Martes, 03 de mayo de 2011
Ensayo de Juan Lorda que habla del aire libertario que caracteriza a los medios de comunicaci?n actual. Explora el papel de los intelectuales y las propuestas tem?ticas de sus agendas informativas.
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La desinformaci?n religiosa en los medios de comunicaci?n.
La desinformaci?n religiosa en los medios de comunicaci?n.
Entre los males cr?nicos que padecemos, est? el de la desinformaci?n religiosa, que es muy persistente en nuestro pa?s, y que, a base de repetirse, ha conseguido imprimir en las conciencias im?genes muy negativas de la Iglesia y algunos sonoros prejuicios sobre el mensaje cristiano. Cuando se presta un poco de atenci?n se ven los tics que tiene cada medio. Me parece ?til poner algunos de relieve. Pero sin adoptar una actitud beligerante, porque no va con lo que tiene que ser la evangelizaci?n, cuyo signo principal es la caridad. La caridad exige una opci?n por la inocencia (es mejor pasarse por bienintencionados), y por la indefensi?n que supone perdonar (el hero?smo de ceder en lo propio y esperar la conversi?n ajena). Con todo, el Se?or nos ha dado la inteligencia tambi?n para que pensemos y ofrezcamos una justa resistencia al da?o injusto.

??????????? El nuestro es un pa?s con un movimiento intelectual discreto. Aparte del debate pol?tico, que no es particularmente atractivo, los editoriales de la prensa se dedican al comentario ocurrente de an?cdotas circunstanciales. Y cuando tratan los temas religiosos son frecuentemente raramente ofrecen un di?logo inteligente o enriquecedor. Si no fuera por el poder que tiene para conformar la opini?n p?blica, no merecer?an atenci?n.?

??????????? Sin necesidad de grandes an?lisis, es patente que la desinformaci?n religiosa en la prensa espa?ola se puede encuadrar en dos tipos de medios. De un lado, la prensa de cu?o ilustrado; de otro, la de aire libertario. Al describir los dos tipos, destacar? algunos rasgos. Y se me permitir? que los trate con cierto desenfado. Es por dar amenidad al texto. Y tambi?n para no convertir el tema, que, en el fondo, es bastante doloroso, en un alegato.

La prensa libertaria

??????????? Empezaremos por el segundo tipo, que es m?s elemental. La prensa de aire libertario se caracteriza, sobre todo, por ser fr?vola. Carece de proyecto intelectual, fuera de una gen?rica opci?n por la libertad de costumbres. Todo lo dem?s no parece importarle gran cosa. Le gustan los tonos sensacionalistas y no se toma en serio m?s que a s? misma. Cree estar en la cresta de la ola y, asumiendo una tradici?n surrealista bastante demod?e, piensa que hacer cultura consiste en sorprender con alguna que otra ?transgresi?n? (a estas alturas). Se considera al margen de la cultura cristiana y procura marcar las distancias, cuando hay ocasi?n, con alguna salida de tono. Tiende a ridiculizar lo religioso, y se regocija cuando las circunstancias le ofrecen alg?n peque?o esc?ndalo sexual o financiero. Tambi?n rastrea todo lo escabroso que se puede recuperar de la historia. Pero lo hace con la intenci?n de llenar los dominicales y entretener al lector. No busca el lado m?s anticlerical, sino el m?s morboso.

??????????? No tiene posicionamientos ideol?gicos claros, sino m?s bien vitales, y se le nota un aire posmoderno, de estar de vuelta. Por eso, el tratamiento de lo religioso tiende a ser err?tico. No le importa recoger manifestaciones religiosas aut?nticas, siempre que sean curiosas y entretenidas. Y muestra un cierto escr?pulo de conciencia cuando trata, generalmente bien, las realizaciones sociales de la Iglesia. Tambi?n suelen caerle simp?ticos los personajes en distancia corta, en entrevistas, etc. En cambio, muestra recelos instintivos hacia la instituci?n tomada en general (la Iglesia, la autoridad, la curia romana, la conferencia epicopal, el Magisterio). Y tiene un tic agudo que lo caracteriza, que es la hipersensibilidad hacia la moral sexual cat?lica. Aqu? s? que no dejan pasar una y la respuesta suele ser airada.?

??????????? El tema de la homosexualidad, en particular, es el callo que no se puede rozar. Y, a falta de otros, act?a como insignia del car?cter libertario. Las cuestiones ecol?gicas o el reiterativo discurso en favor del relativismo total (ideol?gico, cultural, religioso, cient?fico...), puede servir para ponerse algo de color en la camiseta, pero el tema sensible -a juzgar por las reacciones- es el otro. En c?rculos conc?ntricos la hipersensibilidad se extiende hacia toda la doctrina de la Iglesia sobre la familia, la bio?tica y la paternidad o maternidad. Aunque el panorama demogr?fico en Espa?a pide a gritos una acci?n responsable en este terreno, esta prensa no tolera bien la instituci?n familiar, con sus ni?os gritones, sus hogares acogedores, sus cumplea?os felices, sus sonrisas tiernas y sus c?ndidos belenes. Y se le escapan pellizcos y puyas no siempre inocentes. Gide dijo en una ocasi?n "familias, os odio". Pues lo mismo, pero en menos. Los encantos de la ?familia feliz? y el ?hogar, dulce hogar? les ponen a cien. Debe de ser un tic de solteros.

??????????? Les gusta coquetear con el mundo de la droga, siempre tratado con cari?osa indulgencia, aunque los datos cl?nicos obliguen en esto a un inevitable realismo y moderaci?n. Lo libertario, como las borracheras, trae siempre a cuestas el problema de la resaca, cuando uno se tropieza con el dolor de cabeza, y, al cabo de unos a?os, con la cirrosis. Como vivimos en un mundo real, los actos libres (la droga, el sexo, el desenfado, el escapismo y la vida misma) tienen efectos reales, muchas veces no deseados. Es bonito jugar a vivir liberado, pero, en alg?n momento, hay que fregar los platos que se han manchado y recoger los trozos de los que se han roto. De esto no tiene culpa el cristianismo. Son las leyes de la realidad. Y a la Iglesia le toca el feo o hermoso papel -seg?n se mire- de recordar las leyes que creemos reveladas por el Creador. Y molesta. Por muy suave que se quiera decir, la Palabra de Dios se recibe en este contexto como una bofetada moral. En esto se resume todo.

La prensa de corte ilustrado

??????????? La otra prensa -de corte ilustrado- presenta una fisonom?a muy distinta. En primer lugar, se considera seria, y tiene una alta opini?n de s? misma y de su papel en la sociedad moderna. Arroja sobre sus hombros la tarea de ser el faro y gu?a intelectual del progreso. Se considera la conciencia laica del pa?s y, desde que la izquierda se decolora (perdiendo el rojo), sostiene los ideales de la Ilustraci?n francesa. Esto le da el tono dignamente aburrido de los viejos tribunales de justicia, llenos de estatuas a la libertad y el progreso. Celebra con religiosa unci?n las efem?rides ilustradas y mantiene el culto sagrado de lo p?blico. Esta repetici?n de clich?s le producen un hieratismo un tanto c?mico. Y quiz? por el peso de la propia tradici?n izquierdista, no acaba de encontrar la postura para integrar los nuevos aires liberales que, por las leyes de la simetr?a ideol?gica (casi tan certeras como las de la ?ptica), le corresponder?a adoptar.

??????????? Mientras en la prensa libertaria, podr?a hablarse de una desinformaci?n err?tica, aqu? se trata de una desinformaci?n sistem?tica. Para esta prensa, la cuesti?n religiosa no es una m?s, sino que es un punto sensible de su proyecto cultural, y casi el ?nico que le queda claro despu?s de diez a?os de derivas, distanciamientos y decoloraciones apresuradas. Remont?ndose a los puntos de partida de su tradici?n ideol?gica, asume que el mayor mal de la historia ha sido el oscurantismo religioso. En consecuencia, considera un deber y un alto honor combatirlo. Esto le da un horizonte y una tarea, adem?s de disculparle veleidades de juventud. Defienden que progresar es lo mismo que perder la fe cristiana, aunque no saben bien qu? parte, porque no se hacen idea de la hondura de sus propias ra?ces.??

??????????? Es una cruzada en toda regla basada en una creencia: lo religioso y, sobre todo, lo cat?lico es, por su propia naturaleza, contrario al progreso de la humanidad: es decir, al crecimiento de la ciencia y al despliegue de la libertad. Es un principio que los datos reales, qui?ranlo o no, tienen siempre que confirmar. Y se trabajar? para que as? sea. El enfoque y las manifestaciones de la religiosidad cat?lica han cambiado mucho en el ?ltimo siglo. Pero cuando la miran no ven lo que hay, sino lo que deber?a haber de acuerdo con este principio.??

??????????? Por eso, sacan constantemente del ba?l de los recuerdos, los argumentos, ya apolillados, que seleccion? la tradici?n laicista y anticlerical francesa. Y, con ocasi?n y sin ella, entrando en el siglo XXI, te recuerdan las antiguas cruzadas, las guerras de religi?n, el juicio de Galileo o la actuaci?n represiva de la inquisici?n, como si acabaran de suceder y no se hubiera hecho otra cosa en la historia. Que San Juan de la Cruz haya podido convivir con la Inquisici?n y que sea un testimonio cristiano mucho m?s aut?ntico, da lo mismo; puestos a mentar, lo que se mentar? hasta el agotamiento, ser? la Inquisici?n, sin ninguna preocupaci?n por los matices hist?ricos. Son argumentos importados y apenas traducidos, ni siquiera tienen los tonos locales que cabr?a esperar. Por ejemplo, la Inquisici?n es una instituci?n espa?ola y, con la enorme documentaci?n que poseemos, podr?a dar lugar a ejemplos m?s sangrantes que Galileo, porque, en este pa?s ojerizas ha habido siempre muchas. Pero no les interesa la historia. Prefieren los estereotipos. La ?nica diferencia con otras naciones es que aqu?, en general, no se usa la referencia a los horrores de la Conquista de Am?rica. Se ve que el p?blico espa?ol todav?a venera este asunto y le sabe malo que se lo sustraigan. Con estos argumentos, llevamos dos siglos y medio, y todav?a se pueden leer en la prensa diaria, no menos que una vez por semana. Todo lo dem?s que la Iglesia haya hecho o est? haciendo ahora no importa en absoluto. La imagen viene dada por el ba?l.?

??????????? Siendo la religi?n cat?lica tan nefasta, necesariamente hay que suponer intenciones torcidas en sus representantes, parezca lo que parezca. Es un segundo principio. As?, hay que explicar la actuaci?n del Papa, de la curia romana, de los obispos y, a?n de todos los cl?rigos, por el af?n de conquistar poder y dinero. No se puede conceder que sean bienintencionados y que, en realidad, quieran el bien de la gente. Pueden ser obsesos o tontos, pero buenos no. Hay que represent?rselos, contra toda evidencia, como gente ?vida de dinero y sedienta de poder. Y los dem?s, como ovejas ignorantes y cr?dulas. Esto se sugerir? siempre que se tercie. Lo han convertido en una cl?usula de estilo. Podr?a parecer un chiste si no fuera porque no hay d?a en que no aparezca por escrito.

??????????? Infinitamente aburrido, porque el repertorio es terriblemente recurrente. En cuanto se sigue con atenci?n su manera de dar las noticias religiosas, se notan todos los tics y se cazan todos los trucos de esta prensa.

??????????? No dejar?n de rese?ar en lugar destacado todo lo que resulte grotesco, lo que huela a superstici?n, lo que parezca anacr?nico en las manifestaciones religiosas. Personajes estrafalarios, fiestas rec?nditas, pr?cticas ancestrales que han fosilizado en alguna esquina: todos y todas encontrar?n sitio preferente y merecer?n titulares. Adem?s de destacar los esc?ndalos financieros y sexuales de eclesi?sticos, que, tal y como es la condici?n humana, inevitablemente salpican la vida de la Iglesia, a veces, menos de lo que cabr?a esperar. Tambi?n encontrar?n lugar, por supuesto, todos los opositores, los tr?nsfugas, y los problem?ticos. Y toda persona a quien la autoridad eclesi?stica recrimine algo, se convertir?, por eso mismo, en un h?roe; y tendr? espacio a su disposici?n mientras se anime a discrepar y ser suficientemente ?cido. Tampoco les importa abrir la mano a otras opciones religiosas, con tal que resulten alternativas a lo cat?lico; pero sin pasarse, sin perder la compostura laicista.

??????????? Probablemente consideran de mal gusto dar relevancia a ning?n intelectual cristiano del pasado o del presente. La tesis de partida es que lo cristiano tiene que ser contrario a la ciencia y el saber, de manera que, por definici?n, no puede existir ni pensamiento cristiano ni pensadores cristianos. As? es que o se ignora completamente el pensamiento o al pensador o, si se le menciona, se omite que es cristiano. Son del dominio p?blico algunas clamorosas y persistentes omisiones. Claro es que, al destacar h?roes y levantar pedestales, han que andarse con tiento. Por una iron?a del destino, el principal ilustrado espa?ol, Jovellanos, recientemente recordado en el discurso de entrada a la Academia de un eminente periodista, era un hombre de Misa casi diaria, como deja constancia en sus diarios. Jovellanos podr?a ser el modelo local y razonable para reconciliar ilustraci?n y fe. Pero cuando lo recuerdan, suelen olvidar la otra mitad y lo dejan como el vizconde demediado de Calvino.

??????????? Y cuando no queda otro remedio que dar la noticia, cuando lo religioso mismo es noticia, se buscar? el ?ngulo que menos le favorezca. Entonces empieza la elaboraci?n y el cocinado del material. Todo un arte. Primero se reduce el mensaje al m?nimo. Despu?s, se piensa el modo de mentar los m?viles torcidos (el poder y el dinero) y de recordar el pasado descalificador (la inquisici?n). Se da voz a los que piensan lo contrario. Se recogen todos los detalles peregrinos, absurdos o antip?ticos. Y se escogen las fotos m?s grotescas. Si se toma uno la molestia de recorrer c?mo trat? esta prensa los viajes del Papa Juan Pablo II, comprobar? que, con la sola excepci?n de Cuba -donde no supo situarse- y con una insoportable monoton?a, el procedimiento fue siempre el mismo: acusaciones de protagonismo y de gastos excesivos; recuerdo sesgado de las circunstancias hist?ricas m?s dolorosas; amplia atenci?n a voces descontentas; recopilaci?n de detalles chuscos; y selecci?n de fotos peregrinas. Un alarde de manipulaci?n de materiales. Todo, menos dejar sitio al mensaje y a la intenci?n religiosa.

??????????? Por escoger otro ejemplo m?s sintom?tico. En la noche del 24 de diciembre del a?o 2000, Juan Pablo II inaugur? el a?o jubilar. Era una fecha densa, largamente esperada y cargada de significaci?n. La noticia era inevitable, fue recogida por casi todos los medios del mundo. Pero quiz? result? demasiado fuerte para uno de los principales medios de nuestro pa?s, y la pas? por la cocina. Tras poner en primera p?gina una rara foto del Papa de espaldas y arrodillado, dedic? al asunto dos art?culos en la secci?n de religi?n. El primero hablaba del jubileo como un montaje televisivo. Y el otro, de lo que costaban los coches del Vaticano, remont?ndose a los Mercedes que usaba P?o XII. Del mensaje y del significado del jubileo, de la renovaci?n espiritual, de las opiniones del Papa, de los 2000 a?os de Jesucristo, apenas una furtiva l?nea; todo lo dem?s, adobo. Muestra representativa del taller y peque?a joya del arte de la desinformaci?n religiosa en el inicio del tercer milenio. Habr?a que pensar en un museo para reunir la colecci?n.

Conclusi?n

??????????? As? estamos. No es muy alentador, pero as? estamos. Pero no podemos acostumbrarnos. Por un lado, no se debe permitir que este bombardeo penetre en las conciencias y, a base de no reaccionar, solidifique creando un estado de opini?n. Pues el que calla otorga. Por otro, tampoco se puede reaccionar de cualquier modo, porque somos cristianos.

??????????? No se trata de plantear una batalla entre los buenos y los malos. Porque tal distinci?n es imposible hasta el final de los tiempos, y la har?, como quiera, nuestro Se?or Jesucristo. Mientras, en lo que nos toca ver y podemos juzgar, ni los buenos son tan buenos ni los malos tan malos. Los eclesi?sticos y, en general, todos los cristianos tenemos que vivir en la inc?moda situaci?n de ser portadores de un mensaje maravilloso que nos excede. Es l?gico que los que no son o no quieren ser cristianos perciban el efecto grotesco. Es la base inevitable de la mofa anticlerical. No vamos a decir que estamos a la altura de los ideales que proclamamos. Y no vamos a hacer como si lo estuvi?semos. S?lo los vemos realizados - y a?n no plenamente- en los santos. Esta paradoja en la que vivimos es una invitaci?n a la sinceridad, a la autenticidad, y, antes que nada, a la humildad.

??????????? Tampoco vamos a decir que todos nuestros antecesores eran santos, que reflejaron bien el mensaje de Cristo y que no habido malentendidos dolorosos. El fin del milenio ha sido ocasi?n de reconocer culpas pasadas. Pero el inicio del nuevo es la ocasi?n de relanzar la evangelizaci?n. No podemos renunciar a difundir el mensaje de Jesucristo, que es luz que ilumina y sal que da sabor a la vida. Y no debemos permitir que lo desvirt?en injustamente a fuerza de frivolidad o de maniobras intelectuales.

Publicado por mario.web @ 9:56
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