Lunes, 02 de mayo de 2011

Lucas 24 13-35. Mi?rcoles de Pascua. Cristo les hizo ver que, en muchas ocasiones, sus caminos no son los nuestros. Por eso, es necesario vivir con una fe profunda.
Autor: H. Jos? Adad Mendoza S?nchez | Fuente: Catholic.net
Evangelio


Lectura del santo Evangelio seg?n san Lucas 24 13-35

Ese mismo d?a, dos de los disc?pulos iban a un peque?o pueblo llamado Ema?s, situado a unos diez kil?metros de Jerusal?n. En el camino hablaban sobre lo que hab?a ocurrido. Mientras conversaban y discut?an, el mismo Jes?s se acerc? y sigui? caminando con ellos. Pero algo imped?a que sus ojo lo reconocieran. El les dijo: ??Qu? comentaban por el camino??. Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleof?s, le respondi?: ??T? eres el ?nico forastero en Jerusal?n que ignora lo que pas? en estos d?as!?. ??Qu? cosa??, les pregunt?. Ellos respondieron: ?Lo referente a Jes?s, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y c?mo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esper?bamos que fuera ?l quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres d?as que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que est?n con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jes?s, volvieron diciendo que se les hab?a aparecido unos ?ngeles, asegur?ndoles que ?l est? vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres hab?an dicho. Pero a ?l no lo vieron?. Jes?s les dijo: ??Hombres duros de entendimiento, c?mo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ?No ser? necesario que el Mes?as soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?? Y comenzando por Mois?s y continuando en todas las Escrituras lo que se refer?a a ?l. Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jes?s hizo adem?n de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: ?Qu?date con nosotros, porque ya es tarde y el d?a se acaba?. El entr? y se qued? con ellos. Y estando a la mesa, tom? el pan y pronunci? la bendici?n; luego lo parti? y se lo dio. Entonces los ojos de los disc?pulos se abrieron y lo reconocieron, pero ?l hab?a desaparecido de su vista. Y se dec?an: ??No ard?a acaso nuestro coraz?n, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras??. En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusal?n. All? encontraron reunidos a los Once y a los dem?s que estaban con ellos, y estos les dijeron: ?Es verdad, ?el Se?or ha resucitado y se apareci? a Sim?n!?. Ellos, por su parte, contaron lo que les hab?a pasado en el camino y c?mo lo hab?an reconocido al partir el pan.

Oraci?n Introductoria

Se?or Jes?s, abre mis ojos y mi coraz?n para verte en todas las circunstancias de mi vida. Dame un esp?ritu abierto a la aceptaci?n de tu voluntad para poder realizarla por Amor, como t? realizaste la voluntad del Padre. Aumenta mi fe para contemplar vivamente, con estos ojos terrenales, tu Sacramento de Amor, es decir, el don de la Eucarist?a. Amen.

Petici?n

Se?or te pido que a lo largo de este d?a m? coraz?n arda de amor por ti. Ens??ame a valorar el don de la Eucarist?a.

Meditaci?n

En la conversaci?n de los disc?pulos con el peregrino desconocido impresiona la expresi?n que el evangelista san Lucas pone en los labios de uno de ellos: ?Nosotros esper?bamos...? (Lc 24, 21). Este verbo en pasado lo dice todo: Hemos cre?do, hemos seguido, hemos esperado..., pero ahora todo ha terminado. Tambi?n Jes?s de Nazaret, que se hab?a manifestado como un profeta poderoso en obras y palabras, ha fracasado, y nosotros estamos decepcionados.
Este drama de los disc?pulos de Ema?s es como un espejo de la situaci?n de muchos cristianos de nuestro tiempo. Al parecer, la esperanza de la fe ha fracasado. La fe misma entra en crisis a causa de experiencias negativas que nos llevan a sentirnos abandonados por el Se?or. Pero este camino hacia Ema?s, por el que avanzamos, puede llegar a ser el camino de una purificaci?n y maduraci?n de nuestra fe en Dios.
Tambi?n hoy podemos entrar en di?logo con Jes?s escuchando su palabra. Tambi?n hoy, ?l parte el pan para nosotros y se entrega a s? mismo como nuestro pan. As?, el encuentro con Cristo resucitado, que es posible tambi?n hoy, nos da una fe m?s profunda y aut?ntica, templada, por decirlo as?, por el fuego del acontecimiento pascual; una fe s?lida, porque no se alimenta de ideas humanas, sino de la palabra de Dios y de su presencia real en la Eucarist?a (Benedicto XVI, Regina Caeli, 6 de abril de 2008).


Reflexi?n apost?lica

Los disc?pulos de Ema?s, cuando caminaban con sus dudas y bajo la tentaci?n del des?nimo, escucharon las palabras consoladoras de Jes?s. Cristo les hizo ver que, en muchas ocasiones, sus caminos no son los nuestros. Por eso, es necesario vivir con una fe profunda y luminosa que nos lleve a la aceptaci?n amorosa de la voluntad de Dios en nuestra vida. Justamente en la Eucarist?a encontramos el consuelo y la fuerza para seguir luchando a?n en medio de las dificultades y contrariedades de la vida.

Prop?sito

Acercarme a una Iglesia para visitar a Jesucristo en la Eucarist?a y pedirle la gracia de que aumente mi fe.

Di?logo Final

Jes?s qu?date con nosotros, queremos vivir contigo. Eres T?, Se?or, nuestra ?nica alegr?a y seguridad. Se?or quiero vivir, siempre, cerca de Ti. D?jame entrar en tu coraz?n para que el m?o arda de amor por Ti. Dame la gracia de valorar y recibir dignamente el sacramento de la Eucarist?a.


Que la alegr?a de Cristo resucitado colme vuestro coraz?n de serenidad en el camino de la vida y os aliente a orar, a escuchar con fervor su palabra, a participar dignamente en los sacramentos y a dar testimonio del Evangelio. (Benedicto XVI, Regina Caeli, 6 de abril de 2008)


Publicado por mario.web @ 9:23
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