Martes, 03 de mayo de 2011

Fuente: Catholic.net
Autor: S.E. Mons. Rafael Sandoval Sandoval, M.N.M.

Cuatro a?os de recorrer la Sierra. A?os que marcan como el fuego. Cuatro culturas y cuatro mundos. Waroj?os, ?dames (Tepehuanes), Rar?muris y Mestizos. Por ahora me referir? a los "Rar?muri pag?tuame" o "gentes lavadas o bautizadas". Ellos se definen como los hijos del que es Pap? de todas las genes; del que hizo el mundo y los dej? para cuidarlo (Onor?ame K?chara).

Al principio recib?, por parte de algunos agentes de pastoral, muchas indicaciones para que no subyugara la cultura: "no los abrace porque eso es violento para ellos", "corrija sus palabras porque ellos no son occidentales", "acompa?e solamente la cultura", "no imponga", "qu?tese los esquemas que trae", "incult?rese en su vestir", "no les d? sacramentos", "la mejor ayuda es dejarlos como est?n", etc. No dudo que tales indicaciones se me hicieran con sinceridad, pero decid? recorrer las comunidades por m? mismo para conocer su cosmovisi?n y as? poder aprender los valores y dar a conocer a quien es raz?n de mi vida: a Jesucristo.

Soy consciente que debe haber un encuentro entre fe y cultura, que no sea una invasi?n ni adoctrinaci?n. Varias preguntas me han ido acompa?ando: ?C?mo exponer el Evangelio de la Vida en esta cultura? ?C?mo escucharla? ?C?mo aprender de la cultura donde estoy? ?De qu? me sorprendo al estar aqu?? ?Qu? aporto?...

He ido de sorpresa en sorpresa. Cuando anuncio a Jesucristo y su Evangelio, de ninguna manera se sienten alienados ni lo sienten como imposici?n extra?a. Ellos est?n abiertos a la Eucarist?a; tienen hambre de Dios; acogen con gusto el Sacramento de la Reconciliaci?n; no est?n cerrados al celibato; aprecian y quieren conocer la Palabra de Dios. Cuando les hablo de Jesucristo, se emocionan; no nos piden quitarnos nuestra cultura, sino que piden que estemos con ellos as? como somos; quieren y piden la catequesis... Si dijera lo contrario, no estar?a en la verdad o dir?a lo que ellos no dicen.

Es cierto que hay que aprender la lengua, pero hay una comunicaci?n mejor: el amor. Ellos leen el coraz?n, se abren al mensaje cuando sienten que son amados. El mejor idioma es el amor.

Voy a exponer s?lo algunos ejemplos de mi experiencia como pastor. Ya habr? tiempo para continuar sobre la misma tem?tica.


LA MISA: "KORIMA DE DIOS"

Para el tarahumara, la palabra "k?rima" es importante, y significa "compartir todo, sin necesidad de que se les d? nada a cambio". Es algo gratuito, pues se comparten los bienes y la vida. No es s?lo un trueque o intercambio, va mucho m?s all?. Significa que, si yo tengo algo que otro no tiene, le pertenece a ese otro, sencillamente porque Dios nos da el encargo de dar y nos da el derecho de recibir.

En esta visi?n del compartir la vida, vi la puerta para la Eucarist?a. Ese "k?rima" es Jesucristo que se nos entrega. Cuando ellos escuchan esto, la entienden, la piden y la viven como "k?rima de Dios". Pocas veces he celebrado con tanta devoci?n como cuando lo hago con ellos. Por eso afirmo, desde la experiencia, que la Misa no excluye a ninguna cultura. Si alguien dijera lo contrario, mentir?a. El cierto que hay que trabajar por la inculturaci?n de la Eucarist?a, pero nunca privar a los ind?genas del Banquete eucar?stico. Tal privaci?n no ser?a otra cosa que falta de amor hacia ellos y una clara discriminaci?n. Darles el pan material, pero descuidando el Pan espiritual, es dejarlos con hambre.


LA RECONCILIACI?N: MEDICINA QUE CURA

Las fiestas rar?muri son "noches de reconciliaci?n", en las que es necesario estar bien en todo y con todos para que las fiesta salga bien. Ah? se arreglan los problemas y se deciden a estar y caminar en la vida. Se logra la armon?a con el mundo, con Dios y con los dem?s. S?lo reconcili?ndose se es buen rar?muri. En otros mundos es inconcebible ver en convivencia amable a la esposa de un asesinado con el pap? del asesino, o a la mujer violada y su familia con la familia del violador, o las mam?s de quien muri? y de quien le dio muerte. S?lo estando bien con los dem?s, se puede estar bien con "el de arriba", y s?lo as? el mundo recibir? fuerza.

La Cuaresma es el tiempo fuerte "para arreglar problemas". Ah? se hacen los juicios comunitarios, en los que las partes involucradas, con el consejo de la autoridad tradicional y con hombres y mujeres, buscan arreglar los asuntos pendientes. Hay confesiones p?blicas, donde se les da alguna penitencia como estar un buen rato hincados frente a la iglesia el viernes santo. Al final, todos se saludan, pues el saludo indica que todo se ha arreglado. En la reconciliaci?n, se confrontan, aclaran, se defienden y se solucionan las cosas. Se tienen medicinas que curan, pero la mejor curaci?n consiste en estar bien con todos.

Pero en la fiesta no todo va bien. El Remonsi (el que vive abajo), que es ventajoso, quiere cochinear la fiesta. Dicen que todas las gentes tenemos dentro dos esp?ritus: el del hermano menor que es Jesucristo, y el del de abajo que es el diablo. Podemos irnos con uno o con el otro. Dios quiere que sigamos el camino del menor que es Jesucristo.

Por la noche hay velaci?n, y se vuelve noche de reconciliaci?n. Al amanecer se ve la esperanza y el comienzo de un mundo nuevo. Se renace con fuerzas nuevas para seguir caminando en la vida con lo que venga.

Ense?anza: mi experiencia me dice que esa noche es el espacio para el Sacramento de la Reconciliaci?n. Pero, por desgracia, los agentes de pastoral hemos desaprovechado este espacio. Con frecuencia mitificamos a los pobres e ind?genas, y decimos que ellos tienen m?s valores y cualidades que los mestizos. La verdad es que todos tenemos valores y anti valores. Todos somos pecadores, de cualquier condici?n y cultura. Los rar?muris lo saben y tienen sus formas de pedir perd?n y de ser perdonados. S? que a algunos no les gustar? lo que digo, pero es simplemente mi experiencia.

Es una pena ver que algunos sacerdotes acompa?an a la gente en sus fiestas, pero no les ofrecen ni explican el Sacramento del perd?n. Les niegan algo a lo que ellos tienen derecho. Cuando este servidor les explica este Sacramento, sus rostros se iluminan y piden el perd?n por manos de "bar? obispo". Miente, a mi ver, quien afirma que el Sacramento de la Paz no es para ellos. Discrimina quien no explica o niega este encuentro con Jesucristo y la Iglesia. S?lo basta que le demos al Sacramento esa dimensi?n curativa y liberadora.


LA CONFIRMACI?N: VIDA EN FIESTA

Me platicaba un rar?mari (de la Sierra baja) que "cuando se hizo noche y hubo eclipse, el de all? arriba vino y le habl? a un anciano. Le pidi? que dijera a su gente que siguieran haciendo ofrendas al sol para no dejarlo morir de vuelta. Le pidi? que bailaran e hicieran Y?mari para que recibieran el santo iwig?" (aliento de Dios).

La fiesta habla del Creador y de la Creaci?n. Se conmemora lo que Dios hace en la historia, y est?n llenas de alegr?a y esperanza. Ah? nadie puede estar triste, pues Dios da su iwig? para que est?n contentos. Pero al Remonsi no le gusta que est?n contentos, y siempre anda buscando que el rar?muri tropiece y pierda el camino; impide que cumplamos con lo que nos manda Onor?ame-Eyer?ame (nuestro Padre Madre que vive arriba). Pero cuando hacemos la cruz, entonces el de abajo se retira.

Ense?anza: los rar?muris tienen las semillas del Verbo. Las semejanzas con la Biblia son muy afines. El campo est? abierto para expresar la fuerza del Esp?ritu que convierte lo desordenado en ordenado, lo feo en bello, el caos en cosmos. No es dif?cil anunciar al Esp?ritu Santo como "aliento de Dios". Quien diga que para ellos no es la Confirmaci?n, miente de nuevo. Ellos son m?sticos, m?s por intuici?n que por reflexi?n. Basta tan poco para que entiendan el Sacramento de la Confirmaci?n. Cuando les doy la catequesis, la reciben con gusto, y les encanta el naw?zari (consejo) del sacerdote y obispo.


EL NOMBRE DE DIOS

Para el rar?muri, Dios es el que est? arriba, el que camina con nosotros, el que nos da fuerza, el que se pone triste cuando no vivimos bien, el que necesita que le ayudemos... ?l es Riosi (Dios), Ram? On? (el Pap? de nosotros), Onor?ame (el que es Pap?), Tata Riosi (Papa Dios), etc.

Cuando ellos pronuncian el nombre de Dios, lo hacen con respeto, se descubren la cabeza y se ponen de pie y mirando hacia donde sale el sol, pues el sol nos habla de la vida y nos va acompa?ando en el d?a.

Onor?ame "nos dio a Jesucristo (Sucristo) que muri? en la cruz para todo el mundo". Sucristo es Riosi ranara (el Hijo de Dios) que ha sido engendrado por Dios. ?l nos dice el camino que hay que seguir para ir con Dios. La Fiesta de Semana santa es el centro de la vida rar?muri, y marca el cierre e inicio de un nuevo ciclo en el que Jesucristo le vuelve a dar fuerza al mundo, renaciendo.

Arew? ros?kame o Riosi araw?ra, es el Esp?ritu blanco o Esp?ritu de Dios (iwig?). Es la fuerza de Dios que nos da vida.

Ense?anza: se nota que recibieron el primer anuncio de Jesucristo, pero se desconoce su doctrina y una falta de profundizaci?n de su mensaje sobre el Reino. Cuando imparto el Sacramento de la Confirmaci?n, ellos lo explican como el bautismo que da el obispo para darle fuerza y complemento al bautismo. El primer anuncio que dieron los primeros misioneros, necesita ser complementado. Para algunos agentes de pastoral, hay que dejar esto intocable; incluso algunos quisieran que se volviera a lo que ellos ten?an antes de la evangelizaci?n ("teolog?a india india"). Querer volver a dar vida a las religiones antes de la evangelizaci?n, y separarlas de Cristo y de la Iglesia, ?no ser?a acaso un retroceso y una involuci?n hacia un momento hist?rico anclado en el pasado?


FINAL

?Por qu?, pues, con el pretexto de no arrancarles su cultura, se les niega el Evangelio a los hermanos ind?genas? El Evangelio, Cristo mismo, no viene a quitarla a nadie nada de lo bueno que tiene, sino a purificarlo y a completarlo. As? ha pasado con la evangelizaci?n de todos los pueblos. Cuando se anuncia directamente a Jesucristo, cualquier persona, de cualquier tiempo y lugar, puede encontrar en ?l la Verdad y la Vida. Lo que se oculta detr?s de algunas posturas "respetuosas" con la cultura de los dem?s, es una falta de fe en Jesucristo como verdadero camino de salvaci?n.

Siempre ha habido gente que lo niega a ?l, pero al menos ten?an el valor de no reconocerse ya como cristianos. Lo nuevo ahora es que esos "cristianos" se quedan muy campantes en la Iglesia y nos dicen que ellos son la verdadera Iglesia, no la del Magisterio establecido por Jesucristo.

Viendo la mucha confusi?n de la gente, y leyendo a escritores y predicadores que confunden al pueblo cristiano, como obispo - pastor y vigilante del reba?o -, debo decir y escribir, aunque deba pagar los precios por ello.



Publicado por mario.web @ 10:24
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