Martes, 03 de mayo de 2011


Fuente: Zenit.org
Autor: Roberta Sciamplicotti, traducci?n de Inma ?lvarez


BRUSELAS, martes 14 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Los j?venes migrantes ?deber?an tomar parte en c?mo se proyectan las pol?ticas sobre la inmigraci?n?, porque son precisamente ellos quienes ?est?n orientando la conciencia com?n, desde una percepci?n negativa de la emigraci?n a una positiva?.

El arzobisdo Agostino Marchetto, Secretario del Consejo Pontificio de la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes, lo ha afirmado este martes en Bruselas, en una Conferencia organizada por la Fundaci?n Konrad Adenauer (Konrad-Adenauer-Stiftung).

Interviniendo sobre ?la integraci?n de los j?venes desde situaciones de emigraci?n: motivaciones cristianas y contribuci?n de las Iglesias?, el prelado ha observado que los j?venes migrantes deben desempe?ar un papel m?s significativo en las pol?ticas sociales porque ?son precisamente ellos quienes est?n creando un mundo m?s seguro, acogedor y multicultural, a pesar de todo?.

Seg?n las estimaciones oficiales, record?, un tercio de los migrantes a escala mundial tiene una edad media comprendida entre los 15 y los 25 a?os. A ellos se a?aden los hijos de los emigrados de primera generaci?n, reunidos con sus familias de origen o nacidos en el pa?s de inmigraci?n, o que han cumplido en el el ciclo de la escolarizaci?n.

Las segundas generaciones y los j?venes pertenecientes a minor?as ?tnicas, sostiene el arzobispo, constituyen un grupo ?con fuerte riesgo de doble marginalizaci?n, en cuanto j?venes que experimentan, a la vez que sus coet?neos aut?ctonos, los problemas y dificultades ligadas al estudio y al acceso al mundo del trabajo, como en cuanto a miembros de minor?as m?s o menos excluidas y estigmatizadas?.

En un contexto migratorio, las preguntas existenciales parecen agudizarse, ?haciendo surgir en t?rminos nuevos el problema de la auto-identificaci?n, expresado incluso en los interrogantes sobre el sentido de la vida, sobre la justicia social, sobre la salvaguarda de la creaci?n y sobre la relaci?n con Dios?.

En esta clave, seg?n el arzobispo, la migraci?n ?puede definirse tambi?n como una experiencia ’espiritual’ en el sentido que induce m?s f?cilmente a plantearse cuestiones fundamentales y a intentar desvelar el misterio de la vida?.

?Precisamente en estas coyunturas, la religi?n tiene un rol crucial para la construcci?n de la identidad, en la b?squeda de significados y en la formaci?n de los valores, sobre todo en los j?venes con experiencias migratorias?.

El papel de las Iglesias, subraya monse?or Marchetto, es relevante ?en una doble vertiente: la de la salvaguarda de la identidad cultural y en el de la integraci?n en el nuevo contexto?. Los dos aspectos, constat?, se entremezclan, porque ?muchos j?venes inmigrantes se convierten de hecho en ciudadanos de una nueva patria, en la que han decidido poner las esperanzas de una vida mejor, precisamente gracias a los recursos que tambi?n la adhesi?n religiosa les ha proporcionado?.

En su opini?n, la mejor contribuci?n que la Iglesia puede dar a d?a de hoy sobre esta cuesti?n es el esfuerzo de crear ?una s?lida y fecunda cultura del di?logo, a nivel ecum?nico, interreligioso e intercultural?.

De la misma forma, debe promover una atenci?n constante hacia la centralidad de la persona humana y la defensa de los derechos del hombre, porque la integraci?n ?es ante todo una cuesti?n de relaciones entre personas de distintas pertenencias e identidades, que comparten el mismo espacio f?sico, social, administrativo y pol?tico?.

?No son por tanto al final diferentes cultural las que se encuentran, o se confrontan, sino las personas que pertenecen a ellas?.

El prelado ha augurado una mayor atenci?n por parte de los medios de comunicaci?n social a los j?venes con experiencias migratorias, nacidos en un pa?s extranjero de padres inmigrantes o que han llegado a ?l cuando eran muy peque?os.

Si en general ?consiguen vivir en armon?a, o casi, con dos culturas sin contrastes dram?ticos, sin sentirse ?ntimanente divididos?, esta ?no es una conquista f?cil?, admiti?, y no raras veces los j?venes de segunda generaci?n ?no se sienten integrados del todo como sus coet?neos nativos?.

Seg?n el prelado, ?hay al menos tres razones principales que suscitan sentimientos de preocupaci?n e incluso alarma? hacia los inmigrantes: ?el miedo a recibir flujos ca?ticos de migrantes, una percepci?n negativa de la presencia de guetos en las ciudades, y la rivalidad en el mercado de trabajo?.

?Todo esto confirma que la ?nica v?a de la integraci?n es la participaci?n tanto de los inmigrantes como de la sociedad civil en este proceso?, objetivo que se ha puesto el Consejo Pontificio para la Pastoral con Migrantes e Itinerantes, en sinergia con las comisiones de pastoral migratoria de las Conferencias Episcopales de todo el mundo.

?Uno se puede preguntar si es posible elaborar una nueva v?a de integraci?n, no como soluci?n dise?ada encima de una mesa, sino como experimentaci?n de un proceso de cohesi?n y participaci?n, partiendo tambi?n de un gran recurso como el que representan los j?venes migrantes de segunda generaci?n?, propuso.

Esto, con todo, solo ser? posible en la medida en que se consiga difundir ?la conciencia de que la presencia de los inmigrantes no es pasajera, sino estructural, y que es un gran recurso para el camino de la humanidad?.

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Publicado por mario.web @ 11:45
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