Martes, 03 de mayo de 2011

Fuente: www.guilleurbizu.com
Autor: Guillermo Urbizu

Pueden estar peor o mejor educados, pero desde hace tiempo vengo observando que los ni?os molestan. Cada vez con m?s frecuencia escucho el bufido de los adultos. En clubes deportivos, hasta en conferencias donde se habla de vida familiar; en iglesias, en cines, en bares y chocolater?as, en plazas y parques? Incluso en inciertas parejas que no saben muy bien qu? hacer con los hijos, pues estorban su particular idiosincrasia del jolgorio. Prohibido correr, prohibido ir en bici, prohibido jugar a la pelota, prohibido patinar, prohibido pisar la hierba (o pasto, que dicen en Hispanoam?rica), prohibido gritar, prohibido comer pipas? Prohibido, prohibido, prohibido. Siempre recuerdo aquella joven amiga que me hablaba de su embarazo como de ?un hijo no deseado, no buscado?. ?Y ?querido??, le pregunt?. ?S?, s?, claro, le queremos mucho?. Al poco, me enter? que se hab?an divorciado. Los ni?os resultan inc?modos. (Est? claro que no siempre, gracias a Dios). El homicidio intrauterino com?nmente conocido como aborto, excepto para los tontos compulsivos que dicen algo as? como ?interrupci?n voluntaria del embarazo?, es el comienzo de ese estorbo. O quiz? la prehistoria de dicho estorbo ya est? en tanta p?ldora y tanto preservativo (el amor plastificado). El caso es que despu?s de m?ltiples y mort?feras gimcanas, de ego?smos, deslices y cortapisas -y tambi?n despu?s de un amor verdadero, abierto de par en par a la vida, que existe-, por fin logran los ni?os asomar sus cabecitas a este mundo tan enjundioso. O el culo, que nunca se sabe. Pero claro el amor no se acaba con la coyunda. Prosigue en el embarazo y sus antojos, y en los biberones, pa?ales, potitos y urgencias. Con el carrito plegable ?ltimo modelo de Jan?, y parques y poltronas para el coche, y los mil y un accesorios. La mam? se desga?ita, la criatura llora como si la abrieran en canal y el pap? a punto est? de mandar todo a paseo e irse con la m?sica a otra parte. Los ni?os no son f?ciles, pero bien mirados aprendemos de ellos una felicidad inigualable. Ya gatean y se incorporan y dicen su primera palabra. Ya corretean por el pasillo a nuestro encuentro. Todo parece id?lico. Pero surgen las disputas y la acritud y los gritos. Y el ni?o de por medio. El estr?s laboral, o el paro, el ?t? no haces nada? o ?sigues haciendo vida de soltero?. Total, que las guarder?as y las cuidadoras y los abuelos se convierten en la verdadera familia de los ni?os. Muchos de ellos se sienten como extra?os en su propia casa, donde pap? y mam? s?lo piensan en si mismos. Se va formando el car?cter y los hijos son reflejo de un cari?o desnutrido. Quieren jugar con sus padres, pero los padres prefieren tantas veces no estar -?qu? incordio de ni?o!-, o esconderse en sus veleidades o detr?s del peri?dico. Los adultos estamos siempre ocupados, o hacemos como que lo estamos. O ponemos esas se?ales llenas de aspas rojas sobre el regocijo de los ni?os. Todo prohibido. Molestan. Y con los a?os hemos de pagar tanto desprop?sito.

Guillermo Urbizu
www.guillermourbizu.com
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Quien haya vivido en una familia numerosa sabe que el mejor juguete es un hermano,el mejor disfraz la ropa de mam?, la mejor comida aquella que escasea porque nos presentamos con tres amigos sin avisar, la mejor fiesta una celebraci?n todos juntos, la mayor tranquilidad saber que siempre hay alguien con quien puedes contar, el mayor orgullo el que nos llamen como a uno:los mart?nez, el mejor consuelo el no sentirte nunca solo, la mayor felicidad el saber que te aman por ser t?, nada m?s, la mayor alegr?a la de los dem?s.

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Mi padre estando reunidos con varios de mis hermanos, en cierta ocasi?n comentaba lo que dec?a un art?culo period?stico que versaba sobre que "el ideal de cantidad de hijos para tener en una familia era de tres", como pensando que esa podr?a ser una buena receta para seguir, entonces yo le acot?: "que gracias que ?l no pensaba igual sino yo no hubiera existido", acotaci?n que le sac? una gran sonrisa mientras asent?a con la cabeza.
Gracias a mis padres existo y puedo dar gracias a Dios y a mi vez formar una familia, no tan numerosa como la de origen, pero con cuatro hijos varones hermosos.

Daniel K.


Publicado por mario.web @ 2:11
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