Lunes, 25 de abril de 2011
Y si tienes ascendiente entre tus compa?eros, aprov?chalo para hacerles todo el bien que puedas.
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Lidereando como Cristo
Lidereando como Cristo



5. Y si tienes ascendiente entre tus compa?eros, aprov?chalo para hacerles todo el bien que puedas. L?nzate a conquistar almas para Cristo. Con discreci?n, pero con entusiasmo. ?Por qu? vamos a dejar libre el camino a los propagadores del mal?

Una persona cat?lica convencida no se contenta con vivir su religi?n privadamente, sino que trabaja con todas sus fuerzas para derribar el mal y restablecer el reino de Dios en los corazones de los hombres, en la sociedad y en el mundo entero.

En esta lucha tenemos un Jefe, Jesucristo, nuestro Rey y nuestro Capit?n, que va delante de nosotros, nos ayuda con su poder de Dios, y nos promete la victoria final. Pero quiere que luchemos.

?Dios quiere que todos los hombres se salven?75 . Por lo tanto, quiere la soluci?n de todos los problemas (aun materiales) que se oponen a ello: problema social, inmoralidad, ate?smo, escasez de clero, ego?smo, hambre, etc.

Ahora bien, esta voluntad de Dios no es absoluta y sin condiciones.

En ese caso no habr?a fuerza creada capaz de oponerse a este plan de Dios. Esta voluntad de Dios es condicionada a la libre cooperaci?n de los hombres.

Por lo tanto, si los hombres quieren salvarse, Dios les ayuda; si los hombres quieren cooperar a la salvaci?n de los dem?s, Dios tambi?n les ayuda. Jesucristo, que pudo realizar la Obra de la Salvaci?n por s? mismo, la puso en manos de los hombres76 : ?Id por todo el mundo y predicad a todas las gentes. Quien crea se salvar?; quien no crea, ser? condenado?77 .

Dios ha querido que, en la Iglesia, nos ayudemos unos a otros: nadie puede bautizarse a s? mismo, y hasta el Papa tiene que buscar otro sacerdote para confesarse.

?Nunca se ha predicado el Evangelio en la convicci?n de que ?l tuviera, por s? mismo, tal fuerza que los hombres al o?rlo se sintieran necesitados a seguirlo. Siempre ha precedido la convicci?n y ha seguido la confianza de que el Esp?ritu Santo es la fuerza y la luz que acompa?an al ap?stol en la predicaci?n, y al oyente en la recepci?n?78 .

El Concilio Vaticano II ha dedicado un Decreto al apostolado de los seglares. Dice que este apostolado ?nunca puede faltar en la Iglesia? (n? 1), pues ?es el plan de Dios sobre el mundo, que los hombres lo perfeccionen sin cesar? (n? 7) y los seglares deben ?impregnar y perfeccionar todo el orden temporal con el esp?ritu evang?lico? (n? 5).

? Deben ?ejercer su apostolado en el mundo a manera de fermento? (n? 2), y aunque ?la fecundidad de su apostolado depende de su uni?n vital con Cristo? (n? 4), deben formarse muy bien (n? 29) para revelar al mundo el mensaje de Cristo no s?lo con el testimonio de la vida cristiana, sino tambi?n con la palabra (n? 6).

?Mientras que todo el ejercicio del apostolado debe proceder y recibir su fuerza de la caridad, algunas obras, por su propia naturaleza, son aptas para convertirse en expresi?n viva de la misma caridad, que quiso Cristo-Se?or fuese prueba de su misi?n mesi?nica.(...)

?Por lo cual la misericordia para con los necesitados y enfermos, y las llamadas obras de caridad y de ayuda mutua para aliviar todas las necesidades humanas son consideradas por la Iglesia como un singular honor?.

El Padre Antonio Royo, O.P., comentando este Decreto Conciliar sobre el apostolado de los seglares en las conferencias cuaresmales de 1966 en la Bas?lica de Atocha, en Madrid, dijo:

?La virtud m?s importante del cristiano es la caridad.

?La caridad tiene tres aspectos: Amor a Dios, amor al pr?jimo, amor a uno mismo. Desde cualquiera de esos ?ngulos brota la exigencia del apostolado para el seglar.


?Porque, ?se puede amar a Dios y desentenderse del pr?jimo, hijo de Dios? ?Se puede amar al pr?jimo y desentenderse de sus intereses espirituales y materiales? ?Puede uno amarse a s? mismo de verdad y perderse esa inmensa fuente de beneficios espirituales que es ayudar a salvarse a los dem?s??

Dice el Ap?stol Santiago al final de su Carta: ?Quien convierte a un pecador, salva su alma?79 .

El estado actual del mundo es un nuevo argumento que apremia al seglar hacia el apostolado.

La invasi?n del materialismo que ha ca?do sobre nuestra sociedad y la penuria de sacerdotes son para el seglar cristiano motivos suficientes para entregarse al apostolado.

?No pocos cristianos son del parecer que puesto que ellos no son sacerdotes no tienen que abogar en su vida p?blica en favor de la fe cristiana.

?La verdad es que por raz?n del bautismo y de la confirmaci?n la tarea de conquistar el mundo para Cristo recae sobre todos los cristianos.

?En los primeros siglos del cristianismo fueron sobre todo los seglares, los simples creyentes, los que en sus diarios contactos con sus semejantes difundieron de una manera enteramente espont?nea el mensaje cristiano en su medio ambiente.

?Tambi?n hoy en d?a deber?an todos los cristianos ser conscientes de que es la totalidad de la comunidad de los creyentes la que constituye el nuevo "pueblo de Dios" establecido por Cristo y de que no son los sacerdotes solamente, sino los seglares cristianos que se encuentran en el mundo los que pueden hacer que se despliegue visiblemente la eficacia de la vida divina en la familia, en la vida profesional, en los m?ltiples campos de la actividad social y cultural, as? como en el empleo del tiempo libre.

?Todo adulto cristiano deber?a trabajar con celo apost?lico y misionero por la causa de Cristo.

Aun cuando el trabajo misional sea de hecho incumbencia sobre todo de determinadas ?rdenes religiosas, congregaciones y otras actividades misioneras, la responsabilidad misional recae sin embargo sobre la totalidad de la Iglesia.

?Todo cristiano, por consiguiente, de manera adecuada a su situaci?n, tiene la obligaci?n de apoyar el sacrificado trabajo de los misioneros, as? como sus obras en sus m?ltiples necesidades?80 .

?Todos los disc?pulos de Cristo tienen el deber de dar testimonio de Cristo en todo lugar, y a quien se lo pidiere han de dar tambi?n raz?n de la esperanza que tienen en la vida eterna?81 .

Por el bautismo todos estamos llamados al apostolado.

?Cada bautizado debe ser un misionero. (...) Donde quiera que est?, un papel le incumbe: no s?lo salvarse a s? mismo, sino tambi?n salvar y santificar a los dem?s. Y para esto le servir? el ejemplo, tambi?n la palabra, indudablemente la oraci?n, pero sobre todo la cruz, el sacrificio?82 .

Es necesario que todos los cat?licos hagan apostolado en el propio ambiente:

a). Por la oraci?n: es lo m?s importante. Hablarle a Dios de ?l, antes que a ?l de Dios.

b). Por el ejemplo: el propio testimonio es indispensable para que se acepte nuestro mensaje. El ejemplo convence mucho m?s que las palabras. Las palabras pueden mover, pero los ejemplos arrastran.

c). Por la palabra: es el apostolado que practic? Jesucristo. Y el mandato que dio a sus Ap?stoles: predicar.

Todo el mundo puede tener una palabra amable, dar un buen consejo, una sencilla exhortaci?n, un cari?oso reproche dado en un momento oportuno, o una larga conversaci?n.

Y tambi?n la palabra escrita: regalar un buen libro. Si este libro que tienes en las manos te gusta, podr?as regal?rselo a alguien.

d). Por el sacrificio que da m?s eficacia a la palabra. Como dijo el Papa Juan Pablo II, el 25 de junio de 1993: ?La evangelizaci?n depende, m?s que de t?cnica y m?todos pastorales, de la gracia que brota de la cruz de Cristo; a la cual unimos nuestro dolor. La evangelizaci?n obtiene inagotables energ?as de la cooperaci?n de los pacientes?83 .

e). Por la caridad: que nos gana el coraz?n de los dem?s.
Y echada la semilla dejar que Dios la haga germinar. Dios no nos pide el ?xito, sino el trabajo.




El que fue Obispo de M?laga y Palencia, D. Manuel Gonz?lez, que muri? con fama de santo, sol?a hablar de los apostolados ?menudos?, peque?os detalles de hacer el bien que sale al encuentro: una sonrisa, un favor, un consuelo, una palabra de ?nimo. Aprovechar todo momento para dar testimonio de Jes?s84 .

?Todos los fieles tienen el deber de trabajar para que el mensaje de salvaci?n alcance m?s y m?s a los hombres del orbe entero?85 .

Debemos ser como la llama, que comunica a otros su luz, pero no se agota. Siempre dispuesta a seguir comunicando. ?Una comunidad cristiana es eclesial s?lo si, y en la medida que participa en la tarea evangelizadora de la Iglesia?86

?La vocaci?n cristiana es, por su misma naturaleza, vocaci?n tambi?n al apostolado?87 .
?El creyente ha recibido la fe de otro y debe transmitirla a otro?88 .

?Siendo propio de los seglares vivir en medio del mundo, Dios les llama a que ejerzan su apostolado en el mundo a manera de fermento?89 .

Dijo P?o XII en la enc?clica Mystici Corporis: ?Misterio verdaderamente tremendo el que la salvaci?n de muchos dependa de las oraciones y mortificaciones de los miembros del Cuerpo M?stico de Jesucristo. (...) Aunque parezca extra?o Cristo quiere ser ayudado por ellos en su misi?n redentora?.

?El apostolado de los seglares es la participaci?n en la misma misi?n salv?fica de la Iglesia?90 , participaci?n que pueden ejercer de dos maneras:

?Primeramente hay una forma de apostolado que corresponde a la vocaci?n propia del seglar.

??sta consiste en buscar el Reino de Dios tratando y ordenando, seg?n ?l, los asuntos temporales.

?Viven en el siglo, es decir, en todas y cada una de las actividades y profesiones, as? como en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social con la que su existencia est? entretejida.

?All? est?n llamados por Dios a cumplir su propio cometido, gui?ndose por el esp?ritu evang?lico, de modo que, igual que la levadura, contribuyen desde dentro a la santificaci?n del mundo y de este modo descubren a Cristo a los dem?s, brillando ante todo, con el testimonio de su vida, fe, esperanza y caridad.

A ellos, muy en especial, corresponde iluminar y organizar todos los asuntos temporales a los que est?n estrechamente vinculados, de tal manera que se realicen continuamente seg?n el esp?ritu de Jesucristo y se desarrollen y sean para la gloria del Creador y del Redentor?91 .

?Los seglares, est?n llamados particularmente a hacer presente y operante a la Iglesia en los lugares y condiciones donde ella no puede ser sal de la tierra si no es a trav?s de ellos. (...).

?Adem?s de este apostolado, que incumbe absolutamente a todos los fieles, los seglares pueden tambi?n ser llamados de diversos modos a una cooperaci?n m?s inmediata con el apostolado de la jerarqu?a, como aquellos hombres y mujeres que ayudaban al ap?stol San Pablo en la evangelizaci?n, trabajando mucho en el Se?or. [Pueden ser catequistas, difundir libros religiosos, colaborar en las obras parroquiales, ser miembros de asociaciones cat?licas, etc.].

Los seglares son aptos para que la jerarqu?a les conf?e el ejercicio de determinados cargos eclesi?sticos, ordenados a un fin espiritual?92 .

?Algunos de entre ellos, al faltar los ministros sagrados o estar impedidos ?stos en caso de persecuci?n, les suplen en determinados oficios sagrados en la medida de sus facultades?93 .

?En fin, el Esp?ritu Santo, repartiendo sus dones a cada uno seg?n quiere, puede, hoy lo mismo que en los or?genes de la Iglesia, dar al m?s humilde de los fieles estos carismas extraordinarios que sirven para el bien com?n de todo el Cuerpo M?stico y responden a sus necesidades?94 .

Pero el ?juicio sobre su aplicaci?n pertenece a los que presiden la Iglesia, a quienes compete sobre todo no apagar el Esp?ritu, sino probarlo y quedarse con lo bueno?95 .

?Los Obispos espa?oles pedimos a todos los seglares que se entreguen con redoblado celo al apostolado de evangelizaci?n, ya de manera individual, ya dentro de asociaciones apost?licas?96 .

?El cristiano sabe bien su deber de ser promotor de la justicia social, de la paz y la libertad, pues la humanidad se debe perfeccionar y engrandecer hasta que alcance su perfecci?n total prevista por Dios.

?En una sociedad oscurecida por la hipocres?a y la injusticia, el cristiano se opone a todas las formas de explotaci?n, de vejaciones y prejuicios, posponiendo su persona en favor de la promoci?n de los dem?s.

?Trabajar por la promoci?n humana es para el cristiano un fin que tiene un valor intr?nseco y que ?l persigue de consuno con otros hombres de diversas creencias. Mas ?l no puede contentarse con este esfuerzo de humanizaci?n, pues es miembro de la Iglesia, cuya misi?n es anunciar a todos los hombres que Dios les ama y que les ha enviado a su Hijo Jesucristo para hacerles conocer su amor?97 .

?La pasividad en la Iglesia, es bien claro, no es la actitud propia de los seglares. Ellos son Iglesia y tienen que actuar como protagonistas de su historia. Una historia que est? muy condicionada por el nivel y el sentido que tenga la intervenci?n de los seglares en el cumplimiento de su misi?n salv?fica.

?Por esto es de m?xima importancia que los seglares tomen conciencia de la tarea que ellos tienen que realizar como miembros vivos del Pueblo de Dios. La incorporaci?n activa de los seglares a las tareas de la Iglesia es el signo m?s sintom?tico de un catolicismo adulto...

?Los seglares, como queda afirmado, no pueden limitarse a trabajar por la edificaci?n del Pueblo de Dios o la salvaci?n de su alma para la eternidad, sino que han de empe?arse en la instauraci?n cristiana del orden temporal.

?Por su situaci?n en el mundo, los seglares son los responsables directos de la presencia eficaz de la Iglesia en cuanto a la organizaci?n de la sociedad en conformidad con el esp?ritu del evangelio: a ellos muy en especial corresponde iluminar y organizar los asuntos temporales a los que est?n estrechamente vinculados, de tal manera que se realicen continuamente seg?n el esp?ritu de Jesucristo y se desarrollen y sean para la gloria del Creador Redentor.

?Un primer grado de este compromiso apost?lico consiste en la inserci?n cristiana de los seglares en el mundo, mediante el cumplimiento de sus deberes de estado; es un aspecto fundamental de su testimonio como miembros activos y responsables del Pueblo de Dios y de la comunidad humana.

Este testimonio es exigencia com?n para todos los bautizados y condici?n esencial para que de ellos pueda decirse que llevan una vida cristiana?98 .

?Los seglares est?n llamados por Dios para que desempe?ando su propia profesi?n, guiados por el esp?ritu evang?lico, contribuyan a la santificaci?n del mundo?99 .

Los cat?licos ?si?ntanse obligados a promover el verdadero bien com?n y hagan pesar de esa forma su opini?n para que el poder civil se ejerza justamente y las leyes respondan a los principios morales y al bien com?n?100 .

?El Reino de Cristo no es una realidad puramente interior y espiritual; ni la salvaci?n que nos trae se reduce a la esfera privada. Al contrario, Jesucristo quiere penetrarlo todo con su esp?ritu, con su verdad y con su vida: el ?mbito individual y el de la sociedad, el mundo de la familia, del trabajo y del tiempo libre?101 .

?Se equivocan los cristianos que, bajo pretexto de que no tenemos aqu? ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta que la propia fe es un motivo que les obliga al m?s perfecto cumplimiento de todas ellas, seg?n la vocaci?n personal de cada uno.

?Pero no es menos grave el error de quienes, por el contrario, piensan que pueden entregarse totalmente a los asuntos temporales, como si ?stos fuesen ajenos del todo a la vida religiosa, pensando que ?sta se reduce meramente a ciertos actos de culto y al cumplimiento de determinadas obligaciones morales.

El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los m?s graves errores de nuestra ?poca?102 .

Pero el cristiano sabe que el futuro no depende solamente del esfuerzo humano. Sabe que es necesaria la ayuda de Dios. ?El cristiano rechaza la postura de aquellos que esperan la aut?ntica y total liberaci?n del hombre, del s?lo esfuerzo humano?103 .

Hay que tener cuidado para no caer en un ?nuevo pelagianismo, que busca la salvaci?n en la reforma de las estructuras antes que en la conversi?n a Dios?104 .

?Los cristianos de hoy han redescubierto la importancia del testimonio de vida y del di?logo fraterno con los no cat?licos. Pero ser?a lamentable que se reemplace el apostolado por el testimonio, y la evangelizaci?n por el di?logo?105 .

El compromiso cristiano nos lleva a ponernos al servicio de nuestros hermanos para construir un mundo de paz y justicia.




Modos de hacer apostolado:
a) Regalar las revistas buenas ya le?das o meterlas en los buzones de las porter?as.
b) Regalar libros buenos, como ?ste que tienes en las manos.
c) Regalar prendas usadas, que est?n pasables, a instituciones que las manden a pa?ses necesitados.
d) Colaborar en la catequesis de la parroquia.
e) Visitar enfermos en sus casas, hospitales, asilos, etc., aunque no sean conocidos, y hablarles de Dios, oportunamente.
f) Dar buen ejemplo y buenos consejos.
g) Dar limosnas para las obras de caridad o apost?licas.
h) Dedicar tiempo al servicio del pr?jimo en obras de caridad o apostolado.



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    74 BERNAB? TIERNO: Valores humanos, 4?, IX, 1. Ed. Taller de Editores. Madrid. 1998.
    75 SAN PABLO: Primera Carta a Timoteo, 2:4
    76 P. AGACINO, S.I.: Pastoral de la Oraci?n, VIII. Ed. Mensajero. Bilbao. Magn?fico libro para aprender a hacer oraci?n y dar a ?sta un sentido apost?lico
    77 Evangelio de SAN MARCOS, 16:15s
    78 OLEGARIO GONZ?LEZ DE CARDEDAL:La entra?a del cristianismo, 3?,XI,3,b.Salamanca.1997
    79 Carta de SANTIAGO, 5: 20
    80 RODOLFO LIEBIG: La otra revelaci?n, V. 6. Ed. Sal Terrae. Santander
    81 Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constituci?n Dogm?tica sobre la Iglesia, n? 10
    82 RA?L PLUS, S.I.: Irradiar a Cristo, 3?, II. Ed. Librer?a Religiosa. Barcelona
    83 Revista ECCLESIA, 2646s ( 21-28, VIII, 93 )
    84 BALDOMERO JIM?NEZ DUQUE: Volver a lo esencial, XXX. Ed. Tau. ?vila. 1985
    85 Nuevo C?digo de Derecho Can?nico, n? 211 y 225,1
    86 SANTOS SABUGAL, O.S.A.: Credo, 2?, II, 4,3, 2, Ed. Monte Casino. Zamora
    87 Concilio Vaticano II: Apostolicam Actuositatem : Decreto sobre apostolado de los seglares, n? 2
    88 Nuevo Catecismo de la Iglesia Cat?lica, n? 166
    89 Nuevo Catecismo de la Iglesia Cat?lica, n? 940
    90 Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constituci?n Dogm?tica sobre la Iglesia, n? 33
    91 Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constituci?n Dogm?tica sobre la Iglesia, n? 31
    92 Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constituci?n Dogm?tica sobre la Iglesia, n? 33
    93 A. G. MARTIMORT: Los signos de la Nueva Alianza, n? 86. Ed. S?gueme. Salamanca
    94 Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constituci?n Dogm?tica sobre la Iglesia, n? 35
    95 Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constituci?n Dogm?tica sobre la Iglesia, n? 12
    96 Exhortaci?n del Episcopado Espa?ol sobre Libertad Religiosa.Revista,ECCLESIA,1376(3-II-67)
    97 Secretariado para los no cristianos: Presentaci?n de la fe cristiana, 3?, 38. Ed. PPC. Madrid
    98 Libro b?sico del creyente hoy, XIX, 2. Ed. PPC. Madrid, 1970
    99 Concilio Vaticano II: Lumen Gentium. Constituci?n dogm?tica sobre la Iglesia, n? 31
    100 Concilio Vaticano II: Apostolicam Actuositatem: Decreto sobre el Apostolado de los seglares, 14
    101 Conferencia Episcopal Alemana: Catecismo Cat?lico para Adultos, 2?, IV, 4, 2. Ed. BAC. Madrid
    102 Concilio Vaticano II: Gaudium et Spes: Constituci?n sobre la Iglesia en el mundo actual, n?43
    103 Concilio Vaticano II: Gaudium et Spes: Constituci?n sobre la Iglesia en el mundo actual, n?16
    104 Pastoral Colectiva de los Obispos de EE.UU.: Revista ECCLESIA, 1376 (3-II-68)

Publicado por mario.web @ 18:20
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