Lunes, 02 de mayo de 2011

Juan 9, 1- 41. Cuaresma. Combatir la ceguera del alma y del coraz?n para iluminar nuestra vida con la luz de la gracia y el amor de Dios.
Autor: Eduardo Guerra Fern?ndez | Fuente: Catholic.net
Evangelio

Lectura del santo Evangelio seg?n san Juan 9, 1- 41

Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus disc?pulos: ?Rabb?, ?qui?n pec?, ?l o sus padres, para que haya nacido ciego?? Respondi? Jes?s: ?Ni ?l pec? ni sus padres; es para que se manifiesten en ?l las obras de Dios. Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de d?a; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo.? Dicho esto, escupi? en tierra, hizo barro con la saliva, y unt? con el barro los ojos del ciego y le dijo: ?Vete, l?vate en la piscina de Silo? (que quiere decir Enviado). El fue, se lav? y volvi? ya viendo. Los vecinos y los que sol?an verle antes, pues era mendigo, dec?an: ??No es ?ste el que se sentaba para mendigar?? Unos dec?an: ?Es ?l?. ?No, dec?an otros, sino que es uno que se le parece.? Pero ?l dec?a: ?Soy yo.? Le dijeron entonces: ??C?mo, pues, se te han abierto los ojos?? El respondi?: ?Ese hombre que se llama Jes?s, hizo barro, me unt? los ojos y me dijo: ?Vete a Silo? y l?vate.? Yo fui, me lav? y vi.? Ellos le dijeron: ??D?nde est? ?se?? El respondi?: ?No lo s?.? Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego. Pero era s?bado el d?a en que Jes?s hizo barro y le abri? los ojos. Los fariseos a su vez le preguntaron c?mo hab?a recobrado la vista. El les dijo: ?Me puso barro sobre los ojos, me lav? y veo.? Algunos fariseos dec?an: ?Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el s?bado.? Otros dec?an: ?Pero, ?c?mo puede un pecador realizar semejantes se?ales?? Y hab?a disensi?n entre ellos. Entonces le dicen otra vez al ciego: ??Y t? qu? dices de ?l, ya que te ha abierto los ojos?? El respondi?: ?Que es un profeta.? No creyeron los jud?os que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que hab?a recobrado la vista y les preguntaron: ??Es ?ste vuestro hijo, el que dec?s que naci? ciego? ?C?mo, pues, ve ahora?? Sus padres respondieron: ?Nosotros sabemos que este es nuestro hijo y que naci? ciego. Pero, c?mo ve ahora, no lo sabemos; ni qui?n le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntadle; edad tiene; puede hablar de s? mismo.? Sus padres dec?an esto por miedo por los jud?os, pues los jud?os se hab?an puesto ya de acuerdo en que, si alguno le reconoc?a como Cristo, quedara excluido de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: ?Edad tiene; pregunt?dselo a ?l.? Le llamaron por segunda vez al hombre que hab?a sido ciego y le dijeron: ?Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.? Les respondi?: ?Si es un pecador, no lo s?. S?lo s? una cosa: que era ciego y ahora veo.? Le dijeron entonces: ??Qu? hizo contigo? ?C?mo te abri? los ojos?? El replic?: ?Os lo he dicho ya, y no me hab?is escuchado. ?Por qu? quer?is o?rlo otra vez? ?Es qu? quer?is tambi?n vosotros haceros disc?pulos suyos?? Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: ?T? eres disc?pulo de ese hombre; nosotros somos disc?pulos de Mois?s. Nosotros sabemos que a Mois?s le habl? Dios; pero ?se no sabemos de d?nde es.? El hombre les respondi?: ?Eso es lo extra?o: que vosotros no sep?is de d?nde es y que me haya abierto a m? los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; mas, si uno es religioso y cumple su voluntad, a ?se le escucha. Jam?s se ha o?do decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento. Si ?ste no viniera de Dios, no podr?a hacer nada.? Ellos le respondieron: ?Has nacido todo entero en pecado ?y nos da lecciones a nosotros?? Y le echaron fuera. Jes?s se enter? de que le hab?an echado fuera y, encontr?ndose con ?l, le dijo: ??T? crees en el Hijo del hombre?? El respondi?: ??Y qui?n es, Se?or, para que crea en ?l?? Jes?s le dijo: ?Le has visto; el que est? hablando contigo, ?se es.? El entonces dijo: ?Creo, Se?or.? Y se postr? ante ?l. Y dijo Jes?s: ?Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos.? Algunos fariseos que estaban con ?l oyeron esto y le dijeron: ?Es que tambi?n nosotros somos ciegos?? Jes?s les respondi?: Si fuerais ciegos, no tendr?ais pecado; pero, como dec?s: Vemos, vuestro pecado permanece.?

Oraci?n introductoria

Jes?s, gracias porque podemos disfrutar el don de ver tu mano amorosa en la creaci?n, porque podemos ver tus maravillas en cada una de nuestras vidas. Jes?s, te pido que no suceda en nuestras vidas la condena de tus palabras: ?y viendo no ven?. ?Cu?ntas veces Jes?s estamos ciegos del alma! ?Y no vemos! Devu?lvenos la vista del coraz?n, Jes?s, para ver todo con la luz de tu gracia. Muchas veces, Se?or, Nos ciega nuestro ego?smo, nuestros gustos, nuestros caprichos y comodidades. ?Ven pronto a salvarnos, Jes?s! S?canos de las tinieblas de nuestro pecado.

Meditaci?n

Deteng?monos brevemente en el relato del ciego de nacimiento (cf. Jn 9, 1-41). Los disc?pulos, seg?n la mentalidad com?n de aquel tiempo, dan por descontado que su ceguera es consecuencia de un pecado suyo o de sus padres. Jes?s, por el contrario, rechaza este prejuicio y afirma: "Ni este pec? ni sus padres; es para que se manifiesten en ?l las obras de Dios" (Jn 9, 3). ?Qu? consuelo nos proporcionan estas palabras! Nos hacen escuchar la voz viva de Dios, que es Amor providencial y sabio. Ante el hombre marcado por su limitaci?n y por el sufrimiento, Jes?s no piensa en posibles culpas, sino en la voluntad de Dios que ha creado al hombre para la vida. Y por eso declara solemnemente: "Tengo que hacer las obras del que me ha enviado. (...) Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo" (Jn 9, 4-5). Inmediatamente pasa a la acci?n: con un poco de tierra y de saliva hace barro y lo unta en los ojos del ciego. Este gesto alude a la creaci?n del hombre, que la Biblia narra con el s?mbolo de la tierra modelada y animada por el soplo de Dios (cf. Gn 2, 7). De hecho, "Ad?n" significa "suelo", y el cuerpo humano est? efectivamente compuesto por elementos de la tierra. Al curar al hombre, Jes?s realiza una nueva creaci?n. Pero esa curaci?n suscita una encendida discusi?n, porque Jes?s la realiza en s?bado, violando, seg?n los fariseos, el precepto festivo. As?, al final del relato, Jes?s y el ciego son "expulsados" por los fariseos: uno por haber violado la ley; el otro, porque, a pesar de la curaci?n, sigue siendo considerado pecador desde su nacimiento (Benedicto XVI, ?ngelus, 2 de marzo de 2008).

Reflexi?n Apost?lica

?No se enciende una l?mpara para ponerla bajo el celem?n, sino en lo alto de la casa para que brille y alumbra a todos los de la casa?. Esta es la misi?n del cristiano, de cada uno de nosotros. Hemos sido dotados de la luz de Cristo, que es la vida de gracia. Con nuestro ejemplo podemos acercar a un mayor n?mero de hombres a la luz de Cristo. Es necesario combatir la ceguera del alma y del coraz?n para iluminar nuestras vidas con la luz de la gracia y del amor de Dios. Somos instrumentos del amor de Cristo. ?He venido a traer fuego al mundo?. El fuego de la caridad, de la justicia y de la paz.

Prop?sito

Vivir? con mayor delicadeza la fidelidad a mi conciencia evitando todo aquello que ofenda y me lleve a perder mi amistad con Cristo.

Dialogo con Cristo

Jes?s quiero corresponder al don de la vida de gracia. ?Qu? ser?a de nuestras vidas sin tu presencia en nuestras almas! Ay?danos a valorarla al m?ximo y a cuidarla con mucho cari?o. Te pedimos por todas aquellas almas que a?n no te han conocido y andan en tinieblas para que alg?n d?a abran los ojos de sus corazones al amor de Dios. Tambi?n te pido por aquellas personas que aun conoci?ndote no se acercan a ti.


Te amo, Se?or, y la ?nica gracia que te pido es amarte eternamente. Dios m?o, si mi lengua no puede decir en todos los momentos que te amo, quiero que mi coraz?n te lo repita cada vez que respiro. (San Juan Mar?a Vianney)


Publicado por mario.web @ 9:16
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