Lunes, 25 de abril de 2011
Alfonso L?pez Quint?s nos ofrece una interesante serie de art?culos en los que explora el tema de la manipulaci?n; en esta emisi?n explica qu? significa manipular.
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La manipulaci?n a trav?s del lenguaje (Parte 1)
La manipulaci?n a trav?s del lenguaje (Parte 1)

La manipulaci?n del hombre a trav?s del lenguaje

Alfonso L?pez Quint?s
[1]


El gran humanista y cient?fico Albert Einstein nos hizo esta severa advertencia: "La fuerza desencadenada del ?tomo lo ha transformado todo menos nuestra forma de pensar. Por eso nos encaminamos hacia una cat?strofe sin igual". ?Qu? forma de pensar hubi?ramos debido cambiar para evitar esta hecatombe? Sin duda, Einstein se refer?a al estilo de pensar objetivista, dominador y posesivo que hizo quiebra en la primera guerra mundial y no fue sustituido por un modo de pensar, sentir y querer m?s ajustado a nuestra realidad humana.

Los pensadores m?s l?cidos nos vienen instando desde el per?odo de entreguerras a cambiar el ideal, realizar una verdadera metanoia y superar el af?n de poder mediante una decidida voluntad de servicio. Este giro fue realizado en c?rculos escogidos, pero no en las personas y los grupos que deciden la marcha de la sociedad. En ?stos sigui? operante un af?n incontrolado de dominio, dominio sobre cosas y sobre personas.

El dominio y control sobre los seres personales se lleva a cabo mediante las t?cnicas de manipulaci?n. El ejercicio de la manipulaci?n de las mentes encierra especial gravedad en este momento por tres razones b?sicas:

1)Sigue orientando la vida hacia el viejo ideal del dominio, que provoc? dos hecatombes mundiales y no logra colmar hoy nuestro esp?ritu pues ya no podemos creer en ?l.

2)Impide dar un giro decidido hacia un nuevo ideal que sea capaz de llevar nuestra vida a plenitud.

3)Incrementa el desconcierto espiritual de una sociedad que perdi? el ideal que persigui? durante siglos y no logra descubrir uno nuevo que sea m?s conforme a la naturaleza humana.

Si queremos colaborar eficazmente a configurar una sociedad mejor, m?s solidaria y m?s justa, debemos poner al descubierto los ardides de la manipulaci?n y aprender a pensar con todo rigor. No es demasiado dif?cil. Un poco de atenci?n y finura cr?tica nos permitir? delatar los trastrueques de conceptos que se est?n cometiendo y aprender a hacer justicia a la realidad. Esta fidelidad a lo real nos depara una inmensa libertad interior.

No basta vivir en un r?gimen democr?tico para ser libres de verdad. Hay que conquistar la libertad d?a a d?a frente a quienes intentan arteramente dominarnos con los recursos de esa forma de ilusionismo mental que es la manipulaci?n.

Esta conquista s?lo es posible si tenemos una idea clara de cuatro cuestiones: l?) Qu? significa manipular, 2?) Qui?n manipula, 3?) Para qu? manipula, 4?) Qu? t?ctica moviliza para ello. El an?lisis de estos cuatro puntos nos permitir? al final discernir si es posible poner en juego un ant?doto de la manipulaci?n. Estamos a tiempo de salvaguardar nuestra libertad personal con todo cuanto implica. Hag?moslo animosamente.


l. Qu? significa manipular

Manipular equivale a manejar. De por s?, ?nicamente son susceptibles de manejo los objetos. Un bol?grafo puedo utilizarlo para mis fines, cuidarlo, canjearlo, desecharlo. Estoy en mi derecho, porque se trata de un objeto. Manipular es tratar a una persona o grupo de personas como si fueran objetos, a fin de dominarlos f?cilmente. Esa forma de trato significa un rebajamiento de nivel, un envilecimiento<.

Esta reducci?n ileg?tima de las personas a objetos es la meta del sadismo. Ser s?dico no significa ser cruel, como a menudo se piensa. Implica tratar a una persona de tal manera que se la rebaja de condici?n. Ese rebajamiento puede realizarse a trav?s de la crueldad o a trav?s de la ternura er?tica. Cuando, en tiempos recientes, se introduc?a a un grupo numeroso de prisioneros en un vag?n de tren como si fueran paquetes, y se los hacia viajar as? durante d?as y noches, no se intentaba tanto hacerles sufrir cuanto envilecerlos. Al ser tratados como meros objetos, en condiciones infrahumanas, acababan consider?ndose unos a otros como seres abyectos y repelentes. Tal consideraci?n les imped?a unirse entre s? y formar estructuras s?lidas que pudieran generar una actitud de resistencia. Reducir una persona a condici?n de objeto para dominarla sin restricciones es una pr?ctica manipuladora s?dica.

Por su parte, la caricia er?tica reduce la persona a cuerpo, a mero objeto halagador. Es reduccionista, y, en la misma medida, s?dica, aunque parezca tierna. La caricia puede ser de dos tipos: er?tica y personal. Para comprender lo que es, en rigor, el erotismo, recordemos que , seg?n la investigaci?n ?tica contempor?nea, el amor conyugal presenta cuatro aspectos o ingredientes:

1) la sexualidad, con cuanto implica de atracci?n instintiva hacia otra persona, de halago sensorial, de conmoci?n psicol?gica...;

2) la amistad, forma de unidad estable, afectuosa, comprensiva, colaboradora, que debe ser creada de modo generoso, ya que no poseemos instintos que, puestos en juego, den lugar a una relaci?n de este g?nero;

3) la proyecci?n comunitaria del amor. El hombre, para vivir como persona, debe crear vida comunitaria. El amor empieza siendo dual y privado, pero alberga en s? una fuerza interior que le lleva a adquirir una expansi?n comunitaria. Esto sucede el d?a de la boda, cuando la comunidad de amigos y -en el caso religioso- de creyentes acoge el amor de los nuevos esposos;

4) la relevancia y fecundidad del amor. El amor conyugal tiene un poder singular para incrementar el afecto entre los esposos y dar vida a nuevos seres. Nada hay m?s grande en el universo que una vida humana y el amor verdadero a otra persona. Por eso el amor conyugal tiene una relevancia singular, una plenitud de sentido y un valor impresionantes.

Estos cuatro elementos (sexualidad, amistad, proyecci?n comunitaria, relevancia) no deben estar meramente yuxtapuestos, el uno al lado del otro. Han de estar estructurados. Una estructura es una constelaci?n de elementos trabados de tal forma que, si falla uno, se desmorona el conjunto.

Ahora podemos comprender de modo preciso qu? es el erotismo. Consiste en desgajar el primer elemento, la sexualidad, para obtener una gratificaci?n pasajera, y prescindir de los otros tres. Ese desgajamiento puramente pasional destruye el amor de ra?z, lo priva de su sentido pleno y de su identidad. Por eso es violento aunque parezca cordial y tierno. Pongo en juego la sexualidad a solas, porque me interesa para mis propios fines, y prescindo de la amistad. En realidad, no amo a la otra persona; deseo el halago que producen algunas de sus cualidades. Dejo, asimismo, de lado la expansi?n comunitaria del amor. No presto atenci?n a la vida de familia que est? llamado el amor a promover. Me recluyo en la soledad de mis ganancias inmediatas. Por eso reduzco la otra persona a mera fuente de gratificaciones para m?. Esa reducci?n desconsiderada es violenta y s?dica. Puedo jurar amor eterno, pero ser?n palabras vanas, pues lo que entiendo aqu? por amorinter?s por saciar mi avidez er?tica.

Conviene mucho distinguir con nitidez los dos planos en que podemos movernos: el corp?reo y el espiritual, el que es susceptible de manejo y el que pide respeto. Cuando una persona acaricia a otra, pone su cuerpo en primer plano, le concede una atenci?n especial. Siempre que unas personas se relacionan con otras, su cuerpo juega cierto papel en cuanto les permite hablar, o?r, ver... Si no se trata de una comunicaci?n afectiva, el cuerpo ejerce funci?n de trampol?n para pasar al mundo de las significaciones que se quieren transmitir. Hablamos durante horas de un tema y otro, y al final recordamos perfectamente lo que dijimos, la actitud que adoptamos, los fines que perseguimos, pero posiblemente no sabemos de qu? color tiene los ojos nuestro coloquiante. Nos vimos, pero no detuvimos nuestra atenci?n en la vertiente corp?rea. No sucede as? en los momentos de trato amoroso. En ?stos, el cuerpo de la persona amada cobra una densidad peculiar y prende la atenci?n de quienes se manifiestan su amor. El amante atiende de modo intenso al cuerpo de la amada. Si ve en ?l la expresi?n sensible del ser amado y toma su gesto de ternura como un acto en el cual est? incrementando su amor a la persona, su modo de acariciar tendr? un car?cter personal. En tal caso, el cuerpo acariciado adquiere honores de protagonista, pero no desplaza a la persona, la hace m?s bien presente de modo tangible y valioso. La caricia personal no se queda en el cuerpo, se dirige a la persona. Cuando dos personas se abrazan, sus cuerpos entrelazados juegan un papel sobresaliente, pero no constituyen la meta de la atenci?n; son el medio expresivo del afecto mutuo. La persona, en tal abrazo, no queda relegada a un segundo plano. Al contrario, es realzada. En cambio, si la atenci?n se detiene en el cuerpo acariciado, sencillamente por el atractivo sensorial que implica tal gesto, el cuerpo invade todo el campo de la persona. Esta es vista como objeto, realidad asible, manejable, pose?ble, disfrutable... Pero a un objeto no se lo ama, se lo apetece s?lamente. De ah? el car?cter penoso de la expresi?n "mujer-objeto" aplicada a ciertas figuras femeninas exhibidas en algunos espect?culos como objeto-de-contemplaci?n o tomadas en la vida diaria como objeto-de-posesi?n.

El amor er?tico de los seductores de tipo donjuanesco es posesivo, y en la misma medida va unido con la burla y la violencia. Don Juan, el "Burlador de Sevilla" -seg?n la atinada formulaci?n de Tirso de Molina-, se complac?a en burlar a las v?ctimas de su enga?os y en resolver las situaciones comprometidas con el manejo expeditivo de la espada. Esta violencia innata, muchas veces soterrada, del amor er?tico explica que pueda pasarse sin soluci?n de continuidad de unas situaciones de m?xima "ternura" aparente a otras de extrema violencia. En realidad, ah? no hay ternura, sino reducci?n de una persona a objeto. La violencia de tal reducci?n no queda aminorada al afirmar que se trata de un objeto adorable, fascinador. Estos adjetivos no redimen al sustantivo "objeto" de lo que tiene de injusto, de no ajustado a la realidad. Rebajar a una persona del nivel que le corresponde es una forma de manipulaci?n agresiva que engendra los diferentes modos de violencia que registra la sociedad actual. La principal tarea de los manipuladores consiste en ocultar la violencia bajo el velo seductor del fomento de las libertades.

En el albor de la cultura occidental, Plat?n entendi? por "eros" la fuerza misteriosa que eleva al hombre a regiones cada vez m?s altas de belleza, bondad y perfecci?n. Actualmente, se entiende por "erotismo" el manejo de las fuerzas sexuales con desenfado, sin m?s criterio y norma que la propia satisfacci?n inmediata. Obviamente, esta reclusi?n en el plano de las ganancias inmediatas supone una regresi?n cultural.




Continuaci?n: Parte 2 (Qui?n manipula)


Comentarios al autor



[1] Este trabajo servir? de Introducci?n a un curso que el autor va dar en breve en el Internet del Vaticano (Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales) con ese mismo t?tulo.

Publicado por mario.web @ 12:12
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