Martes, 03 de mayo de 2011
?Qu? papel desempe?an los l?deres?, ?qu? tipo de valores debe abanderar?, ?qui?nes pueden encarnar esta responsabilidad?
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Perfil de un l?der: cualidades para el triunfo (y 1)
Perfil de un l?der: cualidades para el triunfo (y 1)
" Los elementos definitorios."

Desde las diferentes concepciones del liderazgo y, observando al l?der desde distintas ?pticas, me gustar?a empezar este textp exponiendo una definici?n m?s del perfil del l?der, esto es, el l?der como aquella encarnaci?n -personificaci?n concreta de un objetivo com?n- que presupone la asunci?n de unos determinados valores y una suficiente capacidad para arrastrar a sus seguidores y transmitir su mensaje. A partir de esta definici?n y su posterior disecci?n, pretendo llegar a las notas que considero esenciales en la figura del l?der y para que ?ste triunfe en sus objetivos

Tambi?n desde el principio quiero aclarar que el tipo de liderazgo al que me referir? en adelante, aunque pueda tener numerosas caracter?sticas comunes con otros tipos de l?deres, mi modelo de referencia -digo- ser? el del l?der pol?tico, entendiendo por pol?tico en su sentido m?s amplio, como el l?der que pretende captar y transmitir un mensaje lo suficientemente amplio y universal, al que se pueda acudir teni?ndolo como embajador, representante de un modelo de actuaci?n y de pensamiento.

Volviendo a la definici?n inicial que d?bamos de l?der, constatamos la existencia de tres elementos: el objetivo com?n, uno determinados valores y capacidad de arrastre, de ilusi?n, de entusiasmo, de convicci?n. Y aplicados a la referencia ejemplificativa que hemos tomado del l?der pol?tico ser?an en cuanto al objetivo com?n inmediato: ganar un aforo y en un momento determinado, ganar unas elecciones mientras que el mediato ser?a regir los destinos de un pueblo.

Por lo que se refiere a los valores, ?stos supondr?n una jerarquizaci?n -abierta, ya puntualizaremos- de ideas, de convicciones. No nos referimos aqu? a los valores personales que debe tener el l?der sino a los valores colectivos que quiere representar. As?, colocar piramidalmente la justicia, la utilidad, la seguridad, la libertad, la igualdad, etc., de una manera concreta pero flexible para no caer en el dogmatismo ideol?gico. Y por ?ltimo la capacidad de entusiasmar: de confirmar a los convencidos y de convencer a los indecisos.
De estos elementos definitorios del perfil del l?der, podemos ir extrayendo ya algunas conclusiones:

En primer lugar, el l?der encarna y asume unos valores determinados. Por tanto, no se puede nunca confundir al l?der con los valores que representa, pero no s?lo por la imperfecci?n con que los representar? si ?stos son m?nimamente elevados sino porque lo verdaderamente valioso son esos valores que se proyectan hacia ese objetivo com?n. Lo verdaderamente importante es esa pasi?n por la libertad, por la igualdad, por la justicia social que nos mueven y pretendemos para nuestra naci?n. El l?der es el abanderado, no la bandera, que por sus dotes personales tiene la capacidad de clavar sobre las cumbres m?s altas la ense?a encomendada. Es, pues, diferenciar entre el envoltorio y lo envuelto, entre el veh?culo transmisor y lo transmitido.

Esto produce, a la vez, la desmitificaci?n del l?der y el posible traspaso sin traumas del abanderamiento de un proyecto, la ruptura con el personalismo y la posible corrupci?n de la propia idea de liderazgo: se es l?der de un proyecto no para mantenerse de un proyecto.
En segundo lugar, el objetivo com?n ser? lo que nos haga descubrir al l?der, mejor, a nuestro l?der. Por supuesto que ?ste ha de tener suficientes dotes personales que lo hagan brillar con luz propia y de intensidad mayor que la de cualquier otra persona, pero hemos de saber sacudir de nosotros las posibles vendas y lega?as que puedan cubrir nuestro rostro. Nos planteamos entonces el interrogante de si el l?der se crea o se descubre. Definitivamente me incline a pensar que se descubre, y esto sucede cuando a su vez se descubre o redescubre, con nueva ilusi?n, un proyecto que poner en marcha. Entonces es cuando nos adherimos a ?l, a esa coincidencia, y nos separamos de la muchedumbre, diferenci?ndonos, mostr?ndonos individualmente. El l?der, pues, no se crea, surge espont?neamente como consecuencia de un proyecto o de su ejemplaridad, y en ?l tendr? su origen el grupo.

Es, pues, imprescindible el atractivo del proyecto que se lidera, del objetivo que se quiere llevar a cabo, as? como mostrar con claridad las diferencias que nos puedan separar de otros posibles proyectos. Y este ?ltimo punto lo considero de vital importancia. Es imprescindible marcar diferencias, pero no s?lo en el sentido negativo de exclusi?n, sino positivo, de definici?n, de clara delimitaci?n del objetivo perseguido. A partir de ah?, se podr? hablar de acuerdos, de cesiones, de negociaci?n, siempre, claro est?, que la naturaleza de la propia asociaci?n en que se inserta el l?der, lo permita.

Y esto nos hace volver sobre el punto anterior, puesto que el objetivo a conseguir deber? tener la apoyatura de unos valores que determinen c?mo conseguirlo. El l?der deber? ser protector y guardi?n de la causa que origin? el grupo y el mismo liderazgo, deber? saber mantener el equilibrio entre lo que constituye el n?cleo esencial que conforma el objetivo perseguido y la pluralidad, heterogeneidad que se pueda dar dentro del grupo que lidera.

Pero lo cierto es que observamos l?deres que no cumplen estos requisitos, verdaderos encantadores de serpientes que no tienen o no expresan un objetivo com?n, que los valores que representan no son m?s que necesidades del gui?n y, que la definici?n del proyecto, queda enmarcado tantas veces en su atractivo personal: f?sico, ret?rico, popular...

Como en tantas otras cosas, debemos diferenciar el ser del deber ser, ?son l?deres?: si, en su sentido m?s superficial, como el padre que da vida a unos hijos pero no les ofrece su atenci?n y cari?o. ?Deben ser nuestros l?deres, queremos que sean nuestros l?deres?: Rotundamente, no. l?deres en el sentido m?s superficial, que escasamente cumplen con los dos primeros elementos definidos y que su liderazgo se centra en esa capacidad comunicativa, de ilusionar, de arrastrar. Es lo que vulgarmente hemos llamado l?der carism?tico. Cuando es el carisma del l?der, y no lo que representa, lo que nos atrae, hace que exista una relaci?n de dependencia hacia su persona, hacia su encanto y, como pescadilla que se muerde la cola, esto ser? lo que ?l mismo cuide m?s. En cualquier caso ser? el fracaso del l?der (Continuar?...)

Publicado por mario.web @ 11:17
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