Martes, 03 de mayo de 2011
?Qu? tipo de an?lisis hace el futur?logo Alvin Toffler sobre la religi?n, la Iglesia y la vida espiritual?, ?qu? tipo de ?tica promueve como modelo tecnol?gico?
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El papel de la moral, la religi?n y la Iglesia
El papel de la moral, la religi?n y la Iglesia


4.El papel de la moral, la religi?n y la Iglesia

Alvin Toffler no muestra mucha simpat?a por la religi?n (54) , aunque le reconozca un rol estabilizador en la vida social. De hecho no le dedica mucho espacio en sus ensayos ni a la religi?n, ni a la Iglesia, ni a Dios.

Esto se explicar?a porque, como se ha dicho, su pensamiento puede calificarse como un claro ejemplo de agnosticismo funcional. No obstante --es interesante anotarlo--, el futur?logo norteamericano constata que con la llegada de la tercera ola se est?n generando ?olas de renacimiento religioso? (55) , produci?ndose una ?resurrecci?n de la religi?n? en el mundo (56) , que estar?a llevando a lo que desde su tendenciosa perspectiva de agnosticismo funcional ?l califica como ?frenes? religioso? (57) .

Su pensamiento evidencia desde una perspectiva centrada en lo fenom?nico un claro inmanentismo que lo lleva a prescindir tanto de toda referencia ?tica objetiva --la cual no parece importarle para los fines de su an?lisis-- como de toda referencia a Dios.

Su aproximaci?n a la religi?n, a toda experiencia de fe y, sobre todo, al misterio de la Iglesia, est? fuertemente marcada por sus premisas agn?sticas y relativistas --que como ya hemos visto reflejan una notoria influencia de Carlos Marx y de otros como Federico Hegel--. Su perspectiva, por lo dem?s, se muestra como muy pobre, poco informada y llena de los prejuicios que abundaron en los tiempos de la Ilustraci?n y de las ideolog?as decimon?nicas.

La religi?n es presentada por ?l siempre en directa dependencia de las formas de producci?n y del devenir hist?rico. As?, por ejemplo, afirma: ?Como vimos, la civilizaci?n de la primera ola se halla inevitablemente ligada a la tierra. Fueran cuales fuesen las formas locales que pudo haber cobrado, la lengua que hablaran sus gentes, su religi?n o su sistema de creencias, constitu?a un producto de la revoluci?n agr?cola? (58) .

Desde su perspectiva agn?stica y fenom?nica las formas religiosas no son m?s que meras asociaciones en el mercado de las ofertas ideol?gicas y de servicio social, en pugna de presencia y poder con otras asociaciones con los m?s diversos fines.

En un sentido vendr?an a ser una modalidad de ONG (59) orientadas en su acci?n por motivaciones primariamente religiosas --aunque no siempre y no solamente religiosas--.

Toffler no muestra tampoco mucha simpat?a hacia la Iglesia cat?lica, aunque admite el importante rol que ha jugado en pa?ses con reg?menes totalitarios, en defensa de la libertad y la democracia --en un pasaje reconoce que la Iglesia no es una amenaza contra la democracia--. Seg?n su concepci?n, la Iglesia vendr?a a ser una suerte de transnacional religiosa que deber?a cuidarse de no sobrepasar los l?mites de su esfera moral y espiritual.



4.1.Una moral situacional
La concepci?n del futur?logo norteamericano sobre la moral es totalmente relativista. No acepta la existencia de una normatividad ?tica objetiva a la que el ser humano deba adecuar su conducta. Para ?l la moral es relativa y, seg?n su l?gica, debe acomodarse al proceso de cambios que vive la humanidad, planteando as? expl?citamente una moral ?situacional? (60) , que en el mejor de los casos se fundamentar?a en el consenso, o en un supuesto "consenso".

La nueva civilizaci?n tendr?, seg?n Toffler, que ?inventar nuevos modelos ?ticos o morales? (61) para enfrentar las complejas cuestiones que se presentar?n.

Se trata, pues, de una moral que debe adecuarse a los cambios y nuevas leyes de la humanidad para colaborar en la configuraci?n de lo que Toffler --con alguna remota reminiscencia cristiana en la designaci?n mas no en el contenido-- llama el advenimiento del ?hombre nuevo? (62) , libre de "dogmatismos", de "sentimientos de culpabilidad", de normas de conducta "impuestas"; en suma, un hombre con un "car?cter social nuevo".

La nueva moral de la tercera ola supondr?a la superaci?n de la moral de la segunda ola, de la misma manera como habr?a sido superada la moral de la primera con el advenimiento de la segunda ola y de la revoluci?n industrial. En realidad la ideolog?a que Toffler refleja supone la superaci?n de toda norma moral objetiva.



4.2.Evoluci?n hist?rica de las formas religiosas
Para el futur?logo norteamericano las formas de la religi?n --donde agrupa indistintamente desde la Iglesia cat?lica hasta lo que llama ?nuevos cultos? (63) -- son una suerte de consecuencia de la manera predominante de producci?n. Puesto en sus t?rminos, las formas religiosas son en el fondo producto de las tres olas o revoluciones de la humanidad (64) .

En el tiempo de la primera ola ?las fuerzas de la religi?n? estaban ?alineadas con las clases dirigentes de la era agraria? (65) . En una probable referencia velada a la Iglesia cat?lica --y quiz?s tambi?n a las confesiones protestantes tradicionales-- hablando del fundamentalismo isl?mico establece un supuesto paralelo a partir de un pretendido ?derecho? a imponer incluso con la fuerza sus creencias, tal como en ?pocas pasadas ?otras religiones? ?han quemado en la hoguera a no pocos herejes? (66) .

Por supuesto no fundamenta jam?s sus afirmaciones; simplemente las va deslizando sin ninguna argumentaci?n. En todo caso, adem?s de la impronta marxista que se percibe claramente, se descubre tambi?n un clamoroso etnocentrismo, por decir lo menos.

Haciendo un an?lisis del poder de la comunicaci?n de masas en el tiempo de la primera ola afirma lo siguiente sobre la Iglesia cat?lica: ?En Occidente y durante la Edad Media, la Iglesia cat?lica, debido a su amplia organizaci?n, fue el estamento m?s parecido a un "medio de comunicaci?n de masas" duradero --y la ?nica que pod?a transmitir el mismo mensaje a grandes poblaciones atravesando fronteras pol?ticas.

Esta singular capacidad dio un poder inmenso al Vaticano frente a los reyes y pr?ncipes feudales europeos. Y fue responsable de una parte de las recurrentes luchas por el poder entre Iglesia y Estado que ensangrentaron Europa durante tantos siglos? (67) .

En otro pasaje se expresa muy cr?ticamente de lo que llama las ?doctrinas de los Papas medievales? que, seg?n ?l, "trataban" de imponer su ley por encima de las naciones propiciando un ?sangriento enfrentamiento Iglesia-Estado? (68) .

Se ve aqu? tanto su perspectiva reductiva para aproximarse a la Iglesia --reduce su acci?n a una suerte de super-comunicadora de masas due?a de un inmenso poder que usaba indiscriminada e irresponsablemente--, como sus prejuicios al atribuirle la directa responsabilidad de las "guerras" recurrentes entre la Iglesia y el Estado.

Para Toffler con la revoluci?n industrial se habr?a generado una enorme tensi?n que habr?a terminado dando paso tanto al ate?smo como a nuevas formas de relaci?n con la religi?n, en las que por un lado triunf? la ??tica protestante? (69) y su proclividad a promover el capitalismo --como fue el caso del calvinismo--, y por otro se abri? paso un acentuado de?smo que reduc?a a la religi?n a un asunto meramente privado (70) .

Pero este paso se dio con enormes tensiones por el control de lo que denomina el ?monopolio de la producci?n y distribuci?n de conocimiento abstracto? (71) , que antes de la revoluci?n industrial estaba en poder de lo que llama la ?religi?n organizada? (72) .

En palabras de Toffler: ?Dentro de los pa?ses de las chimeneas, este per?odo lo marc? una guerra por la mente entre las fuerzas de la religi?n, alineadas con las clases dirigentes de la era agraria, y las fuerzas seculares que luchaban por el modernismo industrial y la democracia de masas? (73) .

Estas ?fuerzas seculares? terminaron por ?dominar a la religi?n organizada al debilitar su control en las escuelas, en la moralidad y en el mismo Estado? (74) . Una de las consecuencias beneficiosas de la segunda ola, seg?n Toffler, habr?a sido la secularizaci?n y la separaci?n entre Iglesia y Estado (75) .

El desarrollo de la tercera ola estar?a generando una nueva crisis en los sistemas de producci?n que afectar?a tambi?n las formas religiosas. As?, la Iglesia de la segunda ola, junto con el Estado y la familia --a los que en un momento llama ?salvavidas? de la humanidad--, ?cabecean a impulsos de tremendas sacudidas? (76) , mientras los valores se resquebrajan por efecto de la crisis profunda y definitiva del ?industrialismo?.

Frente a los nuevos horizontes y a las exigencias de nuevas s?ntesis culturales ?las viejas f?rmulas, dogmas e ideolog?as, por estimadas o ?tiles que nos hayan sido en el pasado, no se adecuan ya a los hechos? (77) , entre ellas las religiones. Seg?n los filtros ideol?gicos con los que mira la realidad, ?stas deber?an ser sustituidas por otras m?s acordes con los nuevos sistemas de producci?n y de trabajo.

En la l?nea de lo dicho, Toffler sostiene que las antiguas formas religiosas deber?n flexibilizarse o fenecer. Obviamente, m?s all? del marco conceptual de Toffler, es evidente que hay un proceso continuo de renovaci?n y continuidad, por ejemplo en la Iglesia cat?lica, pero ciertamente no es a eso a lo que se refiere el autor norteamericano. M?s bien estar?a implicada en su observaci?n una opci?n alejada del fundamento ?ntico, as? como de la coherencia interna de los principios.

As?, por ejemplo, frente al proceso de desintegraci?n de la sociedad de masas y de difusi?n de una ?mente postuniformizada? (78) que describe, postula que se "desuniformice" la religi?n.

Comentando un art?culo de la revista Christianity Today --que califica como ?una destacada voz del protestantismo conservador en Am?rica? (79) -- sobre la proliferaci?n de traducciones de la Biblia, afirma: ?Aun dentro de los angostos l?mites de la traducci?n b?blica, como en la religi?n en general, se est? desvaneciendo la idea de un modelo ?nico. Nuestras ideas religiosas, como nuestros gustos, se est?n haciendo menos estereotipadas y uniformizadas? (80) .

Igualmente, como se ve?a en relaci?n a la familia, Toffler plantea que se restrinja la influencia de la religi?n. Desde su l?gica relativista lanza la propuesta de que la Iglesia deje de ?exacerbar ese injustificado sentimiento de culpabilidad? (81) que surge por los rompimientos familiares y las nuevas formas de "uni?n familiar".

Todo intento por parte de la Iglesia de mantener un modelo ?nico y un patr?n moral uniforme vendr?a a ser considerado como una de las ?acciones de retaguardia de una civilizaci?n gastada? (82) . Una vez m?s muestra no comprender el fundamento de esa religi?n que critica, y m?s bien expresa una adhesi?n a la "filosof?a" pragm?tica que se rige por el gusto o por el disgusto.



4.3.Nuevas religiones y resurgimiento de los fundamentalismos
En su ensayo La tercera ola Toffler habla de la aparici?n de ?nuevas religiones? (83) que se podr?an adecuar mejor a las nuevas circunstancias como una de las caracter?sticas de este nuevo tiempo donde prima la diversidad de opciones. Percibe tambi?n una proliferaci?n de las simpat?as por las religiones orientales (84) , as? como lo que llama los ?nuevos cultos?. Esto se inscribir?a en el resurgimiento que descubre de una actitud religiosa en el ser humano de nuestro tiempo.

Pero adem?s del surgimiento de nuevas formas religiosas Toffler cree que se estar?a produciendo un renacimiento de los fundamentalismos religiosos de todo tipo. En el mismo ensayo se?ala como una de las caracter?sticas de estos tiempos ?un ardiente renacimiento de la religi?n fundamentalista y una b?squeda desesperada de algo --casi cualquier cosa-- en qu? creer? (85) .


Es interesante mencionar de paso que este "fen?meno" que el autor norteamericano menciona, ir?a contra el supuesto de una "exigencia" de pluralidad de formas religiosas, que usa como argumento de cariz sociol?gico. Como otras tantas contradicciones y debilidades de su esquema, en vano se buscar? en las obras de Toffler una soluci?n ante la oposici?n de los dos principios sociol?gicos que en la pr?ctica se oponen.

En el tercer ensayo de su trilog?a --El cambio del poder-- desarrolla con un poco m?s de extensi?n el tema al que le hab?a dedicado solamente unas breves menciones en La tercera ola. All? trata de hacer un diagn?stico de la relaci?n con la religi?n con m?s detenimiento y habla ya expl?citamente de la ?resurrecci?n de la religi?n? (86) .

Para el futur?logo, por ejemplo, el fen?meno hippy de los a?os sesenta fue una de las expresiones de este resurgir de los intereses religiosos, s?lo que en este caso en una versi?n secularizada --ligada a lo que est? generando la tercera ola--. Incluso llega a calificar el fen?meno hippy como una suerte de ?religi?n desorganizada? (87) .

Toffler cree que fen?menos como ?ste suscitaron una gran reacci?n que resucitaba antiguas formas religiosas.

?Encolerizados por el rechazo pagano que los hippies hac?an de la cristiandad tradicional --afirma--, y molestos por la desintegraci?n de su mundo familiar, los fundamentalismos cristianos iniciaron un poderoso contraataque sobre el secularismo, que pronto tom? la forma de una pol?tica de gran eficacia. Una vez m?s, hubo un violento rechazo del confuso y doloroso presente y una b?squeda de las certidumbres absolutistas del pasado. Hippy y contra-hippy, pagano y cristiano, cualesquiera que fueran sus diferencias, aunaron sus fuerzas para el asalto a la sociedad secular? (88) .

Junto con el fundamentalismo cristiano que cree descubrir en auge Toffler se?ala una proliferaci?n de fundamentalismos de distinto signo en diversos lugares del globo terr?queo. Habla del fundamentalismo isl?mico, al que le dedica especial atenci?n, particularmente por sus repercusiones pol?ticas.

Tambi?n en la entonces todav?a Uni?n Sovi?tica ve las huellas claras del crecimiento del fundamentalismo isl?mico, pero junto con ello percibe tambi?n ?s?ntomas de fundamentalismo cristiano? (89) . Igualmente descubre en el Jap?n se?ales de una forma cercana al fundamentalismo ligadas al inter?s en antiguas formas de sinto?smo (90) .

Toffler cree ver en este florecimiento del fundamentalismo, al que califica como un fen?meno ?que oscurece el horizonte? (91) , un ?ataque a las ideas de la Ilustraci?n que ayudaron a marcar el comienzo de la era industrial? (92) .

La base com?n de estas formas de fundamentalismo que cree descubrir Toffler, y que le permite meter, de manera tan poco cr?tica como poco seria, a distintas formas religiosas en un solo saco es ?su hostilidad al secularismo, la base filos?fica de la democracia de masas? (93) . Por cierto en ning?n momento define qu? entiende por fundamentalismo, como tampoco a qui?nes engloba exactamente bajo esta etiqueta.

Unido al fundamentalismo Toffler ve otro fen?meno que estar?a creciendo en los ?ltimos tiempos: la ecoteocracia. Percibe que a partir de una necesaria cordura ecol?gica se estar?a desarrollando una peligrosa uni?n de fundamentalismo religioso con fanatismo ecol?gico. Estar?an apareciendo as? una especie de ?ecote?logos?, que habr?an estado asumiendo un cierto liderazgo de las corrientes ecologistas.

Para ellos --seg?n Toffler-- ?las cuestiones no son fundamentalmente ecol?gicas, sino religiosas. Desean restaurar un mundo inmerso en la religi?n, que no ha existido en Occidente desde la Edad Media? (94) . Lo que le preocupa a Toffler es ?la congruencia entre los puntos de vista de los ecote?logos y el resurgir del fundamentalismo con su profunda hostilidad hacia la democracia secular.

Un ?nfasis compartido en lo absoluto y la creencia de que pueden ser necesarias unas acusadas restricciones en las posibilidades individuales de elecciones (hacer "moral" a la gente, o "proteger el medio ambiente") apuntan en ?ltimo extremo hacia un ataque com?n a los derechos humanos? (95) . Todo esto estar?a empujando a la historia hacia un pasado oscurantista, un mundo ?asc?tico centrado en Dios?, donde ?el consumo es pecaminoso?.

Toffler cree descubrir en estas tendencias unas ?profundas implicaciones antidemocr?ticas?, producto de ?su b?squeda de lo absoluto, lo constante, lo est?tico y lo santo? (96) . No deja de llamar la atenci?n la absurda reducci?n que hace el autor norteamericano, as? como lo falaz que resulta calificar como de ?antidemocr?tica? la b?squeda de lo absoluto, lo constante, lo est?tico --no define a qu? se refiere con este t?rmino--, y finalmente lo santo.


Publicado por mario.web @ 11:52
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