Domingo, 01 de mayo de 2011
?ngel Guti?rrez Sanz nos ofrece un interesante an?lisis sobre el relativismo cultural revisando a Habermas y Popper, pero, sobre todo la ense?anza del Card. Ratzinger
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Los supuestos del relativismo cultural
Los supuestos del relativismo cultural
Consideraciones como las que presenta este art?culo y otras por el estilo nos llevan a decir con Habermas que la defensa del relativismo no puede considerarse en modo alguno concluyente. Son muchas las dificultades que se le presentan al relativista , algunas de ellas nada f?ciles de sortear.


Cuando al conocimiento se le desposee de toda intencionalidad y pierde toda referencia a la realidad objetiva deja de ser ya conocimiento y esto es lo que viene pasando desde hace unos lustros. Por este camino se llegaba a la conclusi?n de que no hay hechos s?lo existen representaciones. A partir de aqu? ya viene todo lo dem?s que deforma insistente y preocupante se viene repitiendo: La verdad no hay que buscarla sino que hay que crearla, todo es opinable porque las cosas acaban siendo como a cada cual le parece. Preocupante, digo, porque si no existen verdades inamovibles en las que a modo de pilares puedan servir de asidero, todo se desmorona. Si no existe ning?n referente seguro en nuestro horizonte mental y espiritual estamos condenados a vivir perdidos y desorientados en una existencia sin sentido.

Benedicto XVI, desde los tiempos en que era Cardenal Prefecto, viene alert?ndonos de este peligro, como ya lo hiciera Juan Pablo II. No han sido lo ?nicos. Voces como la de Marcelo Pera ( Presidente del Senado italiano y catedr?tico de filosof?a de la ciencia) se han hecho o?r para gritar que ?Los males que corrompen a Europa est?n en relaci?n con el relativismo?. Estamos siendo testigos de un intento de acoso y derribo de todo lo que suene a principios inamovibles y patrones universales v?lidos para todos los tiempos y lugares, principios en los que se han venido sustentando las naciones, las sociedades, las familias, las instituciones, las personas.

Esta oleada de relativismo hace tiempo que comenz? a detectarse en el ?mbito cultural. Con Jhon Dewey fue tomando cuerpo la idea de que culturalmente hablando nada hay fijo universal e inmutable, sino que todo es cambiante en consonancia con las circunstancias; pero habr?a de ser Oswald Spengler quien de forma a?n m?s rotunda y manifiesta diera expresi?n al relativismo cultural. Para este pensador alem?n nada hay absoluto ni universalmente verdadero, no lo son la filosof?a , la ciencia ni siquiera la matem?tica. No hay verdades eternas, cada ?poca y cada cultura tiene su propia verdad. Este es el mensaje que se desprende de su famoso libro ?La Decadencia de Occidente?. De verdades s?lo se puede hablar en sentido referencial, dentro de un contexto determinado, como producto creado por una determinada cultura lo que nos coloca dentro del igualitarismo multicultural que nos lleva a tener que afirmar que todas las culturas son igualmente recomendables.

Para este tipo de relativismo los distintos elementos culturales cumplen la misi?n que puede cumplir el idioma en cada pueblo y as? como no tiene sentido preguntarse si un idioma es m?s verdadero que otro, tampoco lo tendr?a el preguntarse si una cultura inspirada en le Vud? es m?s verdadera que la inspirada en la cultura greco ?romana . Si queremos evaluar las distintas manifestaciones culturales hemos de hacerlo teniendo en cuenta el sistema en el que est?n inmersas y ello har?a que cada cultura a su modo fuera igualmente portadora de verdad. Se trata de mundos a parte que hay que juzgarlos en raz?n de su coherencia interna, ya que no existe un criterio v?lido de verdad que podamos utilizar como patr?n universal. Por esta misma raz?n los distintos conocimientos en el campo de la filosof?a y de la ciencia van siendo diferentes seg?n las ?pocas hist?ricas.

Para los relativistas, el que algo sea considerado como verdadero o no, depende del momento y las circunstancias. Lo que en el pasado se han venido dando como verdades intemporales y universales lo fueron ciertamente; pero s?lo dentro de un paradigma, que se mantuvo en pie durante un tiempo limitado, mientras dur? el consenso de la comunidad intelectual que le mantuvo en pie; pero cuando sus miembros fueron muriendo fue acab?ndose tambi?n dicho paradigma. Incluso proposiciones incontestables como parece serlo, que 4 es la mitad de ocho y el doble de dos, ser?an verdaderas en el contexto humano; pero en otro contexto no lo ser?an. El relativismo cultural a lo m?s que llega es a admitir una verdad supraindividual, una verdad perteneciente a una cultura; pero nunca una verdad universal, incluso las propias verdades culturales llevan impresas su fecha de caducidad que vienen marcada por su sitio de procedencia.

Las filosof?as de Kuhn y sobre todo de Karl Popper han encajado perfectamente en este marco. Seg?n la teor?a de falsaci?n de este ?ltimo un solo caso es suficiente para echar a bajo una teor?a cient?fica; pero miles de casos constados durante siglos son insuficientes para alcanzar la plena certeza. Lo que quiere decir que nunca las adquisiciones cient?ficas son definitivas, sino provisionales. Siempre hay que estar a la expectativa con esa ley cient?fica, supuestamente bien probada, por si pudiera producirse un fallo en cualquier momento. Si esto es como nos dice Popper, en las leyes naturales se pueden producir en cualquier momento estrepitosos fallos. ?Ojal? que esto no suceda cuando volamos a 90000 metros de altitud!

As? las cosas se ha llegado a la conclusi?n de que lo que llamamos filosof?a o ciencia no son m?s que hip?tesis te?ricas, que en nuestra sociedad representan el mismo papel que las hip?tesis m?gicas representan en las sociedades primitivas. No habr?a entonces diferencias notables culturalmente hablando, sino que todas las culturas son iguales, expresi?n ?sta que puede leerse en una enorme placa a la entrada del Museo Nacinal Antropologico de la ciudad de M?jico. ?ste es tambi?n el sentimiento que comparten la gran mayor?a de los antrop?logos ?progres? en consonancia con el esp?ritu de ?sta nuestra ?poca marcadamente multiculturalista, antiimperialista y muy proclive a la tolerancia y al m?ximo respeto por el otro. Nada peor visto hoy d?a que la descalificaci?n cultural. Salvaje dir?a Levi-Strauus solamente es quien llama salvaje al otro?.

En el d?a a d?a que nos est? tocando vivir, el fen?meno de la inmigraci?n es noticia de primera actualidad y ello hace que temas como ?ste del relativismo cultural tengan un significado y alcance especial, raz?n por la que nos vamos a detener en su an?lisis y valoraci?n.

Valoraci?n del relativismo cultural


Si la igualdad cultural de la que hace tiempo se viene hablando, fuera efusi?n de un sentimiento para proclamar el universal reconocimiento de la dignidad humana, que a veces, muchas veces, no ha sido reconocida a ciertas personas por el mero hecho de pertenecer a culturas diferentes, si fuera as?, nada que objetar, m?s a?n si se propugnara la igualdad cultural como contrapeso a todo tipo de injusticias o al brutal imperialismo de siglos pasados o como expresi?n -protesta en contra del radical etnocentrismo , tal expresi?n no nos parecer?a del todo mal; pero no es este el alcance que se quiere dar a esta forma de hablar. Cuando se dice que todas las culturas son iguales, qui?rese decir que todas las culturas est?n al mismo nivel intelectual y moral porque la verdad y el bien son construcciones igualmente humanas, tanto e unas como en otras.

El debilitamiento intelectual que desde hace tiempo se viene padeciendo en Occidente nos ha llevado a un relativismo generalizado, convertido hoy por hoy en santo y se?a no s?lo de la filosof?a contempor?nea sino tambi?n de la sociedad en general.

Fruto de ello ha sido el igualitarismo paritario que puede ser tomado por las culturas menos desarrolladas como un alago, pero en el fondo lo que representa es un enorme perjuicio. Alentar a ciertas culturas a seguir siendo lo que son e impedir el progreso y desarrollo, so pretexto de no perder su propia identidad, no deja de ser un enorme disparate. Cuanto m?s se retrase la sustituci?n de la figura del Cham?n por la del cirujano peor para todos. Esto nos llevar?a a pensar hasta que punto la teor?a del relativismo cultural est? mal-interpretando los valores de solidaridad, tolerancia y respeto.

Spengler como tantos otros fue excesivamente duro con la conquista de Am?rica en la que pudo haber sus abusos y cierta barbarie por parte de algunos; pero por muy relativista que uno quiera ser ,es obligado reconocer que las aportaciones de Espa?a al Nuevo Mundo fueron valios?simas, no s?lo en el orden cientifico ,( el uso de la rueda, la imprenta por ejemplo) sino que lo fue tambi?n en el orden moral y religioso, donde se cambiaron las pr?cticas de sacrificios humanos por un mensaje de amor y perd?n para todos los hombres . Por muy relativista que se quiera ser, puestos a comparar una cultura de corte greco-romano con una cultura canivalista no se puede decir, que todo es cuesti?n de preferencias gastron?micas.

Al relativismo cultural se le viene acusando de albergar en su seno una interna contradicci?n . Sus seguidores niegan a los dem?s lo que de forma gratuita se atribuyen para s?. Seg?n ellos nadie debiera hablar de verdades absolutas; pero ellos consideran que el relativismo lo es; porque si no lo fuera as? dejar?a de ser defendible. Nada debe darse por seguro; pero ellos dicen estar muy seguros de la postura que defienden. Tan definitivas resulta este tipo de objecciones, que pueden llevarnos a pensar que el relativismo radical no es m?s que un contrasentido; pero olvid?monos de esto e imaginemos, aunque sea dif?cil, que existe alg?n tipo de razones que lo hace cre?ble; de inmediato se nos plantear?a una nueva cuesti?n en estos t?rminos. Si no existe ning?n horizonte de verdad estable ? C?mo mantener en pie la idea de progreso? ?A donde mirar para orientarnos en la vida?

A poco que nos introduzcamos en el campo de la ciencia nos damos cuenta, incluso los que no somos cient?ficos, que no es nada f?cil mantenerse firme en el relativismo, ya que a?n concediendo que las verdades cient?ficas, lo sean en referencia a alguna teor?a; ello no nos impide pensar que el criterio por el que se rige la ciencia es el de verificabilidad universal. Las verdades cient?ficas no est?n a expensas de lo que decidan los diferente grupos sociales. Las verdades cient?ficas no son productos que se distribuyen seg?n los diferentes grupos culturales . No se dan unas matem?ticas para los negros y otras para los blancos . Una f?sica para los orientales y otra para los occidentales. No es as? como funciona la ciencia. Ah? tenemos una numerosa lista de hallazgos cient?ficos con car?cter de absolutez y universalidad: la teor?a helioc?ntrica , la gravitaci?n universal, la circulaci?n sangu?nea, la existencia de ?tomos en la f?sica y de genes en la biolog?a, verdades que nos permiten hablar de progreso y avance cient?fico. Ante nuestros ojos aparecen cada d?a un nutrido cat?logo de nuevas tecnolog?as de las que los relativistas no ponen reparo alguno en aprovecharse de ellas. El progreso cient?fico y tecnol?gico se impone como una realidad trascultural que se rige por criterios de universalidad. Se podr? decir que la ciencia tiene muchas limitaciones y as? es; pero siempre ser? otra cosa bien distinta de ese pseudo conocimiento errr?tico que es la magia y el ocultismo. A mi no me cabe la menor duda de que en un supuesto caso de apendicitis aguda, el relativista te?rico m?s convencido se olvidar?a de sus principios y preferir?a ponerse en manos de un cirujano y no en las de un brujo

Estas y otras consideraciones por el estilo nos llevan a decir con Habermas que la defensa del relativismo no puede considerarse en modo alguno concluyente. Son muchas las dificultades que se le presentan al relativista , algunas de ellas nada f?ciles de sortear. Tal vez por ello el mismo Popper se ve obligado a matizar su postura para acabar diciendo que "aunque hoy hemos renunciado a la idea de conocimiento absolutamente cierto no hemos renunciado a la idea de buscar la verdad . Sin la idea reguladora de verdad la cr?tica carece de sentido". Ya Arist?teles hace tiempo que hab?a sentenciado que esta teor?a no es cosa de hombre y que va contra natura porque los hombres sabemos que hay algo y no s?lo lo sabemos sino que necesitamos saberlo para seguir vivos. No va con la naturaleza humana renunciar a encontrar un d?a el porqu? y el para qu? de nuestra existencia. El hombre no puede vivir por mucho tiempo instalado en la inseguridad e incertidumbre; necesita de algo a que agarrarse, es preciso creer en algo para seguir luchando; necesitamos de la verdad y el bien para orientar nuestros pasos en direcci?n correcta.

Sin verdad la libertad del hombre no deja de ser un sue?o imposible, porque no es la libertad del hombre la crea la verdad sino justamente al rev?s es la verdad del hombre la que nos hace libres. La libertad de pensamiento no es para quien pueda decir del hombre todo lo que le venga en gana sino decir aquello que le es propio. El relativismo ha de dejar de presentarse como la liberadora del hombre porque desde el momento que rompe con toda verdad, nada hay ya que pueda proteger al propio hombre que queda convertido en un objeto f?cilmente manipulable, expuesto a todos los caprichos y a merced de los que mandan, ll?mense como se llamen. A partir de aqu? comienzan a tomar sentido expresiones que nos hablan de la dictadura del relativismo que est? haciendo posible que la fuerza de la raz?n sea sustituida por la raz?n de la fuerza. Siempre sucede lo mismo; cuando se renuncia a las verdades objetivas, a criterios fijos y estables se acaba cayendo en manos de los oportunistas de turno que acaban por imponer caprichosamente sus propios dogmas.

Esto es algo de lo que est? pasando hoy tambi?n en nuestra sociedad. Los hombres de nuestros tiempo vivimos instalado en un relativismo que abarca todos los ?rdenes. No existe un compromiso serio con la verdad y con el bien. Ya casi nadie cree en verdades inmutables ni en amores que duren para siempre, las gentes se contentan con verdades provisionales, para ir tirando y las parejas se juran amor eterno mientras ?ste dure. Las semillas del pensamiento d?bil esparcidas en el ?ltimo tercio del siglo XX pueden haber comenzado a dar sus frutos.

Publicado por mario.web @ 14:34
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