Lunes, 25 de abril de 2011
Discurso de Juan Pablo II derigido a los responsables de la revista la Civilt? Cattolica en el que expone el compromiso editorial por dialogar en temas de Doctrina Social de la Iglesia.
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Discurso en el 150 aniversario de la Fundaci?n de la revista La Civilt? Cattolica
Discurso en el 150 aniversario de la Fundaci?n de la revista La Civilt? Cattolica

DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II EN EL 150 ANIVERSARIO DE LA FUNDACI?N DE LA REVISTA ?LA CIVILT? CATTOLICA?

Jueves 22 de abril de 1999

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Amad?simos hermanos:

1. Me alegra dar mi cordial bienvenida a cada uno de vosotros, agradeci?ndoos esta visita, que hab?is querido hacerme durante la gozosa celebraci?n del 150? aniversario de la fundaci?n de La Civilt? Cattolica. Deseo unirme a vuestra acci?n de gracias al ?Padre de las luces?, del que desciende ?todo don perfecto? ( St 1, 17), por el bien realizado durante este siglo y medio al servicio de la fe cat?lica y de la Santa Sede.

La Civilt? Cattolica , que hoy es la revista m?s antigua de las que se publican en Italia, sali? a la luz por voluntad de mi predecesor el Papa P?o IX, de venerada memoria, quien con el breve Gravissimum supremi , del 12 de febrero de 1866, la dot? de un estatuto particular. Estableci? que esta revista, destinada a defender ?con todas las fuerzas e incesantemente la religi?n cat?lica con su doctrina y sus derechos?, fuera redactada por un particular colegio de escritores que, designados por el superior general de la Compa??a de Jes?s, vivieran y trabajaran juntos en una casa propia. Despu?s de P?o IX, la obra realizada por la revista sigui? contando con el aprecio y el reconocimiento de los Romanos Pont?fices, que quisieron aprobar de nuevo su estatuto. Observando el largo itinerario realizado, bien podemos decir, como record? en la audiencia concedida a vuestro colegio el 5 de abril de 1982, que La Civilt? Cattolica ?institucionalmente ha estado siempre al servicio del Papa y de la Sede apost?lica?, ?en el sucederse de hombres, vicisitudes y situaciones hist?ricas, vuestra revista se ha mantenido siempre fiel? ( L?Osservatore Romano , edici?n en lengua espa?ola, 2 de mayo de 1982, p. 8).

2. Al repasar los 150 a?os de vuestra revista, se percibe una gran variedad de posiciones, debidas tanto al cambio de circunstancias hist?ricas como a la personalidad de cada escritor. Sin embargo, en el amplio y complejo panorama de las vicisitudes religiosas, sociales y pol?ticas que, desde 1850 hasta hoy, han afectado a la Iglesia y a Italia, aparece en los vol?menes de La Civilt? Cattolica un punto firme, que siempre se ha mantenido: la adhesi?n plena, a veces incluso dolorosa, a las ense?anzas y directrices de la Santa Sede, y el amor y la veneraci?n por la persona del Papa. Estoy seguro de que, como ya hicieron vuestros predecesores, tambi?n vosotros seguir?is considerando esta peculiaridad un honor y la raz?n de ser de vuestra revista. Estoy convencido, adem?s, de que la Sede apost?lica podr? encontrar en vosotros colaboradores competentes y fieles, sobre todo en los momentos dif?ciles, que no faltan nunca en la vida de la Iglesia.

Entre los m?ritos de la revista, me complace recordar la prontitud con que acogi? la renovaci?n eclesial puesta en marcha por el concilio Vaticano II, y el compromiso de dar a conocer a un vasto p?blico su desarrollo, sus debates y sus documentos. Tambi?n es digno de destacarse el esfuerzo con que durante los a?os sucesivos ha tratado de profundizar los documentos conciliares, con vistas a una mejor aceptaci?n de la doctrina contenida en ellos y a la renovaci?n de la vida cristiana, a la que se encaminaban.

3. Frente a los desaf?os del momento actual y en la perspectiva del nuevo milenio, quisiera exhortaros hoy a convertiros en int?rpretes de la urgencia de una vuelta al esp?ritu y a las ense?anzas del Concilio, particularmente en temas como la cristolog?a, la eclesiolog?a y el magisterio de la Iglesia, el papel del laicado y la especificidad del cristianismo en el di?logo interreligioso, la libertad religiosa, la relaci?n entre las culturas y el ecumenismo, y los medios de comunicaci?n social y su influjo problem?tico en la mentalidad y en la conducta del hombre contempor?neo.

Se trata de un vasto campo de acci?n, que os exige a todos perseverar en vuestro compromiso de ?combatir por la fe que ha sido transmitida a los santos de una vez para siempre? ( Judas 3). Las grandes transformaciones que est?n teniendo lugar en el mundo contempor?neo requieren con urgencia un valiente compromiso para educar en una fe convencida y adulta, capaz de dar sentido a la vida, a fin de resistir los ataques de una cultura a menudo secularizada, y dar respuestas convincentes a cuantos, aun sin ser creyentes, buscan a Dios.

Esta tarea, que compete a toda la Iglesia, exige de cada uno de vosotros, miembros de la Compa??a de Jes?s, ?fundada con el fin principal de dedicarse especialmente a la defensa y propagaci?n de la fe? (Julio III, Exposcit debitum , 21 de julio de 1550, n. 1), un compromiso cada vez m?s pleno y valiente ?de ense?ar la verdad cristiana? ( ib .), en plena fidelidad y comuni?n con el Magisterio.

Hoy la fe cristiana est? llamada a confrontarse con culturas no cristianas, con el progreso de las ciencias, con filosof?as marcadas por el inmanentismo y el agnosticismo, por el rechazo de la metaf?sica y por el escepticismo en la capacidad de la raz?n humana de llegar a la verdad. En la enc?clica Fides et ratio he querido mostrar c?mo esa desconfianza en la raz?n humana dificulta la aceptaci?n de la fe, y priva a la misma raz?n de la aportaci?n de la Revelaci?n para un conocimiento m?s profundo del misterio del hombre, de su origen, de su naturaleza espiritual y de su destino. En este marco, La Civilt? Cattolica est? llamada a contribuir a colmar la brecha entre fe y cultura moderna, entre fe y conducta moral, con especial atenci?n a los problemas tratados por las enc?clicas Veritatis splendor yEvangelium vitae , que constituyen aspectos esenciales con los que se mide la fidelidad de los creyentes a la ense?anza de Jes?s, conservada en la tradici?n aut?ntica de la Iglesia.

4. ?C?mo no recordar tambi?n que vuestra revista ha seguido siempre con especial esmero la doctrina social de la Iglesia, sosteniendo el compromiso del Magisterio en favor de la difusi?n, la profundizaci?n y la renovaci?n de ese instrumento fundamental de evangelizaci?n! En el panorama actual resulta cada vez m?s evidente que los problemas sociales, financieros y econ?micos no son ajenos a la evangelizaci?n y a la dignidad de la persona humana. Las injusticias sociales, el dominio del dinero y una econom?a global sin control pueden herir la dignidad personal de enteros pueblos y continentes, y dificultar m?s a?n la aceptaci?n del mensaje evang?lico. Por tanto, os animo a proseguir vuestro noble esfuerzo por profundizar y difundir la doctrina social de la Iglesia, que las transformaciones que se est?n realizando en la sociedad y en el mundo del trabajo hacen cada vez m?s actual y urgente. El papel de la Iglesia, que vosotros est?is llamados a difundir y propagar, consiste en proclamar el ?evangelio de la caridad y de la paz?, promoviendo la justicia, el esp?ritu de fraternidad y la certeza del destino com?n de los hombres, premisas indispensables para la construcci?n de la aut?ntica paz entre los pueblos.

5. Amad?simos padres escritores, aprovechando el largo y meritorio camino recorrido por La Civilt? Cattolica , proseguid vuestro valioso servicio eclesial, en especial y cordial sinton?a con la Santa Sede y con el Papa, a quien, como miembros de la Compa??a de Jes?s, os une un voto particular.

Encomiendo vuestro trabajo diario a la Virgen, Madre de la Iglesia y patrona de la Compa??a. Que Mar?a obtenga de su Hijo para cada uno de vosotros un profundo esp?ritu de fe; os conceda escrutar con sabidur?a evang?lica las vicisitudes de la historia humana, y captar en ella los ?signos de los tiempos?; y os ayude a comprometeros generosamente en la tarea que la Iglesia os ha encomendado por medio de los Romanos Pont?fices.

Con estos sentimientos, imparto de coraz?n al padre director, a cada uno de vosotros y a vuestros colaboradores, una especial bendici?n apost?lica, como prenda de mi constante afecto.


Publicado por mario.web @ 18:18
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