coment? a su madre su idea de entregarse a Dios (pensaba entonces hacerse franciscano), ?sta le dijo unas palabras que se quedaron grabadas a fuego en su coraz?n: "?yeme bien, Juan. Te aconsejo muy mucho que examines el paso que vas a dar y que, despu?s, sigas tu vocaci?n sin preocuparte en absoluto de nadie. Pon, por delante de todo, la salvaci?n de tu alma. El p?rroco me ped?a que te disuadiese de esta decisi?n, teniendo en cuenta la necesidad que de ti pudiera tener en el porvenir; pero yo te digo: en asunto as? no entro porque est? Dios por encima de todo. No tienes por qu? preocuparte de m?. Nada quiero de ti, nada espero de ti. Tenlo siempre presente: nac? pobre, he vivido pobre y quiero morir pobre. M?s a?n, te lo aseguro: si te decidieras por el clero secular y, por desgracia, llegaras a ser rico, ni una vez pondr?a los pies en tu casa. No lo olvides".

Jos? Miguel Cejas, "La vocaci?n de los hijos", Folletos MC


Publicado por mario.web @ 9:48
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