Lunes, 25 de abril de 2011
Mensaje de Juan Pablo II dedicado a las nuevas tecnolog?as, la actual cultura inform?tica y la necesidad de anunciar el Evangelio a trav?s de Internet.
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Evangelio y cultura inform?tica
Evangelio y cultura inform?tica

El anuncio del Evangelio en la actual cultura inform?tica

Mensaje de S.S. Juan Pablo II para la XXIV Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales, 27 de mayo de 1990

Hermanos y hermanas, queridos amigos:

En una de sus plegarias eucar?sticas, la Iglesia se dirige a Dios con estas palabras: "A imagen tuya creaste al hombre y le encomendaste el universo entero, para que, sirvi?ndote s?lo a ti, su Creador, dominara todo lo creado" (Plegaria eucar?stica IV).

Para el hombre y la mujer as? creados y enviados por Dios, cualquier d?a de trabajo tiene un sentido grande y maravilloso. Las ideas, actividades y empresas de cada persona, por muy ordinarias que sean, sirven al Creador para renovar el mundo, llevarlo a su salvaci?n, hacer de ?l un instrumento m?s perfecto de la gloria divina.

Hace casi veinticinco a?os, los Padres del Concilio Vaticano II, al reflexionar acerca de la Iglesia en el mundo moderno, manifestaron que los hombres y las mujeres, por los servicios prestados a su familia y a la sociedad en sus quehaceres ordinarios, con raz?n pueden pensar que con su trabajo "desarrollan la obra del Creador... y contribuyen de modo personal a que se cumplan los planes de Dios en la historia" (Gaudium et spes, 34).

Cuando los Padres del Concilio estaban dirigiendo su mirada hacia el futuro e intentaban discernir el contexto en el que la Iglesia estar?a llamada a llevar a cabo su misi?n, pudieron ver claramente que el progreso y la tecnolog?a ya estaban "transformando la faz de la tierra" e incluso que ya se estaba llegando a la conquista del espacio (cf. Gaudium et spes, 5).

Reconocieron, especialmente, que los desarrollos de la tecnolog?a de las comunicaciones con toda probabilidad iban a provocar reacciones en cadena de consecuencias imprevisibles.

Lejos de insinuar que la Iglesia tendr?a que quedarse al margen o intentar aislarse de la riada de esos acontecimientos, los Padres del Concilio vieron que la Iglesia ten?a que estar dentro del mismo progreso humano, compartiendo las experiencias de la humanidad e intentando entenderlas e interpretarlas a la luz de la fe.

Era a los fieles de Dios a quienes correspond?a hacer un uso creativo de los descubrimientos y nuevas tecnolog?as en beneficio de la humanidad y en cumplimiento del plan de Dios sobre el mundo.

Ese reconocimiento de la rapidez de los cambios y esa disponibilidad ante los nuevos desarrollos resultaron muy acertados en el curso de los a?os siguientes, ya que continu? la aceleraci?n del ritmo de los cambios y del desarrollo. Hoy en d?a, por ejemplo, ya a nadie se le ocurrir?a pensar en la comunicaciones sociales o hablar de las mismas como de simples instrumentos o tecnolog?as.

M?s bien, ahora las consideran como parte integrante de una cultura a?n inacabada cuyas plenas implicaciones todav?a no se entienden perfectamente y cuyas potencialidades por el momento se han explotado s?lo parcialmente.

Aqu?, pues, encontramos las bases de nuestra reflexi?n para esta XXIV Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales. Cada d?a que pasa va cobrando mayor realidad la visi?n de a?os anteriores, aquella visi?n que anticip? la posibilidad de un di?logo real entre pueblos muy alejados los unos de los otros, de una repartici?n a escala mundial de ideas y aspiraciones, de un crecimiento en la comprensi?n y el conocimiento mutuos, de un robustecimiento de la hermandad m?s all? de barreras hasta ahora insuperables (cf. Communio et progressio, 181-182).

Con la llegada de las telecomunicaciones inform?ticas y de los sistemas de participaci?n inform?tica, a la Iglesia se le ofrecen nuevos medios para llevar a cabo su misi?n. M?todos para facilitar la comunicaci?n y el di?logo entre sus propios miembros pueden fortalecer los v?nculos de unidad entre los mismos.

El acceso inmediato a la informaci?n le da a la Iglesia la posibilidad de ahondar en su di?logo con el mundo contempor?neo. En el marco de la nueva "cultura inform?tica", la Iglesia tiene m?s facilidades para informar al mundo acerca de sus creencias y explicar los motivos de sus posturas sobre cualquier problema o acontecimiento concretos.

Tambi?n puede escuchar con m?s claridad la voz de la opini?n p?blica y estar en el centro de una discusi?n continua con el mundo, comprometi?ndose as? a s? misma m?s inmediatamente en la b?squeda com?n por resolver los problemas m?s urgentes de la humanidad (cf. Communio et progressio, 144 ss.).

Est? claro que la Iglesia tiene que utilizar los nuevos recursos facilitados por la investigaci?n humana en la tecnolog?a de computadoras y sat?lites para su cada vez m?s urgente tarea de evangelizaci?n. Su mensaje m?s vital y urgente se refiere al conocimiento de Cristo y al camino de salvaci?n que ?l propone.

Eso es algo que la Iglesia tiene que poner a disposici?n de las personas de cualquier edad, invit?ndolas a abrazar el Evangelio por amor, y ello sin olvidar que "la verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y a la vez fuertemente en las almas" (Dignitatis humanae, 1).

La sabidur?a y perspicacia del pasado nos ense?an que Dios "habl? seg?n los tipos de cultura propios de cada ?poca. De igual manera, la Iglesia, al vivir durante el transcurso de la historia en variedad de circunstancias, ha empleado los hallazgos de las diversas culturas para difundir y explicar el mensaje de Cristo en su predicaci?n" (Gaudium et spes, 58).

"El primer anuncio, la catequesis o el ulterior ahondamiento de la fe, no pueden prescindir de (los) medios (de comunicaci?n social)... La Iglesia se sentir?a culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios, que la inteligencia humana perfecciona cada vez m?s. Con ellos la Iglesia ?pregona desde los terrados? (cf. Mt 10,27; Lc 12,3) el mensaje del que es depositaria" (Evangelii nuntiandi, 45).

Sin duda, tenemos que estar agradecidos por la nueva tecnolog?a que nos permite almacenar informaci?n en amplias memorias artificiales creadas por el hombre, facilit?ndonos as? un acceso extenso e instant?neo al conocimiento que es nuestra herencia humana, a la ense?anza y tradici?n de la Iglesia, a las palabras de la Sagrada Escritura, a los consejos de los grandes maestros de espiritualidad, a la historia y tradiciones de las Iglesias locales, ?rdenes religiosas e institutos seculares, as? como a las ideas y experiencias de los precursores e innovadores cuya intuici?n lleva un testimonio constante de la fiel presencia en nuestro medio de un Padre amoroso que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo (cf. Mt 13,52).

Los j?venes, muy especialmente, se adaptan de buen grado a la cultura inform?tica y a su "lenguaje". Y ello es, desde luego, un motivo de satisfacci?n. Tenemos que fiarnos de los j?venes (cf. Communio et progressio, 70).

Han tenido la ventaja de crecer junto con los nuevos desarrollos, y les corresponder? a ellos utilizar esos nuevos instrumentos para un di?logo m?s amplio e intenso entre todas las diversas razas y categor?as que comparten este planeta, "cada vez m?s peque?o".

Tambi?n ser? suya la tarea de buscar modos de utilizar los nuevos sistemas de conservaci?n e intercambio de datos para contribuir a la promoci?n de una mayor justicia universal, de un mayor respeto a los derechos humanos, de un sano desarrollo para todos los individuos y pueblos, y de las libertades que son esenciales para una vida plenamente humana.

Sea cual sea nuestra edad, tenemos que afrontar el desaf?o de los descubrimientos y nuevas tecnolog?as, aplic?ndoles una visi?n moral basada en nuestra fe, en nuestro respeto a la persona humana y en nuestro empe?o por transformar el mundo seg?n el plan de Dios.

En esta Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales, oremos por ver una utilizaci?n sabia de las potencialidades de esta "edad inform?tica", con el fin de servir a la vocaci?n humana y trascendente de cada ser humano, y as? glorificar al Padre de quien viene todo bien.

Vaticano, 24 de enero de 1990.


Publicado por mario.web @ 12:10
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