Lunes, 25 de abril de 2011
Presentaci?n de temas que preocupan al Celam que se centran en las mujeres y en su contexto socioecon?mico; los signos de vida, y las propuestas de una serie de acciones que se refieren a la familia en s?, la educaci?n, la participaci?n y la inclusi?n
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La mujer y su maternidad espiritual a favor de la vida y la sociedad
La mujer y su maternidad espiritual a favor de la vida y la sociedad
S?ntesis del trabajo grupal

Introducci?n

La convocatoria realizada por el CELAM a mujeres de los distintos pa?ses de Am?rica Latina para reflexionar acerca del tema elegido para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que tendr? lugar en mayo del pr?ximo a?o en Brasil: ?Disc?pulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en ?L tengan vida. ?Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida? (Juan 14, 6)?, se centr? en considerar debilidades, fortalezas y propuestas desde la perspectiva de las mujeres, para hacer realidad en la vida de cada uno la riqueza b?blica del texto.

Las mujeres tienen su misi?n en distintas dimensiones, como esposas, madres, solteras, o consagradas, y tanto mediante los valores que presentan como de sus actitudes y comportamientos cotidianos que entregan, pueden promover personas y grupos m?s arm?nicos y plenos en busca de sentido, centrados en la figura de Jesucristo, con ?L y para ?l.

La familia es el coraz?n de la sociedad y en ella, la mujer con sus muy diferentes cualidades y junto al var?n son los forjadores de una cultura m?s humana, pues s?lo la familia es la que con paciencia y a lo largo de mucho tiempo podr? brindarle a cada ser la dedicaci?n que merece. Eso es ... ser amado, y ello permitir? ... poder amar. Es un c?rculo infinito que siempre tendr? la oportunidad de perdonar, aprender y renovarse.

Este marco de deseabilidad ocurre en un contexto social, las realidades y procesos actuales en Am?rica Latina y El Caribe, que pueden ser m?s o menos favorables, con luces y sombras, seg?n se han denominado en varios documentos. De ah? la idea de considerar diferentes aspectos y caracterizarlos como signos de vida, firmeza, fortaleza, estabilidad, o seguridad o, por el contrario de debilidad, tribulaci?n, padecimiento, agon?a o muerte.

Al mismo tiempo estos ?ltimos aspectos impulsan a intentar actitudes y acciones fecundas a promover, que fortalezcan a los pueblos y los ayude a alcanzar un sentido cristiano de la vida.

A continuaci?n se presentan tres temas. El primero corresponde a los signos de preocupaci?n, los que se centran en las mujeres y en su contexto socioecon?mico; luego se presentan los signos de vida, y para ello se tomaron dos ejes: Fe y Vida planteando como desaf?o la necesidad de articular ambos ejes y finalmente se proponen una serie de acciones que se refieren a la familia en s?, la educaci?n, la participaci?n y la inclusi?n social.



1. Signos de preocupaci?n en la vida de las mujeres

Familia y mujer presentan nuevas formas de comportamiento que plantean nuevos desaf?os a la misi?n cristiana, teniendo en cuenta la importancia de la familia como factor de solidaridad intergeneracional y transmisora de la fe.

Entre las nuevas pautas quiz?s pueden mencionarse no s?lo el quiebre de muchos matrimonios y la aceptaci?n indulgente del divorcio y de la constituci?n de nuevos matrimonios, sino tambi?n el aumento de las uniones de hecho, que de por s? indica un sentido informal y provisorio de la vida conyugal; as? como tambi?n cierto inter?s de vivir en soledad para dar prioridad a carreras personales o profesionales.

Como consecuencia de ?stos y otras transformaciones tambi?n se comenzaron a difundir otros esquemas conceptuales. Se comenz? a hablar de familias incompletas, monoparentales, ampliadas, etc. La diferencia m?s sustancial fue cambiar la idea del ?ciclo de vida familiar? a la de ?trayectoria de vida?. Este ?ltimo concepto pone su acento en la mujer en forma individual y no en la unidad familiar, y se detiene en los acontecimientos que le ocurren a ella ?nicamente, tales como edad en el momento de casarse por primera vez, de tener su primer hijo, de la disoluci?n del matrimonio, de un nuevo matrimonio, de nuevos hijos, y as? sucesivamente.

Si bien no se descartan casos en que este esquema se adecue para interpretar su realidad, los datos de los censos nacionales de varios pa?ses de Am?rica Latina indican que en una cifra que oscila entre un 70 y 80%, se registra al var?n como jefe del hogar, lo que hace inconsistente poner el foco ?nicamente en la mujer.

Desde la segunda mitad del siglo XX la mayor presencia de la mujer fue una constante. Las razones son muy diversas, entre las cuales una muy objetiva es el alargamiento de la esperanza de vida, tiempo que gener? nuevos espacios para su desenvolvimiento m?s all? del ?mbito del hogar. A su rol de esposa y madre, se le agregaron posibilidades de actuaci?n en otros ?mbitos, en especial el educativo y el laboral.

Los nuevos papeles asumidos, especialmente los referidos al trabajo no dejaron de plantear algunos dilemas: cuidado de los ni?os vs continuidad laboral, requerimientos familiares vs requerimientos de perfeccionamiento laboral, o en t?rminos de establecimiento de orden de prioridades: desarrollo personal vs necesidad familiar.

La nueva presencia de la mujer en diferentes ?mbitos fue celebrada por la Iglesia de distinta manera. El Concilio Vaticano II escribi? un Mensaje a las mujeres (8 de diciembre de 1965), en la que se lee: "ha llegado la hora en que la vocaci?n de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jam?s alcanzados hasta ahora?.

Sin embargo al mismo tiempo comenzaron a advertirse corrientes de pensamiento que plantearon la condici?n de la mujer en situaci?n de discriminaci?n en relaci?n al var?n, y postularon comportamientos individualistas y competitivos.

En forma gen?rica se habla de feminismo, o tambi?n perspectiva de g?nero, conceptos que lejos de enriquecer la dimensi?n integral de la mujer tienden a reducirla, en cuanto no se plantea su plenificaci?n integral sino que se focaliza en aspectos parciales, como por ejemplo los referidos ?nicamente a su cuerpo, y al respecto se plantea ?el poder sobre el propio cuerpo? con todo lo que ello implica, especialmente en cuanto las corrientes de opini?n pro-aborto, derechos de equiparaci?n para lesbianas o tambi?n el derecho a la capacidad de procrear artificialmente. En esa l?nea, se presentan a s? mismas en situaci?n de enfrentamiento con el var?n, y en lugar de una b?squeda de compa?erismo complementario, o encuentro, se ha puesto ?nfasis en situaciones de oposici?n, o de prescindencia. En ese sentido se interpreta esta circunstancia como de deconstrucci?n de la identidad de la mujer mediante una antropolog?a con perfiles de androgenizaci?n. En casos extremos se presenta a la mujer como enemistada consigo misma, con la maternidad y la familia, y se construye un ideal feminista de confrontaci?n y no de encuentro, cooperaci?n y amor mutuo.

En lugar de buscar formas de superaci?n a situaciones traum?ticas de violencia dom?stica, machismo, discriminaci?n laboral, u otras situaciones de humillaci?n que posterga a las mujeres, la respuesta ha sido la confrontaci?n, la cual es indigna para todo ser humano. En algunos sectores, se respondi? con la misma actitud negativa y no la que est? orientada a la conversi?n que hace a todo hombre, var?n y mujer m?s digno.

Adem?s de los aspectos que tienen que ver estrictamente con la vida de la mujer, no pueden dejar de considerarse algunos del contexto socioecon?mico de nuestros pa?ses.

Entre los mismos pueden se?alarse los problemas de desigualdad econ?mica que se presentan, en un doble sentido: por un lado la diferencia entre pa?ses m?s ricos que otros, por su tama?o o recursos naturales valiosos, pero adem?s las diferencias entre distintas regiones de cada pa?s, donde los promedios nacionales no descubren la distancia entre las regiones m?s ricas y las m?s pobres.

Otro aspecto a considerar es que en general en las regiones m?s pobres residen preponderantemente determinados sectores sociales, especialmente los abor?genes y los afro-latinos, que han sido hist?ricamente marginados y por tanto no han contado con adecuadas condiciones educativas y sociales. El problema se agrava cuando estos sectores alcanzan posiciones de poder y se desenvuelven con criterios de revancha, sin perd?n ni reconciliaci?n, lo que no ayuda a una integraci?n plena de todos los sectores.

Una circunstancia que merece destacarse es que estos aspectos se han reiterado desde hace mucho tiempo. La Iglesia se ha referido a la desigualdad, a la brecha entre distintos sectores sociales en R?o de Janeiro (1955), Medell?n (1968), tambi?n en Puebla (1979) y en Santo Domingo (1992), por tanto el tema no es totalmente nuevo, adquiere nuevas facetas como por ejemplo la feminizaci?n de la pobreza, en cuanto afecta m?s a las mujeres, o las situaciones de violencia agravadas por problemas de corrupci?n y comercio de sustancias ilegales.

Adem?s de las distintas formas en que se manifiesta la pobreza en los distintos pa?ses, hay algunos que sufren otro tipo de padecimientos que vienen de la falta de libertad y tambi?n de conflictos armados que los aquejan, pues han persisitido en esa forma de tratar las diferencias pol?ticas, religiosas o sociales en general. Ello ha repercutido en las familias en cuanto ante desplazamientos obligados, madres, ni?os y ni?as sufren no s?lo el desarraigo de su tierra, sino tambi?n la desigualdad de oportunidades, condiciones b?sicas de vida e incluso las obliga por necesidad a ejercer un trabajo sexual que las degrada.

2. Signos de vida

?Cu?les son los signos que nos ayudan a ser disc?pulos de Jesucristo?

Son varios, y se logran con profundidad en la articulaci?n de Fe y Vida.

Estos dos grandes ejes se manifiestan de distintas maneras, y con diferentes niveles de abstracci?n. Est?n presentes en los grandes principios y valores que gu?an y orientan la acci?n, en los comportamientos concretos de la vida cotidiana, as? como tambi?n en diversos medios o recursos objetivos. Los diferentes niveles de los dos grandes ejes se conectan y refuerzan entre s?.

Al considerar los grandes principios, los signos positivos son la fe en Jesucristo y su Iglesia y la convicci?n que nos conduce con su Amor por distintos caminos y tiempos. Y si pensamos en el eje Vida, se rescata una profunda valoraci?n de la familia, basada en el amor, la que est? legitimada con la aceptaci?n y respeto al concepto de derechos humanos que la reafirma como tal. El sentido de familia se complementa con la importancia de su formaci?n y educaci?n amplia e integral, que incluye tambi?n el cuidado del medio ambiente.

En cuanto a comportamientos concretos en el eje de la Fe, se advierte una mayor presencia de laicos comprometidos que se manifiestan en j?venes activos y entusiastas como voluntarios, misioneros, o simplemente colaboradores; hombres que participan en la vida religiosa, en la liturgia, las procesiones, los retiros, y otras expresiones religiosas; as? como tambi?n la formaci?n de grupos Pro-Vida orientados a la defensa de la vida y su dignidad en muy diferentes situaciones.

En el otro eje uno de los aspectos a destacar es la capacidad de adaptaci?n positiva de la vida familiar a situaciones nuevas y dif?ciles. El alargamiento de la esperanza de vida implic? tambi?n una creciente presencia de personas muy mayores que requieren cuidados especiales. Muchas familias se organizan para atender a los abuelos.

Los j?venes son para algunas familias motivo de preocupaci?n y atenci?n ante problemas de alcoholismo y/o drogadicci?n, y ah? nuevamente las familias est?n aprendiendo a tratar estos temas. No son pocas las que ayudan a sus hijos adultos, incluso asumiendo tareas dom?sticas en sus hogares y otras ante los problemas de la migraci?n crean formas nuevas de comunicaci?n y vinculaci?n. Las remesas desde pa?ses o zonas ricas a zonas pobres, son un indicador de esa solidaridad.

Otro aspecto a destacar es la presencia entre los j?venes de una mayor complementariedad de mujeres y varones para la educaci?n de los hijos, tareas dom?sticas y laborales, as? como creaci?n de redes de cooperaci?n con distintas organizaciones de la sociedad civil ante distintos problemas de la comunidad, generada por una mayor cultura del di?logo y concertaci?n.

En cuanto a medios o recursos es necesario se?alar que desde el eje de la Fe se cuenta con numerosos documentos de la Iglesia sobre la mujer, la familia y su participaci?n en la sociedad, los que sin duda ayudan a interpretar las nuevas realidades con sentido cristiano. En el otro eje no puede dejar de reconocerse el valor del desarrollo tecnol?gico que permite una mayor difusi?n de los valores religiosos, entre los que se incluyen tambi?n todo lo referido a los grupos pro ?vida y la importancia de los m?todos naturales de planificaci?n.

En s?ntesis entre los signos de vida podemos se?alar la presencia del valor familia en la poblaci?n, una capacidad de adaptaci?n ante nuevas situaciones y el desarrollo tecnol?gico como un instrumento propio de la sociedad contempor?nea, pero tambi?n la fe en Jesucristo del pueblo, una mayor participaci?n y compromiso laical y el contar con documentos valiosos que ayudan a interpretar las nuevas realidades.

Uno de los desaf?os es poder articular los buenos signos de un eje y otro, que Fe y Vida sean uno: familia centrada en Jesucristo y hermanos solidarios en la vida en los distintos contextos del mundo contempor?neo.

3. Propuestas de acci?n

Las propuestas de acci?n se refieren a cuatro grandes temas: la familia en s?, la educaci?n, la participaci?n y la inclusi?n social.

En cuanto a la familia se propone la familia educadora de los hijos en la fe y los valores del servicio y el bien com?n. Por ello se sugiere fomentar que todos participen como voluntarios, misioneros, ayudantes, y formular la idea de ?Familia servidora?. A su vez se propone incentivar y reforzar el encuentro entre distintas generaciones para promover los lazos de afecto entre ellas. A los m?s j?venes les brinda el sentido de tradici?n, de algo que se les lega, que se les entrega; y a los m?s grandes les otorga el contacto con la vida presente con perspectiva de futuro.

Como marco jur?dico se sugiere respaldar y preparar leyes que protejan la familia, la vida y destaquen la dignidad de la mujer en todas sus dimensiones.

Las propuestas de educaci?n hacen referencia a tres grandes subtemas: la educaci?n en relaci?n a la persona, los valores y la cultura; la educaci?n de la sexualidad y la educaci?n ambiental.

La primera propuesta consiste en promover la formaci?n integral lo que implica el cuidado del cuerpo, la maduraci?n afectiva y espiritual de varones y mujeres. En resumen se trata de formar a todo el hombre y a todos los hombres, varones y mujeres.

La formaci?n personal se complementa con la de los otros, por ello se propone fomentar una educaci?n en valores, virtudes y derechos con sentido de responsabilidad para la b?squeda del bien com?n, a?n en situaciones conflictivas, las que podr?n resolverse en funci?n de supra valores que permiten dirimir las diferencias.

En cuanto a la sexualidad se propone una educaci?n orientada principalmente a ni?os, adolescentes y j?venes que abarque todos los aspectos del ser humano y se realice en base a los valores del amor, la entrega, la castidad, el matrimonio y familia. Estos valores permitir?n diferenciarse de ciertas posturas anticoncepcionistas que no respetan todas las dimensiones del ser humano. Para ello ser? necesario tambi?n elaborar materiales adecuados que orienten a padres y educadores de una manera progresiva y eficiente de acuerdo con la edad de los educandos.

Otra propuesta est? dirigida a los adultos varones y mujeres y se refiere a la difusi?n de la planificaci?n natural familiar como un medio sano para la regulaci?n de los nacimientos.

El cuidado del medio ambiente es hoy un tema de bien com?n. En raz?n de ello se propone continuar con la toma de conciencia sobre la necesidad de una gesti?n ambiental m?s eficiente en todos los sectores sociales y trabajar con distintos en alternativas para no depredar los bosques, y realizar un tratamiento adecuado de los residuos.

La participaci?n es un comportamiento clave de los procesos pol?ticos en sentido amplio. En raz?n de ello se propone favorecer el compromiso de los laicos cat?licos en las distintas instancias, organizaciones y barrios de la sociedad con un sentido convocante a las personas no cat?licas, de buena voluntad. Tambi?n se propone complementar la formaci?n de los laicos para formular adecuada y eficientemente los reclamos, en base a objetivos espec?ficos; realizar auditorias que favorecen la transparencia y rendici?n de cuentas de instituciones p?blicas, y comprender los pasos y las formas de realizar el proceso de mediaci?n ante conflictos.

En una instancia m?s general se propone crear m?s redes de comunicaci?n entre las universidades cat?licas para realizar estudios sobre la realidad latinoamericana.

En cuanto a la inclusi?n se propone impulsar y valorar la creaci?n de fuentes de trabajo digno y acompa?ar a los migrantes mediante la escucha y el di?logo fecundo.

Por ?ltimo como formulaciones generales se proponen tres aspectos:

* Promover la idea de ?familia servidora? para el bien com?n, en un mundo cambiante y desigual.
* Fomentar el encuentro de sectores socioecon?micos desiguales en emprendimientos comunes, a fin de incentivar la fraternidad.
* Promover y enfatizar los signos de vida, porque ?la mejor manera de combatir el mal es un en?rgico progreso en el sentido del bien?.

Publicado por mario.web @ 18:37
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