Lunes, 25 de abril de 2011
Art?culo de Mons. Javier Echevarr?a, Prelado del Opus Dei, con motivo del 30 aniversario del fallecimiento de San Josemar?a Escriv?. Habla del trabajo y de la familia, de la b?squeda del ?xito profesional como objetivo prioritario a costa muchas veces de
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El "negocio" m?s importante, los hijos
"Un padre ausente, m?s interesado en la propia carrera que en los hijos, deja de constituir un punto firme de referencia. Asimismo, la relaci?n con una madre ausente acaba siendo, de hecho, una relaci?n prescindible, por m?s que en el fondo del coraz?n se considere siempre necesaria".

????????Desde la antig?edad cl?sica, se ha dado siempre una especie de dicotom?a entre la gran historia y la peque?a historia, entre lo extraordinario y lo cotidiano. Por un lado estaban las grandes gestas ?reales o imaginarias? de los reyes y de los h?roes; por otra, la tarea habitual, a menudo fatigosa, que llenaba la mayor parte de las horas de la gente normal, con la que deb?a sustentar a su familia.

????????Tambi?n en pa?ses cristianos, era habitual pensar en el trabajo como un castigo de Dios. Se recordaba f?cilmente que, al expulsar del jard?n del Ed?n a nuestros primeros padres, despu?s del pecado original, Yahveh les hab?a dicho: "Comer?s el pan con el sudor de tu frente"; y se olvidaba, en cambio, el mandato divino, cuando el Se?or indic? al hombre y a la mujer, hechos a su imagen y semejanza: "Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla...".

????????Durante siglos, el trabajo ?sobre todo el manual, pero no s?lo ?ste? fue considerado como una realidad carente de dignidad, de la que se libraba quien pod?a, por su fortuna, por su nacimiento, por su posici?n social. Hoy, lo que lesiona la dignidad humana no es el trabajo, sino su contrario, el desempleo. En este sentido, el cambio de perspectiva ha tenido un lado positivo. La doctrina social de la Iglesia, comenzando por las ense?anzas de los Pont?fices del siglo XIX, no ha sido ajena a esa transformaci?n.

????????Tambi?n han influido la vida y los escritos de autores espirituales, que encuentran un interesante punto de intersecci?n con la doctrina social de la Iglesia. Sobre este tema han tratado varios autores del siglo XX, y de modo especialmente significativo San Josemar?a Escriv?, fundador del Opus Dei. Comentando el mandato divino a Ad?n de laborar la tierra, afirmaba que el trabajo es algo digno y santo, ?un medio necesario que Dios nos conf?a aqu? en la tierra, dilatando nuestros d?as y haci?ndonos part?cipes de su poder creador, para que ganemos el sustento y simult?neamente recojamos "frutos para la vida eterna" (Jn 4, 36)? (Amigos de Dios, 57).

????????Gracias al cambio de valoraci?n madurado en el ?ltimo siglo, las tareas profesionales se han reconocido como una actividad ordinaria que no rebaja la dignidad humana. Pero, por desgracia, la dedicaci?n a esas ocupaciones supone para muchos la nueva dimensi?n de lo extraordinario, lo que permite evadirse de la vida corriente. El ?xito profesional a toda costa ocupa el centro del nuevo escenario, donde la ?pica ?los sue?os de grandes logros?, es lo que importa; y la ?tica ?la valoraci?n humana y sobrenatural de las circunstancias comunes? pasa frecuentemente a un segundo plano.

????????La vida ordinaria ha quedado reducida hoy, en la pr?ctica, a la vida dom?stica: la familia se nos presenta, por tanto, como la moderna cenicienta, la gran perdedora de esta fiebre laboral. Resulta evidente, en efecto, que una cultura caracterizada por trabajadores "stajanovistas", por padres y madres ausentes del hogar, repercute de manera muy negativa sobre la familia.

????????Por desgracia, a veces, hoy resulta m?s f?cil romper un matrimonio que romper un contrato profesional. Pero no es ?ste el ?nico bien que la desmesura laboral pone en peligro. Ante el desbordante incremento de la violencia juvenil, por ejemplo, crece el n?mero de los que sospechan que las causas del fen?meno tienen que ver con esta inversi?n de valores, con el predominio del frenes? productivo, que lleva al abandono de la fuerza agregativa de la familia.

????????Un padre ausente, m?s interesado en la propia carrera que en los hijos, deja de constituir un punto firme de referencia. Asimismo, la relaci?n con una madre ausente acaba siendo, de hecho, una relaci?n prescindible, por m?s que en el fondo del coraz?n se considere siempre necesaria. Una escuela, por ?ltimo, que sacrifica la aut?ntica formaci?n humana de los alumnos a criterios de eficiencia, no ayuda a los j?venes a dar un cauce sereno, una forma elaborada, a los impulsos de su sensibilidad. Cuando Juan Pablo II hablaba del "evangelio del trabajo", nos descubr?a que las actividades laborales contienen un horizonte sobrenatural esperanzador. Realizada con sentido cristiano, esa tarea se convierte en una fuente de humanizaci?n para las familias, para las empresas, para la sociedad entera.

?????????El "negocio" m?s importante son los hijos?, dijo en una ocasi?n San Josemar?a Escriv? a un empresario, para disuadirlo de una excesiva dedicaci?n al trabajo a expensas de la familia.

????????San Josemar?a Escriv? falleci? hace treinta a?os, el 26 de junio de 1975. Hoy su mensaje nos llena nuevamente de esperanza. En el mundo actual, que lanza al hombre una continua bater?a de preguntas, en permanente b?squeda de sentido, el mensaje de San Josemar?a nos recuerda esa gran verdad que Benedicto XVI ha querido volver a poner de relieve, al proclamar que la Iglesia est? viva. La Iglesia ofrece un tesoro de respuestas escondidas, que pueden convertirse en luces que gu?en nuestra existencia.

Publicado por mario.web @ 10:26
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