Lunes, 02 de mayo de 2011
Los tres grandes compromisos ?ticos del cristiano, se fundamentan en el amor al pr?jimo: integridad moral, justicia y sinceridad de palabra. Con ello se evitar? la corrupci?n de la vida p?blica.
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Juan Pablo II: Condiciones ?ticas b?sicas para el encuentro con Dios
Juan Pablo II: Condiciones ?ticas b?sicas para el encuentro con Dios

Publicamos la meditaci?n que ofreci? Juan Pablo II en la audiencia general de este mi?rcoles sobre el Salmo 14, composici?n b?blica que responde a la pregunta: ?Qui?n es justo ante el Se?or?


Se?or, ?qui?n puede hospedarse en tu tienda
y habitar en tu monte santo?

El que procede honradamente
y pr?ctica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua,

el que no hace mal a su pr?jimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al imp?o
y honra a los que temen al Se?or,

el que no retracta lo que jur?
a?n en da?o propio,
el que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.

El que as? obra nunca fallar?.



1. El Salmo 14, que se presenta a nuestra reflexi?n, con frecuencia es clasificado por los estudiosos de la Biblia como parte de una ?liturgia de entrada?. Como sucede en otras composiciones del Salterio (Cf. por ejemplo, los Salmos 23; 25; 94), hace pensar en una especie de procesi?n de fieles que se congrega en las puertas del templo de Si?n para acceder al culto. En una especie de di?logo entre fieles y levitas, se mencionan las condiciones indispensables para ser admitidos a la celebraci?n lit?rgica y, por tanto, a la intimidad divina.

Por un lado se plantea la pregunta: ?Se?or, ?qui?n puede hospedarse en tu tienda y habitar en tu monte santo?? (Salmo 14, 1). Por otro, se hace una lista de las cualidades requeridas para cruzar el umbral que lleva a la ?tienda?, es decir, al templo del ?monte santo? de Si?n. Las cualidades enumeradas son once y constituyen una s?ntesis ideal de los compromisos morales b?sicos presentes en la ley b?blica (Cf. vers?culos 2-5).

2. En las fachadas de los templos egipcios y babilonios, en ocasiones estaban esculpidas las condiciones exigidas para entrar en el recinto sagrado. Pero se puede apreciar una diferencia significativa con las sugeridas por nuestro Salmo. En muchas culturas religiosas para ser admitidos ante la Divinidad se exige sobre todo la pureza ritual exterior que comporta abluciones, gestos, y vestidos particulares.

El Salmo 14, por el contrario, exige la purificaci?n de la conciencia para que sus opciones est?n inspiradas por el amor de la justicia y del pr?ximo. En estos vers?culos se puede experimentar c?mo vibra el esp?ritu de los profetas que continuamente invitan a conjugar fe y vida, oraci?n y compromiso existencial, adoraci?n y justicia social (Cf. Isa?as 1, 10-20; 33,14-16; Oseas 6,6; Miqueas 6,6-8; Jerem?as 6, 20).

Escuchemos, por ejemplo, la vehemente reprimenda del profeta Am?s, que denuncia en nombre de Dios un culto desapegado de la historia cotidiana: ?Yo detesto, desprecio vuestras fiestas, no me gusta el olor de vuestras reuniones solemnes. Si me ofrec?is holocaustos... no me complazco en vuestras oblaciones, ni miro a vuestros sacrificios de comuni?n de novillos cebados... ?Que fluya, s?, el juicio como agua y la justicia como arroyo perenne!? (Am?s 5, 21-22.24).

3. Pasemos ahora a ver los once compromisos presentados por el Salmista, que pueden servir de base para un examen de conciencia personal cada vez que nos preparamos a confesar nuestras culpas para ser admitidos en la comuni?n con el Se?or en la celebraci?n lit?rgica.

Los tres primeros compromisos son de car?cter general y expresan una opci?n ?tica: seguir el camino de la integridad moral, de la pr?ctica de la justicia y, por ?ltimo, de la sinceridad perfecta en las palabras (Cf. Salmo 14, 2).

Vienen, despu?s, tres deberes que podemos definir de relaci?n con el pr?jimo: eliminar la calumnia del lenguaje, evitar toda acci?n que pueda hacer mal al hermano, no difamar al que vive junto a nosotros diariamente (Cf. vers?culo 3). Se exige despu?s tomar posici?n de manera clara en el ?mbito social: despreciar al malvado, honrar a quien teme a Dios. Por ?ltimo, se enumeran los ?ltimos tres preceptos sobre los que hay que examinar la conciencia: ser fieles a la palabra dada, al juramento, aunque esto implique consecuencias da?inas; no practicar la usura, plaga que tambi?n en nuestros d?as es una realidad infame, capaz de estrangular la vida de muchas personas, y por ?ltimo, evitar toda corrupci?n de la vida p?blica, otro compromiso que hay que practicar con rigor tambi?n en nuestro tiempo.

4. Seguir este camino de decisiones morales aut?nticas significa estar dispuestos al encuentro con el Se?or. Jesus, en el ?Discurso de la Monta?a?, propondr? una esencial ?liturgia de entrada?: ?Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda all?, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda? (Mateo 5, 23-24).

Quien act?a como indica el Salmista, dice al concluir nuestra oraci?n, ?nunca fallar? (Salmo 14, 5). San Hilario de Poitiers, padre y doctor de la Iglesia del siglo IV, en su ?Tractatus super Psalmos?, comenta as? esta conclusi?n, entrelaz?ndola con la imagen del inicio de la tienda del templo de Si?n: ?Al obrar seg?n estos preceptos, es posible hospedarse en esta tienda, se descansa en el monte. Se subraya firmemente la custodia de los preceptos y la obra de los mandamientos. Este Salmo tiene que fundarse en la intimidad, tiene que ser escrito en el coraz?n, anotado en la memoria. D?a y noche tenemos que confrontarnos con el tesoro de su rica brevedad. De este modo, una vez adquirida esta riqueza en el camino hacia la eternidad, y morando en la Iglesia, podremos descansar en la gloria del cuerpo de Cristo? (PL 9, 308).

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia un colaborador del Papa de la Secretar?a de Estado resumi? la catequesis en castellano. El Papa, a continuaci?n, saludo a los peregrinos de Am?rica Latina y Espa?a.].

Queridos hermanos y hermanas:
El Salmo que acabamos de proclamar nos hace pensar en un Canto de entrada. En el di?logo entre fieles y levitas, durante la procesi?n hacia el templo, se establecen las condiciones indispensables para participar en la celebraci?n lit?rgica. A diferencia de otras culturas religiosas que, para ser admitidos ante de la divinidad, exigen sobre todo pureza ritual exterior, el salmista exige la purificaci?n de la conciencia, para que cada decisi?n est? inspirada en el amor al pr?jimo, invitando a conjugar fe y vida, oraci?n y compromiso, adoraci?n y justicia social.

Estas exigencias morales pueden ser la base del examen de conciencia personal cada vez que nos preparamos para la Confesi?n y para recibir dignamente la Comuni?n.

Saludo cordialmente a los peregrinos de Espa?a y Am?rica Latina, especialmente a los fieles de San Pedro y San Pablo, San Jorge, Santa Teresa y los Remedios de C?diz-Ceuta, as? como a los de Sanxenxo, Pontevedra. ?Qu? las exigencias interiores que nos ha recordado el Salmo de hoy, renueven vuestros corazones y os dispongan a un encuentro m?s profundo con el Se?or!


Publicado por mario.web @ 2:02
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