Domingo, 01 de mayo de 2011
El P. Felipe Santos reflexiona sobre el fuego vivo de la hoguera cultural y religiosa que ha permitido mantener uno de los m?s importantes archivos de la humanidad.
?
El legado de los archiveros
El legado de los archiveros


Cuando hace poco tiempo sali? a la luz el trabajo ingente de los archiveros espa?oles, la sorpresa sacudi? mi ser entero.


Fue entonces cuando- como despert?ndome de un sue?o profundo-, comprend? el alcance de estos hombres y mujeres que han dejado su huella humana y cultural reflejada en la obra monumental titulada Historia de las di?cesis espa?olas. Nada menos que 25 vol?menes.

Y al contemplar y echarle aun vistazo a esa obra monumental, entend? a la perfecci?n el trabajo de estas personas. Seres que nos hacen presente el pasado trascendido a la actualidad como una ola del mar avisa que viene la siguiente.

Un sentimiento de gratitud para quienes han estudiado, conservado y puesto al d?a nada menos que los archivos de las 23.000 parroquias que hay en Espa?a.

Pasado y presente
La luz de Espa?a recobra as? todo su esplendor. Y con la aportaci?n inestimable de estas personas, cualquiera que viva y ame el presente tiene la posibilidad de sumergirse en el pasado, raz?n y cimiento de la vida cultural que hoy invade nuestro pa?s.

Todo historiador, investigador o estudioso encuentra en esta obra los cimientos religiosos y culturales que la Iglesia ha llevado a todo el mundo desde nuestro suelo hispano, permeado todo ?l de una profunda religiosidad, al igual que el resto de Europa.

La Iglesia, en los avatares de estos m?s de veinte siglos, ha vivido y sigue viviendo las dos dimensiones del pasado y del presente con una vitalidad incre?ble y encomiable. Desde el instante de la Encarnaci?n hasta hoy, la Iglesia mantiene el fuego de la hoguera cultural y religiosa como monumento vivo conservado y reavivado en sus tesoros art?sticos, hist?ricos, literarios y documentales de ayer y de hoy.

Sus archivos superan a los civiles
No hace falta recordar, al amigo lector, que los archivos de la Iglesia superan en varios siglos la antig?edad de los civiles.

Hoy, en esta ?aldea global? en la que nos insertamos, nos llega con suma facilidad a nuestro alcance todo este caudal ingente de informaci?n y documentaci?n.

S?, porque la Iglesia no est? cerrada- como creen algunos de nuestros pol?ticos actuales o de quienes tienen otro estilo de pensar-, sino que est? abierta y ofrece todo su patrimonio cultural y religioso a quienes deseen indagar en las ra?ces de todo cuanto ocurre ahora.

Por eso, imagino que todos los interesados se van a sentir felices por este regalo en el que se puede apreciar el alto valor de esta socializaci?n de la cultura religiosa.

Ataques incomprensibles
Si todos los que en estos d?as atacan despiadadamente a la Iglesia Espa?ola se detuvieran en leer y saber todo el bien que ha hecho y hace a nuestra patria, quiz? no fueran tan duros en sus embestidas.

Menos mal que la Iglesia, esposa y depositaria de los tesoros de Dios, sabe aguantar estos zarandeos y acosos que sufre por todos sus flancos.

Si fuera una sociedad- como otras tantas que ella ha visto vivir a su lado, y que han desaparecido-, no estar?a vivita y coleando con la novedad y el empuje renovador de siempre.

A medida que se siente desprestigiada, perseguida y zaherida resurge con nuevo vigor. Los creyentes y quienes se dedican a la Historia lo saben muy bien.

Nunca ha estado desligada de la cultura y de la encarnaci?n en cada pueblo y cultura.

Por eso, al terminar, quiero tributar mi homenaje y gratitud a los archiveros que han hecho posible que esta obra monumental aparezca justo ahora cuando- una vez m?s- la Iglesia se siente atacada por quienes no se adecuan a la verdad evang?lica que ella dice en voz alta y ante cualquiera y sin miedo.

Ellos desaparecer?n. Ella seguir? adelante hasta el fin del mundo anunciando el mensaje liberador, y aportando la cultura que dimana de sus artistas creyentes.


Publicado por mario.web @ 14:33
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios