Martes, 03 de mayo de 2011
Alfonso L?pez Quint?s nos ofrece una interesante serie de art?culos en los que explora el tema de la manipulaci?n; en esta emisi?n nos ofrece una serie de ant?dotos contra la manipulaci?n.
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La manipulaci?n a trav?s del lenguaje (Parte 5)
La manipulaci?n a trav?s del lenguaje (Parte 5)

Ant?doto contra la manipulaci?n

La pr?ctica de la manipulaci?n altera la salud espiritual de personas y grupos. ?Poseen ?stos defensas naturales contra ese virus invasor? ?Cabe poner en juego un ant?doto contra la manipulaci?n demag?gica?

Actualmente, es imposible de hecho reducir el alcance de los medios de comunicaci?n o semeterlos a un control eficaz de calidad. No hay m?s defensa fiable que una debida preparaci?n por parte de cada ciudadano. Tal preparaci?n abarca tres puntos b?sicos:

1) Estar alerta, conocer en pormenor los ardides de la manipulaci?n.

2) Pensar con rigor, saber utilizar el lenguaje con precisi?n, plantear bien las cuestiones, desarrollarlas con l?gica, no cometer saltos en el vac?o. Pensar con rigor es un arte que debemos cultivar. El que piensa con rigor es dif?cilmente manipulable. Un pueblo que no cultive el arte de pensar con la debida precisi?n est? en manos de los manipuladores.

3) Vivir creativamente. Lo m?s valioso de la vida s?lo se lo aprende de verdad cuando se lo vive. Si t?, por ejemplo, prometes crear un hogar con otra persona y eres fiel a esa promesa, vas aprendiendo d?a a d?a que ser fiel no se reduce a tener aguante. Aguantar es la tarea de muros y columnas. El hombre est? llamado a algo m?s alto, a ser creativo, es decir: a ir creando en cada momento lo que prometi? crear. La fidelidad tiene un car?cter creativo. Cuando el manipulador de turno te diga al o?do: "No aguantes, b?scate satisfacciones fuera del matrimonio, que eso es lo imaginativo y creador", sabr?s contestar adecuadamente: 3Amigo, yo no intento aguantar, sino ser fiel, que es bien distinto". Lo dir?s porque sabr?s por dentro lo que es e implica la virtud de la fidelidad.


La movilizaci?n de un contraant?doto: la confusi?n de v?rtigo y ?xtasis

Si tomamos estas tres medidas, seremos libres a pesar de la manipulaci?n. Pero aqu? surge un grave peligro: quienes desean dominarnos est?n poniendo en juego un contraant?doto, que consiste en confundir dos grandes procesos de nuestra vida: el de v?rtigo y el de ?xtasis. Si caemos en esta trampa, perderemos definitivamente la libertad.

El v?rtigo es un proceso espiritual que comienza con la adopci?n de una actitud ego?sta. Si soy ego?sta en la vida, tiendo a considerarme como el centro del universo y a tomar cuanto me rodea como medio para mis fines. Cuando me encuentre con una realidad -por ejemplo, una persona- que me atrae porque puede saciar mis apetencias, me dejar? fascinar por ella.

Dejarse fascinar por una persona significa dejarse arrastrar por la voluntad de dominarla para ponerla a mi servicio. Cuando estoy en camino de dominar aquello que enardece mis instintos, siento euforia, exaltaci?n interior.

Me parece que voy a adquirir una r?pida y conmovedora plenitud personal. Pero esa conmoci?n euf?rica degenera inmediatamente en decepci?n, porque, al tomar una realidad como objeto de dominio, no puedo encontrarme con ella, y no me desarrollo como persona.

Recordemos que el hombre es un ser que se constituye y desarrolla a trav?s del encuentro. Esa decepci?n profunda me produce tristeza. La tristeza acompa?a siempre a la conciencia de no estar en camino de desarrollo como persona. Esa tristeza, cuando se repite una y otra vez, se hace envolvente, asfixiante, angustiosa. Me veo vaciado de cuanto necesito para ser plenamente hombre. Al asomarme a ese vac?o, siento v?rtigo espiritual, angustia.

Si el sentimiento de angustia es irreversible porque no soy capaz de cambiar mi actitud b?sica de ego?smo, la angustia da lugar a la desesperaci?n: la conciencia l?cida y amarga de que tengo todas las salidas cerradas hacia mi realizaci?n personal.

Un joven estudiante se esforz? un d?a en convencer a una amiga drogadicta de que se estaba destruyendo. ?sta le interrumpi? y le dijo con desaliento: "No te canses. S? perfectamente que estoy bordeando el abismo. Lo que pasa es que no puedo volver atr?s, que es bien distinto". Esta conciencia de no tener salida es la desesperaci?n.

La desesperaci?n lleva r?pidamente a la destrucci?n, la propia o la ajena, la f?sica o la moral.

(Digamos entre par?ntesis que este proceso se refiere a quienes en perfecto estado de salud se entregan al af?n de poseer lo que encandila las propias apetencias, no a quienes sufren alg?n tipo de depresi?n por causas fisiol?gicas.)

Sobrevolemos lo dicho. El v?rtigo no te exige nada al principio, te lo promete todo y te lo quita todo al final. El v?rtigo te llena de ilusiones y acaba convirti?ndose en un iluso.

Veamos ahora el proceso opuesto: el de ?xtasis o creatividad. Si no soy ego?sta, sino generoso, no reduzco cuanto me rodea a medio para mis fines. Yo soy un centro de iniciativa, pero t? tambi?n. Por eso te respeto en lo que eres y en lo que estas llamado a ser.

Este respeto me lleva a colaborar contigo, no a dominarte. Colaborar es entreverar mis posibilidades con las tuyas. Y este entreveramiento es el encuentro. Al encontrarme, me desarrollo como persona y siento alegr?a.

Esta alegr?a, en su grado m?ximo, se llama entusiasmo. A m? me entusiasma encontrarme con realidades que me ofrecen tantas posibilidades de actuar creativamente que me elevan a lo mejor de m? mismo. Esa elevaci?n es el ?xtasis. Cuando me siento cercano a la realizaci?n de mi vocaci?n m?s profunda, experimento una gran felicidad interior

Esta felicidad me lleva a la edificaci?n de mi personalidad, de la m?a y de la de quienes se han encontrado conmigo. He aqu? un dato decisivo: El proceso de ?xtasis o encuentro crea vida de comunidad. El proceso de v?rtigo la destruye.

El ?xtasis es un proceso espiritual que al principio te lo exige todo, te lo promete todo y te lo da todo al final. ?Qu? es lo que exige al principio? Generosidad. No encontrar?s ni una sola acci?n que sea creativa en deporte, en vida de relaci?n, en vida est?tica o religiosa que no lleve en su base alguna dosis de generosidad. Si eres ego?sta en la pr?ctica del deporte, reducir?s tu juego a mera competici?n, que es una de las formas del v?rtigo de la ambici?n. Tomar?s a los compa?eros de juego como medios para tus fines. No fundar?s unidad sino disensi?n, y engendrar?s violencia.


Est?n a la vista las consecuencias del v?rtigo y el ?xtasis:

?El v?rtigo anula poco a poco la creatividad humana -porque imposibilita el encuentro, y toda forma de creatividad se da en el hombre a trav?s de la fundaci?n de modos diversos de encuentro-, amengua al m?ximo la sensibilidad para los grandes valores, hace imposible la fundaci?n de modos elevados de unidad.

?El ?xtasis, por el contrario, incrementa la creatividad, la sensibilidad para los grandes valores, la capacidad do unirse de forma s?lida y fecunda con las realidades del entorno.


Ahora podemos responder l?cidamente a la pregunta que dejamos antes pendiente. Dec?amos que el tirano domina a los pueblos reduciendo las comunidades a meras masas. Lo hace amenguando la capacidad creadora de cada una de las personas que constituyen tales comunidades.

Este empobrecimiento de las personas se consigue orient?ndolas hacia las diversas formas de v?rtigo no hacia las de ?xtasis. Para ello el demagogo manipulador confunde ambas formas de experiencia, y dice a las gentes, sobre todo a los j?venes: "Os concedo todo tipo de libertades para realizar experiencias exaltantes de v?rtigo. Esa exaltaci?n es la verdadera forma de entusiamo, y conduce a la felicidad y la plenitud".

Si caemos en esta trampa artera, no tenemos futuro como personas. V?rtigo y ?xtasis son polarmente opuestos en su origen -que es la actitud de ego?smo, por una parte, y de generosidad, por otra- y son diversos en sus fines: El v?rtigo tiende al ideal del dominio y el disfrute; el ?xtasis se orienta al ideal de la unidad y la solidaridad.

Confundir ambos tipos de experiencias significa proyectar el prestigio secular de las experiencias que los griegos denominaban "?xtasis" -elevaci?n a lo mejor de uno mismo- sobre las experiencias de v?rtigo y dar una aparente justificaci?n a las pr?cticas que conducen al hombre a formas de exaltaci?n aniquiladora.

Nuestra voluntad de supervivencia como seres personales nos lleva a preguntar si hay un ant?doto contra la confusi?n de v?rtigo y ?xtasis. Por fortuna, lo hay, y se basa en la convicci?n de que el ideal lo decide todo en nuestra vida.

Somos seres din?micos, debemos configurar nuestra vida conforme a un ideal; tenemos libertad para tomar un ideal u otro como meta de la existencia, impulso y sentido de nuestro obrar, pero no podemos evitar que el ideal del ego?smo y el dominio nos exalte primero y nos destruya al final, y que el ideal de la generosidad y la unidad nos exija al principio un gran desprendimiento y nos d? al final la plenitud.

El hecho de orientar la vida hacia este ideal plenificante nos impulsa a elegir en cada momento lo m?s adecuado a nuestro verdadero ser. Esta libertad interior nos inmuniza en buena medida contra la manipulaci?n.


La configuraci?n de un Nuevo Humanismo

Una vez que recuperemos el lenguaje secuestrado por los manipuladores y ganemos libertad interior, podemos abordar con garant?a de ?xito la gran tarea que tiene ante s? la Humanidad actual: dar vida a una nueva forma que asuma los mejores logros de la Edad Moderna y supere sus deficiencias, las que provocaron dos hecatombes mundiales.

Esta tarea, que en lenguaje religioso se est? llamando "reevangelizaci?n", s?lo podr? llevarse a cabo si vamos a la ra?z de nuestro obrar. La ra?z es el ideal que nos mueve.

Desde el per?odo de entreguerras se pide en Europa un cambio en el estilo de pensar, de sentir y actuar. Ese cambio no se ha realizado. De ah? el desconcierto y la apat?a de la sociedad contempor?nea. Es hora de abandonar la indecisi?n y poner las bases de una concepci?n de la vida aquilatada, m?s ajustada a la condici?n verdadera del ser humano.

Ello requiere tener la valent?a de optar por el ideal de la generosidad, la unidad, la solidaridad. Ese ideal -y la cultura a ?l correspondiente- tiene una antigua y prestigiosa tradici?n en Europa, pero, frente a la ?poca anteriores a la nuestra, se nos presenta como algo novedoso.

Si lo asumimos animosamente, sin restricci?n alguna, veremos nuestra vida colmada de alegr?a, pues, como bien dec?a el gran Bergson, "la alegr?a anuncia siempre que la vida ha triunfado" [4] . Y no hay mayor triunfo que el crear modos aut?nticos de uni?n personal.

Que esta tarea creativa se lleve a cabo en la sociedad actual depende en buena medida de los medios de comunicaci?n. Un d?a y otro, con el poder de persuasi?n que ejerce la insistencia, los "medios" abren ante el hombre actual dos v?as opuestas: la v?a de la creatividad y la edificaci?n cabal de la personalidad, y la v?a de la fascinaci?n y el desmoronamiento de la vida personal.

Cuando se habla de manipulaci?n, se alude a una forma de abuso de los medios de comunicaci?n que tiende a encaminar a las gentes por una v?a destructiva.

Cabe, sin embargo, otra forma de uso que asuma todas las posibilidades de tales medios y les confiera una honda nobleza y una gran fecundidad. S?lo cuando las gentes se orienten por esta v?a tendr?n garantizada su libertad en el seno de los reg?menes democr?ticos, que -bien est? recordarlo- no generan libertad interior autom?ticamente.



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[4] Cf. L1energie spirituelle, PUF, Par?s 321944, p. 23

Publicado por mario.web @ 1:35
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