Martes, 03 de mayo de 2011
?ngel Guti?rrez Sanz reflexiona sobre los valores absolutos y objetivos que llevan al hombre a la felicidad: el bien y la verdad.
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 La Verdad y el Bien existen
La Verdad y el Bien existen
Hablar de regeneraci?n moral o dignificaci?n de las personas, implica necesariamente que se comience por reconocer la existencia de la Verdad y El Bien, como valores absolutos, objetivos, v?lidos en s? mismos, independientemente de los gustos y las voluntades de los hombres. No hacerlo as? es colocarnos en una pendiente que s?lo puede conducir al abismo.

Siempre se ha pensado que el deseo de Felicidad era una de esas aspiraci?n universales que hermanan a los hombres . Felices quieren ser los pobres, los ricos, los blancos , los negros, felices queremos ser todos. Algo parecido sucede con la Verdad y el Bien, a todos nos gusta estar en posesi?n de la verdad a todos nos gusta que las gentes nos consideren personas de bien, por eso a lo largo de los siglos los hombres nos hemos venido preguntado que es la felicidad y donde encontrarla, a lo largo de los siglos las mentes se han venido preguntando cual es la Verdad de las cosas y donde est? el Bien.

En torno a estas cuestiones fundamentales ha habido quienes han encontrado respuestas positivas; pero tambi?n ha habido gentes que no han podido superar las dudas e incertidumbres. El s? y el no de la verdad de las cosas ha sido una constante hist?rica que ha venido alimentando la tensi?n ag?nica del pensamiento humano. Desde tiempos de S?crates han existido hombres dispuesto a morir por la verdad, mientras otros pensaban que el mundo de las ideas no pasaba de ser un juego de sutiles recursos dial?cticos. En cualquier caso el ser o no ser de las cosas ha sido y seguir? siendo la cuesti?n fundamental en la vida de los hombres. Cuesti?n fundamental, digo, porque de ella depende todo lo dem?s.

A lo que parece la cultura de nuestro tiempo se muestra preocupada tan solo por las verdades provisionales y concretas de la vida real, aquellas que pueden traducirse en mayor bienestar material y que se rigen por criterios de utilidad y conveniencia , hasta el punto de llegar a identificar lo verdadero con lo ?til, en cambio se ha dejado de prestar atenci?n a ese otro tipo de Verdades Trascendentes que afectan a la esencialidad del hombre y en las que nos jugamos nuestro destino. A?n as? el hecho es que el hombre sigue ah? con sus problemas e interrogantes de los que nunca va a poder desembarazarse en tanto no disponga sus o?dos a escuchar la voz que le llega desde lo m?s profundo de su ser, por encima de fanatismos infundados y del relativismo corrosivo, convertido hoy en la corriente de moda y por ello considerado por algunos como la enfermedad m?s grave que padece la sociedad europea en el momento actual.

A mi me gustar?a comenzar diciendo que la verdad del hombre y de las cosas existe, que est? ah?, que su descubrimiento es cosa de todos y que nadie excepto Dios es poseedor absoluto de las mismas. ?ste es un terreno en el que nadie puede arrogarse monopolios exclusivistas, nadie debiera pensar que de un lado est? todo el mal y error y del otro toda verdad y bien. Me gustar?a decir que nuestros logros en el campo del saber son siempre parciales, decir tambi?n que las verdades no son todas de la misma naturaleza y que lo mismo que se puede hablar de verdades universales e intemporales se puede hablar de verdades del aqu? y el ahora. Verdades que pueden ser las tuyas y verdades que pueden ser las m?as, en consonancia con nuestra libertad, verdades que pueden serlo para unas culturas y verdades que pueden serlo para otras, de modo semejante a como sucede con las leyes positivas. M?s a?n, todo esto puede ser as? porque existe la Verdad en referencia a la cual nuestras verdades pueden serlo tambi?n. Esta Verdad referencial, plena y absoluta es la que se nos ofrece a los hombres como una meta y nunca como una completa posesi?n

Nuestras representaciones del mundo no agotan nunca su complejidad, siempre son versiones incompletas de una realidad sobrecogedora que nos trasciende y a la que s?lo podemos acceder desde nuestra perspectiva personal. A nadie debiera resultarle preocupante escuchar cosas como ?stas.

Ya desde tiempos de la Escol?stica se viene repitiendo a modo de axioma gnoseol?gico que todo lo que mentalmente se recibe al modo del recipiente es recibido, lo que sin duda alguna nos alerta de que nuestro conocimiento, en parte, depende del sujeto que conoce y seguramente tambi?n del tiempo y el lugar en que ?ste se encuentre, algo en lo que Kant posteriormente habr?a de cargar desmesuradamente los tintas y que ahora dejamos fuera de nuestra consideraci?n, para prestar atenci?n a unas palabras suyas que nos hablan de que el hombre no puede saltar sobre su propia sombra sin trascender su capacidad de conocimiento humano aunque ello no obsta para que el hombre pueda progresar cognitiva y moralmente.

Nada de esto debiera resultar preocupante, m?s a?n de alguna forma todas las filosof?as estar?an dispuestas a asumirlo y no est? mal que as? sea, siempre y cuando queden a salvo los derechos de esa Verdad que nos trasciende y a la que aspiramos seg?n nuestros modos humanos. Lo mismo pod?amos decir de nuestros bienes y bondades, lo son como participaci?n del Bien Absoluto y pleno que est? en Dios.

Buscar la verdad no crearla es la tarea com?n de todos los hombres y culturas. Aspirar al Bien y no invent?rnoslo es lo que corresponde a nuestra humana condici?n. En el camino hacia estas metas, los hombres todos, estamos llamados a encontrarnos. En la naturaleza de nuestro propio ser podemos encontrar lo que andamos buscando, en ella est? el verdadero fundamento de nuestra dignidad de hombres que a todos nos iguala. Desaparecidos del horizonte humano la Verdad y el Bien que puede orientarnos, ya s?lo queda la duda y el capricho al servicio del inter?s personal.

Desde que all? por los comienzos del siglo pasado William James identificara la verdad con la utilidad hemos visto como en la sociedad del bienestar lo ?nico que cuenta son los ?xitos, son los resultados. Preguntad qu? es la verdad en el mundo de las finanzas, preguntad a los estadistas cual es lo pol?ticamente correcto, preguntad a la gente de la calle donde est? la verdad de sus vidas. Perdida la pasi?n por la verdad el hombre ha dejado de ser lo que deber?a ser y todo est? amenazando ruina. Mientras la Verdad y el Bien no queden rehabilitados, todos los intentos que se hagan por dignificar al hombre est?n condenados al fracaso.

Publicado por mario.web @ 2:17
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