Lunes, 25 de abril de 2011
Un tema nada f?cil de resolver: ?habr?a que controlar las falsas noticias, las medias verdades o las mentiras m?s o menos manifiestas que de vez en cuando aparecen en los medios de comunicaci?n social?
?
Verdades y mentiras en los medios de comunicaci?n social
Verdades y mentiras en los medios de comunicaci?n social


Un tema nada f?cil de resolver: ?habr?a que controlar las falsas noticias, las medias verdades o las mentiras m?s o menos manifiestas que de vez en cuando aparecen en los medios de comunicaci?n social?


Intentemos ofrecer unas breves consideraciones que quiz? nos permitan llegar a alguna conclusi?n sobre un asunto que merece nuestra atenci?n.

El punto de partida es muy sencillo: la mentira (en sus muchas variantes, graves o leves) ha existido, existe y seguramente existir? mientras alguien crea que puede obtener alg?n beneficio con ella. Son muchos los que se sienten interesados en decir mentiras. Mienten novios y amigos, mienten esposos e hijos, mienten profesores y alumnos, mienten pol?ticos, gobernantes, sindicalistas, vendedores y banqueros, pobres y ricos.

Como bot?n de muestra, basta con abrir el peri?dico despu?s de una manifestaci?n ?multitudinaria?: ?seg?n los organizadores participaron al acto 500 mil personas; seg?n la polic?a, 50 mil?. O mienten los organizadores, o miente la polic?a, o mienten los dos, o la verdad es imposible de alcanzar y lo mejor es no poner cifras de participantes...

La segunda reflexi?n intenta ir un poco m?s a fondo. Notamos que las mentiras dichas por algunos ?duelen? mucho, mientras que si las dicen otros ?duelen? menos.

Si Pedrito, de 6 a?os, dice que el caramelo que come es suyo cuando es de su hermanito, su mentira es una se?al de infantilismo, no resulta algo especialmente grave (aunque algo de importancia tiene). Si la novia le dice al novio que est? enferma cuando, en realidad, quiere salir a una fiesta con un segundo amigo, el novio no suele quedarse (al menos, algunos) muy tranquilo en el momento de descubrir la mentira. Si un presidente da unos datos para que el parlamento apruebe el env?o de tropas a un rinc?n del planeta, y esos datos son falsos (son una mentira m?s o menos bien preparada), entonces...

Nos damos cuenta, por tanto, de que algunas mentiras duelen. Duelen tanto que a veces pueden merecer un buen ?castigo? o, al menos, una fuerte recriminaci?n a quienes han mentido. El novio podr? ponerse serio con la novia para ver si de verdad lo quiere o si est? jugando con ?l. La sociedad quiz? castigue, en las elecciones, a aquellos gobernantes que han sido descubiertos en mentiras de gravedad.

Entramos al tema de nuestra reflexi?n. ?Y si mienten los periodistas? Para responder, vamos a hacer dos pasos.

El mundo informativo recibe cada d?a miles de datos (?noticias?) a trav?s de las agencias o de otros canales m?s o menos fidedignos. Un peri?dico, un canal de radio o de televisi?n, re?ne el material y lo ordena. En este proceso, se descartan datos que pueden ser falsos, o se dejan de lado ?noticias? que no interesan.

Este proceso de discernimiento es hecho por quienes dirigen el medio informativo, es decir, por personas que piensan, que votan (hay periodistas ?de izquierdas?, otros ?de derechas? y otros de todo un poco), que aman a un pol?tico y odian a otro. Por lo mismo, ser imparciales a la hora de seleccionar la informaci?n resulta algo tan dif?cil como entrar en un r?o sin mojarse.

La sociedad, en general, acepta el que los medios de comunicaci?n tengan una l?nea m?s o menos definida.

Quien lee el peri?dico ?X? sabe que encontrar? casi siempre alabanzas al gobierno (camufladas bajo ?noticias positivas?) y cr?ticas a la oposici?n. El que vea el telediario del canal ?Y? puede estar seguro de que no faltar? al menos una denuncia a tal error del presidente o de la pol?tica econ?mica nacional. Pero esta aceptaci?n, de por s?, es problem?tica: ?por qu? nos parece normal que un peri?dico, llamado a ofrecer informaci?n, tenga una tendencia sistem?tica a escoger s?lo las noticias que est?n con su ideario, y a marginar aquellas que van contra ese ideario?

Dejamos la pregunta as?. Para responderla, necesitar?amos repensar en el sentido genuino de la informaci?n, que deber?a ser ?imparcial? pero que, en realidad, siempre es repensada seg?n el color de las gafas de cada uno. En este sentido, puede ser m?s honesto el peri?dico que dice con franqueza: ?nosotros somos de tal tendencia? que no aquel medio informativo que presume de ?imparcial? u ?objetivo?, como si sus redactores fuesen ?ngeles que viven en la tierra sin tener ideas personales...

El segundo paso es el m?s complejo. Hay noticias que resultan ser falsas. La falsedad puede venir de la fuente informativa, o puede ser originada directamente dentro del peri?dico. Existen, adem?s, mentiras a medias (o verdades a mitad, que son lo mismo): se recoge un dato de una fuente ?fidedigna? pero se interpreta y se coloca en un contexto tal que puede dar a entender muchas cosas, incluso algunas totalmente descabelladas. No faltan periodistas que, con habilidad, mezclan informaciones para construir un relato que, sin ser mentira, es capaz de llenar de sombras y de sospechas la vida privada de un empresario o de un pol?tico que tiene derecho a ser considerado honesto mientras no se pruebe, con verdades y no s?lo con suposiciones, lo contrario.

?Qu? puede hacerse para controlar estos posibles abusos period?sticos? La pregunta suele ser considerada peligrosa, pues hablar de ?control? de la informaci?n nos hace pensar en dictaduras, en sistemas autocr?ticos que ahogan la libertad de expresi?n. ?Nos quedamos, entonces, sin respuesta?

Pensemos en alg?n camino para salir del atolladero. Si promovemos en la sociedad una cultura de los valores y del respeto, de la limpieza intelectual y de la veracidad, del sano control mutuo y del respeto a las personas que piensan de modo distinto. Si logramos consolidar un aut?ntico periodismo independiente, que no est? sometido a empresas o a grupos financieros o pol?ticos que pueden imponer l?neas editoriales seg?n sus intereses de parte. Si formamos a los periodistas para que tengan la capacidad de no publicar nada que carezca de un m?nimo fundamento. Si les ense?amos a tener el valor de desmentirse, en la misma p?gina y con la misma extensi?n con la cual alguna vez se ha dado una noticia equivocada. Si les hacemos realmente capaces de disentir respecto del propio jefe de redacci?n, y les permitimos poner en la noticia: estos son los datos reales, y el jefe nos ha pedido que los interprete as?, pero no hemos querido (?habr? alg?n peri?dico que se atreva a llegar a este nivel de libertad de expresi?n?)...

Bueno, parece que estamos so?ando, pero a veces se puede so?ar despierto, y quiz? este sue?o sirva para despertar a m?s de uno que no cree que sea posible otro periodismo.

Queda siempre abierta la v?a de la educaci?n de la sociedad. Los educadores, muchas veces, ser?n los mismos periodistas, con sus idearios m?s o menos definidos. Pero cada uno puede, de vez en cuando, y especialmente con la ayuda de medios como internet, ver otras perspectivas y comparar lo que lee en su peri?dico favorito y lo que dicen en otras fuentes informativas sobre la misma noticia. M?s de uno tomar? la sabia decisi?n de dejar de comprar tal peri?dico o de escuchar tal noticiero de radio. Si son muchos los que toman esas decisiones, entonces la opini?n p?blica (de la que todos hablan pero pocos respetan) ser? capaz de hacer realidad el sue?o que proponemos en estas l?neas: que pueda nacer un periodismo capaz de ofrecer verdades no manipuladas y de denunciar mentiras, vengan de donde vengan, aunque las escriba un colega periodista...

La ?sociedad? (es decir, cada uno de nosotros) puede hacer mucho para conseguir que algunos medios de informaci?n cambien su sistema de trabajo y empiecen a vivir un nuevo periodismo. Puede hacerlo si empezamos, poco a poco, a buscar fuentes fidedignas y a dejar de lado a peri?dicos, canales de radio o de televisi?n que tienen mucha fama pero poca honestidad. Puede hacerlo si el n?mero de quienes toman esa opci?n llega a ser suficiente para disminuir sensiblemente las fuentes de ingresos de esos medios, lo cual puede ser motivo para que las ?empresas de la informaci?n? replanteen sus l?neas editoriales y sus estrategias m?s o menos ideol?gicas, en orden a tomar una opci?n que ser? para el bien de todos: una opci?n por un periodismo que s?lo ofrezca informaciones basadas en los criterios de la veracidad y del respeto.


Publicado por mario.web @ 12:13
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios