Lunes, 02 de mayo de 2011

Juan 5, 1-3. 5-16. Cuaresma. El paral?tico es imagen de todo ser humano al que el pecado impide moverse libremente, caminar por la senda del bien.
Autor: Gustavo Yael Rodr?guez | Fuente: Catholic.net
Evangelio


Lectura del santo Evangelio seg?n san Juan 5, 1-3. 5-16

Despu?s de esto, se celebraba una fiesta de los jud?os y Jes?s subi? a Jerusal?n, junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusal?n, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco p?rticos. Bajo estos p?rticos yac?a una multitud de enfermos, ciegos, paral?ticos y lisiados, que esperaban la agitaci?n del agua. Hab?a all? un hombre que estaba enfermo desde hac?a treinta y ocho a?os. Al verlo tendido, y sabiendo que hac?a tanto tiempo que estaba as?, Jes?s le pregunt?: ??Quieres curarte??. El respondi?: ?Se?or, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes?. Jes?s le dijo: ?Lev?ntate, toma tu camilla y camina?. En seguida el hombre se cur?, tom? su camilla y empez? a caminar. Era un s?bado, y los Jud?os dijeron entonces al que acababa de ser curado: ?Es s?bado. No te est? permitido llevar tu camilla?. El les respondi?: ?El que me cur? me dijo: ?Toma tu camilla y camina?. Ellos le preguntaron: ??Qui?n es ese hombre que te dijo: ?Toma tu camilla y camina??. Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jes?s hab?a desaparecido entre la multitud que estaba all?. Despu?s, Jes?s lo encontr? en el Templo y le dijo: ?Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrir?n peores cosas todav?a?. El hombre fue a decir a los jud?os que era Jes?s el que lo hab?a curado. Ellos atacaban a Jes?s, porque hac?a esas cosas en s?bado.

Oraci?n introductoria

Jes?s, en primer lugar quiero agradecerte por esta oportunidad de encontrarme contigo. Te ofrezco, al inicio de esta oraci?n, mi coraz?n, mi inteligencia, mi voluntad y todo mi ser. D?jame orar hoy junto a Ti para aprender de Ti y para que cambies mi coraz?n. Se?or, creo en Ti pero aumenta mi fe; espero en Ti pero ay?dame a esperar sin desconfianza; te amo pero ay?dame a demostrarte que te quiero. Mar?a, pongo mi oraci?n en tus manos para que me ayudes a conocer y a amar m?s a tu Hijo.

Petici?n

Se?or, que me d? cuenta que soy un cristiano necesitado de tu gracia y que pueda llevar tu amor a los que m?s necesitan de Ti.

Meditaci?n

El paral?tico es imagen de todo ser humano al que el pecado impide moverse libremente, caminar por la senda del bien, dar lo mejor de s? (...) Tambi?n hoy la humanidad lleva en s? los signos del pecado, que le impide progresar con agilidad en los valores de fraternidad, justicia y paz, a pesar de sus prop?sitos hechos en solemnes declaraciones. ?Por qu?? ?Qu? es lo que entorpece su camino? ?Qu? es lo que paraliza este desarrollo integral? Sabemos bien que, en el plano hist?rico, las causas son m?ltiples y el problema es complejo. Pero la palabra de Dios nos invita a tener una mirada de fe y a confiar, pues s?lo Jes?s puede curar verdaderamente (cf. Benedicto XVI, ?ngelus, 19 de febrero de 2006).

A Dios lo encontramos en nuestra vida, lo escuchamos en momentos y en lugares concretos. Por ejemplo, en un sacerdote, en un amigo, en una religiosa, en una madre, en una imagen, en una pel?cula. De alg?n modo, Dios nos revela lo quiere y lo que espera de nosotros.

Jesucristo sab?a que el paral?tico llevaba enfermo treinta y ocho a?os. El Se?or conoce las profundidades y lo m?s oculto del coraz?n humano. ?l conoce nuestros sufrimientos y qu? es lo que nos duele. Cristo no se contenta con saberlo. ?l nos ama y porque nos ama nos quiere liberar de las penas y nos cura.

Reflexi?n apost?lica

Como Jesucristo, nosotros estamos llamados a llevar la esperanza y el alivio a quienes sufren, que no s?lo son enfermos del cuerpo sino tambi?n del alma.

Del paral?tico podemos aprender su apertura a Cristo. No duda en decir a Cristo lo que le aflige y cuando Cristo le ordena que se levante, el enfermo lo hace sin pensar en los l?mites humanos.

La peor enfermedad que podemos sufrir es la de pecar, la de perder a Dios, perder la vida de gracia, porque es el tesoro m?s grande que tenemos y que llevamos en nuestra alma desde el d?a de nuestro bautismo.

Prop?sito

Poner en pr?ctica una de las obras de misericordia. Por ejemplo, dar de comer al hambriento.

Di?logo con Cristo

Se?or, gracias por tu compa??a, gracias por tu amor. Te pido que me ayudes a vivir la caridad como T? la viviste y la manifestaste al paral?tico. Fortal?ceme para seguir tu invitaci?n a no pecar m?s y a levantarme cuantas veces caiga. Mar?a, te agradezco tu protecci?n y tu afecto. Pongo mi prop?sito en tus manos.

?Como Jes?s fue el anunciador del amor de Dios Padre, tambi?n nosotros lo debemos ser de la caridad de Cristo: somos mensajeros de su resurrecci?n, de su victoria sobre el mal y sobre la muerte, portadores de su amor divino?

(Benedicto XVI, 5 de abril de 2010).


Publicado por mario.web @ 9:17
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios