Martes, 03 de mayo de 2011
Los auditores m?s c?nicos afirman que en el mundo hay mentiras, grandes mentiras y contabilidad
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La contabilidad creativa y las p?rdidas contables
La contabilidad creativa y las p?rdidas contables


Los auditores m?s c?nicos afirman que en el mundo hay mentiras, grandes mentiras y contabilidad


?Tal y como pronosticaban los analistas m?s pesimistas, el Ibex35 se ha instalado en el nivel de los 5.500 puntos. Las incertidumbres contables han quebrado la confianza, el d?bil soporte del sistema capitalista. Y ahora, ?qu?? ?Son suficientes las investigaciones emprendidas por los organismos de supervisi?n financiera? Necesitamos con urgencia una verdadera revoluci?n ?tica

Los auditores m?s c?nicos afirman que en el mundo hay mentiras, grandes mentiras y contabilidad. En realidad la contabilidad trata de realizar mediante una foto fija la realidad de la situaci?n econ?mico financiera de la sociedad, en aplicaci?n del principio de imagen fiel. Sin embargo, los criterios contables son discutibles y no siempre est? muy claro qu? debe de considerarse inversi?n (patrimonio amortizable) y qu? gasto (minoraci?n de la cuenta de resultados).

Todo ello por no hablar de la valoraci?n de intangibles como la marca o el fondo de comercio donde se puede imaginar, los criterios son bastante vol?tiles. Por otra parte, ?qu? es mejor, valorar a precio de adquisici?n o a precio de mercado? Lo primero resulta muy conservador: se puede contrastar v?a factura el precio de los bienes que componen el patrimonio. Por contra, la devaluaci?n o revalorizaci?n del bien, no figuran hasta que no son enajenados. Si el criterio que utilizaramos fuese el del valor de mercado, los balances arrojar?an valores m?s entendibles, pero de mayor riesgo. Porque, ?qui?n es el mercado? ?Cu?nto vale mi marca? ?Cu?nto val?a Arthur Andersen hace medio a?o y cuanto vale ahora?

Por todo ello, la contabilidad es una gran mentira que transforma el beneficio en p?rdida por mor del criterio contable aplicado. Por eso, urge que en la aldea global de la industria financiera, los diferentes organismos contables y de supervisi?n de los mercados de valores homologuen los diferentes criterios para que cualquier inversor entienda lo mismo cuando lee un balance o cuenta de resultados.

Probablemente esta sea la batalla m?s apasionante que se est? viviendo en estos tiempos. Aparece como un debate cient?fico entre t?cnicos contables de l?piz en la oreja. Pero estamos hablando de aquel sistema que nos permite valorar una empresa, y saber si su desempe?o ha sido el correcto o no. Ning?n inversor ni ning?n analista tiene capacidad para adentrarse en la "papeler?a" de cada empresa. La contabilidad es el "lenguaje" en que podemos entendernos cuando hablamos de "beneficio", "amortizaciones", "consolidado", etc.

Este proceso de armonizaci?n contable constituye un requisito imprescindible en el avance de la aldea global y de la libre circulaci?n de capitales. Imprescindible, pero no ?nico. Porque es necesario tambi?n que en paralelo se reconstituya la quebrada confianza del inversor. Una confianza mermada por la enronitis en un proceso de sutura que parece no tener fin.

Y la p?rdida de esta confianza es probablemente la parte m?s delicada de la crisis econ?mica que estamos atravesando. Tanto la OCDE como el FMI, la Reserva Federal norteamericana y el Banco Central Europeo hacen referencias a la ca?da en la confianza del inversor. Una ca?da orginada no en los recortes burs?tiles, sino en la cascada de casos de "contabilidad creativa". Y cobn la quiebra de la confianza, el debilitamiento del sistema, que se basa no en la "destrucci?n creadora" como afirmaba Schumpeter, sino en la confianza del p?blico en el propio sistema.

Una duda de fe generalizada en la capacidad de los bancos para afrontar sus compromisos, genera un problema financiero de primera magnitud. Porque la realidad es que, efectivamente, los bancos no est?n capacitados para hacerv frente a sus inversiones. Y la verdad es que la mentira se mantiene firme mientars que la fe de todos la soporte.

El presidente de los Estados Unidos, George Bush, ha tratado de recuperar el tambaleante edificio de la confianza exigiendo a la compa??as transparencia; a los directivos, rigor, honradez y compromiso persobnal con las cuentas presentadas; y a la Securities and Exchange Commision, eficacia y resultados. Un objetivo loable, pero insuficiente para una herida que sigue sangrando.

Recientemente hemos vivido "los ?ltimos coletazos" de los esc?ndalos Xerox, Qwest y Tyco. En el caso de la teleoperadora Qwest, la SEc ha reabierto una investigaci?n para conocer los detalles de un ingreso de 950 millones de d?lares, que se encontraba mal calculado como consecuencia del error en el c?lculo del incremento de la capacidad de red de fibra ?ptica.

Tambi?n el conglomerado industrial Tyco se encuentra acaparando portadas de diarios de informaci?n econ?mica tras la dimisi?n de su presidente. Recientemente hemos conocido que varoios miembros del consejo de administraci?n coultaron las compensaciones financieras "generosas" que la compa??a ofrec?a a varios directivos.

Son s?lo algunos ejemplos de la cascada de ingenier?a contable que hemos conocido en los ?ltimos 10 meses. Una cascada que arrolla a su paso la confianza y con ella, la estabilidad, y con ella, las expectativas. Por eso, el empe?o de Bush resulta muy loable, pero muy insificiente. Porque no basta con establecer un estado policial para que el ciudadano deje de delinquir. La polic?a es necesaria para reprimir el delito. Pero la educaci?n es enecesaria para prevenirlo. Y lo que necesita nuestra cultura empresarial es una verdadera revoluci?n ?tica que reordene la escala de valores recuperando la primac?a del hombre y del valor del trabajo. ?Estamos dispuestos a emprender esta revoluci?n o preferimos seguir creyendo que el directivo debede preocuparse por maximizar el valor para el accionista? O revoluci?n ?tica, o el simple c?lculo de derivada que nos maximice el beneficio por acci?n. Uds. (nosotros), elegimos.


Publicado por mario.web @ 11:20
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