Martes, 03 de mayo de 2011
La Iglesia ha visto la necesidad de intervenir en las problem?ticas sociales para que el trabajo humano se dignifique y se cambie con ello la cultura econ?mica y pol?tica de las naciones.
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Discurso a empresarios y sindicatos de trabajadores
Discurso a empresarios y sindicatos de trabajadores


DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A EMPRESARIOS Y SINDICATOS DE TRABAJADORES

martes 2 de mayo de 2000

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Amad?simos hermanos y hermanas: ?


1.?Me alegra encontrarme nuevamente con vosotros al d?a siguiente del jubileo mundial de los trabajadores, que celebramos juntos ayer en Tor Vergata.

Gracias por vuestra presencia. Os saludo a todos cordialmente. En particular saludo a monse?or Fernando Charrier y le agradezco las amables palabras que me ha dirigido en vuestro nombre. El jubileo de los trabajadores, con motivo del cual se reunieron en Roma representantes y agentes del vasto campo del trabajo procedentes de todo el mundo, nos brind? la oportunidad de repasar las complejas realidades relacionadas con el empleo, tanto en su dimensi?n mundial como en sus diversos sectores. Nos dimos cuenta de cu?n grande es a?n la necesidad de intervenir de modo eficaz para lograr que el trabajo humano ocupe en la cultura, en la econom?a y en la pol?tica, el lugar que le corresponde, respetando plenamente la persona del trabajador y su familia, sin perjudicar a ninguna de las dos.

La Iglesia sigue con gran atenci?n estos problemas, sobre todo a trav?s de la labor del Consejo pontificio Justicia y paz, que se mantiene en contacto con las organizaciones internacionales de los trabajadores, de los empresarios y del mundo de las finanzas. Espero que esta fecunda colaboraci?n prosiga para que favorezca una presencia cada vez m?s eficaz de la Iglesia en el mundo del trabajo.



2.?Hablando con vosotros, queridos hermanos y hermanas, quisiera poner de relieve un aspecto caracter?stico del trabajo, que de ordinario se indica con el t?rmino "calidad total".

Fundamentalmente, se trata de la condici?n del hombre en el proceso productivo:? s?lo su participaci?n efectiva en ese proceso puede ?hacer que la empresa sea una aut?ntica "comunidad de personas" (cf. ?Centesimus annus , 35). Es un desaf?o que acompa?a el gran progreso de las nuevas tecnolog?as, a las que se ha de reconocer el m?rito de haber aliviado, al menos en parte, el elemento de fatiga humana en el trabajo. Ese desaf?o se ha de afrontar de modo que el "dador de trabajo indirecto", es decir, todas las "fuerzas" que determinan el entero sistema socio-econ?mico o que resultan de ?l (cf. ib. , 17), est?n al servicio del hombre y de la sociedad.

Queridos empresarios, agentes de finanzas, sindicatos de trabajadores y todos los que con la cooperaci?n y el comercio os pon?is al servicio de un desarrollo digno del hombre, os compete realizar una tarea sumamente ardua, pero de gran trascendencia. Sin duda, el rescate del hombre frente al trabajo depende, en gran medida, de las orientaciones de las finanzas y de la econom?a, las cuales deben captar cada vez m?s su elemento distintivo, es decir, el peculiar "servicio" que est?n llamadas a dar al desarrollo. Ciertamente, el grave fen?meno del desempleo, que afecta a hombres, mujeres y j?venes, y al que de muchas maneras se trata de encontrar soluci?n, tendr?a ?xito si la econom?a, las finanzas y la misma organizaci?n nacional y mundial del trabajo no perdieran nunca de vista el bien del hombre como su meta ?ltima.



3.?La as? llamada "globalizaci?n" contribuye hoy a hacer a?n m?s complejo el mundo del trabajo. Se trata de un fen?meno nuevo, que es preciso conocer y valorar con un an?lisis atento y puntual, pues se presenta con una marcada nota de "ambivalencia".

Puede ser un bien para el hombre y para la sociedad, pero podr?a constituir tambi?n un da?o de notables consecuencias. Todo depende de algunas opciones de fondo, es decir:? si la "globalizaci?n" se pone al servicio del hombre, y de todo hombre, o si exclusivamente contribuye a un desarrollo desvinculado de los principios de solidaridad y participaci?n, y fuera de una subsidiariedad responsable.

Al respecto, es importante tener presente que cuanto m?s global sea el mercado, tanto m?s debe ser equilibrado por una cultura global de la solidaridad, atenta a las necesidades de los m?s d?biles. Adem?s, es preciso salvaguardar la democracia, incluso econ?mica, y a la vez una recta concepci?n de la persona y de la sociedad.

El hombre tiene derecho a un desarrollo que abarque todas las dimensiones de su vida. La econom?a, incluso cuando est? globalizada, se debe integrar en el entramado de las relaciones sociales, de las que constituye un elemento importante, pero no exclusivo.

Tambi?n para la globalizaci?n es necesaria una nueva cultura, nuevas reglas y nuevas instituciones a nivel mundial. En este campo, la pol?tica y la econom?a deben colaborar para determinar proyectos, a corto, medio o largo plazo, que tengan como objetivo la condonaci?n, o al menos la disminuci?n, de la deuda externa de los pa?ses pobres del mundo. En este sentido, ya se ha emprendido un loable camino de corresponsabilidad, que es necesario reforzar y, este s?, globalizar para que todos los pa?ses se sientan implicados. Se trata de un camino arduo que, precisamente por eso, exalta la responsabilidad de cada uno y de todos.



4.?He aqu?, amad?simos hermanos y hermanas, el vasto campo que se abre ante vosotros; he aqu? la contribuci?n que debe dar cada uno de vosotros y, junto con vosotros, las instituciones que represent?is.

La Iglesia aprecia vuestra labor y os acompa?a en vuestro esfuerzo por crear, en un mundo marcado por complejas relaciones de interdependencia, relaciones de colaboraci?n solidaria y efectiva.

A cada uno de vosotros aseguro mi recuerdo en la oraci?n y encomiendo todos vuestros prop?sitos a Mar?a y a Jos?, cooperadores fieles de la obra de la salvaci?n, mientras de coraz?n os bendigo a vosotros, as? como a vuestros colaboradores y a vuestras familias.


Publicado por mario.web @ 2:29
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