Martes, 03 de mayo de 2011
Si queremos que la joven vea la llamada de Dios como una forma de hacer la voluntad de Dios, debemos acrecentar su amor a Cristo.
?
Escuchar la llamada como voluntad de Dios.
Escuchar la llamada como voluntad de Dios.

Hacer ver a la chica que eso que est? experimentando (sea lo que fuere), es voluntad de Dios, requiere de mucha prudencia y decisi?n.

Cuando una chica se pregunta seriamente por el derrotero que seguir? su vida, es una pregunta seria y que implican muchas consecuencias, pues est? en juego su vida entera. Por ello, la directora espiritual tiene que ser clara en un punto. Si bien ninguna de las dos (directora-dirigida) sabe en este momento el camino que Dios quiere para la chica, cualquiera que sea la decisi?n que se tomar?, ser? la voluntad de Dios para la chica. Al final del discernimiento, despu?s de haber trabajado en su interior, deber? ser capaz de decir: "esto que Dios me ha hecho ver para mi vida, es su voluntad".

Dos son las virtudes que la directora espiritual debe pedir a la chica para que ella misma sea capaz de lograr escuchar la llamada como voluntad de Dios: generosidad y amor de Dios. Generosidad que se traduce en este momento como no ponerle trabas a lo que Dios quiera de ella. Es tener una actitud de apertura para indagar lo que Dios quiere de la propia vida. Una imagen, si me permiten, ser? la de "firmarle a Dios un cheque en blanco".

La vivencia de esta virtud podr? depender de muchos factores externos relacionados con la joven vocacional. Si ella ya hecho una elecci?n en su vida o tiene planes muy seguros para el futuro, la generosidad le costar? m?s. Si por el contrario, se encuentra en un periodo en que debe tomar decisiones para el resto de su vida, y a?n no lo ha hecho, existen buenas probabilidades de que la chica vivir? con mayor facilidad la generosidad en este momento.

La generosidad depender? tambi?n del aspecto en el que se hace presente la llamada de Dios y el apego que la chica tiene a lo que debe dejar. La voluntad de Dios no resquebraja, no tuerce, es tan s?lo una sugerencia que se presenta a la persona.

Si hemos hablado de generosidad, tenemos por fuerza que mencionar que esta generosidad no nace tan s?lo de la fuerza interior de quien quiere llevar a buen puerto esta empresa. No nos hagamos ilusiones: la vida tiene muchos altibajos y no habr? perseverancia alguna si se conf?a solamente en las propias fuerzas. Si esta chica elige cumplir con la voluntad de Dios y la decide llevar a la pr?ctica con todas sus consecuencias, deber? sin duda alguna basarse en el amor, en el amor a Dios. Amor que no es un mero sentimiento, sino un darse, un buscar lo mejor para la persona amada. Y este amor deber? basarse y alimentarse con una relaci?n personal, real y apasionada con Cristo.

Si queremos que la joven vea la llamada de Dios como una forma de hacer la voluntad de Dios, debemos acrecentar su amor a Cristo. "No es cualquier historia de amor, es la <> historia de amor por excelencia, aquella decisiva, aquella que responde a la historia de amor del Creador por la criatura, aquella que nace antes del origen del mundo y est? destinada a no acabar jam?s, a vivir en perenne frescura en la felicidad eterna"1.

Amor de Dios que no es un momento gozoso o de felicidad pasajero, sino una actitud de permanente respuesta a quien ya dio, en primer lugar, "su vida por m?".

Con estas dos virtudes, amor a Dios y generosidad, la chica podr? lanzarse a buscar la voluntad de Dios en lo que se percibe como una llamada.

NOTAS
1 Pier Giordano Cabra, Le icone della Vita Consacrata, Editirice Queriniana, Brescia, 2002


Publicado por mario.web @ 11:12
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios