Lunes, 02 de mayo de 2011

Lucas 24, 35-48. Jueves de Pascua. Los disc?pulos lo reconocieron en la fracci?n del Pan. En cada Eucar?st?a me encuentro realmente con Dios.
Autor: H. Jes?s Aguilera | Fuente: Catholic.net
Evangelio

Lectura del santo Evangelio seg?n san Lucas 24, 35-48

Ellos, por su parte, contaron lo que les hab?a pasado en el camino y c?mo lo hab?an reconocido al partir el pan. At?nitos y llenos de temor, cre?an ver un esp?ritu, pero Jes?s les pregunt?: ??Por qu? est?n turbados y se les presentan esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. T?quenme y vean. Un esp?ritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo?. Y diciendo esto, les mostr? sus manos y sus pies. Era tal la alegr?a y la admiraci?n de los disc?pulos, que se resist?an a creer. Pero Jes?s les pregunt?: ??Tienen aqu? algo para comer??. Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; ?l lo tom? y lo comi? delante de todos. Despu?s les dijo: ?Cuando todav?a estaba con ustedes, yo les dec?a: Es necesario que se cumpla todo lo que est? escrito de m? en la Ley de Mois?s, en los Profetas y en los Salmos?. Entonces les abri? la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y a?adi?: As? est? escrito: el Mes?as deb?a sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer d?a, y comenzando por Jerusal?n, en su Nombre deb?a predicarse a todas las naciones la conversi?n para el perd?n de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto.

Oraci?n introductoria

Se?or, en esto d?as hemos meditado profundamente en tu vida, tu muerte, tu resurrecci?n. Dame la gracia de vivir con mayor conciencia mis compromisos cristianos, pues no quiero pasar indiferente ante tu amor. Ilumina mi mente y mi coraz?n con un rayo de tu luz para que te busque en todo momento y te d? el primer lugar en mi vida.

Petici?n

Se?or, dame una fe sencilla que me lleve a encontrarte personalmente en la Eucarist?a. Aumenta mi confianza para acercarme, como un ni?o, a tu Sagrario. Conc?deme un amor vigoroso a la Sagrada Eucar?stica.

Meditaci?n

En la p?gina evang?lica, san Lucas refiere una de las apariciones de Jes?s resucitado (cf. Lc 24, 35-48). Precisamente al inicio del pasaje, el evangelista comenta que los dos disc?pulos de Ema?s, habiendo vuelto de prisa a Jerusal?n, contaron a los Once c?mo lo hab?an reconocido "al partir el pan" (Lc 24, 35). Y, mientras estaban contando la extraordinaria experiencia de su encuentro con el Se?or, ?l "se present? en medio de ellos" (v. 36). A causa de esta repentina aparici?n, los Ap?stoles se atemorizaron y asustaron hasta tal punto que Jes?s, para tranquilizarlos y vencer cualquier titubeo y duda, les pidi? que lo tocaran -no era una fantasma, sino un hombre de carne y hueso-, y despu?s les pidi? algo para comer. Una vez m?s, como hab?a sucedido con los dos disc?pulos de Ema?s, Cristo resucitado se manifiesta a los disc?pulos en la mesa. Toda comunidad revive esta misma experiencia en la celebraci?n eucar?stica, especialmente en la dominical. La Eucarist?a, lugar privilegiado en el que la Iglesia reconoce "al autor de la vida" (cf. Hch 3, 15), es "la fracci?n del pan", como se llama en los Hechos de los Ap?stoles. En ella, mediante la fe, entramos en comuni?n con Cristo, que es "sacerdote, v?ctima y altar" (cf. Prefacio pascual v) y est? en medio de nosotros (Benedicto XVI, Homil?a, 26 de abril de 2009).

Reflexi?n apost?lica

?Qu? ser?a de nuestra vida de cristianos sin la Eucarist?a? La Eucarist?a es la herencia perpetua y viva que nos dej? el Se?or en el sacramento de su Cuerpo y su Sangre, en el que debemos reflexionar y profundizar constantemente. Los disc?pulos reconocieron al Se?or en la fracci?n del Pan. En cada celebraci?n Eucar?stica me acerco con el deseo de encontrarme, realmente, con Dios.

Prop?sito

Me esforzar? por vivir cada Eucarist?a con fe y con el deseo sincero de acercarme m?s a Dios.

Di?logo

Jesucristo, gracias por el don de tu Eucarist?a. Te has quedado conmigo en el Sagrario para ser mi refugio, mi consuelo, mi fortaleza y mi alegr?a. Reg?lame una fe viva en la Eucarist?a que me lleve a valorar con profundidad tu amor y tu amistad.

Que tambi?n nuestra existencia se convierta en un canto de alabanza a Dios, a ejemplo de Jes?s, adorado con fe en el misterio eucar?stico y servido con generosidad en nuestro pr?jimo.?
(Benedicto XVI, Homil?a, 26 de abril de 2009).


Publicado por mario.web @ 9:25
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