Lunes, 02 de mayo de 2011

Juan 3, 1-8. Pascua. Nicodemo no se queda sumido en su dificultad, busca encontrarse con Jes?s, le abre su alma y, Cristo, le ayuda.
Autor: Felipe de Jes?s Rodr?guez | Fuente: Catholic.net

Evangelio

Lectura del santo Evangelio seg?n san Juan 3, 1-8

Hab?a un fariseo llamado Nicodemo, hombre principal entre los jud?os, que fue de noche a ver a Jes?s y le dijo: ?Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer las se?ales milagrosas que t? haces, si Dios no est? con ?l?. Jes?s le contest?: ?Yo te aseguro que quien no renace de lo alto, no puede ver el Reino de Dios?. Nicodemo le pregunt?: ??C?mo puede nacer un hombre siendo ya viejo? ?Acaso puede, por segunda vez, entrar en el vientre de su madre y volver a nacer??. Le respondi? Jes?s: ?Yo te aseguro que el que no nace del agua y del Esp?ritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne, es carne; lo que nace del Esp?ritu, es esp?ritu. No te extra?es de que te haya dicho: ?Tienen que renacer de lo alto?. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de d?nde viene ni a d?nde va. As? pasa con quien ha nacido del Esp?ritu?.

Oraci?n introductoria

?Que tu sabidur?a, Se?or, me dirija y tu justicia me reprima; que tu misericordia me consuele y tu poder me defienda? (Oraci?n del Papa Clemente XI).

Petici?n

Se?or, que mi vida no quede igual despu?s de este encuentro contigo.

Meditaci?n

Nicodemo se atreve a buscar a Jes?s. Parece que en ese ?fue de noche?, san Juan, nos describe la situaci?n interna que viv?a: estaba confundido. O?a de Jes?s, quiz? presenci? alguno de sus milagros, pero no estaba seguro si era el Mes?as esperado. Aquel ?hombre principal entre los jud?os? dudaba del Se?or. Lo incre?ble es que Nicodemo no se queda sumido en su dificultad. Nicodemo busca encontrarse con Jes?s, le abre a Cristo su alma y, Cristo, le ayuda: ?tienes que renacer de nuevo, tienes que ser un hombre nuevo, tienes que dejar que la gracia toque tu alma, tienes que dejarte tocar por el triunfo de mi resurrecci?n?.
Muchas veces pasamos por esas ?noches oscuras?; tambi?n las enfermedades, las injusticias, las soledades, las incomprensiones, confunden nuestra fe en Dios. No temamos acercarnos a Cristo. Nicodemo nos ense?a que, cuando nos encontramos con Cristo, ?l nos escucha, nos responde, nos da una esperanza para ?renacer de nuevo?, para rehacer nuestra vida, para purificar nuestras dudas con la gracia del Esp?ritu Santo.

Reflexi?n apost?lica

?Todo el di?logo entre Jes?s y Nicodemo pone de relieve la extraordinaria riqueza de significado de todo encuentro, incluso del encuentro del hombre con otro hombre. Efectivamente, el encuentro es el fen?meno sorprendente y real, gracias al cual el hombre sale de su soledad originaria para afrontar la existencia? (Juan Pablo II, 16-11-1983). Nuestros encuentros con los dem?s (con los hijos, con nuestra pareja, con los amigos, con los extra?os, etc.) deben ser un reflejo del encuentro entre Cristo y Nicodemo. La acogida, la serenidad, la confianza, la apertura al di?logo, la comprensi?n, deben sobresalir por encima de nuestros sentimientos y circunstancias personales.

Prop?sito

Intentar? hacer una visita a Cristo Eucarist?a en alguna iglesia o unos minutos de oraci?n personal.

Di?logo con Cristo

Se?or, t? sabes bien qu? hay dentro de mi alma. Sabes lo que sufro, conoces lo que me est? causando tanto dolor. Yo solo no puedo sin tu ayuda. Necesito tu luz, tu gracia, tu fuerza y tu cercan?a. As? sea.


?Dios no es un ser indiferente o lejano, por lo que no estamos abandonados a nosotros mismos" (Juan Pablo II).


Publicado por mario.web @ 9:26
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