Domingo, 01 de mayo de 2011
Para todos los religiosos y religiosas Mar?a es la imagen m?s viva y la realizaci?n m?s perfecta del seguimiento y de la consagraci?n al Se?or
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Los religiosos de vida activa y la nueva evangelizaci?n.
Los religiosos de vida activa y la nueva evangelizaci?n.

L?OSSERVATORE ROMANO - 29 de julio, de 1994
Una de las l?neas caracter?sticas del pontificado de Juan Pablo II viene siendo la llamada a una nueva evangelizaci?n.

Se trata de un empe?o arduo, al tiempo que entusiasmante. A esta tarea ha sido convocado el entero pueblo de Dios: tanto sacerdotes como religiosos y laicos. Tarea que habr? de actuarse en unidad org?nica (una sola Iglesia), para que -desde la comuni?n y leg?tima diversidad eclesial-todos colaboren activamente.

Los religiosos de vida activa constituyen un inmenso potencial de vida apost?lica, que habr? de ponerse al servicio de la nueva evangelizaci?n: ?Tambi?n en nuestros d?as los religiosos y las religiosas representan una fuerza evangelizadora y apost?lica primordial en el continente latinoamericano.

La presencia de la vida consagrada es un enorme potencial de personas y comunidades, de carismas e instituciones sin el cual no se puede comprender la acci?n capilar de la Iglesia en todas las latitudes, la inserci?n del Evangelio en todas las situaciones humanas, el auge de las obras de misericordia, el esfuerzo por impregnar las culturas, la defensa de los derechos humanos y la promoci?n integral de las personas, as? como la animaci?n y gu?a de las comunidades cristianas, incluso en los lugares m?s remotos? (Carta apost?lica a los religiosos de Am?rica Latina, 29 de junio, de 1990, n. 3). Incluso, la diversidad carism?tica de las distintas familias religiosas habr? de concurrir arm?nicamente a llevar a cabo esta nueva urgencia pastoral, desde la respectiva complementariedad y comuni?n jer?rquica.

En orden a que los religiosos contribuyan eficazmente a realizar la nueva evangelizaci?n, Juan Pablo II ha destacado su aportaci?n principal como ?testigos que son de la vida evang?lica? (cf. ib.). Alcanzar?n este objetivo en la medida en que se identifiquen con Jesucristo: ?El primer medio de evangelizaci?n para los religiosos es el conformar cada vez m?s la propia vida a la persona y al mensaje de Jesucristo? (Discurso a las superioras generales de Europa, 17 de noviembre, de 1983).

De este modo, ellos har?n presente a Jesucristo en medio de los hombres, siendo modelos de vida cristiana. Los religiosos deben contribuir activamente a hacer efectiva la nueva evangelizaci?n, pese a las dificultades y obst?culos presentes, ante los que no es l?cito sucumbir ni desfallecer: ?Aunque ten?is la impresi?n de vivir en una sociedad "tortuosa y perversa" a causa de las dificultades que encuentra la evangelizaci?n, sabed que siempre tiene vigencia el mandato de Cristo: "Id, pues, y haced disc?pulos a todas las gentes, bautiz?ndolas.... y ense??ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado" (Mt 28,19-20). Recordad, adem?s, que se os pide generosidad, puesto que ?todo es p?rdida frente a la sublimidad del conocimiento de Cristo Jes?s! (cf. Flp 3, 8). Si la ciza?a existe y crece, mucho m?s debe crecer el buen grano de la paz y la gracia. ?ste ha de ser el firme prop?sito y el programa de vuestra vida consagrada? (Discurso a la Uni?n internacional de superioras generales, 9 de abril, de 1992). ?La gracia de Jesucristo es sobreabundante!

Como ha puesto de relieve Juan Pablo II, la nueva evangelizaci?n, al igual que la primera evangelizaci?n efectuada por los religiosos en Am?rica, ser? fruto del amor, que sobrepuja la debilidad del hombre. ?Amor que ha sido infundido en nuestros corazones por la potencia del Esp?ritu Santo derramado en nosotros! ?No es l?cito, por tanto, dudar o rebajar el nivel de exigencia apost?lica que la Iglesia demanda a los religiosos en esta hora crucial de la historia!
Al Igual que ayer, la Iglesia cuenta hoy con su acci?n generosa, para desplegar la nueva evangelizaci?n: ?Los religiosos, que fueron los primeros evangelizadores -y han contribuido de tan relevante manera a mantener viva la fe en el continente-, no pueden faltar a esta convocatoria eclesial de la nueva evangelizaci?n ( ... ). Por eso, la Iglesia espera de los religiosos y religiosas un impulso constante y decidido en la obra de la nueva evangelizaci?n, ya que est?n llamados cada uno seg?n su carisma, a "difundir por todo el mundo la buena nueva de Cristo" (Perfectae caritatis, 25). La urgencia de la nueva evangelizaci?n en Am?rica Latina, que vivifique sus ra?ces cat?licas, su religiosidad popular, sus tradiciones y culturas, exige que los religiosos, hoy como ayer -y en estrecha comuni?n con sus pastores- sigan estando en la vanguardia misma de la predicaci?n, dando siempre testimonio del Evangelio de la salvaci?n? (Carta apost?lica a los religiosos de Am?rica Latina, 29 de junio, de 1990, n. 24).

Por tanto, ?no les es permitido renunciar a este compromiso, o desatender esta llamada!

Esta evangelizaci?n nueva recae sobre el suelo fecundado de la primera evangelizaci?n (cf. ib., 11-12). No se trata, por tanto, de comenzar de la nada, sino de reforzar el alma cristiana de enteras naciones en orden a una vida evang?lica m?s aut?ntica y fecunda. As? como el fruto de la primera evangelizaci?n se debe, en gran medida, al trabajo generoso de los religiosos, as? tienen ellos ahora especiales compromisos que atender.

Juan Pablo II ha ensalzado la labor de los religiosos en la primera evangelizaci?n de Am?rica. Gracias a ellos, es el continente de la esperanza; esperanza supeditada en gran medida a la generosidad evangelizadora de los religiosos en nuestros d?as, para que la semilla implantada eche ra?ces fuertes y profundas, y produzca as? m?s y mejores frutos cuajados de vida cristiana.
A este prop?sito, el Pont?fice ha se?alado el objetivo ?ltimo de la nueva evangelizaci?n de Am?rica, y la condici?n para que ?sta sea eficaz: ?La urgente llamada a la nueva evangelizaci?n del continente tiene como objetivo que la fe se profundice y se encarne cada vez m?s en las conciencias y en la vida social.

Por eso, es necesario que los religiosos y religiosas mantengan inc?lume su fidelidad plena a las ense?anzas del Concilio Vaticano II y expresen con coherencia su comuni?n con los pastores, como testimonio de una perfecta sinton?a eclesial para edificaci?n del pueblo de Dios? (Carta apost?lica a los religiosos de Am?rica Latina, 29 de junio de 1990, n. 14).
De este el trabajo apost?lico de los religiosos dispondr? adecuadamente a la Iglesia para afrontar los desaf?os nuevos que se presentan en su horizonte ante el umbral del pr?ximo a?o 2000: ?A vosotras -j?venes esperanzas del futuro de la vida religiosa, hijas y continuadoras de la misi?n de vuestras fundadoras y de vuestros fundadores- se os conf?a la tarea de preparar para el a?o 2000 una vida religiosa cada vez m?s fecunda y capaz de responder a las necesidades del mundo y de los hombres de vuestro tiempo, en la constante fidelidad al Evangelio? (Discurso a novicias religiosas, 10 de abril de 1989).

Ante este futuro, cargado de promesas y obst?culos inquietantes, la acci?n de los religiosos es decisiva en orden no s?lo a actuar la nueva evangelizaci?n, sino para abrir tambi?n nuevos espacios a Cristo en la vida de los hombres y de las naciones, gracias a la acci?n misionera de la Iglesia, en la que los religiosos son protagonistas principales. As? lo ha remarcado Juan Pablo II: ?Como ya sab?is, ha sido publicada ( ... ) la enc?clica Redemptoris missio, que he escrito para llamar la atenci?n sobre la urgencia de la acci?n misionera. Hacedla objeto de vuestra profunda consideraci?n, puesto que de vuestra formaci?n misionera depende la eficacia eclesial de vuestra vida religiosa y de la pr?ctica de los consejos evang?licos? (Homil?a a los religiosos en la fiesta de la Presentaci?n del Se?or, 2 de febrero de 1991).

Las misiones se revelan, de este modo, como un campo de acci?n apost?lica especialmente indicado para los religiosos. Compromiso ?ste que es preciso no rebajar en este momento, ya que la tarea misionera se muestra especialmente urgente: ?Quiero recordaros una de las caracter?sticas de los religiosos espa?oles que, tal vez, est? padeciendo un pasajero eclipse y que es necesario restaurar en todo su aut?ntico esplendor; me refiero a la generosidad misionera con la que miles de consagrados espa?oles entregaron su vida a la tarea apost?lica de establecer la Iglesia en tierras a?n por evangelizar. No dej?is que los v?nculos de la carne y sangre, ni el afecto que justamente nutr?s por la patria donde hab?is nacido y aprendido a amar a Cristo, se conviertan en lazos que disminuyen vuestra libertad (cf. Evangelii Nuntiandi, 69) y pongan en peligro la plenitud de vuestra entrega al Se?or y a su Iglesia. Recordad siempre que el esp?ritu misionero de una determinada porci?n de la Iglesia es la medida exacta de su vitalidad y autenticidad? (Discurso a los religiosos en Madrid, 2 de noviembre de 1982).

El Santo Padre espera y alienta la generosidad de los religiosos en vistas a las misiones. As? lo puso de relieve en su enc?clica Redemptoris missio: ?A los institutos de vida activa indico los inmensos espacios para la caridad, el anuncio evang?lico, la educaci?n cristiana, la cultura y la solidaridad con los pobres, los discriminados, los marginados y oprimidos. Estos institutos, persigan o no un fin estrictamente misionero, se deben plantear la posibilidad y disponibilidad a extender su propia actividad para la expansi?n del reino de Dios. Esta petici?n ha sido acogida en tiempos m?s recientes por no pocos institutos, pero quisiera que se considerase mejor y se actuase con vistas a un aut?ntico servicio.

La Iglesia debe dar a conocer los valores evang?licos de que es portadora; y nadie los atestigua m?s eficazmente que quienes hacen profesi?n de vida consagrada en la castidad, pobreza obediencia, con una donaci?n total a Dios y con plena disponibilidad a servir al hombre y a la sociedad, siguiendo el ejemplo de Cristo (cf, Evangelil nuntiadi 69). Quiero dirigir unas palabras de especial gratitud a las religiosas misioneras, en quienes la virginidad por el Reino se traduce en m?ltiples frutos de maternidad seg?n el esp?ritu. Precisamente la misi?n ad gentes les ofrece un campo vast?simo para "entregarse por amor de un modo total e indiviso". El ejemplo y la laboriosidad de la mujer virgen, consagrada a la caridad hacia Dios y el pr?jimo, especialmente el m?s pobre, son indispensables como signo evang?lico entre aquellos pueblos y culturas en que la mujer debe realizar todav?a un largo camino en orden a su promoci?n humana y a su liberaci?n.

Es de desear que muchas j?venes mujeres cristianas sientan el atractivo de entregarse a Cristo con generosidad, encontrando en su consagraci?n la fuerza y alegr?a para dar testimonio de ?l entre los pueblos que a?n no lo conocen? (nn. 69-70).

?El trabajo de los religiosos misioneros es necesario a la Iglesia!: ?Quiz? muchos de vosotros, que han venido a Gambia procedentes de lugares muy lejanos, se pregunten si vale la pena hacer lo que est?n haciendo. Queridos misioneros, puedo aseguraros que vuestro sacrificio es muy agradable ante los ojos del Se?or. Hab?is sido elegidos para que todos se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad (cf. 1 Tm 2, 4). ?Tened confianza en vuestra vocaci?n especial (cf, Ad gentes, 23). Todos los d?as pido sinceramente que Dios sostenga con su presencia misericordiosa a los hombres y las mujeres "en misi?n", que a veces se hallan en situaciones dif?ciles, viven alejados y afrontan muchas exigencias.

El Hijo de Dios, que acept? generosamente su misi?n de venir hasta nosotros, no os dejar? sin "la corona de la vida que ha prometido el Se?or a los que lo aman" (St 1, 12). (Discurso a los religiosos en Banjul, Gambia, 23 de febrero de 1992). ?Su entrega de ning?n modo resulta bald?a, est?ril o in?til, sino que participa de un modo portentoso de la fecundidad llevada a cabo por la misi?n de Jesucristo entre los hombres!

Santa Mar?a, estrella de la evangelizaci?n
Para que los religiosos puedan ser fieles a la vocaci?n recibida de Dios, llevando cabalmente a cumplimiento sus compromisos y su misi?n en favor de la Iglesia y del mundo, cuentan con una ayuda poderosa. Una ayuda que es Madre, Santa Mar?a: ?En este camino y en este compromiso, os precede y acompa?a la Madre del Se?or, puesto que "la que est? presente en el misterio de Cristo como Madre, se hace -por voluntad del Hijo y por obra del Esp?ritu Santo- presente en el misterio de la Iglesia" (Redemptoris Mater, 24). Mar?a Sant?sima, Madre de la Iglesia, es madre de modo muy especial de cada una de vosotras. Sabed invocarla como estrella de vuestro camino, como gu?a y maestra de vuestro esfuerzo de identificaci?n con Cristo, y como puerto seguro de vuestra peregrinaci?n terrena? (Discurso a las religiosas en Lodi, Italia, 20 de Junio de 1992).

Mar?a es el modelo de vida de los religiosos, junto con Jesucristo. La vida religiosa no es otra cosa que traducir a la propia existencia la vida de Mar?a. Ella misma es la primera evangelizadora, y Reina de los Ap?stoles, que impulsa el apostolado y a la misi?n, que tambi?n habr? de orientar el impulso de los religiosos en la nueva evangelizaci?n: ?Encomiendo a Nuestra Se?ora de Guadalupe, "primera evangelizadora de Am?rica Latina", los anhelos y esperanzas que os he confiado en esta carta. Ella es realmente la "Estrella de la evangelizaci?n", la evangelizadora de vuestro pueblo. Su cercan?a materna dio un impulso decisivo a la predicaci?n del mensaje de Cristo y a la fraternidad de las naciones latinoamericanas y de sus habitantes.

La devoci?n a Mar?a ha sido siempre la garant?a de fidelidad a la fe cat?lica durante estos cinco siglos. Que Ella siga guiando vuestros pasos y fecundando vuestras tareas evangelizadoras. Para todos los religiosos y religiosas Mar?a es la imagen m?s viva y la realizaci?n m?s perfecta del seguimiento y de la consagraci?n al Se?or: Virgen pobre y obediente, escogida por Dios, dedicada por entero a la misi?n de su Hijo. En ella, Madre de la Iglesia, brillan tambi?n todos los carismas de la vida religiosa.

Que la Virgen del magn?ficat, en cuyo c?ntico resuenan su fidelidad a Dios y su solidaridad con las esperanzas de su pueblo, os mantenga fieles a vuestra consagraci?n y os haga generosos cooperadores de Cristo y de su Iglesia en la nueva evangelizaci?n? (Carta apost?lica a los religiosos de Am?rica Latina, 29 de junio de 1990, n. 31).



? L?Osservatore Romano, Editorial y administraci?n, Via del Pellegrino, 00120, Ciudad Vaticano, Europa. Tel?fono 39/06.698.814.12 Internet www.vatican.va/news_services

Publicado por mario.web @ 14:17
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