Lunes, 25 de abril de 2011
Las enc?clicas siempre se escriben dentro de un contexto. Esto se pone en evidencia en el caso de las que se llaman ?enc?clicas sociales?, que contienen an?lisis de acontecimientos actuales y tendencias de la sociedad. Pero esto no nos permite conclui
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Las desigualdades escandalosas y la doctrina social de la Iglesia
Las desigualdades escandalosas y la doctrina social de la Iglesia

TAIPEI, s?bado, 17 abril 2004 ( ZENIT.org ).- Publicamos la intervenci?n del profesor de teolog?a de Taiw?n, Louis Aldrich, ?Desigualdades escandalosas? en una de las videoconferencias mundiales organizadas por la Congregaci?n vaticana para el Clero dedicada a la doctrina social de la Iglesia.


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Las enc?clicas siempre se escriben dentro de un contexto. Esto se pone en evidencia en el caso de las que se llaman ?enc?clicas sociales?, que contienen an?lisis de acontecimientos actuales y tendencias de la sociedad. Pero esto no nos permite concluir que estas cartas se hacen obsoletas con el paso del tiempo. Por el contrario, descubrimos junto con el flujo de acontecimientos hist?ricos, o dentro de ellos, algunas tendencias permanentes o aspiraciones. No pretendemos con esto analizar las implicaciones filos?ficas y teol?gicas de la relaci?n entre la historia y la Revelaci?n. Sin embargo, vemos que se da esta interrelaci?n cuando leemos por ejemplo el n?mero 9 de ?Populorum Progressio?. Y cito: ?los campesinos han llegado ?ellos tambi?n? a adquirir la conciencia de su ?inmerecida miseria??.

Las dos ?ltimas palabras provienen de ?Rerum Novarum?, la famosa enc?clica de Le?n XIII escrita en 1891. dos renglones m?s abajo tenemos una extensa cita extra?da de ?Gaudium et Spes? publicada en 1965; ?Populorum Progressio? fue publicada en 1967. Podemos hablar de la situaci?n de los campesinos en la econom?a general de la sociedad actual, pero no vemos que muchas de estas personas no existan en situaci?n de ?inmerecida miseria?. No obstante, si seguimos leyendo y tenemos en cuenta este caso, el texto dice: ?A eso se a?ade el esc?ndalo de las irritantes disparidades no s?lo en el goce de los
bienes, sino, a?n m?s, en el ejercicio del poder".

?Podemos discernir de las l?neas anteriores algo permanente? Primero, que algunas miserias son inmerecidas. ?Por qu?? Si hemos de hacer un an?lisis preciso de cada situaci?n concreta --lo cual es imposible en tres minutos-- podemos decir al menos que no podemos dividir la sociedad en dos grupos de seres humanes: los ?inferiores? y los ?superiores?. Hemos de investigar la causa de tales divisiones en las decisiones no ?ticas de las personas y tambi?n en las estructuras de pecado, como ha sido explicado en las enc?clicas m?s recientes del Papa.

Si decimos que las estructuras son pecaminosas, podemos concluir que las decisiones de las personas no son relevantes, y por lo tanto no entra en juego la responsabilidad moral. Pero el texto no permite esta conclusi?n. Adem?s, hemos subrayado ya que el ejercicio de poder es, cuanto menos, tan relevante como la posesi?n de bienes materiales. Esto se explica con una cita de Gaudium et Spes: el pobre es a quien "se priva de casi toda posibilidad de iniciativa personal y de responsabilidad"

Y as? entendemos mejor la palabra "inmerecido": nadie puede ser privado de su dignidad, lo que se traduce en la sociedad como derecho y obligaci?n de participaci?n responsable. Y es aqu? donde encontramos un " principio permanente ": se da prioridad siempre y en todo lugar a la dignidad humana. Debemos agregar inmediatamente que corresponde a los miembros de la sociedad encontrar la expresi?n concreta de esta dignidad.

Es m?s f?cil demostrar este principio permanente negativamente que positivamente. Digamos que un m?todo pr?ctico para mantener a los pobres fuera de toda participaci?n significativa en la sociedad es carg?ndolos con mucho trabajo, angustia por la supervivencia y falta de esperanza en una educaci?n. Los Papas en sus enc?clicas suelen poner de manifiesto la relaci?n entre la miseria econ?mica y la exclusi?n pol?tica. Muchos expertos en econom?a y ciencias sociales han desarrollado este tema m?s a?n. ?Pero c?mo se puede expresar este principio de manera positiva? Lo primero que surge es que la gran libertad concedida al hombre para crear, con una participaci?n responsable, el mundo en el que quiere vivir. Ha de ser siempre un mundo en el que las personas sean capaces de estar lado a lado solidariamente. Esto no elimina todas las tensiones, problemas de distribuci?n de los bienes, y el debate sobre las estructuras pol?ticas. Pero s? previene la violencia cruel y el odio hacia los otros.

Como solemos repetir, la econom?a no funciona si la ?tica. La b?squeda ?tica de un desarrollo humano completo nos recuerda que nadie puede ser un ser humano por s? mismo si niega a otro las condiciones concretas para ser tambi?n en ser humano. Y entre estas condiciones est? la posibilidad de participar en la construcci?n de la sociedad. Para concluir perm?tanme decir que en 1987 Juan Pablo II escribi? la enc?clica ?Sollicitudo Rei Socialis?, para celebrar el vig?simo aniversario de ?Populorum Progressio?; en esa carta enc?clica subraya la misma verdad de la dignidad humana como base para la lucha en contra de la pobreza en un nuevo contexto. En ella vemos la misma convocatoria a respetar a todos y cada uno de los seres humanos y a encontrar medios concretos para realizarlo, y conseguir de esta forma el Bien Com?n de la comunidad y de cada persona de la misma.


Publicado por mario.web @ 10:24
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