Domingo, 01 de mayo de 2011
La democracia nunca va a solas. Solemos hablar de democracia liberal para referirnos a lo que normalmente se entiende como un sin?nimo de democracia secular.
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El cardenal Pell y el enga?o de la democracia ?secular?
El cardenal Pell y el enga?o de la democracia ?secular?
GRAND RAPIDS, Michigan, s?bado, 30 octubre 2004 (ZENIT.org).- Como un an?lisis especial, ZENIT ofrece esta sinopsis de un discurso dado por el cardenal George Pell, arzobispo de Sydney, en la cena anual del Acton Institute, el 12 de octubre. La versi?n completa de la alocuci?n aparecer? pr?ximamente en una edici?n del Journal of Markets and Morality del instituto.


?Existe ?nicamente una democracia secular?
Por el cardenal George Pell


La democracia nunca va a solas. Solemos hablar de ?democracia liberal? para referirnos a lo que normalmente se entiende como un sin?nimo de ?democracia secular?. En Europa hay partidos que defienden una ?democracia cristiana?. ?ltimamente ha habido inter?s en la posibilidad de una ?democracia isl?mica?. Esto no se refiere simplemente a c?mo pueda ser constituida la democracia, sino a la visi?n moral a la que la democracia se considera que sirve.

Esto es especialmente cierto en el caso de la democracia secular que, seg?n insisten algunos, no busca servir a ninguna visi?n moral. Pero el papa Juan Pablo II defiende que ?el valor de la democracia est? en los valores que incorpora y promueve?. La democracia no es un bien en s? mismo. Su valor es instrumental y depende de la visi?n a la que sirve.

Algunas veces se intenta eludir este punto presentando una distinci?n entre democracia procesal y normativa. Las exigencias de la democracia procesal son minimalistas: la democracia deber?a considerarse como un mecanismo de regulaci?n de intereses diferentes sobre una base meramente emp?rica.

Hablar de democracia normativa, sin embargo, especialmente si uno es obispo cat?lico, provoca p?nico en algunos y mofa en otros. Muchas cosas subyacen a esta respuesta, no s?lo ciertas convicciones ideol?gicas sobre el secularismo. Pero la m?s importante de todas es la falta de imaginaci?n. La democracia s?lo puede ser lo que es actualmente: una serie constante de ?saltos? contra los tab?es sociales persiguiendo la autonom?a absoluta del individuo.

Pero piensen por un momento lo que significa decir que no puede haber otra forma de democracia que no sea la secular. ?Es que la democracia necesita una industria pornogr?fica de miles de millones de d?lares para ser verdaderamente democr?tica? ?Es que necesita una tasa de abortos de decenas de millones? ?Es que necesita niveles altos de rupturas matrimoniales, con los crecientes porcentajes de des?rdenes familiares que acarrean?

?Es que necesita la democracia (como en el caso de Holanda) legalizar la eutanasia, extendi?ndola a los ni?os con menos de 12 a?os? ?Es que necesita la democracia tecnolog?a reproductiva (como la fecundaci?n in vitro) e investigaci?n de c?lulas madre embri?nicas? ?Necesita realmente todo esto la democracia? ?Qu? imagen tendr?a la democracia si quit?ramos de ella estas cosas? ?Dejar?a de ser democracia? ?O ser?a en realidad m?s democr?tica?

Esto es lo que define a la democracia secular y lo que la fundamenta frente otras posibilidades. No son meros epifen?menos de la libertad de expresi?n, movimiento y oportunidad. La alarma que amenaza a muchas personas en la vida p?blica que se oponen a estas cosas suele implicar que esas personas son un peligro para la democracia. Esta sobrerreacci?n es con raz?n un enga?o, un intento de silenciar la oposici?n sugiriendo que estas pr?cticas son esenciales para la democracia.

Si pensamos en las respuestas a las preguntas anteriores, comenzaremos a tener una idea sobre lo que podr?a parecer una forma de democracia distinta de la democracia secular, una alternativa que yo llamo ?personalismo democr?tico?. No significa otra cosa que la democracia fundada sobre la dignidad trascendente de la persona humana.

La trascendencia nos conduce a nuestra dependencia de los dem?s y a nuestra dependencia de Dios. Y la dependencia es la forma en que conocemos la realidad de la trascendencia. No hay nada de indemocr?tico en el traer esta verdad a nuestras reflexiones sobre acuerdos pol?ticos. Fundar la democracia sobre esta base no significa teocracia.

Refundar la democracia en nuestra necesidad de los dem?s, y en nuestra necesidad de ser un don de nosotros mismos para ellos, es dar a luz una forma totalmente nueva de democracia. El personalismo democr?tico es quiz?s la ?ltima alternativa todav?a posible a la democracia secular dentro de la cultura occidental como se configura actualmente.

Desde el exterior de la cultura occidental, es cierto que se presentan otras posibilidades. Todav?a es muy pronto, ciertamente, pero la peque?a pero creciente conversi?n al Islam de nativos occidentales dentro de las sociedades occidentales conlleva la idea de que el Islam puede proporcionar en el siglo XXI la atracci?n que el comunismo proporcion? en el XX, tanto para quienes est?n alienados o resentidos por un lado, como para quienes buscan orden o justicia, por otro.

Se requieren alternativas. El recrudecimiento de una religi?n intolerante no es un problema que la democracia secular pueda resolver, sino m?s bien un problema que tiende a generar. El siglo pasado proporcion? bastantes ejemplos de c?mo el vac?o dentro de la democracia secular puede llenarse con oscurantismo por los sustitutivos pol?ticos de la religi?n. El personalismo democr?tico proporciona otra posibilidad mejor; una que hace que no se requiera que la democracia acabe consigo misma.

El personalismo democr?tico no significa conseguir el poder para perseguir un proyecto de transformaci?n del mundo, sino el ensanchamiento de la imaginaci?n de la cultura democr?tica de manera que pueda redescubrir la esperanza, y re-establecer la libertad en la verdad y el bien com?n. Es un trabajo de persuasi?n y evangelizaci?n, m?s que de activismo pol?tico. Su prioridad es la cultura m?s que la pol?tica, y la transformaci?n de la pol?tica a trav?s de revivificar la cultura. Tambi?n tiene que ver con la salvaci?n, y nada menos que la salvaci?n de la democracia misma.

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Publicado por mario.web @ 1:03
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