Lunes, 25 de abril de 2011
El P. Walter Moschetti nos ofrece una interesante revisi?n de los documentos eclesiales que refieren la relaci?n entre educaci?n y medios.
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Los medios de comunicaci?n social en los documentos eclesiales sobre educaci?n
Los medios de comunicaci?n social en los documentos eclesiales sobre educaci?n
Introducci?n
La omnipresencia de los medios de comunicaci?n en nuestra sociedad y su poderoso influjo sobre nuestra cultura, hacen que no pueda reducirse el proceso educativo al ?mbito exclusivo de la escuela y la familia.

Una adecuada utilizaci?n de los medios de comunicaci?n y de otros adelantos t?cnicos, no solamente como instrumentos did?cticos, sino, sobre todo, como veh?culos amplificadores en m?ltiples dimensiones educativas es de absoluta necesidad.

Existe la idea generalizada de que los medios son meros pasatiempos, para ser ?consumidos? en momentos de ocio o de entretenimiento. Esto se une al escaso grado de exigencia requerida para su recepci?n, suscitando en el espectador actitudes de pasividad y un cierto complaciente conformismo. Se subraya que sus conocimientos son superficiales, ef?meros, sensacionalistas y, no pocas veces, ca?ticos.

Todo esto lleva a los educadores, ya sean maestros, catedr?ticos, sacerdotes o padres de familia, a mirar con un profundo dejo de desconfianza y recelo a los medios de comunicaci?n como instrumentos y veh?culos de valores realmente formativos. Sin embargo, con meras cr?ticas negativas no vamos a quebrar el dominio cada vez m?s poderoso de los instrumentos de la comunicaci?n social.

Cada d?a son m?s numerosos los pedagogos que perciben a los medios de comunicaci?n (y sobre todo a la televisi?n) como una verdadera ?escuela paralela?.

Debemos descubrir la naturaleza educacional que ellos poseen, m?s all? de las caracter?sticas gravemente negativas con las que actualmente se nos presenta. Vemos que, sobre todo en los pa?ses del tercer mundo, proyecta modelos de vida y pautas de comportamientos que est?n en abierta contradicci?n con lo que, lo m?s sano de nuestra sociedad, entiende por verdadera educaci?n.

En los ?ltimos tiempos la Iglesia ha considerado a estos medios no como simples ?subsidios?, sino como instrumentos necesarios para la pastoral. Por ello veremos que el tema est? presente en muchos documentos eclesiales sobre educaci?n cat?lica, obra de aut?ntico apostolado, que en medio de un mundo secularizado, ha de profundizar su significaci?n y su raz?n de ser.

La escuela cat?lica es una acci?n, un instrumento de evangelizaci?n. Entra plenamente en la misi?n salv?fica de la Iglesia, en las exigencias de la educaci?n en la fe.

Las realidades y las circunstancias de nuestro tiempo, ponen a nuestro alcance los maravillosos inventos de la t?cnica, dones de Dios, para realizar nuestra tarea evangelizadora. Estar?amos en deuda con el Se?or si no utiliz?semos eficazmente estos medios para el apostolado.


1. Documentos del Concilio Vaticano II y Enc?clicas

En la enc?clica DIVINI ILLIUS MAGISTRI del Papa P?o XI, sobre la Educaci?n Cristiana de la Juventud (1929), aunque no menciona directamente a los instrumentos de la comunicaci?n social, reconoce que la educaci?n es obra necesariamente social, no solitaria, y que, para obtener una educaci?n perfecta, es de suma importancia velar para que las condiciones de todo lo que rodea al educando, durante el per?odo de su formulaci?n, es decir, el conjunto de todas las circunstancias que suele denominarse ?ambiente?, corresponda bien al fin que se pretende.

El documento hace una menci?n espec?fica de los medios de comunicaci?n en el cap?tulo IV, abordando el tema del mundo y sus peligros, exhortando a una vigilancia cuidadosa de los libros imp?os o licenciosos que conducen a los j?venes al naufragio moral y religioso, de los espect?culos del cinemat?grafo y las audiciones radiof?nicas.

?Estos medios potent?simos de divulgaci?n, que pueden servir, si van recogidos por sanos principios, de grande utilidad para la instrucci?n y educaci?n, se subordinan desgraciadamente muchas veces al incentivo de las malas pasiones y a la avidez de la ganancia. San Agust?n se lamentaba al ver la pasi?n que arrastraba aun a los cristianos de su tiempo a los espect?culos del circo y cuenta con viveza dram?tica la perversi?n, felizmente pasajera, de su alumno y amigo Alipio. ?Cu?ntos extrav?os juveniles, a causa de los espect?culos de hoy d?a, sin contar las malvadas lecturas, tienen que llorar ahora, los padres y educadores!? (Cap. VI, 2)

Considerando la importancia de la educaci?n en la vida del hombre y su influjo cada vez mayor en el progreso social contempor?neo, el Concilio Vaticano II dio a conocer en 1965 la declaraci?n GRAVISSIMUN EDUCATIONIS MOMENTUM.

Luego de hablar sobre el derecho universal a la educaci?n, y de la educaci?n cristiana en particular, al pormenorizar los medios para educaci?n cristiana, se?ala que el primero de ellos es la instrucci?n cristiana que ilumina y robustece la fe, anima la vida con el esp?ritu de Cristo, lleva a una consciente y activa participaci?n del misterio lit?rgico y alienta a una acci?n apost?lica. Afirma a continuaci?n:

??La Iglesia aprecia mucho y busca penetrar de su esp?ritu y dignificar tambi?n los dem?s medios, que pertenecen al com?n patrimonio de la humanidad, y contribuyen gradualmente a cultivar las almas y a formar hombres, como son los medios de comunicaci?n social, los m?ltiples grupos culturales y deportivos, las asociaciones de j?venes y, sobre todo, las escuelas? (n.4)

Fue la Exhortaci?n Apost?lica EVANGELII NUNTIANDI de Pablo VI (1975) quien expuso con claridad el compromiso evangelizador de la Iglesia, que impulsa a una adhesi?n vital y comunitaria de la fe que requiere el anuncio expl?cito y el testimonio de vida para impregnar de los valores del Evangelio la cultura.

En el cap?tulo IV, se?alando los medios de evangelizaci?n, expone la necesaria utilizaci?n de los medios de comunicaci?n social en estos t?rminos:

?En nuestro siglo influenciado por los medios de comunicaci?n social, el primer anuncio, la catequesis o el ulterior ahondamiento de la fe, no pueden prescindir de esos medios, como hemos dicho antes.

Puestos al servicio del Evangelio, ellos ofrecen la posibilidad de extender casi sin l?mites el campo de audici?n de la Palabra de Dios, haciendo llegar la Buena Nueva a millones de personas. La Iglesia se sentir?a culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios, que la inteligencia humana perfecciona cada vez m?s. Con ellos la Iglesia ?pregona sobre los terrados? el mensaje del que es depositaria. En ellos encuentra una versi?n moderna y eficaz del ?p?lpito?. Gracias a ellos puede hablar a las masas.

Sin embargo, el empleo de los medios de comunicaci?n social en la evangelizaci?n supone casi un desaf?o: el mensaje evang?lico deber?, s?, llegar a trav?s de ellos, a las muchedumbres, pero con capacidad para penetrar en las conciencias, para posarse en el coraz?n de cada hombre en particular, con todo lo que ?ste tiene se singular y personal, y con capacidad para suscitar a favor suyo una adhesi?n y un compromiso verdaderamente personales? (n.45)

Evangelii Nuntiandi recuerda que la Iglesia entera es misionera, que le incumbe, por mandato divino ir por todo el mundo y anunciar el Evangelio a toda criatura. La riqueza y la belleza de esta evangelizaci?n est? en la diversidad de servicios realizados en la unidad de la misma misi?n.
Refiri?ndose a los seglares en particular, como agentes de evangelizaci?n, ense?a:

?El campo propio de su actividad evangelizadora es el mundo vasto y complejo de la pol?tica, de los social, de la econom?a, y tambi?n de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicaci?n de masas, as? como otras realidades abiertas a la evangelizaci?n, como el amor, la familia, la educaci?n de los ni?os y j?venes, el trabajo profesional, el sufrimiento, etc.? (cap. VI n.70).

En todos estos ambientes de la humanidad la Iglesia ha de llevar la Buena Nueva y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad.

En 1979, CATECHESI TRADENDAE, la exhortaci?n apost?lica de Juan Pablo II sobre la catequesis en nuestro tiempo, habla de la transmisi?n de los contenidos de la fe con m?todos pedag?gicos adaptados. M?todos y lenguajes que sean verdaderamente instrumentos para comunicar la totalidad de la Palabra de Dios.

Abordando el tema de los m?todos y medios de la catequesis, comienza se?alando que desde la ense?anza oral de los ap?stoles la catequesis no ha cesado de buscar los m?todos y los medios m?s apropiados a su misi?n.


Afirma el Papa:
?Me vienen espont?neamente al pensamiento las grandes posibilidades que ofrecen los medios de comunicaci?n social y los medios de comunicaci?n de grupos: televisi?n, radio, prensa, discos, cintas grabadas, todo lo audio-visual. Los esfuerzos realizados en estos campos son de tal alcance que pueden alimentar las m?s grandes esperanzas. La experiencia demuestra, por ejemplo, la resonancia de una ense?anza radiof?nica o televisiva, cuando sabe unir una apreciable expresi?n est?tica con una rigurosa fidelidad al Magisterio. La Iglesia tiene hoy muchas ocasiones de tratar estos problemas ?incluidas las jornadas mundiales de comunicaci?n social-, sin que sea necesario extenderse aqu? sobre ello, no obstante su capital importancia? (cap. VI n.46).

2. Documentos de la Sagrada Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica

Situ?ndose en la l?nea de la declaraci?n conciliar Gravissium Educattionis, la Sagrada Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica expone en su documento LA ESCUELA CATOLICA (1977) una reflexi?n relativa a la misma, al ver que ?sta va adquiriendo cada d?a una mayor importancia en la Iglesia.

Se?ala que la escuela cat?lica entra de lleno en la misi?n salv?fica de la Iglesia y particularmente en la exigencia de la educaci?n a la fe. Intenta arraigar el Evangelio de Jesucristo en la conciencia y la vida de los j?venes, teniendo en cuenta los condicionamientos culturales de hoy. Desde aqu? se define su proyecto educativo.

No hay en el documento una referencia expl?cita a los medios de comunicaci?n social, pero podemos leer entre l?neas la referencia a los mismos cuando, por ejemplo, se habla del pluralismo cultural, manifestado especialmente a trav?s de los medios masivos, caja de resonancia de la cultura. El empe?o educativo ser? en esta realidad pluricultural la formaci?n de personalidades fuertes, capaces de resistir al relativismo debilitante, y de vivir coherentemente las exigencias cristianas.

El documento reconoce que la acci?n educativa de la escuela cat?lica, que tiende a lograr una s?ntesis entre fe y cultura y entre fe y vida, se desarrolla junto con otras instituciones educativas, existiendo tambi?n muchas otras esferas sociales que constituyen, de m?ltiples formas, una fuente de informaci?n y de participaci?n cultural.

?Frente a esta ?escuela paralela?, se impone la presencia activa de la escuela que, mediante una educaci?n sistem?tica y cr?tica, prepare a los j?venes a un autocontrol que los capacite para hacer opciones libres y conscientes frente a los mensajes que le presentan los medios de comunicaci?n social. Es necesario ense?arles a someter tales mensajes a un juicio cr?tico personal, a ordenarlos en buenas s?ntesis y a integrarlos en su cultura humana y cristiana?. (n.48)

En 1982 sale el documento EL LAICO CATOLICO TESTIGO DE LA FE EN LA ESCUELA, se?alando el llamado al apostolado del laico que ha de ordenar, seg?n Dios, los asuntos temporales, ponderando de manera especial la funci?n evangelizadora del educador.

Refiri?ndose a la funci?n social insustituible de la escuela, dice:

?La importancia creciendo del entorno y de los instrumentos de la comunicaci?n social, con sus contradictorias y a veces nocivas influencias, la extensi?n continua del ?mbito cultural, la cada vez m?s completa y necesaria preparaci?n para la vida profesional, de d?a en d?a m?s diversificada y especializada, y la consiguiente incapacidad progresiva de la familia para afrontar por s? solo todos esos graves problemas y exigencias, hace cada vez m?s necesaria la escuela? (cap. 1 n.13)

En el segundo cap?tulo se menciona la necesidad del educador de prestar una atenci?n constante al entorno socio-cultural, econ?mico y pol?tico de la escuela, tanto al m?s inmediato del barrio o zona donde la escuela se halla enclavada, como al contexto regional y nacional, ?que muchas veces, a trav?s de los medios de comunicaci?n social, ejercen tanta o mayor influencia en aqu?l. S?lo ese seguimiento de la realidad global inmediata, nacional e internacional le proporcionar? los datos precisos para salir al paso de las necesidades actuales de formaci?n de sus alumnos e intentar prepararlos para el mundo futuro que intuye? (n.35)

Las ORIENTACIONES EDUCATIVAS SOBRE EL AMOR HUMANO (1983) ?Pautas de educaci?n sexual-, luego de se?alar algunos principios fundamentales de la concepci?n cristiana de la sexualidad, dedica en el cap?tulo II tres puntos para hablar de la responsabilidad en la educaci?n para el uso de los instrumentos de comunicaci?n social:

?En el mundo actual los instrumentos de la comunicaci?n social, con su irrupci?n arrolladores y fuerza de sugesti?n, ejercen sobre los j?venes y los menores, en general y sobre todo el campo de la educaci?n sexual, una continua y condicionante obra de informaci?n y de amaestramiento bastante m?s incisiva que aquella propia de la familia.

Juan Pablo II ha indicado la situaci?n en la que vienen a encontrarse los ni?os frente a los instrumentos de comunicaci?n social: ?Fascinados y privados de defensas ante el mundo y ante los adultos, los ni?os est?n naturalmente dispuestos a acoger lo que se les ofrece, ya se trate del bien o del mal? Los ni?os se sienten atra?dos por la ?peque?a pantalla? y por la ?pantalla grande?: siguen todos los gestos que aparecen en ellas y perciben, antes o mejor que cualquier otra persona, las emociones y sentimientos consiguientes?.

Hay que destacar, adem?s, que por la misma evoluci?n tecnol?gica se hace menos f?cil el realizar oportunamente el necesario control. De aqu? la urgencia, aun con miras a una recta educaci?n sexual, de que los destinatarios, sobre todo los j?venes, procuren acostumbrarse a ser moderados y disciplinados en el uso de estos instrumentos; pongan, adem?s, empe?o en entender bien lo o?do, visto y le?do; dialoguen con los educadores y peritos en la materia y aprendan a formar recto juicio.

En defensa de los derechos del ni?o en este campo, Juan Pablo II estimula la conciencia de todos los cristianos responsables, en particular de los padres y de los operadores de los medios de comunicaci?n social, para que no escondan, bajo pretexto de neutralidad o de respeto por el espont?neo desarrollo del ni?o, lo que en realidad constituye un comportamiento de preocupante desinter?s.

Las autoridades civiles tienen peculiares deberes en esta materia en raz?n del bien com?n, el cual exige que un reglamento jur?dico de los instrumentos de comunicaci?n social proteja la moralidad p?blica, en particular del mundo juvenil, especialmente en lo que concierne a revistas, filmes, programas radio-televisivos, exposiciones, espect?culos y publicidad?. (nn.66-68)

La Sagrada Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica, lanz? en 1986 el documento: ORIENTACIONES SOBRE LA FORMACION DE LOS FUTUROS SACERDOTES PARA EL USO DE LOS INSTRUMENTOS DE LA COMUNICACI?N SOCIAL.

?El influjo siempre m?s vasto y profundo que en estos ?ltimos decenios est?n ejerciendo los instrumentos de la comunicaci?n social en casi todos los aspectos, los sectores y las relaciones de la sociedad, creando en ella nuevos problemas, ha inducido al Magisterio a multiplicar las ense?anzas y normas, para tutela y provecho, no s?lo de los fieles y de todo hombre de buena voluntad, sino tambi?n de cuantos en el mundo de hoy, est?n llamados a ejercer el sacerdocio ministerial. En conformidad con estas orientaciones oficiales de la Iglesia, tambi?n esta Congregaci?n, desde 1970, dispon?a en la Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis-despu?s de haber proporcionado indicaciones generales sobre los problemas de los instrumentos de la comunicaci?n social-que en los Seminarios fueran formados los futuros sacerdotes para el recto uso de los mismos, con la triple finalidad: "que puedan valerse por s? mismos y formar a los fieles en lo referente a estos medios, y utilizarlos eficazmente en el apostolado"; y el a?o siguiente, la Instrucci?n Pastoral Communio et progressio recalcaba este programa, anotando: "Para que no est?n completamente alejados de las realidades de la vida y asuman sin preparaci?n la tarea apost?lica, los futuros sacerdotes y los religiosos y religiosas, durante su formaci?n en Seminarios y Colegios, han de estudiar la influencia de estos medios de comunicaci?n sobre la sociedad humana y aprender su uso t?cnico. Esta preparaci?n es parte de su formaci?n integral". (Intr. n. 4)

En 1988 la Sagrada Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica da orientaciones para la reflexi?n y revisi?n de la DIMENSION RELIGIOSA DE LA EDUCACION EN LA ESCUELA CATOLICA.

Hablando all?, de los j?venes ante la dimensi?n religiosa de la vida, hace referencia al gran n?mero de escuelas cat?licas que se encuentran en aquellas partes del mundo donde se producen actualmente profundos cambios de mentalidad y de vida: ?reas urbanas e industrializadas.

??Se caracterizan por la amplia disponibilidad de bienes de consumo, m?ltiples oportunidades de estudio, complejos sistemas de comunicaci?n. Los j?venes est?n en contacto con los ?Massmedia? desde los primeros a?os de su vida. Escuchan opiniones de todo g?nero. Se les informa precozmente de todo?. (n.8)

A continuaci?n se?ala la carencia de puntos de referencia religiosa y moral.

3. Documentos varios sobre educaci?n

El MENSAJE A LOS COLEGIOS CATOLICOS de la Comisi?n Episcopal de Educaci?n (Buenos Aires, 1968) trata de la misi?n salv?fica de la escuela cat?lica y las consecuencias de ?sta para la pastoral educativa, se?alando que a la par que se abre como conviene al progreso actual, educar? a sus alumnos para conseguir eficazmente el bien de la ciudad terrestre y los preparar? para servir a la difusi?n del Reino de Dios, a fin de que, con el ejercicio de una vida ejemplar y apost?lica, sean como el fermento salvador que penetre de esp?ritu cristiano la mentalidad y las costumbres, las leyes y las estructuras de la comunidad humana.

Sin hacer menci?n expl?cita de los medios de comunicaci?n, ?stos estar?an incluidos en aquella t?cnica que ha de ser juzgada a la luz de los ?ltimos tiempos:

?Si nuestra educaci?n quiere ser vital y profunda ha de estar iluminada por la realidad escatol?gica de Cristo y conducir al encuentro personal y definitivo con El (?) Toda nuestra acci?n educativa se proyecta as? en perspectiva de porvenir. El mundo del saber, del trabajo, de la t?cnica es juzgado a la luz de los tiempos postreros?. (p 2 pto.3)

El documento de MEDELLIN (1968) en el cap?tulo referido a la educaci?n, puntualizando las caracter?sticas de la educaci?n en Am?rica Latina, presenta como una preocupaci?n nueva la educaci?n asistem?tica de creciente importancia: ?medios de comunicaci?n social, movimientos juveniles y cuanto contribuye a la creaci?n de una cierta cultura popular y al aumento de deseo de cambio? (n.5)

Medell?n afirma que la educaci?n latinoamericana est? llamada a dar una respuesta al reto del presente y del futuro, para nuestro continente, para liberar a nuestros hombres de las servidumbres culturales, sociales, econ?micas y pol?ticas que se oponen a nuestro desarrollo.

En la Declaraci?n del Episcopado Argentino de abril de 1969, los obispos afirmaban:

?El Episcopado Argentino estima necesario que los establecimientos educativos cat?licos lleguen a las zonas perif?ricas y marginales, sin abandonar las actuales obras, con especiales facilidades para la ni?ez y la adolescencia; que el acceso a todos los niveles de la ense?anza sea allanado a las clases menos favorecidas econ?micamente, lo cual se cumple ya en muchos casos de manera ejemplar y digna de elogio; y que se preste especial atenci?n a la ense?anza asistem?tica a trav?s de los medios de comunicaci?n social, de los movimientos juveniles y de cuanto contribuya a la creaci?n de una cierta cultura popular?

En los p?rrafos referidos a la educaci?n, el DOCUMENTO DE PUEBLA (1979), luego de recordar que para la Iglesia educar al hombre es parte integrante de su misi?n evangelizadora, hace una observaci?n de la situaci?n, con estas expresiones:

?La labor educativa se desenvuelve entre nosotros en una situaci?n de cambio socio-cultural, caracterizada por la secularizaci?n de la cultura, influida por los medios masivos de comunicaci?n y marcada por el desarrollo econ?mico cuantitativo?? (n.1014)

?La creciente demanda educativa de diversa ?ndole plantea tambi?n a la Iglesia nuevos retos, no s?lo en el campo de la educaci?n convencional (colegios y universidades), sino tambi?n en otros: educaci?n de adultos, educaci?n a distancia, no-formal, asistem?tica, estrechamente ligada al notable desarrollo de los medios modernos de comunicaci?n social y, finalmente las amplias posibilidades que ofrece la educaci?n permanente? (n.1018)

Como urgencias pastorales en el campo de la educaci?n se?ala la necesidad de ?promover la educaci?n popular (educaci?n informal) para revitalizar nuestra cultura popular, alentando ensayos que por medio de la imagen y el sonido hagan creativamente manifiestos los valores y s?mbolos hondamente cristianos de la cultura latinoamericana? (n.1047)

El 2 de junio de 1980, el Papa Juan Pablo II en un discurso ante la UNESCO abord? el problema de los medios de comunicaci?n social:

?Esta soberan?a que existe y que tiene su origen en la cultura propia de la naci?n y de la sociedad, en la primac?a de la familia en la acci?n educativa y, por fin, en la dignidad personal de todo hombre, debe permanecer como el criterio fundamental en la manera de tratar este problema importante para la humanidad de hoy, que es el problema de los medios de comunicaci?n social (de la informaci?n vinculada a ellos y tambi?n de lo que se llama la ?cultura de masas?). Dado que estos medios son los medios ?sociales? de la comunicaci?n, no pueden ser medio de dominaci?n sobre los otros, tanto por parte de los agentes del poder pol?tico, como de las potencias financieras que imponen su programa y su modelo. Deben tener en cuenta la cultura de la naci?n y su historia. Deben respetar la responsabilidad de la familia en el campo de la educaci?n. Deben tener en cuenta el bien del hombre, su dignidad. No pueden estar sometidos al criterio del inter?s, de lo sensacional o del ?xito inmediato, sino que, teniendo en cuenta las exigencias de la ?tica, deben servir a la construcci?n de una vida ?m?s humana??. (n.16)

En los textos referidos al tema educativo del documento IGLESIA Y COMUNIDAD NACIONAL (1981), luego de plantear los problemas educaciones presentes en la cultura y se?alar la tarea educadora de la escuela, como la instituci?n educativa m?s importante, se sostiene con muy s?lidos fundamentos, el derecho de todos los hombres ala educaci?n que incluye el derecho a la educaci?n de todo el hombre (formaci?n integral). ?Estas notas distintivas de la educaci?n seg?n el pensamiento de la Iglesia, que aqu? parece oportuno recordar, deben verse hoy, adem?s, en el marco de una sociedad caracterizada por la pluralidad de ideas, valores, modos de pensar y opinar? (n.157)

En el documento EDUCACION Y PROYECTO DE VIDA del Equipo Episcopal de Catequesis (1985) se aborda el tema de la educaci?n por considerarla el camino m?s eficaz para la renovaci?n seria y profunda de la vida social y pol?tica.
El documento recuerda que adem?s de la escuela, la familia, los pastores, psic?logos, trabajadores sociales, etc., ?no menor responsabilidad educativa tienen, de hecho, los agentes de los medios de comunicaci?n social, a quienes se dirige tambi?n dicho documento por su mayor gravitaci?n en el clima cultural del pueblo y, sobre todo, por su influencias plasmadora en la mente y el coraz?n de las nuevas generaciones?. (3, pto.7)

En el cap?tulo I, ?La verdad sobre el hombre, imagen directriz de la educaci?n? se habla de la tare de educar como empe?o de ayudar al hombre a lograr su plenitud, partiendo de una adecuada concepci?n del hombre como persona en comunidad de personas. ?Esclarecer y justificar esta imagen resulta tanto m?s imperioso e imprescindible para educar en el mundo de hoy cuanto que, a trav?s de los diversos medios de impacto cultural, se promueven modelos fuertemente atractivos, pero que alejan al hombre de su ser y su quehacer esenciales. Tales concepciones del hombre convierten la educaci?n en manipulaciones de diverso signo, o le proponen al hombre visiones positivistas que lo cierran a la trascendencia, lo reducen a categor?as de eficiencia y rentabilidad y s?lo le ofrecen como meta el ego?smo del placer y el poder?. (n.1)

Dentro de los fines de la educaci?n que plantea el documento, se se?alan metas de madurez que son la identidad y el sentido del hombre. Entre otras, puntualiza:

?Correlativamente, resulta indispensable tener el marco de referencia de una cosmovisi?n congruente a la luz de la cual surjan claras y rectas convicciones respecto al sentido, valor y uso del poder, de las posesiones, el dinero, la fama, el ?xito, el sexo, el ocio, la publicidad, los medios de comunicaci?n social, etc.? (n.34)

Educaci?n y Proyecto de Vida afirma que la educaci?n que suprime el juicio cr?tico, que no despierta el sano sentido cr?tico, no es verdadera educaci?n, sino amaestramiento, domesticaci?n y abuso del dominio de unos sobre otros, ya que ?se advierten nuevas situaciones creadas por los adelantos de la ciencia y de la t?cnica que ponen sobre el tapete del debate p?blico cuestiones referentes a la vida humana, sobre la cual no se puede opinar con tanto ligereza como suelen hacerlo muchos medios de comunicaci?n social que, lejos de tener un prop?sito educativo, siembran indiscriminadamente las m?s falaces ideas sobre contraconcepci?n, aborto, eutanasia y suicidio? (cf. n.45)

Cuando el documento hace una revisi?n y replanteo de la escuela cat?lica argentina en el contexto nacional, reconoce el positivo esfuerzo de renovaci?n en la l?nea del Concilio Vaticano II que se ha realizado, e invita proseguir, sobre todo en algunos puntos importantes. Uno de ellos:
?Desarrollar grupos entendidos en medios de comunicaci?n de masas para potenciar su posibilidad educativa?

Entre las opciones y prioridades se?aladas en el cap?tulo 3, se reconoce a la educaci?n cat?lica como aquella que ha de iluminar a los laicos en sus responsabilidades espec?ficas. ?En efecto toca a ellos la transformaci?n de las estructuras sociales para que imperen el amor y la justicia entre todos los hombres seg?n el designio de Dios. Son los laicos quienes han de llevar el esp?ritu evang?lico a las actividades pol?ticas, econ?micas, sindicales, etc.? (cf. n. 168)

Conclusi?n

Con este trabajo espero haber presentado los p?rrafos m?s significativos sobre la realidad de los medios de comunicaci?n social en los documentos del Magisterio de la Iglesia sobre educaci?n.

Desde hace tiempo la Iglesia tiene presente el poderoso impacto social de los instrumentos de la comunicaci?n, entendidos muchas veces como ?la escuela paralela?. De all? que no puede prescindirse de ellos al hablar sobre educaci?n.

En primer lugar son los docentes quienes deben tener presente que los alumnos de hoy tienen intereses visuales mucho m?s desarrollados que los de hace unos a?os atr?s y son mucho m?s concientes de las ideas y de los acontecimientos extra-familiares y extra-escolares. El ni?o y el joven de hoy son moldeados por los medios de comunicaci?n, sienten marcada predilecci?n por la imagen, por lo lineal, por lo fragmentario, por lo vivencial, por lo inmediato?y dif?cilmente toleran el ambiente del aula tradicional, muy jerarquizada, formalista y falsamente intelectualizada. Es indispensable tener presente esto a la hora de pensar un proyecto educativo en la escuela.

Es necesario llegar a la mutua colaboraci?n y complementaci?n venciendo el conflicto existente entre educaci?n y medios de comunicaci?n social.

La escuela es la instituci?n que m?s podr?a aprovechar las enormes posibilidades que le brindan los medios de comunicaci?n social. Si examin?ramos la fuente de conocimiento de los ni?os y los j?venes, ver?amos que ni la familia ni la escuela saldr?an vencedoras.

Los medios de comunicaci?n social han entrado en abierta competencia con la escuela y con la familia tradicional y hay que convertir esa competencia en mutua colaboraci?n.

Por otro lado, es muy de lamentar que los medios no hayan sabido tampoco asumir ese rol educador.

Soy conciente de que el tema merecer?a una mayor amplitud y profundizaci?n. Sin embargo me han parecido suficientes los elementos propuestos en el presente trabajo, en t?rminos de una visi?n de conjunto y como punto de partida para un an?lisis, una discusi?n y una reflexi?n posteriores sobre la relaci?n entre educaci?n y medios de comunicaci?n social.


Bibliograf?a utilizada
-CONSUDEC:?Documentos del Magisterio de la Iglesia sobre Educaci?n Cat?lica?, editorial Claretiana, Buenos Aires, 1990.
-ORSINI-IRIARTE: ?Realidad y Medios de Comunicaci?n?, Ediciones Dabar, M?xico, 1994.
-CELAM: ?Hacia una teolog?a de la comunicaci?n?, DECOS-CELAM, 1998.



(*) Delegado Episcopal para las comunicaciones sociales del Arzobispado de Rosario.

Publicado por mario.web @ 12:12
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