Lunes, 25 de abril de 2011
Que no nos falte valor para seguir as?, con la confianza de que para los que amamos a Dios no hay derrotas y que todo es para bien
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En la hora del desaliento
En la hora del desaliento

Al recorrer el camino pueden darse desalientos y vacilaciones. Cumplen entonces los padres cristianos con su misi?n alentando al hijo que desfallece y sosteni?ndolo con su fortaleza espiritual. Javier Abad recoge en su libro Fidelidad la carta de una madre a su hijo, con motivo de la infidelidad de un pariente cercano, en la que le estimula a ser fiel a su propia llamada:


3 de marzo de 1980

"Querid?simo hijo:

No te puedes imaginar cu?nto dolor tenemos. Jam?s pens? que se pudiera sufrir tanto. Porque estamos palpando lo doloroso que es ver a un alma enfriarse hasta perder el camino: se hace ella misma desgraciada y, a quienes le rodean, infelices. Es la realidad, que s?lo siendo fiel se puede ser feliz, y que se pone en peligro la propia salvaci?n y la de los dem?s cuando no se persevera. Necesitamos m?s que nunca oraci?n y mortificaci?n. (...) El no nos abandona, somos nosotros los que lo dejamos. Siempre nos da las gracias necesarias para perseverar, si somos humildes y sinceros y d?ciles para dejarnos conducir. Acu?rdate de que la fidelidad se gana cada d?a, en cada peque?a batalla, y que solamente se traiciona a Jes?s cuando se le ha dicho que ?no? en muchos pocos, antes que darle el beso final de Judas. ?Me entiendes?

Yo acostumbraba decirle al Se?or que no se fijara en m?, sino en mis hijos que lo estaban amando y sirviendo. Y no s? por qu?, hace unos meses ?las madres tenemos un sexto sentido? empec? a pedirle que nos mirara a todos con compasi?n porque necesit?bamos su gracia y su salvaci?n (...). Esta es mi oraci?n ahora: suplicar que no nos deje, que no perdamos el silencio interior ahora que nos perturba tanto ruido exterior, tanta banalidad y todo el montaje de una sociedad de consumo que simplemente camina horizontal. Reflexiona, te lo digo de todo coraz?n para que te guardes t? tambi?n.

Podr?n pasar muchos a?os y, aunque hayamos hecho mucho bien, seguiremos implorando la perseverancia final. Que los errores de otros nos sirvan para no caer y no ser tan tontos de querer experimentar en pellejo propio. Cuento contigo: con tu oraci?n, tu sacrificio, tu entrega... Si de veras nos quieres, ?sta ser? la mejor manera de ayudarnos.

Estamos clavados en la cruz y lo aceptamos. Que no nos falte valor para seguir as?, con la confianza de que para los que amamos a Dios no hay derrotas y que todo es para bien: un d?a tendremos la felicidad de estar todos juntos, para siempre felices, en la Casa de nuestro Padre Dios. Esta esperanza y esta fe nos sostienen. Te bendice:

Tu mam?".


Jos? Miguel Cejas, "La vocaci?n de los hijos", Folletos MC


Publicado por mario.web @ 9:48
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