Martes, 03 de mayo de 2011
El derecho can?nico es mucho m?s que s?lo regulaciones, es una vivencia activa de nuestra tradici?n cat?lica, afirma en entrevista el escritor Pete Vere
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Desmitificando el derecho can?nico
Desmitificando el derecho can?nico
QUEBEC, domingo 21 de septiembre de 2008


Vere es coautor con Michael Trueman de "Suprised by Canon Law: 150 Questions Laypeople Ask About Canon Law" (Sorprendidos por el Derecho Can?nico: 150 Preguntas de Laicos sobre el Derecho Can?nico), y de "Suprised by Canon Law, Volume 2: More Questions Catholics Ask About Canon Law" (Sorprendidos por el Derecho Can?nico: M?s Pregustas de Cat?licos sobre el Derecho Can?nico), publicados ambos en Servant Books.

--?Qu? le llev? a escribir "Sorprendidos por el Derecho Can?nico"? ?Por sus investigaciones y por la reacci?n de los lectores, c?mo afecta el derecho can?nico a la vida del cat?lico de a pie?

--Vere:
El derecho can?nico afecta a todos los aspectos de nuestra vida diaria como cat?licos - por ejemplo, cu?ndo podemos recibir la Eucarist?a, c?mo recibimos la absoluci?n a trav?s del sacramento de la confesi?n, qui?n puede ser padrino. El derecho can?nico no es s?lo fr?as normas y reglamentaciones - es una parte viva de la tradici?n sagrada de la Iglesia.

En la ?ltima d?cada hemos visto c?mo act?a el derecho can?nico a trav?s de acontecimientos extraordinarios en la vida de la Iglesia. Algunos de estos acontecimientos han sido dolorosos, como la crisis de la mala conducta sexual en el clero y la necesidad de hacer frente a pol?ticos que minan la santidad de la vida y el matrimonio. Otros acontecimientos han sido causa de alegr?a y celebraci?n en la Iglesia universal. Entre ellos est? la elecci?n del Papa Benedicto, la reconciliaci?n de los cat?licos tradicionalistas en Campos, Brasil y las canonizaciones de Santa Faustina, el Padre P?o, Josemar?a Escriv? y los ni?os de F?tima.

Al escribir como cat?licos, uno espera y ruega que su inspiraci?n venga del Esp?ritu Santo, aunque escribamos como sus instrumentos humanos imperfectos. En muchas ocasiones, Dios nos habla a trav?s de la Iglesia o de otras personas. En el caso de "Sorprendidos por el Derecho Can?nico, Volumen I", la inspiraci?n vino a trav?s del Concilio Vaticano II, el movimiento de apolog?tica posconciliar, y, mucho m?s importante, el pueblo de Dios al que servimos a trav?s del ministerio del tribunal.

El derecho can?nico no existe para s? mismo. Por el contrario, existe como sirviente de la teolog?a, para asistir en la salvaci?n de las almas ayudando a proporcionar orden dentro de la vida cristiana. De esta forma la salvaci?n de las almas es la ley suprema de la Iglesia.

Una de las grandes bendiciones del Concilio Vaticano II es que ha abierto las ciencias sagradas a los laicos, como parte de la llamada universal a la santidad del Concilio. En palabras simples, todos los cat?licos est?n llamados a crecer en santidad y conocimiento de la fe. En consecuencia, el Concilio Vaticano II lanza el desaf?o a todos los cat?licos para que lleguen a conocer m?s su fe.

Aunque la era postconciliar vio c?mo la Iglesia hac?a m?s accesibles a los laicos la Sagrada Escritura y diversas disciplinas teol?gicos, nos hab?amos quedado un poco por detr?s a la hora de hacer lo mismo con el derecho can?nico. De hecho, mientras escrib?amos el primer volumen de "Sorprendidos por el Derecho Can?nico", Michael y yo est?bamos preocupados de que este intento de hacer el derecho can?nico accesible a los laicos pudiera levantar suspicacias entre nuestros colegas del mundo can?nico -especialmente porque tanto Michael como yo todav?a somos j?venes en estar profesi?n, y nuestra presentaci?n pide prestado mucho al movimiento de nueva apolog?tica y evangelizaci?n.

Nuestra preocupaci?n no podr?a haber estado m?s infundada. Todav?a estoy sorprendido por las oraciones, el respaldo y el apoyo que hemos recibido de nuestros compa?eros canonistas, que representan todas las ?reas del ministerio can?nico.

Y con sus oraciones y respaldo nos pusimos a escribir "Sorprendidos por el Derecho Can?nico, Volumen II", que responde cuestiones sobre temas que han suscitado el inter?s de los laicos desde la publicaci?n del primer volumen.

Los asuntos incluidos son: la canonizaci?n de los santos, la elecci?n papal, la crisis de la mala conducta sexual, las Iglesias cat?licas orientales, las posibles acciones para remediar el disentimiento de los pol?ticos cat?licos de la ense?anza moral de la Iglesia, el ecumenismo, el surgimiento de nuevas ?rdenes religiosas y movimientos, y algunos otros temas.

--Hablemos sobre algunos de estos temas. Muchos cat?licos no saben qu? pensar de pol?ticos cat?licos de relevancia que apoyan el aborto o el matrimonio del mismo sexo, y siguen recibiendo la Comuni?n. ?Qu? tiene que decir el derecho can?nico sobre esto?

--Vere:
El canon 915 es claro. No deben ser admitidos a la comuni?n aquellos "que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave".

La cuesti?n se convierte entonces en si el canon 915 se debe aplicar a los pol?ticos proabortistas que se declaran cat?licos. El creciente consenso entre pastores y canonistas es de que s?. Este es especialmente el caso desde el 2004, cuando el arzobispo de San Luis, Mons. Raymond Burke se manifest? con firmeza a favor de este remedio pastoral, y recibi? el respaldo de la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe.

No obstante, monse?or Burke dedic? mucho tiempo a pensarlo y a la oraci?n antes de hacerlo p?blico. As? es como deber?a ser, lo digo como alguien que p?blicamente ha defendido la publicaci?n del canon 915 antes de que monse?or Burke utilizara en este tema su liderazgo tanto de obispo como de canonista.

Participar en la comuni?n es la nuestra actuaci?n m?s sagrada como cat?licos. Denegar a un cat?lico este sacramento es muy grave, y s?lo deber?a hacerse cuando se han agotado todas las dem?s opciones pastorales. Negar la comuni?n a alguien es enviar un duro mensaje, pero dado que el es aborto es la destrucci?n insensible de vida inocente en el vientre materno, tal mensaje es verdaderamente necesario. Lo mismo se puede aplicar a la definici?n natural y sacramental del matrimonio, que es el elemento constructivo b?sico de la sociedad y del orden natural.

Imponer el canon 915 se vuelve necesario cuando un pol?tico cat?lico est? en desacuerdo con la ense?anza moral de la Iglesia y rechaza la correcci?n pastoral. Y s?, desde Mons. Burke a Mons. Joseph Naumann, obispo de Kansas City, s? que ning?n pastor ha negado la comuni?n sin antes corregir al pol?tico en privado y darle la oportunidad de enmendar su camino.

--Otro doloroso tema para los cat?licos en los ?ltimos cinco a?os ha sido la mala conducta sexual. ?Qu? puede decirnos sobre c?mo ha tratado la Iglesia estos casos a la luz del derecho can?nico?

--Vere:
El abuso de un joven es una tragedia, especialmente cuando este abuso es cometido por alguien que ha sido puesto a su lado para cuidar a un fiel para Cristo. Las acciones del pasado, o la falta de las mismas, para tratar estas situaciones, no utilizaron los remedios legales del derecho can?nico. No fue un fallo de las leyes de la Iglesia, que, promulgadas por el Papa Juan Pablo II en 1983, conten?an un cano que castiga a los cl?rigos que abusan sexualmente de menores, fue un fallo de los responsables que no utilizaron estas leyes.

En mi opini?n, el derecho can?nico ha sido visto de manera err?nea como algo extremadamente complejo, lo que ha llevado con facilidad a trastocarse por una apelaci?n del sacerdote, y a que se pidan penas m?s duras, en vez de proporcionar un remedio pastoral y caritativo. "?C?mo podemos predicar el perd?n si alejamos al padre X del ministerio activo por un error?" fue la objeci?n com?n. Adem?s, el consejo de la comunidad psicol?gica cometi? un error en cuanto a la recuperaci?n del paciente y la asesor?a laica legal normalmente busc? acuerdos fuera de los tribunales y, en parte, de forma confidencial.

No obstante, ya est? teniendo lugar el cambio despu?s de que salieran a la luz los casos de Boston. En el 2001, la Santa Sede se ha reservado el derecho a considerar tales casos de abuso sexual del clero. En el motu proprio llamado "Sacramentorum Sanctitatis Tutela" aparec?a una secci?n indicando que en los casos en los que un cl?rigo comenta una agresi?n sexual contra un menor, el asunto deb?a ser llevado ante la Congregaci?n de la Doctrina de la Fe, tras una investigaci?n preliminar llevada a cabo por el obispo local. Antes de esto, los casos pod?an ser tratados a nivel local.

"Sacramentorum Sanctitatis Tutela", en parte, inspir? despu?s las deliberaciones de los obispos de Estados Unidos del 2002, en su encuentro de Dallas, sobre la creaci?n de la Carta y Normas para la Protecci?n de los Ni?os y los J?venes. Estas normas nacionales fueron despu?s aprobadas por la Santa Sede y contin?an en vigor hoy.

La Carta y Normas ha cambiado dram?ticamente la forma en que se tratan los casos de abusos sexuales del clero. Junto a los cambios en la competencia, procedimiento y cambios de ministerio, las di?cesis cumplen plenamente los programas de discernimiento y preparaci?n. El Comit? Nacional de Revisi?n de la Conferencia Episcopal sigue con su trabajo de auditar los programas, haciendo recomendaciones en cuanto a mejoras pr?cticas y cumplimientos.

Al final del d?a, el cambio principal se ve con perspectiva - que el clero y los laicos est?n ahora buscando de forma activa la manera de proteger a los ni?os y a los j?venes de quienes quieran hacerles da?o. Los responsables y el personal de la Iglesia han adoptado el instinto protector que tiene un padre por su propio hijo.


--Su libro responde a algunas cuestiones sobre el proceso de canonizaci?n. ?Podr?a darnos una breve descripci?n de este proceso, especialmente porque esperamos que personas como la Madre Teresa y el Papa Juan Pablo II lleguen al final de este proceso?


--Vere:
Perm?tame que comience con buenas noticias: cualquiera de nosotros es elegible para ser santo. De hecho, esta es la raz?n por la que Dios nos cre? - unirnos a ?l en el cielo para toda la eternidad. Por eso debemos siempre preguntarnos si nuestras acciones y palabras nos acercar?n a Dios.
Una vez dicho esto, s?lo un pu?ado de nosotros seremos canonizados como santos por la Iglesia. El proceso de canonizaci?n es riguroso, lo que asegura su integridad. Yo mismo me sorprend? al aprender cu?n riguroso es el proceso, y agradezco a Michael - que tiene experiencia con el proceso - que se ocupara del cap?tulo de la canonizaci?n.
El proceso de canonizaci?n no se encuentra en el C?digo de Derecho Can?nico, sino en un documento promulgado por el Papa Juan Pablo II llamado "Divinus Perfectionis Magister".
Comienza cuando los fieles creen que un cat?lico ha vivido una vida de santidad ejemplar. Desde ese momento, Michael resume el proceso como sigue: "muerte del individuo, presentaci?n de la causa - la persona es llamada siervo de Dios; declaraci?n de venerabilidad - la persona es llamada venerable; declaraci?n de beatificaci?n - la persona es declaraba beata; y canonizaci?n - la persona es declarada santa".
Michael, por supuesto, entra en m?s detalles en el libro, respondiendo a cuestiones sobre cada etapa del proceso. Por ejemplo, el canon 368 encarga al obispo diocesano la responsabilidad de presentar la causa de canonizaci?n.
Se deben analizar con cuidado todos los escritos del candidato antes de que la Iglesia lo declare venerable. La beatificaci?n y canonizaci?n deben ser cada una respaldadas por un milagro. El acto final de la canonizaci?n constituye una declaraci?n infalible de que el individuo est? en el cielo con Nuestro Se?or.
Como el libro explica con m?s detalle, el proceso implica a varios expertos - te?logos, pastores, laicos, m?dicos, etc. - dependiendo de la etapa del proceso de canonizaci?n.


--Desde el Concilio Vaticano II han surgido un buen n?mero de nuevas ?rdenes y movimientos religiosos. ?Qu? diferencias hay entre los institutos de vida consagrada seg?n est?n previstos en el C?digo de Derecho Can?nico, especialmente algo como las v?rgenes consagradas que s?lo recientemente han vuelto a la vida de la Iglesia?

--Vere:
Como Tercera Persona de la Sant?sima Trinidad, el Esp?ritu Santo es infinito. Esto significa que son infinitas las posibilidades en las que puede inspirar a los fieles cat?licos a servir a la Iglesia. El c?digo presenta algunas posibilidades, de las que tocamos algunas en "Sorprendidos por el Derecho Can?nico, Volumen II".
Por ejemplo, los institutos de vida consagrados tienen tres amplias categor?as: las ?rdenes religiosas, las sociedades de vida apost?lica y los institutos seculares. La mayor?a de nosotros est? familiarizada con las ?rdenes religiosas como los benedictinos o los franciscanos, donde los cat?licos viven y rezan en com?n, y todos sus bienes materiales son puestos en com?n por la comunidad.
Las sociedades de vida apost?lica son similares, en el hecho de que sus miembros viven juntos para cumplir un prop?sito com?n. Sin embargo, como los sacerdotes seculares, los miembros de una sociedad de vida apost?lica pueden poseer propiedades personales. Uno de las sociedades de vida apost?lica con mayor crecimiento en la Iglesia actual es la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, que fue fundada en 1988 para ayudar en las necesidades pastorales de los cat?licos de inclinaci?n tradicional.
En cuanto a los institutos seculares, los miembros viven dentro de la sociedad y pueden tener tambi?n ocupaciones seculares. Su funci?n es proporcionar "levadura espiritual" dentro del mundo.
Un instituto puede ser clerical, si sus miembros son predominantemente del clero, o laico, si se compone de hermanos y hermanas religiosos. Los institutos contemplativos pasan m?s tiempo en oraci?n, como los cartujos, mientras que los institutos de vida activa, como Santa Marta en los Evangelios, o las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa, se centran en la labor temporal de la caridad.
Las combinaciones no tienen fin, y esto es antes de tener en cuenta las prelaturas personales como el Opus Dei, las v?rgenes consagradas, los eremitas, y muchos otras posibilidades reconocidas por el c?digo. Y, por supuesto, no sabemos lo que el Esp?ritu Santo inspirar? en el futuro.
Cada una de estas posibilidades satisface una necesidad dentro de la Iglesia. A trav?s de la historia de la Iglesia, estas formas han surgido en respuesta a los especiales desaf?os a los que se enfrentaba la Iglesia. Por ejemplo, los primeros monasterios surgieron para traer orden y vida comunitaria a los incontables eremitas que se reclu?an en el desierto. Los franciscanos surgieron de la necesidad de evangelizar de la Iglesia. Los jesuitas de la necesidad de la Iglesia de responder a la divisi?n dentro del cristianismo causada por la reforma protestante. Muchos de los nuevos movimientos religiosos de hoy han surgido como una respuesta al malestar laicista y a la tibieza espiritual que ha infectado las tierras antes cristianas. Han respondido al llamamiento del Papa Juan Pablo II de una nueva evangelizaci?n - una que evangelice desde dentro.
El c?digo no prev? demasiado qu? tipo de forma deben adoptar estos movimientos - puesto que el derecho can?nico, como los nuevos movimientos, surge en respuesta al Esp?ritu Santo. M?s bien, el c?digo intenta proporcionar alg?n orden y gu?a para cuando surjan estos nuevos movimientos, de manera que puedan servir a la Iglesia y al bien de las almas con todo su potencial.


--Muchos cat?licos no saben que las Iglesias orientales tienen su propio c?digo de derecho can?nico. ?Qu? clase de diferencias hay entre los dos c?digos?

--Vere:
Muchos de los c?nones individuales son similares, o en algunos casos incluso los mismos, pero hay algunas diferencias significativas. Por ejemplo, para que un matrimonio sea v?lido bajo el c?digo oriental, la pareja debe recibir la bendici?n del sacerdote. Estos excluye a los di?conos de presidir los matrimonios excepto en una emergencia. Nada en el c?digo latino impide al di?cono para que act?e como testigo cualificado.
Otra diferencia clave, que tambi?n concierne al matrimonio, es que, en Oriente, un padrino no puede casarse con su ahijado. Un novio o novia no puede conducir a su novio o novia no cat?lico a la Iglesia bajo el c?digo oriental, mientras que no hay tal prohibici?n en Occidente. Hay tambi?n algunas pocas diferencias estructurales - el c?digo latino est? dividido en siete libros, mientras que el c?digo oriental est? dividido en 30 t?tulos. Y, claro est?, la terminolog?a suele diferir entre los dos c?digo al tomar en cuenta los diferentes patrimonios espirituales.
Dicho lo anterior, la diferencia m?s profunda, en mi opini?n, es el tratamiento de nuestras Iglesias cat?licas orientales. Observe que digo "Iglesias" y no "Ritos". Para m? esto denota un profundo cambio en la eclesiolog?a, es decir, en la teolog?a de la Iglesia de lo que es una Iglesia. Es importante porque, dependiendo de c?mo uno entienda la Iglesia como entidad, esto afectar? c?mo interpreta la ley de la Iglesia.
El c?digo latino, promulgado en 1983, todav?a trataba a nuestros hermanos cat?licos orientales como miembros de ritos. En otras palabras, los cat?licos orientales eran vistos como una extensi?n de la Iglesia cat?lica latina, pero con liturgias y costumbres ligeramente diferentes y, en algunas partes del mundo, su propia jerarqu?a.
Al usar la expresi?n "Iglesias sui iuris" en el C?digo Can?nico de las Iglesias Orientales, es decir Iglesias con su propia autoridad, el c?digo oriental de 1990 reconoc?a que los cat?licos orientales pertenec?a a sus propias Iglesias, cada una con su propio patrimonio espiritual distinto, que existen en plena comuni?n con Roma y la Iglesia latina. Juntas, estas Iglesias forman la Iglesia universal.
Al final, esta es la raz?n por la que Michael y yo cre?amos que era importante incluir un cap?tulo sobre el c?digo oriental en "Sorprendidos por el Derecho Can?nico", volumen II. Aunque nuestros patrimonios espirituales puedan ser diferir algo entre Iglesias "sui iuris", existimos en plena comuni?n unos con otros, compartiendo la misma misi?n, que es la salvaci?n y santificaci?n de las almas.



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Publicado por mario.web @ 1:57
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