Martes, 03 de mayo de 2011
Estamos en plena ?poca estival y en un buen n?mero de familias, con la llegada de las vacaciones, surge una pregunta clave: ?qu? hacemos con el abuelo? En muchos casos, la soluci?n viene dada por el ingreso temporal del anciano en un centro
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No es justo que las familias que cuidan de sus mayores...
No es justo que las familias que cuidan de sus mayores...

Alberto Marxuach, presidente de Crescendo: ??No es justo que las familias que cuidan de sus mayores no reciban ninguna compensaci?n??

Cada verano, el aumento de ingresos de ancianos en geri?tricos manifiesta la fragilidad de este colectivo ante la sociedad actual



Estamos en plena ?poca estival y en un buen n?mero de familias, con la llegada de las vacaciones, surge una pregunta clave: ?qu? hacemos con el abuelo? En muchos casos, la soluci?n viene dada por el ingreso temporal del anciano en un centro geri?trico. Cuando esa alternativa nace de mutuo acuerdo entre el matrimonio y los abuelos puede ser un buen recurso, que incluso ofrezca un nuevo aliciente de convivencia para el anciano. Pero, cuando el ingreso es obligado, tambi?n suele representar un tiempo de profunda tristeza y un sentimiento de marginaci?n para aquellos que han derrochado amor y ternura hacia esas personas que, en el momento de su ingreso, con cara alegre, le dicen adi?s desde la ventanilla del coche: ??nos vemos en septiembre, padre, que se divierta??.

Vivimos en una sociedad dominada por impulsos hedonistas que han relegado casi al olvido los valores tradicionales. Una sociedad con fuertes cargas de violencia e incivismo en las grandes ciudades. Una sociedad que, para no integrar el inevitable encuentro con la muerte, la mantiene en un m?s que discreto alejamiento de la vida diaria y, adem?s, hace otro tanto con las personas ancianas. La figura del abuelo, en otros tiempos siempre querida, respetada y tenida en cuenta a la hora de tomar decisiones transcendentales, se ha convertido actualmente, en muchos m?s casos de los que imaginamos, en una carga que hay que soportar, sin voz ni voto. Y estamos hablando, posiblemente, de las personas que m?s atenci?n y cari?o necesitan en el seno de una familia.

Ante este sombr?o panorama, sorprende que todav?a haya ancianos con capacidad para contemplar el futuro con un cierto optimismo; que todav?a crean, gracias a su capacidad de generar amor, en las posibilidades que los abuelos tienen dentro del ?mbito de las familias modernas, esas en las que marido y mujer trabajan sin tiempo para nada. Este es el caso de Alberto Marxuach , presidente de la Red Mundial Crescendo y ex presidente de Vida Ascendente Internacional . Los objetivos fundamentales de la Red Crescendo, entre otros, son los siguientes:

Difundir una imagen positiva del envejecimiento, inspirada en la visi?n b?blica de la persona y la vida.
Promover y defender la dignidad de la persona en todas las etapas de su vida, sin reducirla a criterios de rentabilidad o de utilidad.
Suscitar la participaci?n activa de los jubilados y las personas mayores en la vida de la sociedad y de la Iglesia.
Promover la solidaridad familiar e intergeneracional.

El optimismo que demuestra nuestro entrevistado, su forma de afrontar el futuro en positivo, sus respuestas ??con el coraz?n??, son todo un ejemplo a seguir para los que creemos que en la sociedad del futuro los abuelos tienen muy pocas posibilidades de ser tenidos en cuenta. Ojal? que ese futuro le d? la raz?n.

- Estamos viviendo unos tiempos en los que la competitividad, el hedonismo y el culto al cuerpo prevalecen sobre cualquier otro tipo de valores tradicionales. En ese contexto, si hablamos de relaciones interpersonales y profesionales, los ancianos quedan relegados a un segundo plano. ?C?mo contempla esta perspectiva desde su quehacer diario?

- Soy un anciano de 80 a?os, eso s? con buena salud. Hace veinte a?os que estoy comprometido en una asociaci?n internacional cat?lica de mayores, Vida Ascendente Internacional , presente hoy en 57 pa?ses de todos los continentes. Formo parte del equipo fundador de una red de organizaciones internacionales cat?licas, la Red Mundial Crescendo, cuya finalidad es aunar los esfuerzos de sus miembros en favor de un ??envejecimiento humano y cristiano??. Por todos estos motivos, me atrevo a contestar a sus preguntas a pesar de no ser ni geront?logo, ni soci?logo, ni moralista.

Primeramente, hay que afirmar que, para todas las personas y naturalmente para las personas mayores, la familia es esencial. En el mensaje de Crescendo a las Naciones Unidas en ocasi?n de la asamblea general sobre el envejecimiento, (Madrid, abril de 1999), Crescendo ??reconoce que la familia sigue siendo el medio m?s favorable para la plenitud y el respeto de las personas, as? como para el indispensable di?logo intergeneracional. La red Crescendo preconiza una verdadera pol?tica de apoyo a la familia??. La persona y la familia son sagradas; tenemos que respetar, cuidar y proteger a ambas.


- Con la llegada del verano y las vacaciones, aumentan considerablemente los ingresos de ancianos en centros geri?tricos, al igual que aumenta tambi?n el abandono de animales. En la mayor?a de los casos, son los propios hijos quienes aconsejan ese ingreso temporal para poder disfrutar de unas vacaciones sin la molestia que supone para ellos estar al cuidado de una persona mayor. ?Qu? opina con respecto a esta situaci?n?

- La ?poca de vacaciones plantea para los ancianos y sus familiares un ineludible problema. Los largos viajes y la vida en el lugar de vacaciones (a menudo las playas) no son, en general, apropiados para los ancianos. Los que viven en el hogar de alg?n hijo no siempre tienen la posibilidad de pasar este per?odo en casa de otro y posiblemente no se puedan quedar solos en el domicilio familiar. Creo que la soluci?n de un ingreso temporal en un hogar de ancianos es una alternativa realista, que debe hacerse de com?n acuerdo. Los mayores tenemos que admitirlo y cuidarnos de no provocar sentimientos de culpabilidad a nuestros hijos y nietos, y ello sin hablar de que la convivencia con personas de nuestra edad, que est?n en condiciones m?s o menos buenas, puede ser tambi?n una experiencia enriquecedora. Tengo amigos, viudos o viudas, que han decidido por s? mismos vivir en residencias de mayores permanentemente, y algunos otros lo hacen por temporadas, como si fuesen hoteles.


- Con el actual modelo de familia, los abuelos quedan relegados a un segundo plano, cuando no internados en casos de una cierta invalidez. Sin embargo, tal como afirma el obispo de C?diz y Ceuta, Antonio Cevallos, los abuelos realizan una important?sima labor integradora en la vida de la familia. ?Qu? le sugiere esta afirmaci?n?

- Vivimos en un mundo de r?pidas y profundas transformaciones. En la perspectiva de su pregunta, conviene recordar dos fen?menos caracter?sticos de nuestra ?poca: la gran longevidad y las condiciones de vida que fragilizan considerablemente la familia.

La Iglesia ha realizado, particularmente en estos 20 ?ltimos a?os bajo el impulso prof?tico de Juan Pablo II, un esfuerzo notable pero insuficiente para crear una nueva pastoral positiva de los mayores. Juan Pablo II ha proclamado en Valencia (Espa?a), en noviembre 1982: ??Es necesario que se desarrolle en la Iglesia una pastoral para la tercera edad, en la que se insista en el papel creativo de la misma, de la enfermedad y limitaci?n parcial, en la reconciliaci?n de las generaciones, en el valor de la vida, que no termina aqu?, sino que est? abierta a la resurrecci?n y a la vida permanente. Con ello se har? una labor eclesial y se prestar? un gran servicio a la sociedad, clarificando la escala de tantos valores humanos??.

Es, pues, important?simo para las personas mayores, para las familias y para la sociedad en general promover esta pastoral. Existen numerosos discursos, alocuciones y mensajes de Juan Pablo II a este respecto. Y el episcopado de muchos pa?ses ha producido tambi?n documentos valiosos sobre esta pastoral. Encontramos una s?ntesis de gran inter?s en el documento publicado por el Consejo Pontificio para los Laicos, en ocasi?n del A?o Internacional de los Mayores (1999), y cuyo t?tulo es ya todo un programa: ??Dignidad y misi?n de los mayores en la Iglesia y en el mundo??.


- Seg?n los datos de un trabajo del Centro Reina Sof?a para el Estudio de la Violencia, publicado a finales de junio de 2003, el maltrato f?sico o ps?quico a los ancianos ha crecido en un 14 por ciento en los ?ltimos cinco a?os. Tambi?n aumenta considerablemente el maltrato de ni?os, bien sea en forma de agresiones f?sicas o sexuales. ?Qu? le dicen estos datos sobre el modelo de sociedad que estamos construyendo?

- La creciente violencia dom?stica es alarmante, es signo de deshumanizaci?n y una de las manifestaciones de lo que a veces se ha llamado ??civilizaci?n de muerte??. Las causas de esta civilizaci?n son esencialmente de orden cultural y existencial. El mercantilismo a ultranza, utilizando los instrumentos del marketing y de los medios de comunicaci?n social, ha desatado fuerzas destructivas que causan numerosas v?ctimas, a menudo inocentes. Las condiciones actuales de vida producen tensi?n, inseguridad y hasta angustia, y perturban a muchas personas. Indudablemente los mayores son constructores de paz y, en una sociedad y en una familia donde los mayores est?n bien integrados, hay m?s posibilidades de paz. Recordemos que el lema central de la ONU referente a los mayores es: ??Una sociedad para todas las edades??.


- Ahora que tanto se habla de conciliar la vida laboral y familiar, por lo que respecta al cuidado de los hijos, ?qu? deber?a cambiar para que esa conciliaci?n contemple tambi?n la figura de los abuelos?

- A pesar que en estos tiempos las nuevas parejas retrasan la edad para formar un hogar y tener hijos, muchos abuelos y abuelas son a?n j?venes y de gran utilidad para el cuidado de sus nietos. Habr?a que buscar la forma de que este trabajo, como el de la mujer en el hogar, sea valorado y retribuido. La ONU ha hecho recomendaciones a este respecto. Tampoco es justo que las familias que cuidan de sus mayores, evitando que este cuidado y los gastos correspondientes recaigan sobre el Estado, no reciban ninguna compensaci?n. Es injusto y de mala pol?tica, hasta el punto que se nos advierte que, a m?s o menos largo plazo, los sistemas de pensiones y de seguridad social est?n amenazados.


- Se calcula que alrededor de un mill?n de ancianos espa?oles viven solos. La Comunidad de San Egidio denunciaba a mediados de febrero de 2003 la precaria atenci?n domiciliaria que padece este colectivo. Muchos de ellos mueren en su casa en la m?s absoluta soledad. ?Qu? soluciones deben aportar las administraciones y la sociedad en su conjunto para que mejore esa situaci?n?

- El Estado y la sociedad deber?an apoyar y fomentar obras como la de San Egidio. Por otra parte, ya se han hecho grandes progresos en ciertos pa?ses en la atenci?n domiciliaria, desempe?ada conjuntamente por los municipios y la seguridad social, que prestan servicios gratuitos, eficaces y con rostro humano. Basta inspirarse en estos modelos. Pero para esto hace falta una voluntad pol?tica que la sociedad civil tiene que fomentar. En este sentido, es importante crear y desarrollar asociaciones civiles del tipo ONG, que cada vez son m?s escuchadas por los gobiernos y los pol?ticos, sobre todo cuando hacen campa?as en coalici?n.


- ?Se pueden tener esperanzas de que todav?a hoy la sociedad puede rectificar y dirigirse hacia un modelo de convivencia menos hedonista y m?s humano, m?s generoso hacia las personas que les dieron la vida y hacia sus hermanos del Tercer Mundo?

- Estoy convencido de que s?. La historia de la humanidad es una serie de crisis de civilizaciones. Las crisis son a menudo trampolines para nuevos progresos. Tenemos que evitar idealizar ?pocas pasadas. El hedonismo y el af?n de riquezas y de poder son de todos los tiempos. Son muchos los signos esperanzadores de nuestros tiempos, aunque imperfectos: la creaci?n de instituciones supranacionales como la ONU y la Uni?n Europea; los pactos internacionales contra las minas antipersonales, contra la proliferaci?n de las armas at?micas; la protecci?n del ecosistema; los tribunales internacionales; la creaci?n de ONG de solidaridad; el florecimiento del voluntariado; una concienciaci?n aumentada de los estragos de la mundializaci?n; y las campa?as contra la deuda de los pa?ses pobres, para un comercio internacional justo, para el apoyo al desarrollo de los pa?ses pobres etc. Aunque los fundamentalismos y los hombres fuertes siempre atraen a las masas, sobre todo en el caso de personas ignorantes y que se sienten amenazadas, crece el esp?ritu de respeto, de di?logo y de democracia.

El valor m?s grande de la humanidad y fuente de toda esperanza y felicidad es el amor. Recordemos que el a?o pr?ximo es el A?o Internacional de la Familia. Habr? que aprovecharlo para que el lugar y la misi?n de los abuelos en la familia sean reconocidos, teniendo en cuenta la evoluci?n de esta instituci?n. Esto no es solamente una cuesti?n de derecho. Se trata de honrar a nuestro padre y a nuestra madre seg?n el cuarto mandamiento de la Ley de Dios, situado en el contexto del amor a Dios por encima de todas las cosas.


Publicado por mario.web @ 2:05
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